A principio de los años setenta, cuando apenas era un adolescente, mis amigos y yo nos reuniamos en nuestra barriada en el local de un amigo y candábamos canciones de la época. Una de ellas, “La mala reputación” de Georges Brassens, que versionaba en español el famoso Paco Ibañez, era una de las que más repetíamos. De hecho, le llamábamos “El himno”, seguramente porque muchos de los que estábamos allí nos identificábamos con algunas partes de su letra.
Para mi, una de las estrofas que siempre han estado presente ha sido la de:
“Yo no pienso pues hacer ningún daño
Queriendo vivir fuera del rebaño;”
Y he de reconocer que a lo largo de los años he sido “una oveja” un tanto incómoda para los pastores de todo tipo, ya que he buscado con ahínco mi propio camino personal, más allá de por donde fuera el resto del rebaño.
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