Sofrodynamia® y Filosofía Perenne

A lo largo de la historia de la humanidad han sido muchas las personas que dedicaron su esfuerzo a tratar de mejorar la vida de los demás, no sólo desde el punto de vista material, sino también desde un aspecto mucho más profundo, el de la vida interior.

Esta motivación dio lugar a que, desde la antigüedad, proliferasen diferentes tradiciones espirituales así como numerosas enseñanzas filosóficas en distintas épocas y culturas que mostraban el camino para alcanzar un estado de paz y felicidad. 

Estas diferencias de tiempo y de lugar tuvieron como consecuencia que, dichas enseñanzas, surgieran bajo diversos formatos asequibles para la cultura y la época histórica correspondiente. Sin embargo, a pesar de las diferencias aparentes, estas tradiciones filosóficas y espirituales poseían una misma esencia común compartida. 

Podría decirse que eran como el mismo regalo pero con diferentes envoltorios, de tal manera que el núcleo fundamental de la sabiduría ancestral permaneció inmutable a través de los tiempos, manteniéndose vigente desde el pasado hasta nuestros días.

La esencia de las enseñanzas ancestrales han estado presente a lo largo de  toda la historia de la humanidad, y para describirlas se ha utilizado el término de Filosofía Perenne. 

Dicho concepto se atribuye a Agostino Steuco (1597-1548), obispo católico y humanista italiano del siglo XVI, aunque quienes lo hicieron verdaderamente popular fueron el filósofo Leibniz (1646-1716) y el genial y polifacético, Aldous Huxley (1864-1963).

Si quisiéramos exponer resumidamente algunos de los aspectos básicos de la Filosofía Perenne, necesitaríamos abordar temas tales como la naturaleza de la realidad, el significado de la existencia, los aspectos del ego, etc.

Para la Filosofía Perenne el mundo físico no es lo único que existe, sino que es sólo una pálida sombra de una realidad superior que no es abarcable a través de los sentidos, pero que es esencial para el ser humano.

La conexión con estos niveles superiores del Ser no sucede durante el estado ordinario de consciencia, sin embargo tenemos la opción de abrir la puerta a toda una serie de posibilidades de exploración de estas realidades a través de la práctica de diferentes técnicas.

Tratar de comprender al ser humano en toda su magnitud, nos obliga a reflexionar sobre la forma en la que la Sofrodynamia® entiende la dimensión espiritual del ser, dentro de esa corriente de conocimientos de la llamada Filosofía Perenne.

En numerosas ocasiones he expuesto cómo desde el enfoque sofrodynámico realizamos una síntesis entre los conocimientos ancestrales de las diversas tradiciones espirituales con los conocimientos psicológicos y científicos actuales. De alguna manera sentimos que formamos parte de esa corriente de pensamiento descrita anteriormente.

Es indudable, pues, que la Sofrodynamia® se encuentra fuertemente impregnada de las propuestas de la Filosofía Perenne, a través del planteamiento de diversos enfoques comunes, tales como el  proceso de autodecubrimiento mediante la indagación interior que sigue a la pregunta ¿quién soy yo?; el trabajo para controlar y finalmente disolver el ego; la conexión con niveles superiores de la consciencia, el cuestionamiento de la realidad aparente, etc. 

Hay que resaltar que, una de las cuestiones más importantes que tenemos en cuenta en el enfoque sofrodynámico, es la importancia de utilizar siempre el sentido común, así como resaltar la necesidad de una secuencia didáctica del aprendizaje. Ambos aspectos facilitarán al alumno la adquisición de los conocimientos y las destrezas necesarias para alcanzar sus objetivos, porque es complicado querer acceder a los niveles elevados cuando difícilmente nos manejamos por los niveles más sencillos.  

Si nos encontramos atrapados en las turbulencias mentales de una mente ordinaria es muy difícil establecer la conexión con otros niveles de consciencia, por tanto, el trabajo de aquietamiento mental es un requisito previo para lograr ciertas metas más elevadas.

Por estas razones en Sofrodynamia® proponemos que, para experimentar los niveles más sutiles de consciencia, comencemos siempre armonizando la psique, la corporalidad, la respiración y la energía.

Establecer una base sólida desde la toma de consciencia de la corporalidad y trabajar con una secuencia didáctica apropiada, constituyen los fundamentos de un buen trabajo interior a través del cual descubrir lo que la Filosofía Perenne y la Sofrodynamia® nos plantean.

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