Pediluvios y maniluvios

La hidroterapia en casa ofrece un sin fin de posibilidades utilizando los medios de los que dispone cualquier hogar  de nuestro medio. Los baños de pies, pediluvios, y los de manos, maniluvios, son un claro ejemplo de ello.

Para el pediluvio se introducen ambos pies por encima de los tobillos y en el caso de los maniluvios podemos bañar sólo las manos o incluso los antebrazos hasta la altura de los codos.

Se utilizan para tratar procesos no sólo de dichas zonas del cuerpo sino también de otros lugares distantes, debido al gran número de terminaciones nerviosas y acciones reflejas que se producen durante estos procedimientos hidroterápicos.

Lo más frecuente es que se utilice algún tipo de remedio vegetal para potenciar el poder de estos baños, si bien, es posible realizarlos sólo con agua y jugar con los cambios de temperatura para obtener el efecto deseado, como es el caso de los maniluvios alternantes (frio-caliente) que se usan como entrenamiento circulatorio cuando las manos tiene dificultad para entrar en calor durante los inviernos.

También pueden realizarse los baños de pies o manos a temperatura creciente, aumentando gradualmente el calor.

Los pediluvios ayudan a descongestionar el cerebro y a tratar patologías de vías respiratorias altas, laringitis, faringitis, catarros, etc. También mejoran la circulación, depura los tejidos y producen un efecto equilibrador a nivel general.

Son útiles contra los dolores, para desintoxicar el organismo, para aliviar la plétora de regiones superiores del cuerpo, como sedante o tonificante según el caso, y para los procesos artríticos y reumático, así como para los cuadros alérgicos locales.

La duración de los mismos oscila entre los 5 y 8 minutos, aunque en casos concretos puede aumentarse el tiempo hasta los 20 minutos, aproximadamente.

Es bastante frecuente añadir cocimientos de plantas o aceites esenciales, algas o arcilla, para lograr un efecto específico en función de la substancia que añadamos al agua.

 

Técnicas naturistas: Hidroterapia

El término Hidroterapia está formado por dos raíces “Hydros” que significa agua, y “Therapia” que significa curación. Por tanto Hidroterapia es la curación a través del uso del agua.

Desde los inicios de la medicina, el agua ha sido usada como agente terapéutico para tratar una gran variedad de enfermedades. En diversos escritos de la escuela griega en general y de la Medicina Hipocrática en particular, se dejan constancia de la importancia que daban desde entonces al uso del agua para tratar diversos procesos.

El agua ha sido usada en todas las maneras posibles, tanto fría como caliente o incluso en forma de vapor, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando el doctor Floyer publica su obra “Instrucciones sobre el uso del agua fría”, cuando empieza a sistematizarse un poco más su uso del agua fría de un modo más científico.

Sin embargo, el gran impulso de esta técnica se produce en el siglo XIX, gracias a la aparición de dos famosas figuras de la Medicina Natural, Vincent Priessnitz y el conocido Abate Kneipp, párroco de Wörishofen (Baviera).

Priessnitz, natural de Silesia, no contaba con formación académica alguna, lo cual le supuso sufrir distintos tipos de acusaciones y procesos por parte de la clase médica. No obstante, sus grandes dotes de observación de la naturaleza y la fortaleza de sus convicciones, le llevó a descubrir, experimentar y desarrollar el uso terapéutico del agua fría, gracias al cual no sólo se trató a sí mismo sino a un numeroso grupo de pacientes que, cada vez más, acudían en busca de sus cuidados.

Por el contrario, Kneipp, hombre culto y formado, tras experimentar su propia curación de una grave tuberculosis de la que se encontraba desahuciado, desarrolló un método global para el tratamiento de las enfermedades llamado “Cura Kneipp”, en el que además de la hidroterapia añadía los cuidados dietéticos, el ejercicio físico, el uso de plantas medicinales y la atención espiritual del paciente.

Hoy día, tras un cierto tiempo de declive, el uso terapéutico del agua ha vuelto a estar en auge, incrementándose de manera importante las visitas a los Balnearios y centros de SPAs (Salutem per aquam) (Salud a través del agua), cada vez más conocidos.

Los beneficios del agua se producen por diversos mecanismos. Por una parte, la temperatura, por otro lado el efecto mecánico que se emplea en diversas técnicas como los chorros, por ejemplo., y además hay que añadirle el aspecto químico, tanto por la composición propia en el caso de las aguas termales, o bien porque se le añaden otras substancias (Extractos de plantas, aceites esenciales, algas, etc.).

Pero no todo el mundo dispone del tiempo ni los medios económicos suficientes para trasladarse a un buen Balneario o disfrutar de las comodidades de un Spá. Pero no por ello debemos renunciar al uso de la Hidroterapia.

En artículos posteriores, iré contando algunas sencillas técnicas hidroterápicas con las que podemos conseguir importantes efectos beneficiosos sin salir de nuestra casa y con un coste mínimo.