Sofrodynamia®: El encuentro con nosotros mismos

Aspectos sofrodynámicos

Aspectos sofrodynámicos

Todas las personas que conozco querrían que su vida transcurriese feliz y en paz. Para algunos lo anterior significa vivir en armonía, gozar de buena salud, etc. Otros, sin embargo, se confroman con estar alejados de los problemas de cada día y de las diferentes clases de sufrimientos que cualquiera podría encintrar en su vida.

A pesar de nuestros buenos deseos y mejores intenciones, son pocos los que consiguen dichos logros. La mayoría siente que la vida no les proporciona lo que desean y encuentran más sufrimiento del que quisieran. ¿Qué puede estar sucediendo para que tantas personas no consigan lo que quieren y, además, se  encuentren con situaciones y experiencias dolorosas o frustrantes? ¿Sería posible disminuir el sufrimiento y hacer que nuestras vidas fuesen más armónicas, pacíficas y amorosas?

Hace años que llevo planteandome estas mismas preguntas y parte de mi camino ha consistido en ir buscando y compartiendo las respuestas que he encontrado. A menudo sucede que lo que hoy considero una respuesta apropiada, tal vez mañana deje de serlo, y también que aquello otro que en estos momentos no soy capaz de percibir o comprender puede volverse nítido y claro en el instante siguiente. Porque si estás abierto a seguir aprendiendo en cada momento, la vida se transforma en un apasionante camino dinámico, cambiante y sorprendente.

Mi profesión de médico ha hecho posible ponerme en contacto con el sufrimiento humano, la enfermedad y la muerte en muchas de sus diferentes formas. Además, mi propio proceso personal de desarrollo, como individuo normal que tiene responsabilidades en distintos ámbitos (trabajo, familia, amigos, etc.), me hace conectar también con mi propio sufrimiento en primera persona y con el de los seres próximos a los que quiero.

No sé si he aprendido muchas cosas. Tampoco creo que sea cuestión de cantidad sino sobre todo de calidad de los aprendizajes y de los contenidos. De todo ello, han surgido distomntos tipos de creencias que me han ayudado en dicho proceso. Pero hay una que me ayuda y me impulsa desde hace años hasta ahora. Al principio era solamente una simple creencia sin más. Aahora, con el pasod e los años, la siento no como una creencia sino como una certeza. Afirmo, sin lugar a dudas, que sea cual sea nuestra situación actual, es posible vivir mejor y armonizar nuestra existencia un poco más.

No hablo, pues, de metas lejanas o inasequibles sino de mejorar nuestras vidas aunque sea un poquito. Pare ello es importante ser capaces de seguir y mantener diariamente una dirección de crecimiento y desarrollo humano. Es decir, no perder el norte sino mantener un criterio vital que nos permita integrar todas nuestras experiencias en un marco de desarrollo. A eso lo denomino “criterio sofrodynámico”.

Conocerse a sí mismo es un elemento imprescindible de todo camino que quiera tender hacia la autorrealización, y para conocerse lo primero que habría que potenciar es “el encuentro”.

Muchos vivimos escindidos y separados dentro de nuestra propia piel. El encuentro con nosotros mismos será el preludio necesario para la apertura a los demás y al universo.

Clase de Sofrodynamia

Exponiendo con los alumnos

Cuando hablo de Autorrealización entendiendo como tal el desarrollo progresivo y hasta el máximo que podamos de nuestras potencialidades como ser humano. Es en este contexto, y no en cualquier otro, en el que quiero exponer lo referente a la Sofrodynamia® y a la experiencia del encuentro en nuestro interior.

La Sofrodynamia® es un término que deriva de las raíces griegas SOS= Armonía, FREN= consciencia o mente, DYNAMIS= Capacidad de nuestra naturaleza (Physis) para tender a la curación cuando
proporcionamos los elementos necesarios para que ello ocurra.

Si tuviese que definirla con muy pocas palabras no se me ocurre nada mejor que decir que es “la posibilidad de establecer un encuentro con nos otros mismos”.  Y dicho encuentro permite, entre otras cosas, la conexión con nuestro Espacio Interior  y el desarrollo y actualización de nuestras potencialidades.

Puede ser que para algunos les resulte extraño eso de “encontrarse consigo mismo”. Quizás parezca más bien una obviedad, o tal vez algo un tanto difuso y nebuloso. Trataré de concretarlo y fundamentarlo.

Tal vez lo primero que haya que entender es que cada persona no experimenta el mundo tal cual es, sino que más bien vivimos una representación internalizada de lo que sucede por “ahí fuera”. La psicología actual pone de manifiesto que a través de los diferentes canales sensoperceptivos y los numerosos procesos que tienen lugar en distintas áreas de nuestro cerebro, cada persona reconstruye, interpreta y da un sentido propio y peculiar a aquello que sucede en el mundo exterior.

Habría pues que distinguir entre el llamado “mundo exterior”, es decir, aquello que sucede más allá de nuestra piel y que objetivamente son acontecimientos y fenómenos históricos encuadrados en un contexto espaciotemporal determinado, respecto del llamado “mundo interior” en el que se experimenta eso otro que subjetivamente cada individuo interpreta respecto a lo que ha sucedido.

Por tanto, el evento acaecido es una cosa mientras que mi experiencia íntima y personal referida a él,
obviamente, es otra bien distinta. Dicho de otro modo, nuestra consciencia en su estado ordinario interpreta y, de alguna forma, podría decirse que inventa el mundo.

Sabemos también que cada cual usa un mapa propio, una especie de cartografía

Logo de la Sofrodynamia

Logo de la Sofrodynamia

que le sirve para funcionar en la realidad. Lo que para muchos no queda tan claro es que la mayoría de nuestras limitaciones no se encuentran en dicha realidad sino en el mapa que utilizamos para transitar por ella. Podría afirmarse que nos encontramos prisioneros de nuestros propios modelos del mundo y de nuestras propias limitaciones y restricciones autoimpuestas.

Se hace evidente que necesitamos algún tipo de estrategia o de adiestramiento que nos permita aprender a
conocernos mejor y dar nuevos sentidos a nuestras experiencias. También se hace necesario explorar y familiarizarse con los diferentes estados y niveles de consciencia  en los que podemos acceder a la realidad de una forma distinta. También la Sofrodynamia® trata de dar respuesta a estos planteamientos.

Pero todo ello requiere una cierta comprensión global acerca del ser humano. Es necesario ponerse de
acuerdo respecto a lo que entendemos por “ser humano”, explicitando de este modo un modelo suficientemente operativo y compartido por la mayoría.

En Sofrodynamia® nos referimos al ser humano como “un sistema complejo de tipo negantrópico con capacidad biocibernética”. Lo cual significa, siguiendo la Teoría de Sistemas  de Bertalanffy, que cada uno de sus distintos componentes se encuentran relacionados entre sí, que requiere un gasto energético para el mantenimiento de sus funciones y que además poseen mecanismos de autorregulación para tratar de mantener la estabilidad de dicho sistema.

Se entiende por tanto que, cuando hablamos de un ser humano, es posible distinguir entre un componente
biológico, físico o material, que seguirá las leyes de la materia y cumple las leyes de la física newtoniana. Un segundo componente psicológico en el que distinguimos aspectos cognitivos, afectivos y volitivos y que estará regido por  leyes de tipo psicológico. Y, por último, un tercer tipo de componente energético, que impregna todo lo anterior y que permite que funcione el sistema. Éste, además, se encuentra conectado con
aspectos más sutiles de la consciencia y se relaciona con los fenómenos de tipo cuántico.

Entre las propiedades que presentan los sistemas complejos se puede destacar lo que llamamos  emergencia. Algunos la formulan como que el todo es mayor a la suma de las partes. Otros prefieren decir que en los sistemas complejos aparecen propiedades especiales que no son explicables por la simple observación de sus componentes por separado sino que surge de forma casi inexplicable cuando interaccionan sistémicamente todos sus componentes.

materiales sofrodynamia

Texto de libro “Como gotas de rocío”

En Sofrodynamia® entendemos que la dimensión espiritual del ser humano es un aspecto emergente del sistema, al mismo tiempo inmanente al mismo y, por su propia naturaleza, trascendente a la
realidad material que lo sustenta. A diferencia de otras disciplinas, el aspecto espiritual de cada persona no se considera  como algo aparte o separado, ni como algo que incumbe solamente a las distintas religiones, sino que forma parte de la natural y cotidiana realidad de cada uno de nosotros.

He explicado todo lo anterior para que nos sirva como base sobre las que fundamentar las siguientes reflexiones. Si queremos ser felices, si es cierto que estamos dispuestos a seguir un camino
de desarrollo y deseamos percibirnos como seres autorrealizados, habremos de dar una respuesta  apropiada a las necesidades complejas que nuestra naturaleza requiere.

De la misma manera que una planta para florecer necesita buena tierra, sol, agua, un clima apropiado, etc.
podríamos preguntarnos que necesitamos cada uno de nosotros para “florecer”, es decir, para dar nuestros mejores frutos. ¿Estamos viviendo la mejor de las vidas que podríamos vivir? ¿Estamos devolviendo al mundo todo lo que hemos recibido de él? ¿Seremos capaces de dejar a nuestros descendientes algo mejor
de lo que encontramos? Estas son preguntas radicales que movilizan nuestras estructuras más profundas.

Si hemos entendido el modelo sofrodynámico de ser humano, es evidente que para dar respuestas a las
cuestiones anteriores vamos a necesitar conocer, desarrollar y armonizar nuestra dimensión corporal o biológica, los aspectos afectivos, volitivos y cognitivos, perfeccionar nuestra dimensión espiritual, así como establecer un adecuado flujo energético. Todo ello permite acceder a un enfoque espiritual de
la existencia y a la vez ser más eficaces en el mundo que nos rodea.

En este contexto, curación, desarrollo humano y autorrealización, comparten un mismo significado.

Podría decirse que la Sofrodynamia® es un entrenamiento integral del ser humano. Posee estrategias de
trabajo a nivel de la dimensión psicológica (el pensar, el hacer y el sentir), y así mismo  también se proponen modelos de entrenamientos en los que se hace un mayor énfasis en los aspectos corporales y energéticos del sujeto (El Entrenamiento Gyalpo). Como vemos el abanico de posibilidades de entrenamiento del Ser que propone la Sofrodynamia® es suficientemente amplio.

Ser capaz de conocerse mejor, liberarse de ciertos pensamientos o emociones que percibimos como
perturbadores, disminuir la ansiedad, amortiguar los efectos del estrés,  mejorar y ayudar a estabilizar el estado de ánimo, manejar las tensiones y situaciones difíciles de la vida, ser capaz de aceptar e integrar situaciones irreversibles, aprender a enfermar, replantearse el fenómeno de la muerte, aliviar o eliminar ciertos síntomas, abrirse al desarrollo espiritual, conectar con la dimensión transpersonal, etc. son algunos de los aspectos beneficiosos que  han constatado algunos alumnos.

Si tenemos en cuenta que la Sofrodynamia® no es una doctrina que haya que creer, se deduce que no tienes que compartir de entrada ninguno de sus planteamientos, más bien estás invitado a descubrir y explorar tu propia experiencia, a partir de la cual es posible establecer unas nuevas y más claras comprensiones. De todo lo dicho, personalmente sigo quedándome con la primera definición: La Sofrodynamia® como posibilidad de encuentro.

Y es que cuando establezco el marco apropiado para observarme de manera atenta y ecuánime, aparece el
autoconocimiento amoroso de nuestra propia realidad. Tras este primer encuentro, soy capaz de reconocer esa misma naturaleza en el otro y se facilita la apertura para un encuentro de tipo cósmico.

Mientras más me conozco, conozco mejor al mundo. Comienzo a descubrir la insondable grandeza de mi Universo Interior, de mi Espacio Interior, y a partir de mi vida diaria, sin perder el contacto con lo cotidiano, percibo la apertura hacia la dimensión espiritual del ser.

Puede decirse que la Sofrodynamia® comparte algunos aspectos con otras

vocación integradora

Plantamos semillas que habrás de cuidar

disciplinas, al tiempo que
posee sus propios enfoques y técnicas, planteándose como una más de las muchas propuestas de las que afortunadamente  podemos disponer para seguir creciendo y avanzando como personas. No pretende ser la
única ni tampoco la mejor. Simplemente trata de ser una herramienta de utilidad para quien la quiera usar.

La Sofrodynamia® surge con una vocación integradora e incluyente, es decir, abierta a ser capaz de tener en cuenta todos los diferentes aspectos de la experiencia humana y los conocimientos que desde hace miles de años, otros seres, nos han legado.

Un antiguo proverbio dice “Muchas son las veredas que suben a la montaña, pero desde lo alto de la cumbre todos observamos la  misma luna”. Por esto, todos aquellos que se sienten llamados por la senda de la autorrealización deberán avanzar con fidelidad descubriendo su propio camino y al mismo tiempo ser capaz de mantener el más delicado respeto hacia el senderode los demás.

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