¿Cómo funcionan las técnicas de visualización?

COMO FUNCIONA LA VISUALIZACIÓNAunque quienes tenemos cierta experiencia en este tipo de prácticas sabemos por propia experiencia que funcionan, considero importante que, dentro del ámbito de la cultura occidental, tratemos de conocer los posibles mecanismos de actuación que explican dicho fenómeno.
Muchas personas creen que las técnicas de visualización encierran algo mágico o que requieren de un cierto componente creencial para que surtan efectos. Nada más alejado de la realidad.
A la luz de los conocimientos científicos actuales, trataré de dar una respuesta a dicha cuestión
Existen en el mundo científico numerosas pruebas y trabajos de investigación acerca de la relación entre nuestros procesos mentales y el estado de salud. También existen muchas investigaciones que demuestran que realmente la visualización puede servir de gran ayuda a la terapia.
Para incrementar la base de conocimiento sobre este tema, se aconseja consultar, también otros post anteriores en este mismo blog sobre “Las técnicas de visualización” y “Las técnicas de visualización en Sofrodynamia®.
Cuando las técnicas de visualización se practican con finalidad curativa, pueden llevarse a cabo de manera pasiva, es decir, dejando que las imágenes aparezcan espontáneamente a la consciencia, o bien de forma guiada, siguiendo las instrucciones oportunas de quien dirige la práctica.
El modo en el que la creación de imágenes mentales puede influir en nuestra fisiología se basa en las conexiones existentes entre el Sistema Nervioso Central (SNC), con la producción de diferentes neurotransmisores, el sistema endocrino con sus hormonas y el sistema inmunológico.
Hoy día sabemos que mediante las imágenes mentales se pueden modificar de forma casi instantánea ciertos parámetros fisiológicos debido a las mencionadas conexiones neurohormonales.
Es conocido que las imágenes de miedo generadas en nuestro cerebro producen en el cuerpo físico reacciones de taquicardia, boca seca, horripilación, aumento de la glucemia, bloqueo inmunológico, etc. Y también es conocido por todos que si imaginamos el zumo de un limón cayendo lentamente sobre nuestra lengua, observamos como la boca se nos llena de saliva. Son ejemplos sencillos de cómo una imagen mental produce un cambio fisiológico constatable.
Y esto es así porque cada vez que creamos una imagen mental se le asocia automáticamente una emoción, y por lo tanto una modificación corporal.
Lo que visualizamos tiene relación con las respuestas de nuestro cuerpo y, por supuesto, con su estado de funcionamiento. Por eso, si aprendemos a crear imágenes mentales potenciadoras, podremos cambiar no sólo nuestras emociones y sensaciones sino también nuestra respuesta corporal.
Parece ser que un cierto estado de relajación y de quietud mental favorecen la práctica. Acallar la agitación mental, serenar la respiración y eliminar las tensiones corporales, son elementos favorecedores de dicho proceso, al generarse ondas cerebrales lentas de tipo alfa y theta.
El cerebro izquierdo es donde residen nuestras defensas psíquicas y durante el estado de visualización disminuye la actividad de dicho hemisferio y se activa el funcionamiento del cerebro derecho. Necesitamos calmar la agitación mental para que se produzca la transferencia de elementos del cerebro derecho al izquierdo.
El sistema nervioso central (SNC), el sistema endocrino y el sistema inmunológico se conectan entre sí y tratan de mantener la correcta homeostasis del organismo.
El SNC tiene la capacidad de regular casi todos los órganos y sistemas, incluyendo el cardiovascular, gastrointestinal y el endocrino, que es el que produce las hormonas.
Hasta hace un tiempo se pensaba que el sistema inmunológico era relativamente autónomo, pero, sin embargo, se han acumulado evidencias suficientemente sólidas que demuestran lo contrario.
El SNC, el sistema endocrino y el inmunológico, hablan un lenguaje bioquímico común y mantienen una comunicación constante y bidireccional, por lo que se influyen mutuamente. Esto hace que la creación de imágenes en el cerebro pueda llegar a modificar ciertas funciones endocrinas e inmunológicas.
Este diálogo mente-cuerpo, se realiza, pues, por dos vías: la neuroendocrina, a través del eje hipotálamo-pituitaria-adrenal (HPA), y otra segunda vía de comunicación a partir de la conducción de estímulos nerviosos a través del Sistema Nervioso Autónomo (SNA).
Investigaciones recientes mediante Resonancia Magnética Funcional muestran que las imágenes mentales activan el lóbulo occipital y desde ahí envía mensajes neuroquímicos a los centros inferiores que pueden activar o desactivar la respuesta de estrés.
Dichos mensajes también pueden actuar a distancia produciendo efectos generales como modificación de la tensión arterial, la inmunidad o la coagulación.
Además de todo ello, recordemos también que las imágenes mentales activan la respuesta de relajación y favorecen la respuesta de pensamiento del cerebro derecho.
Pero, como comencé diciendo al principio, aquellos que tienen experiencia en estas técnicas, pueden avalar con su testimonio la importancia de las mismas en el ámbito de la salud y del desarrollo humano. Los diferentes trabajos científicos no hacen más que constatar algo que la humanidad viene conociendo de manera práctica desde tiempos ancestrales.
Y, sobre todo, recuerda que es la práctica constante y repetida es la que genera los frutos.

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