Lo políticamente correcto en medicina

Realizar un buen diagnóstico es de las cosas más complejas y que requieren de una mayor destreza en el ámbito médico, pues es a partir de ese punto que podemos aplicar un correcto tratamiento y establecer un pronóstico suficientemente acertado sobre la evolución de la enfermedad.

Hasta hace poco tiempo la dificultad del diagnóstico residía en el conjunto de conocimientos, de habilidades clínicas y de recursos complementarios (analíticas, pruebas radiológicas, etc.) de los que disponían el profesional, así como de lo que en ese momento la comunidad científica sabía acerca de la enfermedad en cuestión. Pero en los momentos actuales, a partir del auge de lo “políticamente correcto”, me cabe la duda acerca de las diferentes denominaciones que podemos usar para describir ciertas enfermedades, patologías o secuelas de un accidente, sin incurrir en ninguna inconveniencia, ni tampoco herir a ninguna de estas almas sensibles y partidarias de las nuevas expresiones lingüísticas.

Me explico. En determinados ámbitos no es bien visto llamar cojo a quien le falta una extremidad o sordo a quien no oye. Ni mucho menos hablar de una supuesta discapacidad, ya que esto es considerado vejatorio o denigrante por algunas personas.

Según tengo entendido, esta corriente lingüística tiene como referente ciertos diccionarios, como por ejemplo el Bias Free Language (Lenguaje libre de prejuicios) que propuso la Universidad de New Hampshire en Estados Unidos, y que tanto éxito ha cosechado en nuestro medio cultural, tan antiamericano para algunas cosas y tan mimético para otras.

En dicha obra se proponen cambios de expresiones tales como decir que un sujeto es una “persona internacional”  en lugar de decir que es extranjero, o también que una “persona carece de las ventajas que otros tienen” en lugar de que es pobre. Y muchas cosas más.

Así que, en estos momentos, y cuando, ingenuo de mí, creía que vivíamos en una sociedad en la que prevalecía la libertad de expresión, siempre dentro del marco del respeto y de la educación, me doy cuenta que estamos viviendo en una realidad totalmente distinta. Es por eso que, en estos momentos, y después de casi cuarenta años de ejercicio, me entran las dudas a la hora de comunicar un diagnóstico, pues he de hacerlo de tal manera que no hiera ninguna de las excesivas e hipertrofiadas sensibilidades que se han desarrollado al amparo de lo “políticamente correcto”.

Así, a quien tenga la mala fortuna de sufrir una amputación de una de sus piernas, tanto por accidente como por enfermedad, no le diré que es una persona coja, sino un “experto en monopedestación”. Igualmente, a la hora de comunicar que se padece una insuficiencia hepática o de cualquier otro órgano, habrá que decirle que usted disfruta (nunca decir padece, puesto que padecer es también vejatorio) de un “hígado diferente”, nunca insuficiente. Cuando alguien supere el Índice de Masa Corporal, hasta donde las denigradoras escalas actuales llaman obesidad, deberíamos comunicarle que es una persona con “talla amplia”; y así tantas y tantas patologías. Incluso dudo ahora de si habría de conservar la palabra patología en medicina, ya que “pathos”, en griego significa sufrimiento. Tal vez deberíamos sustituirla por “Eudaimoniologia”,ya que “eudaimonia” significa felicidad. Así, de un plumazo, podemos acabar con gran parte del sufrimiento humano.

Por supuesto que también habrá que eliminar expresiones como que “esta enfermedad se da más en mujeres que en hombres” por ser de tinte machista. Tampoco decirle a nadie que se sospecha un deterioro cognitivo, debido a lo vejatorio del término. Más bien que “su razonamiento posee características peculiares que lo diferencian de otros sujetos”.

Así que, a partir de ahora, para que todos seamos chupiguays y nadie sienta ofensa alguna, estimo que debería quedar abolido la expresión “padecer una enfermedad” y sustituirla por otra menos excluyente, como por ejemplo “disfrutar de un nivel eudaimónico propio”. 

¡Qué felices seremos cuando el nuevo lenguaje cambie la realidad y ya la gente ni sufra ni padezca en el nuevo paraíso de lo “políticamente correcto” que está por llegar!

3 pensamientos en “Lo políticamente correcto en medicina

  1. Pingback: Lo políticamente correcto en medicina — Sofrodynamia® y Salud | LUZ EN AGORA

  2. Pues sí, esta tendencia bloquea la comunicación a todos los niveles, hace desaparecer la fluidez y la naturalidad y, en ocasiones, causa división y malos rollos entre los interlocutores.
    (siempre puede haber algún “colectivo”, que se sienta aludido y ofendido).
    En fin, ¡Qué mundo tan complicado y absurdo estamos haciendo!

    CEA

  3. Muchas gracias por tu comentario, María. Efectivamente estamos creando un mundo con tantas reglas, normas, prohibiciones y susceptibilidades que cualquiera se puede sentir ofendido pro cualquier cosa. Y dicha actitud, según mi juicio, distancia y separa más que une.

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