Editorial de julio 2012

El mes de julio indica la eclosión plena del verano en todo se esplendor, con todo lo que ello implica, tanto para lo bueno como para lo menos bueno.

Los cielos despejados así como la mayor duración de los días, invitan a las salidas, paseos, ya sean en la ciudad, en la playa o bien buscando el frescor, el verdor y la paz de los silenciosos pueblecitos de montaña o de las pequeñas poblaciones de nuestro interior.

Es posible, pues, disfrutar tanto del amplio litoral costero como de nuestros ríos y embalses, que en los lugares del interior cumplen, sin lugar a dudas, una importante función recreativa y turística.

También habrá quienes prefieran otro tipo de opciones para pasar el verano, tales como como la posibilidad de disfrutar de algunos de los innumerables camping, albergues o casas rurales perfectamente equipadas que cada día se extienden más por nuestra geografía.

Pero, quizás, los aspectos más preocupantes de estos calores estivales sean, por un lado los problemas de salud que pueden producirse en relación con ellos y, por otro lado, la alta tasa de incendios que, verano tras verano, asolan nuestra muy castigada masa forestal.

Tal vez en los últimos días el evento más destacable relacionado con lo anterior, pero sobre todo con una alta intensidad del viento, haya sido el terrible incendio que ha devastado una muy extensa zona de la provincia de Valencia, con las consiguientes pérdidas materiales, ecológicas y, mucho más importante que lo anterior, la de vidas humanas.

El gobierno de la Comunidad Valenciana ha decido conceder una distinción especial a las fuerzas que han colaborado en la extinción de dicho incendio, premiando así su abnegación y su esfuerzo, tanto en lo personal como en lo colectivo. Desde aquí mi reconocimiento a estas personas, que hago extensivo, además, a todos aquellos que diariamente velan de forma anónima por la seguridad de nuestros bosques y montañas.

El verano es, pues, una estación de contrastes, ya que mientras la mayoría disfrutamos de nuestras vacaciones, otras muchas personas habrán de contentarse con las horas libres que le queden después de una intensa jornada laboral, ya que para muchos sectores, como la vigilancia y prevención de incendios o el sector turístico, por ejemplo, estos meses constituyen el punto álgido de su actividad y, por tanto, han de permanecer al pie del cañón mientras otros muchos nos divertimos. Sería justo, pues, dedicar un recuerdo de agradecimiento a todos los que hacen posible con su trabajo que otros disfrutemos de nuestro descanso.

Sabemos que la salud y el disfrute de la vida son dos conceptos estrechamente relacionados entre sí, y, por  tanto, difícilmente separables, no sólo porque necesitamos un cierto nivel de salud para disfrutar gustosamente de la vida, sino que también es necesario saber disfrutar cada día para poder estar sanos. Por lo tanto, según parece, salud y capacidad para disfrutar, constituyen un binomio interconectado que se influyen mutuamente en ambas direcciones, sin que podamos determinar cuál sería el primero y cuál el más determinante de los dos elementos.

Muchos de los consejos propios para el verano se han comentado ya en otras ocasiones, y, además, los medios de comunicación suelen reiterarlos a lo largo de toda la estación. Hacen especial énfasis en el cuidado de los niños pequeños y las personas mayores, aunque habría que incluir también a todas aquellas otras personas que, por su especial idiosincrasia, no son capaces de valerse por sí mismos o de tener un correcto autocontrol, siendo incapaces de adoptar conductas tan sencillas como taparse o pedir agua (como ocurre por ejemplo con las personas demenciadas o con las que sufren alteraciones graves de la motricidad, etc.)

Hace poco anunció la prensa que nos encontrábamos durante estos días de julio con unos índices máximos de radiación solar y que cuidáramos nuestra piel  evitando la exposición solar excesiva y utilizando las cremas protectoras apropiadas para ello.

Según los expertos, el sol, se encuentra en un nivel muy alto de hiperactividad, con numerosas erupciones y tormentas solares que emiten una gran cantidad de radiación al espacio provocando grandes tormentas magnéticas que llegan hasta nuestro planeta, afectando no sólo a los seres vivos sino también a los satélites, así como a  diversos dispositivos electrónicos. Parece que de aquí a unos meses su actividad será especialmente intensa y algunos hablan, incluso, de  que podrían verse afectados no sólo los satélites que hay en el espacio sino también los discos de los ordenadores y otros tipos de aparatos sensibles a las radiaciones. Esperemos que la situación no sea tan grave como para producir el colapso informático, lo cual tendría consecuencias inimaginables.

Es importante diferenciar que una cosa es el calor que notamos y otra la radiación que recibimos. Lo cual quiere decir que con una misma temperatura, este verano, el sol “quema” más que antaño. Por tanto, hay que ser más cuidadosos con nuestra piel y, sobre todo, con la de los niños pequeños que está menos curtida y pigmentada que la de los adultos.

Cada día más se insiste, con toda la razón, en la importancia de una buena hidratación, especialmente durante este tiempo tan caluroso. Nuestro cuerpo está compuesto en sus dos tercios por agua, y todas las reacciones bioquímicas que se realizan en él ocurren en medio acuoso. El órgano que peor tolera niveles subclínicos de deshidratación es el cerebro. Lo cual quiere decir que cuando estamos mal hidratados nuestro cerebro funciona peor, y eso no es demasiado aconsejable.

Pero hidratarse no consiste en beber dos litros de agua al levantarse, como me han relatado que hacen algunos pacientes, ya que el exceso de líquido lo eliminará pronto nuestro organismo a través de la orina. Una buena hidratación se realiza a pequeños tragos a lo largo del día y no mediante grandes cantidades en poco tiempo.

También conviene recordar que no es demasiado bueno beber agua mientras se come, ya que diluirá los jugos gástricos y hará necesario un mayor esfuerzo de los órganos digestivos, retardando así la digestión. Es mucho mejor beber entre comidas y, como se dijo anteriormente, poquito a poco.

Me viene a la memoria algunas imágenes de cuando era joven. Es sabido que para las cosas del calor, la juventud suele ser osada y atrevida en muchas ocasiones. Yo mismo puedo decir que he sido un ejemplo de ello, cuando en mi inconsciencia, después de comer, y con un sol de justicia, salía de casa para irme a jugar al fútbol, cosa que ahora lo pienso y me quedo espantado de haberlo hecho. Pero, afortunadamente, aparte de volver congestionado, sudoroso y rojo como un tomate, nunca tuve ninguna contrariedad.

Sin embargo, otras personas no pueden decir lo mismo y han tenido problemas importantes, como la insolación, los golpes de calor o graves congestiones por altas temperaturas que han acabado con ellos en el hospital. Un sobreesfuerzo físico en pleno periodo digestivo, como por ejemplo ponerse a jugar a las paletas en la playa, si además se acompaña de altas temperaturas o le añadimos un cambio brusco de la misma, es obtener muchas posibilidades de que nos encontremos con un problema serio que, como dije antes, en algunas ocasiones, ha acabado dramáticamente para algunos.

Así que disfrutar del sol, de la playa o del campo, no debiera estar exento de un cierto sentido común, que nos permita realizarlo de forma apropiada y saludable ¡Para algo se inventó la siesta!

Y si el agua es importante también los son los electrolitos, sobre todo si sudamos  bastante, ya que por el sudor se pierden sales  minerales que hemos de reponer para el perfecto funcionamiento de  nuestro organismo, evitando así calambres, mareos, etc.

Las bebidas isotónicas, los zumos naturales, o nuestro maravilloso gazpacho son soluciones saludables y apetecibles. Si me dan a elegir prefiero el gazpacho con todas sus variantes, matices y peculiaridades.

Cuando alguna vez me ha preguntado algún extranjero cómo se hace el gazpacho, me ha sido difícil darle una respuesta clara y concisa, ya que no hay dos gazpachos iguales. Incluso en una misma casa, les suele salir diferente a los miembros de una misma familia, aunque lo hagan con la misma receta. Mi casa es también un ejemplo de ello.

Parece que lo único común a todos es que llevan tomate. Hasta ahí estamos de acuerdo, pero por lo demás…, los hay con pepino o sin pepino, con cebolla o sin ella, con pan o sin pan, incluso he conocido quien le echaba yema de huevo y un largo etc. de trucos y combinaciones propias de cada lugar o familia concreta.

Por último, comentar que hemos de cuidar los valores de nuestra tensión arterial sobre todo las personas con tendencia a la hipotensión, ya que son muy frecuentes en estos meses las bajadas de tensión, las cuales conllevan que algunos se encuentren excesivamente cansados y con poca vitalidad desde que se levantan hasta que se acuestan. A veces se sienten tan mal que teme que llegue el verano porque se encuentran muy decaídos, y suelen decir que es que toleran mal el calor.

También la hipotensión ortostática, que es la que sufren las personas al realizar un cambio brusco de postura, puede incrementarse en estos meses veraniegos. Para hacer frente a ello existen diferentes remedios naturales así como algunos consejos prácticos muy sencillos.

Algunas infusiones pueden ser muy interesantes, tales como el sencillo té o el archiconocido romero. Recordemos que el romero, que muy bien pudiéramos denominar el “ginseng mediterráneo”, destaca por sus cualidades tonificantes sin ser excitantes. Así que unas buenas infusiones de romero podrían venir muy bien a quienes padecen de estas bajadas de tensión. Otra planta menos conocida que las anteriores, pero cada vez más usada en nuestro medio, y que tiene buenos efectos tónicos es la yerba mate, planta esta especialmente utilizada en Sudamérica.

La mezcla de extractos de plantas como el citado romero, el ginseng o el eleuterococo, suelen ir también muy bien para estos casos. No obstante debo recordar que hay que tener una cierta precaución con el ginseng, ya que hay personas especialmente sensibles a sus efectos, y pueden ponerse algo acelerados si toman más dosis de la apropiada. Como norma general es conveniente no tomar nunca más de 1000 mg al día.

Los aceites esenciales son también interesantes para estos usos. Como ejemplo podemos nombrar el aceite esencial de ajedrea, que además del efecto tónico tiene buenas propiedades digestivas, entre otras.

Las duchas frías tonificantes comenzando por las piernas siguiendo con los brazos y finalmente el tronco y la espalda, también son beneficiosas para estas personas. Son prácticas hidroterápicas caseras al alcance de cualquier persona que disponga de un sencillo cuarto de baño.

Las personas que padecen de tensión baja han de ser prudentes en los cambios bruscos de posturas, sobre todo si han estado mucho tiempo tumbados o sentados, ya que si se levantan muy rápidamente pueden marearse, incluso cayéndose al suelo. Incorporarse despacio, mover los músculos antes de ponerse de pie, si se ha estado mucho rato tumbado, suele ser también muy útil.

Aunque todavía muchos nos encontramos trabajando durante este mes, la luz y la energía propia del verano hace que lo experimentemos de un modo distinto. Así que, en la medida de nuestras posibilidades, tratemos siempre de disfrutar de una estación en la que la vida parece hallarse en plenitud y sentimos desde nuestro interior una llamada a la alegría y a la creatividad.

Feliz julio

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