Más allá del rebaño

Más allá del rebaño

A principio de los años setenta, cuando apenas era un adolescente, mis amigos y yo nos reuniamos en nuestra barriada en el local de un amigo y candábamos canciones de la época. Una de ellas, “La mala reputación” de Georges Brassens, que versionaba en español el famoso Paco Ibañez, era una de las que más repetíamos. De hecho, le llamábamos “El himno”, seguramente porque muchos de los que estábamos allí nos identificábamos con  algunas partes de su letra.

Para mi, una de las estrofas que siempre han estado presente ha sido la de: 

“Yo no pienso pues hacer ningún daño

Queriendo vivir fuera del rebaño;”

Y he de reconocer que a lo largo de los años he sido “una oveja” un tanto incómoda para los pastores de todo tipo, ya que he buscado con ahínco mi propio camino personal, más allá de por donde fuera el resto del rebaño. 

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La ilusión continúa

La ilusión continúa

Cuando alguien me pregunta acerca de mi trabajo actual le respondo que en estos momentos me encuentro en fase de“cuarto menguante”. Con esta metáfora lunar quiero describir que voy reduciendo poco a poco mi actividad asistencial hasta que, finalmente, desaparezca.

Son varias décadas de relación personal con numerosos pacientes a los que tengo en consideración y estima, más allá de la mera relación profesional. Y a pesar de lo que cuesta desligarse de ciertas relaciones afectivas, he de admitir que ninguno de nosotros somos eternos y todos tenemos fecha de caducidad en esta vida, por lo que en un momento u otro hemos de pasar el testigo a otras personas más jóvenes.

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Activos de salud para jubilados (y no jubilados)

Activos de salud para jubilados (y no jubilados)

A mi edad es normal que me rodee de amigos jubilados o a punto de jubilarse. Hablando con ellos, me he dado cuenta de que hay dos grupos totalmente diferentes: 

  1. Los que realmente viven “jubilosamente” disfrutando de su nuevo estado. 
  2. Aquellos otros que han perdido su papel en la vida y no se han adaptado a la nueva situación.

Y estos dos grupos, no solo se diferencian a nivel anímico o existencial, sino que, según han demostrado diversos estudios científicos, su cuerpo también se resiente y se incrementa el riesgo de que aparezcan, o se agraven, ciertas enfermedades.

Relaciones Curativas

Relaciones Curativas

El ser humano no vive solo ni aislado, sino que se realiza y se desarrolla gracias al contacto con los demás, ya que somos seres sociales. Sin embargo, es en el ámbito de las relaciones humanas donde se producen gran cantidad de conflictos. 

Todos hemos escuchado hablar de la existencia de ciertas relaciones tóxicas que generan sufrimiento y malestar en quienes las padecen, pero al mismo tiempo no debemos olvidar que también es posible establecer relaciones sanas, agradables y curativas.

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Sofrodynamia® y Filosofía Perenne

Sofrodynamia® y Filosofía Perenne

A lo largo de la historia de la humanidad han sido muchas las personas que dedicaron su esfuerzo a tratar de mejorar la vida de los demás, no sólo desde el punto de vista material, sino también desde un aspecto mucho más profundo, el de la vida interior.

Esta motivación dio lugar a que, desde la antigüedad, proliferasen diferentes tradiciones espirituales así como numerosas enseñanzas filosóficas en distintas épocas y culturas que mostraban el camino para alcanzar un estado de paz y felicidad. 

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Diez reflexiones para mejorar la vida

Diez reflexiones para mejorar la vida

Si entendemos la salud como “el arte de vivir en plenitud”, entonces cualquier acción que realicemos en orden a mejorar, no sólo los aspectos biológicos sino también todo lo referente a nuestros pensamientos, emociones, relaciones con los demás y gestión del estrés, formarán parte de los ingredientes necesarios del menú más apropiado para lograr disfrutar de una vida mejor.

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Cultivar el Centramiento: Un camino hacia la paz interior

Cultivar el Centramiento: Un camino hacia la paz interior

Todos los seres humanos deseamos disfrutar de la vida y ser felices, y eso es lo contrario de llevar una vida descentrada. Dicho de otro modo, si queremos alcanzar la felicidad necesitamos saber cómo centrarnos.

Estar centrados significa actuar equilibradamente y de forma apropiada ajustándose a las circunstancias. También incluye la capacidad de mantenerse estables ante la adversidad, es decir, seguir en nuestro sitio cuando la vida nos golpea o los acontecimientos parecen conducirnos a una especie de cuesta arriba perpetua. 

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Aprender a vivir la soledad

Aprender a vivir la soledad

Habitualmente se habla de la soledad como de un estado no deseado, ni deseable, del ser humano que conduce a estados de ánimo depresivos a quienes lo padecen, de tal manera que nos proponemos combatirla por todos los medios. Los datos que suelen difundir los medios de comunicación acerca de la soledad en las grandes ciudades, parecen confirmar esta visión.

Sin embargo, para mí, sin negar el hecho de que existen personas, sobre todo mayores, que sufren mucho estando solos, me resulta importante plantear otro punto de vista. 

¿No será, también, que no hemos aprendido a vivir la soledad de una manera potenciadora? ¿No será que en lugar de crecer en autonomía lo hemos hecho en dependencia emocional?

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Lo que la enfermedad enseña

Lo que la enfermedad enseña

Enfermar no es nada deseable y tratamos de evitarlo a toda costa. Sin embargo, muchas veces  a pesar de nuestro esfuerzo, ocurre. 

Poseemos un cuerpo material compuesto de substancias que se deterioran con el tiempo y, por mucho que nos cuidemos y por muy buena genética que tengamos, más tarde o más temprano, el cuerpo se deteriorará. A pesar de nuestros esfuerzos, envejecer, enfermar y morir, forman parte del ciclo de la vida.

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El camino de la consciencia

El camino de la consciencia

Descubrir el profundo misterio acerca de qué es un ser humano y de cuáles son los mecanismos de los que dispone para lograr una vida más feliz y llena de sentido, ha sido uno de mis principales focos de interés desde que era un adolescente.

Cuando miro en mi biblioteca alguno de los libros que tengo fechados, me sorprendo de que en aquella época, años setenta, un joven de quince años sin ninguna conexión familiar con la salud, ni la filosofía, leyese a autores como Teilhard de Chardin o libros como el Tao Te King o algunos textos de dietética o de acupuntura.

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