A mi edad es normal que me rodee de amigos jubilados o a punto de jubilarse. Hablando con ellos, me he dado cuenta de que hay dos grupos totalmente diferentes:
- Los que realmente viven “jubilosamente” disfrutando de su nuevo estado.
- Aquellos otros que han perdido su papel en la vida y no se han adaptado a la nueva situación.
Y estos dos grupos, no solo se diferencian a nivel anímico o existencial, sino que, según han demostrado diversos estudios científicos, su cuerpo también se resiente y se incrementa el riesgo de que aparezcan, o se agraven, ciertas enfermedades.
