La verdadera salud

Aunque cada día dispongamos de más recursos sanitarios tales como hospitales, medicamentos, pruebas diagnósticas, etc., sigue siendo bastante complicado vivir tan plenamente saludables como desearíamos. Para entender lo anterior, deberíamos reflexionar un poco acerca de qué significa la verdadera salud para el ser humano.

Estar sanos no quiere decir simplemente que todos los parámetros bioquímicos se encuentren en un rango correcto. Tampoco es suficiente el hecho de que los órganos funcionen de forma adecuada. Todo lo anterior, siendo algo deseable y que merece nuestra atención, es solamente una parte de la verdadera salud.

Podría decir que el enfoque tradicional acerca de la salud es un tanto reduccionista, ya que que se parece más a lo que se persigue en veterinaria en lo relativo al cuidado animal, que lo que debería ser la salud en el ser humano. Porque los seres humanos somos algo más que la mera biología. Entonces, atendiendo a un enfoque integral acerca del ser humano ¿qué entendemos, pues, por la verdadera salud?

Siendo, como somos, unos primates algo más cualificados que nuestros parientes más próximos (al menos eso se nos supone), poseemos algunas características diferenciales sobre otras especies. Una de las más importantes podríamos denominarla, como lo hizo el profesor Rojo Sierra en su día, Autoconsciencia-II o también llamada Autoconsciencia de la Trascendencia, para diferenciarla de la Autoconsciencia-I que sí que compartimos con otros animales.

El desarrollo evolutivo de nuestra especie en aras a la supervivencia no nos llevó a ser los más fuertes, ni tampoco los más rápidos. En esa competición nos habríamos extinguido. Nos llevó a ser más inteligentes. Y más inteligentes no significa simplemente ser más listos, sino más inteligentes desde el punto de vista cognitivo, emocional, social y espiritual.

Por tanto, la verdadera salud del ser humano no debería contemplar solamente los aspectos biológicos, aunque insisto en que son especialmente importantes. La salud en el ser humano, además de dichos aspectos biológicos, ha de contemplar la armonía en nuestra Autoconsciencia-II, es decir lo que nos relaciona con el autoconocimiento, la autoestima, la autogestión emocional, la interacción social saludable y la autotrascendencia. Por eso suelo decir que entiendo la salud como “el arte de vivir en plenitud”, sabiendo que con el término plenitud me refiero al desarrollo del potencial de Autoconsciencia-II específico de nuestra especie.

Es preocupante que nuestra sociedad actual se ocupe mas de la salud biológica que de la vida en plenitud. Tal vez porque una persona que aspira a la vida plena pueda ser un peligro para el sistema, ya que es una persona crítica, autónoma y libre. 

Recientes acontecimientos nos demuestran que aquellos poderes supranacionales que mueven los hilos del planeta están más interesados en crear personas sumisas, poco críticas, atenazadas por el miedo y que prefieran renunciar a su libertad en favor de una supuesta seguridad. 

Crecer en salud implica atender simultáneamente al cuerpo, a la mente cognitiva, a las emociones, a las interacciones sociales y a nuestra dimensión espiritual. Tal vez por eso, en esta era tecnológica en la que disponemos de los más importantes avances médicos y científicos, paradójicamente sea también más complicado encontrar personas auténticamente saludables, es decir, libres autónomas, felices y con pensamiento crítico.

¿Te atreverás a ser uno de ellos?

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