La importancia de la dieta

Por Dª Gracia María Casado (Nutricionista y dietista del CMI Dr. Nougués)

¿Por qué es importante una alimentación correcta? ¿Sabemos realmente el significado de dieta? ¿Por qué  la importancia de recibir un asesoramiento dietético de la mano de verdaderos profesionales de la Nutrición?

            Diferentes cuestiones que iremos abordando a lo largo del texto, con la finalidad de que aprendamos la importancia que realmente tiene, si de verdad el objetivo es mejorar el estado de salud.

En primer lugar es importante conocer el significado correcto del término dieta así como sus diferentes connotaciones de cara a hacer un uso correcto del mismo. Si pensamos en los orígenes de la palabra dieta dicha procede del latín diaeta, y ésta a su vez del griego jiaita, que significa “régimen de vida”. Por tanto “Dieta”, en términos generales, no significa régimen de adelgazamiento o privación del comer, si bien es otro de los significados que también presenta esta palabra y quizás sin lugar a dudas, con el que identificamos a esta palabra. Es más, en la población enferma dieta se entiende como aquel régimen que se manda observar a los enfermos convalecientes en el comer y beber, y por extensión esa comida y bebida (DIETOTERAPIA), según aparece recogido en el Diccionario de la Real Academia Española.  Por tanto y para que lo entendamos fácilmente dieta esaquello que comemos cada día. De acuerdo con ello, cuando se habla de una dieta equilibrada, no es más que el conjunto de sustancias que se ingieren habitualmente como alimento y que nos permiten mantener un adecuado estado de salud y una capacidad de trabajo. Como características de ella destacan: ser variada, completa, equilibrada, suficiente y adecuada e individualizada (a las características y necesidades del sujeto) e inocua. Por tanto y para que cada cual se responda a sí mismo, pues todos conocemos multitud de “dietas” donde se limitan o suprimen alimentos, ¿cómo ponemos en juego nuestra salud, dejándonos llevar por mensajes persuasivos y “modas” en alimentación, sobre todo en determinadas épocas del año? Seguro sabéis a lo que me refiero, ¿verdad?

Partiendo de población sana, y más aún si hablamos de población que padece alguna patología, hoy por hoy y cada vez más, son numerosas las evidencias que ponen de manifiesto la importancia de la dieta como una parte más a considerar para el mantenimiento del buen estado de salud y por ende en el tratamiento terapéutico y general de cualquier patología. Por ejemplo, la enfermedad cardiovascular es un buen ejemplo de ello. En esta patología la base de la dieta, es la dieta mediterránea (reconocida por organismos internacionales como dieta patrón de lo que representa una alimentación sana y equilibrada, y encontrándose entre las principales directrices nutricionales de sociedades internacionales como la del corazón, diabetes, etc.), con las modificaciones que requiere cada paciente de manera totalmente individual, y por supuesto, teniendo en cuenta sus características antropométricas y la/las patología/as añadidas. Pero estos aspectos son extrapolables a cualquier otra situación del sujeto.

Junto a la alimentación y la búsqueda de una mejora y cambio en los hábitos alimenticios es crucial que además integremos y no olvidemos, la realización de ejercicio físico diario.

Para el asesoramiento y seguimiento dietético adecuado de cada paciente que lo solicite y/o lo requiera, el conocimiento de los hábitos nutricionales individuales es un factor crucial, de cara a planificar las modificaciones que en su dieta sean necesarias. Aunque existen características globales de la dieta, que son aplicables a la totalidad  de los pacientes (aspectos que podrían tratarse desde una educación grupal), los objetivos individuales de cada paciente debe ser tenidos muy presentes y ser considerados. De forma individual tendremos que marcar una serie de metas individuales dirigidas a sus objetivos y patologías (si las padece). Junto a todo ello, en la valoración nutricional de los pacientes, deberemos considerar la realización de una historia clínica dirigida a la patología metabólica presente (si existe), una historia nutricional de hábitos alimentarios y una exploración clínica que resalte los principales aspectos nutricionales. Del mismo modo y como parte de tal valoración han de tenerse en cuenta también, otros aspectos que influyen en el riesgo nutricional y nos aportan información al respecto:

–       Medidas antropométricas (peso, la talla y el perímetro de la cintura). Insistir en el cálculo del índice de masa corporal (IMC) y proponer mantenerlo por debajo de 24 kg/m2.

–       Parámetros de composición corporal (masa grasa, masa magra y agua corporal)

–       Parámetros analíticos

                       Busca aquel profesional/es sanitario/s cuya atención y práctica clínica para con sus pacientes se base en estas premisas y cuide tu salud tal y como mereces.

            Como profesional sanitaria he de aconsejar que no sigas pautas contraproducentes para tu propia salud y persigue la profesionalidad y calidad en la asistencia que recibes. Los “milagros dietéticos” no existen.

          Plantéate si no es la “no personalización” real de las dietas y del seguimiento, el fracaso de cualquiera de los planes dietéticos existentes en el mercado. La salud debe ser nuestra prioridad en todo momento y no puede ir sujeta a temporalidades.

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