Las creencias en Sofrodynamia®

Liberarse de las creencias limitantes

Liberarse de las creencias limitantes

A poco que observemos lo que sucede en la vida de la mayoría de las personas, nos damos cuenta de que hay quienes sufren demasiado porque se enfocan más en lo que les falta en lugar de en lo que tienen.

Son también muchos los que sostienen la creencia de que reciben menos de lo que dan, lo cual les genera un de estado gran frustración e infelicidad, evitándoles gozar y disfrutar del beneficio que recibe un corazón cuando se siente agradecido. Mantener esta creencia es una de las estrategias más útiles si es que quieres ser infeliz en la vida.

Habría que resaltar que el estado mental descrito anteriormente, viene determinado por determinadas  estructuras psicológicas que se denominan creencias. Hablemos algo al respecto.

Cuando en Sofrodynamia® utilizamos el término creencia, nos estamos refiriendo al sentido psicológico del mismo, el cual nada tiene que ver con su acepción religiosa.

Normalmente, en el lenguaje cotidiano, cuando decimos que una persona es de tal o cual creencia, habitualmente hacemos alusión a su ideología o a su adscripción en términos religiosos a una determinada confesión o credo. Sin embargo, cuando nos referimos al aspecto psicológico del término, como sucede al utilizarlo en Sofrodynamia®, la palabra creencia está indicando una serie de estructuras psicológicas que la mayoría de las veces funcionan de modo no consciente y que el sujeto toma como verdades. Dichas creencias, entre otras cosas, sirven para entender como debería funcionar el mundo.

Estructuras psicológicas

Las creencias son estructuras psicológicas que forman parte de nuestro modelo

Por tanto, las creencias no son buenas ni malas en sí mismas, sino que dependen de cada sujeto, del tiempo y del contexto. Qué quiere decir esto. Pues que una creencia útil para un sujeto puede no serlo para otro. Que una creencia que ha sido útil para mí en el pasado puede no estar siendo útil en el presente. Y que, también, existen ciertas creencias que son útiles en determinados contextos pero no en otros.

Podría decirse que, aunque no lo sepamos, en realidad vivimos encerrados dentro de los límites establecidos por nuestras propias creencias. Esta afirmación es de una importancia capital, ya que al ser nosotros mismos quienes establecemos nuestros sistemas creenciales, se confirma la frase tantas veces oídas de que somos nosotros quienes establecemos nuestros propios límites personales.

Las creencias no han de ser clasificadas pues, como verdaderas o falsas, sino como útiles o no. Por eso es importante preguntarse si aquello que estás creyendo te permite cumplir o no el propósito que te habías marcado.

De la misma manera debiéramos chequear si nuestro sistema global es congruente o, por el contrario, como les pasa a ciertas personas, mantienen creencias contradictorias. Cuando sucede esto último siempre se genera un conflicto, ya que son como dos fuerzas psíquicas funcionando en direcciones opuestas.

Otro factor importante es el modo en el que la creencia funciona dentro de cada uno, es decir, no sólo importa lo que tengo sino también como lo hago funcionar.

De algún modo, aunque nuestras creencias establezcan también nuestros límites mentales, lo cierto es que no podemos vivir sin ellas.

Por tanto, sería bastante útil tratar de mantener aquellas que son suficientemente funcionales para que nuestra vida sea estable y armónica al tiempo que trataremos de modificar aquellas otras que nos limitan.

Se dice que las creencias que por su funcionalidad nos ayudan a crecer y a desarrollarnos, las llamamos potenciadoras. Por el contrario, aquellas otras que nos generan dolor, sufrimiento y nos estancan, las llamamos limitantes.

Cualquier creencia puede ser funcional en un sujeto y limitante en otra persona distinta. Como dije antes, el que la creencia sea funcional, o no, depende del sujeto, del tiempo y del contexto.

La prisión de las creencias

Las creencias conforman los límites de nuestra propia prisión

Por eso, es posible que algunas de nuestras creencias antiguas, aquellas que nos han servido hasta ahora, sean las mismas que en estos momentos constituyan un freno y un lastre para nuestro proceso de desarrollo. Esto es algo especialmente importante y que ha de ser chequeado, ya que para cualquier sujeto que se encuentre inmerso en un camino de desarrollo interior, resulta imprescindible abordar el tema de las creencias y, sobre todo, es inexcusable actualizarlas cada cierto tiempo para hacerlas más funcionales.

Las creencias son introyectadas hacia nuestra esfera psíquica a través del aprendizaje de cada persona a lo largo del tiempo, es decir, son aprendidas y, por tanto, cambiables y mejorables.

A pesar de que cada sujeto ha de trabajar con sus propias creencias, existen algunas de ellas que suelen resultar especialmente útiles para la generalidad de los sujetos.

Por ejemplo, en Sofrodynamia® mantenemos la creencia de que cada persona posee todo lo que necesita para su propia evolución, sólo ha de descubrirlo y hacerlo suyo.

Esta afirmación contiene un gran potencial en sí mismo, porque nos habla de nuestra “completud”, es decir, de que somos seres completos pero que aún no hemos tomado consciencia de serlo. Además, deja en nuestras manos la posibilidad de actualizar dicho potencial, lo cual es bastante liberador y también incrementa nuestra autonomía, sobre todo frente a otras doctrinas en las que el sujeto es un elemento meramente pasivo del proceso de desarrollo.

Para investigar nuestras creencias, la Sofrodynamia®, propone como siempre “la triple vía de trabajo”, es decir, la indagación reflexiva, la meditativa y la corporal.

Mediante la primera, la vía reflexiva, exploramos en nivel ordinario de consciencia y utilizando una metodología que hemos denominado Mayéutica Sofrodynámica, o lo que es lo mismo, la utilización de Preguntas de alto Nivel como guía del proceso de reflexión.

Cuando utilizamos un nivel de consciencia diferente mediante la inducción de estados meditativos, creamos espacios de silencio para la investigación del mundo interior, y a partir de aquí accedemos a la experiencia de indagación meditativa.

Por último, tal vez la más sutil, y quizás difícil indagación en este caso sea la corporal, debido sobre todo a que en nuestra cultura estamos más habituados a escuchar los pensamientos o el propio discurso mental que a atender los mensajes que emergen desde lo más íntimo de nuestra corporalidad.

Sea como fuere, no es difícil concluir que el tema de las creencias merece el tiempo y la dedicación suficiente como para que constituya un pilar fundamental dentro del entrenamiento en Sofrodynamia®.

Una respuesta a “Las creencias en Sofrodynamia®

  1. Pingback: Creencias que nos ayudan a avanzar | Sofrodynamia® y Salud

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