Activos de salud para jubilados (y no jubilados)

A mi edad es normal que me rodee de amigos jubilados o a punto de jubilarse. Hablando con ellos, me he dado cuenta de que hay dos grupos totalmente diferentes: 

  1. Los que realmente viven “jubilosamente” disfrutando de su nuevo estado. 
  2. Aquellos otros que han perdido su papel en la vida y no se han adaptado a la nueva situación.

Y estos dos grupos, no solo se diferencian a nivel anímico o existencial, sino que, según han demostrado diversos estudios científicos, su cuerpo también se resiente y se incrementa el riesgo de que aparezcan, o se agraven, ciertas enfermedades.

Para hacer frente a esta situación y cultivar estilos de vida que nos permitan vivir mejor, disponemos de algunas herramientas.

a) Ejercicio físico. Se ha demostrado fehacientemente que el ejercicio físico aeróbico, junto con el de fuerza y el de alta intensidad (HIIT), influyen positivamente en la fabricación de BDNF (Factor Neurotrófico Cerebral), responsable del crecimiento de nuevas neuronas y del mantenimiento saludable de las conexiones interneuronales. 

En cambio, la falta de ejercicio, el sedentarismo, da lugar a una atrofia de dichas conexiones y a una verdadera poda sináptica que da lugar a que se destruyan aquellas neuronas que no se usan.

Por otro lado, el ejercicio físico también previene, incluso revierte, la pérdida de masa muscular, la llamada sarcopenia, que es una de las causas del deterioro motor y de fuerza asociado a la edad.

b) Actividad mental. Parece claro, pues, que moverse es importante, pero también lo es todo aquello relacionado con el mantenimiento de las habilidades cognitivas, es decir, mantenerse en un proceso de aprendizaje continuo. 

Se propone que las personas se impliquen en procesos de aprendizajes, tales como aprender un nuevo idioma, tocar un instrumento musical, instruirse en las nuevas tecnologías, etc. 

En realidad, más que la materia en sí, lo importante es seguir ejercitando en “músculo de la mente”, para que, al igual que el músculo físico, se mantenga en las mejores condiciones.

c) Relaciones sociales. Además de lo anterior, también contribuye a mejorar nuestra salud, y con ello nuestra vida, otro aspecto como son las relaciones sociales y los grupos a los que pertenecemos. Con ellos compartimos tiempo, actividades y relaciones emocionales, auténticos nutrientes esenciales para el ser humano.

d) Propósito y sentido. Finalmente, un aspecto no menos importante y que a veces se pasa por alto es el propósito, es decir, el sentido con el que hacemos las cosas y el significado que tienen para nosotros, lo cual está conectado con el mundo de nuestros valores. 

e) Otros factores. No debemos obviar que, todo lo anterior, ha de estar enmarcado dentro de un estilo de vida saludable, comenzando por la dieta apropiada y teniendo en cuenta los ciclos circadianos (sueño/vigilia), con un adecuado descanso nocturno, el contacto con la naturaleza y otros elementos  tales como, la gestión del estrés y la suplementación nutricional, son también otros aspectos que no pueden ser pasados por alto.

Resumiendo lo anterior, se podría decir que si queremos disfrutar de un buen estado de salud, tanto si estás jubilado como si no, es importante mantener un estilo de vida apropiado sobre todo, mover el cuerpo, mantener activa la mente, compartir y disfrutar de nuestras relaciones y mantener el propósito y el sentido de lo que hacemos, lo cual constituye el abono necesario para  una buena salud y para despertar, también, la ilusión y la alegría de vivir. 

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