Editorial Febrero 2012

Comienza febrero, segundo mes del calendario, como quien dice pleno invierno, y un mes al que tradicionalmente se le ha atribuido el calificativo de “febrerillo el loco”, sobre todo por los cambios bruscos de tiempo y esa especie de alternancia entre días casi primaverales con otros de frío invernal.

Pero he comenzado este mes con una cierta inquietud que me viene desde mediados de enero. Después de que el FBI se haya apropiado indebidamente de algunos de mis archivos (espero que disfruten leyéndolos y que alguno pueda aprender algo útil para su vida), los cuales había subido a Megaupload para que cualquier persona que quisiese lo pudiera compartir a través de mi página web (en la que se pueden ver los enlaces), no sé si cualquier día “los defensores del bien” bloquearán esta página por subversiva, ya que una de las finalidades tanto de los editoriales como de los artículos que escribo es hacernos más conscientes y ayudarnos a profundizar en el autoconocimiento. Y, en vista de por dónde van los acontecimientos en este sentido, no sé cuánto tiempo tardará en ser considerado esto como una actividad peligrosa, ya que ayudar a pensar a los ciudadanos parece altamente peligroso para el sistema. Pero por el momento seguiré escribiendo.

Si a esto le sumamos algunas de las noticias nacionales que en el pasado mes más han calado en la sociedad, como es el caso de la sentencia del juicio por el asesinato de Marta del Castillo, llega uno a la conclusión de que algo no funciona cuando se persigue y se proponen mayores condenas por descargar películas (piden 50 años) que por violar, matar y ocultar el cadáver de alguien (20 años). Ya sé que son países distintos y legislaciones diferentes, pero no deja de resultar llamativo, ¿no?

Una de las cosas curiosas de vivir en un  mundo globalizado y con los actuales medios de comunicación, es que te llegan al instante todo tipo de noticias que se produzcan en cualquier lugar del mundo, aunque sea en el otro lado del planeta, y dicha cantidad ingente de información te permite comparar, reflexionar y sacar tus propias conclusiones, cosa que, como dije anteriormente, puede resultarle inquietante a ciertos estamentos de poder.

Volviendo a lo que nos ocupa, parece que este año el invierno está siendo más cálido y seco que lo que cabría esperar en las fechas en las que estamos, lo cual puede ser agradable en ciertos aspectos, pero  por otro lado comienzan a acrecentarse las preocupaciones respecto a una posible futura sequía, caso de seguir el clima como hasta ahora. Tal vez por esto habría que pedirle a febrero que fuese lo suficientemente “loco” como para que nos traiga las vivificantes lluvias que muchos esperan para el campo y para los pantanos que nos abastecen.

Y es que cada estación ha de tener lo suyo, frío cuando tiene que hacer frío y calor cuando tiene que hacer calor, y en esa ritmicidad se basa la armonía del conjunto de las estaciones y del cosmos en general. Todo en la naturaleza es rítmico y cíclico, y gracias a la perfecta armonía entre todos esos ciclos se consigue un estado de equilibrio dinámico que es parte de la esencia de la trama de la vida.

Los seres humanos participamos también de esa ritmicidad del universo, de tal manera que nuestra salud depende mucho de que nuestros ritmos biológicos, psíquicos y energéticos funcionen de manera adecuada. Las secreciones hormonales ascienden en ciertos momentos del día y decrecen en otros, lo cual ha de coincidir con la mayor o menor actividad del sujeto. El mantenimiento de los ritmos adecuados es sinónimo de salud mientras que la pérdida de dichos ritmos nos conduce a la enfermedad.  Esto último se hace evidente en los sujetos que padecen secuelas debido a un estrés prolongado. Muchos de ellos describen que se sienten adormecidos, cansados y sin impulso durante el día mientras que por la noche tienen dificultad en conciliar y mantener el sueño.

Es febrero, como todos los meses invernales, un mes propicio para la reflexión y las actividades de tipo meditativo. Habría que señalar que cualquier mes es bueno para meditar, pero en general los meses invernales nos invitan más a la introspección que aquellos otros más calurosos.  Pero febrero no sólo es puro frío invernal sino que es, también, preludio de primavera y encierra en él la semilla de la transformación que irá gestándose hasta eclosionar el próximo mes.

Por otro lado, la falta de lluvia y la presencia de altas presiones debida a los anticiclones, hacen que las partículas en suspensión debido a la contaminación en las grandes ciudades aumenten, con lo cual se incrementa también el riesgo de padecer ciertas patologías respiratorias, sobre todo en las personas mayores. Por eso, a pesar de las buenas temperaturas de las que hasta ahora hemos disfrutado, es conveniente no bajar la guardia y no olvidar el cuidado de nuestras defensas, para tratar de prevenir sobre todo la aparición de ciertas enfermedades respiratorias.

Están siendo este año bastante frecuente los problemas de garganta, con molestias, tos y cierta disfonía (pérdida de voz), muchas veces debido a los constantes cambios de temperatura a los que nos encontramos expuestos. Entramos a una tienda o a cualquier recinto en el que haya calefacción y al salir a la calle bruscamente bajamos diez o quince grados. Esto obviamente perjudica a nuestras mucosas, sobre todo las respiratorias.

Existen numerosos remedios caseros para tratar lo anterior. Mi madre me enseñó la utilidad de las infusiones de orégano, la cuales utilicé mucho en mi adolescencia. También van muy  bien para estos trastornos las infusiones y jarabes de flor de saúco, aunque, tal vez, mi favorito para estos problemas de garganta y para los catarros sea el jarabe casero de zanahoria.

Es sencillo y fácil de preparar y, salvo los diabéticos y las personas que no toleren la miel, lo puede tomar cualquiera. Se fabrica cortando zanahoria en rodajas que se depositan en un bol, y se añade miel suficiente hasta cubrirla totalmente. Se deja reposar unas horas hasta que aparezca un sobrenadante líquido, el cual se va tomando a cucharaditas a lo largo del día, hasta mejorar. Llega un momento en el que la mezcla antigua ya no produce más líquido, entonces es el momento apropiado para preparar otra de nuevo.

No obstante espero que no tengáis que utilizarlo y que febrero, además de lluvia nos traiga salud y alegría para seguir disfrutando de lo que la vida nos aporta en cada momento.

Feliz Febrero.

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