Editorial de Noviembre 2011

Comienza noviembre con su noche de Halloween y la Festividad de Todos los Santos. Cada vez más va creciendo en nuestro medio la importada tradición sajona de disfrazarse la noche de difuntos con terroríficos atuendos relacionados con la muerte, con zombis y cosas parecidas, toda una verdadera metáfora de nuestra clase política.

Inauguramos un nuevo mes que, en este caso, viene cargado de ilusiones para unos, temores para otros e incertidumbre para la mayoría. No sabemos qué pasará tras las elecciones del día veinte. Pero si sabemos que salga el gobierno que salga, no lo tendrá nada fácil. Y nosotros tampoco.

Digo esto no sólo por la dificultad de lidiar con la famosa crisis (sí, esa que no existía y que ahora tiene la culpa de todo), sino porque la talla intelectual, humana y política que están demostrando, por uno y otro lado, aquellos que en teoría tienen la responsabilidad de sacarnos del atolladero, deja mucho que desear.

Si a lo anterior añadimos que comienzan las borrascas, los fríos, las primeras nevadas y que en esta época del año aparece también una cierta tendencia a la depresión y la melancolía, no podemos más que disponernos a estar un poco más atentos a nuestra salud, para lograr mantenernos lo mejor posible durante este periodo.

Es curioso como cada persona tiene su propia y peculiar estructura energética. Hay quien cuando comienza el otoño se siente aliviado y animado tras los rigores del caluroso verano. Sin embargo, quizás sea más frecuente encontrar más personas que, sin saber muy bien por qué, según ellos mismos refieren, comienzan a sentirse tristes, apáticos o decaídos, sin que en su vida diaria haya ocurrido suceso alguno que lo justifique.

Cíclicamente observamos este fenómeno. La medicina convencional incluso lo recoge en sus textos, pero hasta ahora ha sido incapaz de explicar por qué sucede esto.

Sin embargo, desde el enfoque de la Medicina Tradicional China encontramos explicaciones suficientes como para entender dichos acontecimientos.

Para conocer bien lo que sucede en esta época, lo primero es establecer una comprensión energética del ser humano. Nuestro cuerpo no es sólo materia sin más, sino, sobre todo, energía circulante que establece un continuo intercambio con el medio ambiente en el que vivimos. En estos momentos, nos encontramos bajo la influencia de la energía que los chinos describieron como perteneciente al Elemento Metal (que rige los meridianos de Pulmón e Intestino Grueso).

Esto influye en nosotros de tal manera que quienes no tienen dichos meridianos suficientemente fuertes, son más susceptibles de ciertos padecimientos en esta época del año.

Se dice que la energía del elemento metal, tiende hacia dentro, hacia la introversión y el aislamiento. ¿Qué podemos hacer, entonces, para intentar mejorar nuestra salud?

Como siempre, el sentido común nos servirá de guía. Evitar cambios bruscos de temperatura, lugares contaminados o con mala ventilación es algo obvio.

Tener cuidado con la leche y sus derivados, alimentos generadores de mocos y que suelen congestionar no sólo el aparato respiratorio sino también el digestivo, es también aconsejable a pesar de las muchas campañas publicitarias que las centrales lecheras y las grandes multinacionales utilizan para convencernos de lo contrario.

Aportar calor mediante infusiones, sobre todo con cierto toque picante, ya que este sabor mejora la energía del pulmón, pueden resultar de utilidad. Podemos usar el chile, curry, pimienta, clavo y también la canela y el anís estrellado, etc. Para mí, uno de mis favoritos es el jengibre, aunque no a todo el mundo le gusta ni le cae igual de bien.

También son útiles para esta época algunos alimentos tales como los puerros, las patatas, el arroz con azafrán, los berros, la sopa de miso, etc.

Por último, considero importante la tonificación corporal a través de la realización de ejercicios de regulación y fortalecimiento a nivel energético, tales como los que se encuentran descritos en algunos Chikunes específicos, y, como no, la práctica de la respiración utilizando no sólo ejercicios de respiración consciente sino también aquellos en los que desbloqueamos el diafragma y conseguimos una mejora en la amplitud de los movimientos respiratorios, lo cual será un magnifico preventivo para los procesos catarrales.

Con la esperanza de que todo suceda del mejor modo posible os deseo

 

Feliz Noviembre

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