Agradecer a nuestros padres

padres

Somos frágiles al nacer y necesitamos la ayuda de nuestros padres

He de decir que soy consciente de que no todas las infancias son iguales como tampoco lo son todos los padres. Pero, por lo general, los progenitores suelen cuidar a sus hijos, aunque a veces nos lleguen terribles noticias sobre niños abandonados, torturados o asesinados por sus propios padres.

Obviamente, debido a lo perturbado de estos comportamientos, y sea cual sea la motivación de sus acciones, parece que estos padres y madres no merecerían tal nombre.

Por fortuna, eso no es lo habitual sino lo noticiable, lo anecdótico. La mayoría de los progenitores, como antes indiqué, suelen cuidar a sus hijos de un modo más que aceptable, incluso algunos lo hacen de forma extraordinaria, y siempre lo mejor que pueden y saben. 

Sin embargo, para muchas personas esto no les parece suficiente. Se encuentran anclados en la carencia, el resentimiento o la pena de sí mismo, por un amor que creen que no tuvieron.

Hace un tiempo, en una de las reflexiones que suelo poner en mi Facebook, comentaba la importancia de agradecer a nuestros padres las cuatro generosidades: 1) La generosidad de brindarnos bienes materiales; 2) La generosidad de protegernos; 3) La generosidad de enseñarnos y 4) La generosidad de amarnos.

Pero ahora quisiera ampliar un poco lo que comenté en unas breves líneas.

Lo primero es que, exceptuando los casos extremos de malos tratos hacia la infancia, que los hay, no sólo hemos recibido el don de la vida sino también los cuidados necesarios para llegar a valernos por nosotros mismos, lo cual, en el caso de los humanos, suele tardar unos cuantos años.

He de señalar que si somos incapaces de apreciar lo mucho que nuestros padres hicieron por nosotros, entonces si que tenemos un verdadero problema. Pero no por lo que nos pasara en la infancia, sino por el tipo de mirada con la que estamos viviendo en estos momentos, una mirada inhabilitada para encontrar el amor y la bondad allá donde han estado presentes.

Los seres humanos nacemos frágiles, débiles y totalmente indefensos. Somos uno de los mamíferos que durante más tiempo necesitamos de alguien para nutrirnos y defendernos. Nos encontramos muy desprotegidos con respecto al mundo exterior, de tal manera que si no hubiese otras personas, la mayor parte de las veces nuestros padres, que se preocupan de vestirnos, alimentarnos, protegernos y darnos todo su amor, no hubiésemos llegado a sobrevivir más que un tiempo muy breve.

pdres-1

Aprendemos de nuestros padres

Por muy torpes, incultos y limitados que los padres hayan sido, nos  permitido crecer y desarrollarnos, nos han enseñado a hablar, a movernos, a alejarnos de los peligros, a entender como funciona el mundo y tantas y tantas cosas más.

Posiblemente nos hubiese gustado tener unos padres ideales, perfectos, listos y omniscientes, pero hemos tenido los que hemos tenido y, en la mayoría de los casos, lo más seguro es que ellos hayan tratado de hacer con nosotros lo mejor que han sabido y que han podido en función de sus limitaciones.

De estas palabras se pueden desprender algunas consecuencias. La primera es que sea como fuere tu historia personal, aquí y ahora, tú eres el responsable último de tu propia vida, y esto es así tanto si te gusta como si no.

La segunda es que si tienes un alto concepto de lo que ha de ser la maternidad o la paternidad, entonces harás bien comenzando a aplicártelo a ti mismo, aquí y ahora, en lo referente a tus propios hijos.

Lo tercero, haciendo énfasis en el binomio perdón-agradecimiento o agradecimiento-perdón, según como se quiera formular, decir que has de procurar que ahora sea el mejor momento de tu vida para empezar a aprender cómo agradecer y cómo perdonar. Y puedes comenzar por agradecer y a perdonar lo que creas que debas en relación a tus propios padres.

Sólo si solucionas este importante capítulo emocional podrá habitar la paz en tu corazón.

Por unos instantes imagina con el ojo de tu mente, cómo hubiera sido tu destino si al nacer o durante los muchos años en los que eras un ser dependiente, tanto para vestirte como para alimentarte, nadie se hubiese hecho cargo de ti. Posiblemente no habrías sobrevivido.

Los casos que se describen de niños perdidos en la selva y criados por lobos o por otros animales, no han acabado de un modo tan bonito como Mowgli, el protagonista de “El libro de la selva”, sino que todos ellos han muerto muy pronto.

Nacemos mamíferos y nos convertimos en seres humanos mediante la interacción con otros seres humanos. Sin ellos, no seríamos más que un débil espécimen con pocos probabilidades de supervivencia en un medio ambiente hostil.

Tener presente todo lo anterior nos permitirá desarrollar la ternura de corazón y agradecer a nuestros padres lo que han hecho por nosotros y, sobre todo, ser capaz de decirlo antes de que llegue el día que no podamos hacerlo.

Una respuesta a “Agradecer a nuestros padres

  1. Pingback: LUZ EN AGORA

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s