Editorial enero 2012

Cada uno de enero se inaugura un nuevo ciclo anual en el que decimos adiós al año que concluye y proyectamos todas nuestras expectativas e ilusiones en este nuevo año que acaba de comenzar y sobre el que solemos expresar nuestros mejores deseos de paz y felicidad.

No obstante, siempre hay a quienes les cuesta despedir al año anterior, tal vez por esa tendencia tan extendida de no querer desprenderse del pasado. Este hábito, aplicado a ciertos aspectos de la vida, nos traerá más problemas que alegrías.

Sea como fuere, dos mil doce ya está aquí con todo un potencial de posibilidades dispuestas a hacerse realidad. La incertidumbre inicial de preguntarse cómo será este nuevo año, inevitablemente se irá despejando conforme el calendario desgrane los meses que nos quedan por venir. Como otros años, unas veces sucederán acontecimientos que nos agraden, otras, en cambio, nos pondrán a prueba en el dolor y, tal vez, en la pérdida. De todas ellas podemos aprender y de todas ellas podemos obtener la energía suficiente como para seguir avanzando en nuestro camino, y haciendo que podamos ser más fuertes al final del año que cuando lo comenzamos.

Buenas intenciones, proyectos, ilusiones, deseos de realizar lo que en dos mil once no hemos podido cumplir, y muchas cosas más, son los principales propósitos que la mayoría de las personas nos proponemos en estas fechas, y está bien que así sea. La posibilidad de transformar estas intenciones en realidad dependerán, sobre todo, del esfuerzo y la energía que cada cual ponga en llevarlas a acabo.

Este nuevo año se perfila como otro más de la ya prolongada crisis económica. De momento siguen los casi cinco millones de parados, que debiera ser motivo de vergüenza para los responsables políticos y económicos que lo han provocado. Además de las medida que ya se han tomado, se prevén otras nuevas que propondrán más ajustes y esfuerzos que habrán de ser realizados, como casi siempre, por quienes no han sido responsable de esta calamitosa situación económica y social, la clase trabajadora. Así, mientras políticos, financieros y banqueros se siguen frotando las manos con sus ganancias, los más se ven empobrecidos por una disminución progresiva en su poder adquisitivo. A pesar de todo ello, hay quienes tienen la esperanza de que de ésta, como de otras crisis, también se saldrá.

A pesar de que este año, de momento, esta siendo especialmente suave en cuanto a temperaturas, enero, es el mes que tradicionalmente tomamos como más invernal, olvidando a veces que los rigores climáticos afectan también a otros meses del  calendario. No obstante, es conveniente protegerse del frío y del viento, y cuidar nuestras mucosas respiratorias. Estas, seguirán siendo actitudes básicas para mantener en buen estado nuestra salud en estas fechas.

En estos meses, algunos de los problemas de salud característicos son derivados del clima frío y suelen afectar al aparato respiratorio, sobre todo. Pero es enero, también, un mes que podríamos llamar de arrepentimiento, de  darse cuenta de las numerosas transgresiones dietéticas que se han cometido en las fechas navideñas, y eso lleva a que aumenten el número de analíticas de control buscando comprobar por donde se encuentran los colesteroles, triglicéridos y cuantos testigos bioquímicos de nuestras celebraciones pudiéramos invocar.

Estos meses son los más apropiados, también, para ayudar a nuestro sistema inmunitario a protegerse de los ataques a los que nos veremos sometidos por parte de distintos virus, sobre todo en lo que al aparato respiratorio se refiere. Suplementos como el propoleo, la echinacea o los lisados de Anas Barbarie, son de gran utilidad. También son de gran ayuda algunas infusiones calientes de plantas tales como el tomillo, el orégano y muy especialmente el jengibre fresco, que aportará calor y fortalecerá el aparato digestivo y respiratorio.

No es tiempo este para la extroversión o las manifestaciones expansivas, sino para para el sosiego y la calma, para pensar en nuevos proyectos, para mirar hacia el interior, para observar y preparar aquello que surgirá de la pausada maduración que estas fechas proponen.

Es también momento para las reuniones con amigos, con familiares, para la charla distendida y la conversación junto a la chimenea, así como para la indagación interior, actividades todas estas de las que podemos disfrutar, tanto solos como en compañía de nuestros amigos y seres queridos.

 

¡Feliz enero!

Una respuesta a “Editorial enero 2012

  1. M.Victoria Aragón

    “……dos mil doce ya está aquí con todo un potencial de posibilidades dispuestas a hacerse realidad……” Me quedo con este párrafo. Trabajaré en todas las posibilidades que 2012 me ofrezca.
    Gracias por los consejos de salud.
    Nos vemos.
    M.V.Aragón

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