Relajarse, ¿para qué?

A estas alturas y a pesar de los numerosos datos actualmente disponibles que avalan la importancia de las diferentes técnicas de relajación en el campo e la salud, todavía, ésta, no es considerada en su auténtica y plena valía.

El asunto es especialmente preocupante en el propio personal sanitario, la mayoría de cuyos miembros aconsejan a sus pacientes que se relajan, cuando en realidad no saben muy bien ni como hacerlo, ni de qué tipo de relajación están hablando.

Vivimos en una sociedad en la que la prisa y el estrés producen más enfermedades, consumo de medicamentos, bajas laborales y defunciones que otros muchos agentes morbosos. Esto se encuentra ampliamente documentado.

Un día normal en la vida diaria de muchas personas contiene más estímulos generadores de estrés y angustia que lo nuestros antepasados tenían en un tiempo mucho  mayor.

Vivimos, pues, en un medio ambiente especialmente estresógeno, nada apacible, incluso me atrevería a decir que, en muchos casos, hostil. Sigue leyendo