Ciencia, espiritualidad y salud-III

Oración y salud

Los estudios científicos demuestran la importante relación entre la práctica espiritual y la salud

Después de los artículos anteriormente colgados en este mismo blog, toca ahora exponer algunas de las experiencias y trabajos científicos que muestran las importantes relaciones entre la espiritualidad y la salud.

En un estudio realizado hace años, se trató de dividir en distintos grupos a las personas en función de su experiencia espiritual y religiosa Para ello se utilizaron herramientas estadísticamente apropiadas y se logró identificar tres grupos diferentes: a) Personas religiosas que valoraban en gran medida la fe religiosa, el bienestar espiritual y el significado de la vida. b) Personas que sólo valoraban primordialmente el bienestar espiritual pero no la fe religiosa. c) Personas no espirituales que asignaban escaso valor a la religiosidad, a la espiritualidad o al sentido de la vida.

Cuando los miembros de dichos grupos padecieron enfermedades, se observó que los individuos que estaban mucho más angustiados por dicha enfermedad y con una peor adaptación al proceso morboso fueron, precisamente, los del tercer grupo.

Este estudio nos muestra que el aspecto espiritual y la práctica religiosa ayudan a las personas a sobrellevar mejor una enfermedad. Así que, aunque sólo sea por una finalidad meramente práctica, y sin entrar en otras consideraciones, tener consciencia de la dimensión espiritual del ser humano puede constituir una importante fuente de ayuda para las personas enfermas, ya que les permite gestionar mejor su proceso.

Por dicha razón no nos extraña que según una investigación de la Universidad de Chicago, publicada en abril de 2007 en Annals of Family Medicine, una gran mayoría de médicos piensen que la religión y la espiritualidad en general, constituyen una influencia positiva en lo referente al tratamiento de sus pacientes.

En otro estudio publicado en la edición del 9 de abril 2007 en Archives of Internal Medicine, Curlin y colaboradores, enviaron una encuesta a 1820 médicos para investigar acerca de su experiencia en relación a la espiritualidad y la salud. Los resultados mostraron que el 56% por ciento de los encuestados pensaba que la religión y la espiritualidad tenían una influencia significativa, desde el punto de vista positivo, sobre la salud.

La práctica del silencio, así como las lecturas inspiradas pueden contribuir a que nos sintamos mejor

La práctica del silencio, así como las lecturas inspiradas pueden contribuir a que nos sintamos mejor

Además de lo anterior, también se encontró que el 76% de los médicos pensaba que la religión y la espiritualidad ayudaban a los pacientes a sobrellevar su situación, el 74% pensaba que el enfoque espiritual daba a los pacientes una mentalidad positiva.

Otro dato destacable fue que el 55% de los médicos consideraba que los pacientes que cultivaban un aspecto espiritual y religioso, encontraban un importante apoyo emocional y práctico a través de la comunidad religiosa, la cual les servía como grupo nutricio y grupo de apoyo durante el padecimiento de distintos procesos morbosos. En estudios posteriores de otro tipo se ha demostrado fehacientemente la importancia de este tipo de grupos de apoyo para la evolución de procesos tan importantes como las enfermedades oncológicas.

Otro estudio del año 2003 y publicado en la prestigiosa revista Lancet, realizado en el Sloam Kettering Cáncer Center de New York (centro especializado en el tratamiento del cáncer), se encontró que la calidad de vida de los pacientes terminales mejoraba notablemente cuando se atendían sus demandas espirituales (independientemente del tipo que fuesen), en el momento de enfrentarse a la muerte.

Más llamativo resultan aun los estudios realizados acerca de la efectividad de la oración.

Son de resaltar los estudios llevados a cabo por el Dr. Harold Koenig de la Universidad de Duke, quien ha dedicado gran parte de su vida a estudiar los efectos curativos de la oración. Este investigador encontró que el 14% de los americanos atribuye su curación a la oración.

Estudios realizados en dicha universidad demostraron que se producía un aumento de Interleuquina-6 (sustancia implicada en los cambios inmunitarios) en los asistentes a servicios en la iglesia. Esto también fue comprobado posteriormente en otros trabajos realizados en la Universidad de Iowa.

En la Universidad de Miami se constató un aumento de los leucocitos CD-4, otro importante elemento para el sistema inmunitario, en pacientes con SIDA que iban a la iglesia, leían la Biblia o meditaban.

Y podríamos seguir aportando datos y más datos en los que se demuestra que la espiritualidad funciona como elemento potenciador de la salud, aunque todavía desconozcamos los mecanismos íntimos a través de los cuales se producen dichos efectos.

Apoyo grupal

El apoyo grupal es un elemento beneficioso para nuestra salud

Por último, me gustaría comentar un curioso trabajo que considero relevante debido a los interrogantes que plantea. Se realizó un estudio, que fue publicado en American Heart Journal, con pacientes afectados de síndromes coronarios, los cuales habían sido sometidos a cirugía coronaria percutánea. Durante el postoperatorio se establecieron cuatro tipos diferentes de terapias no convencionales: 1) Relajación; 2) Imagineria; 3) Terapia de contacto; 4) Intercesión de la oración desde lejos. Sorprendentemente, y sin que sepamos por qué, los mejores resultados de la evolución a los 6 meses fueron los del último grupo.

¿Cómo explicar esto? La pregunta sigue abierta y la respuesta podría llegar a ser verdaderamente sorprendente.

Tras estas reflexiones, ¿que podríamos decir acerca de la espiritualidad en relación al proceso que nos ayuda a sanar?

Tal vez lo primero que necesitemos sea aprender a descubrir cuáles son nuestras verdaderas y profundas necesidades espirituales, cuestión ésta a la que deberíamos dedicar un cierto tiempo.

Igualmente, también es importante que estemos atentos a identificar las cosas cotidianas que en nuestra vida aportan un sentido de paz interior, alivio, fuerza, amor y sensación de conexión.

Finalmente, como consejos para la práctica personal en este campo, me gustaría resaltar que para reforzar nuestra salud, sería interesante que cada uno de nosotros dedicásemos un tiempo diario para hacer aquellas cosas que sabemos que nos ayudan a crecer espiritualmente.

Dichas actividades pueden variar dentro de un amplio espectro, como por ejemplo, desde realizar un servicio comunitario o de voluntariado, a rezar, meditar, leer libros que inspirados, caminar en la naturaleza, disponer de un tiempo a solas y en silencio, practicar ciertas disciplinas de integración psicoespiritual como el yoga, Qi Gong, Gyalpo, etc., acudir a algún servicio religioso, fomentar la pertenencia a grupos que nutran nuestro aspecto espiritual y, como no, abandonar nuestra historia personal de victimismo.

Descubrir nuestra dimensión espiritual y cultivarla apropiadamente es, sin duda alguna, una potente y eficaz herramienta para la curación y una potente semilla para el desarrollo de la paz, el gozo y la salud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s