¡Qué alegría encontrarte de nuevo!

alegría del encuentro

Disfrutemos de la alegría del reencuentro

En algún momento de nuestra vida hemos tenido la experiencia de encontrarnos con personas a las que hacía tiempo que no veíamos y es posible que nos alegremos por dicho reencuentro.

Lo más normal es preguntarse qué tal han ido las cosas, o rememorar momentos del pasado, o comentar el momento actual, etc.

Hasta ahí podríamos decir que es una descripción absolutamente normal de lo que sucede cuando vamos a algún evento concurrido como una fiesta, una boda, una reunión de antiguos alumnos o, simplemente, un día cualquiera caminando por la calle cuando nos reencontramos con viejos amigos. 

Lo curioso del tema es cuando esta sensación de “qué alegría de volverte a encontrar” ocurre con una persona a la que no has visto nunca. Bueno, al menos en esta vida.

Aquí ya la cosa empieza a parecer extraña.

Sé de personas a las que les ha pasado, porque me lo han contado. También intuyo que otros leerán estas líneas con perplejidad. Yo me limito a describir esta experiencia compartida, experiencia que yo mismo he podido constatar en mis propias carnes.

Como estas páginas no es el  lugar apropiado para exponer asuntos demasiado íntimos, los cuales, según considero, han de guardarse en silencio como un precioso tesoro, relataré uno de estos hechos de modo genérico, sin entrar en detalle de qué sucedió con tal o cuál persona.

Hablaré según mi propia experiencia y no de oídas ni de lecturas.

Me ha pasado que el encuentro que he tenido con ciertas personas que han generado en mí esta sensación de “qué alegría de volverte a encontrar” (lo digo tal como lo siento en ese instante), han sido encuentros llenos de “casualidades”. Encuentros poco habituales en los que muchas circunstancias diferentes y poco comunes se han dado para que ello sucediera. Es como si se materializara esa frase de que “todo el universo conspira para que ello ocurra”.

No es nada buscado, ni pensado. Simplemente sucede sin que lo puedas evitar ni predecir.

Unas veces el reconocimiento es recíproco, otras no.

Instantáneamente te sientes diferente.

Miras a los ojos y al corazón.

Con sorpresa descubres que en un corto espacio de tiempo estableces una conexión como la que tendrías con un familiar o con un amigo de  muchos años.

Descubres, también, que ha habido espacios comunes que cada uno ha visitado por separado en tiempos diferentes, que existen inquietudes compartidas las cuales constituyen un núcleo fundamental en la vida de cada uno, y, sobre todo, experimentas un nivel de comunicación especial que sólo puedes tener con unas pocas personas.

Vínculos más allá de la vida

Tal vez establezcamos vínculos con ciertas personas que van más allá de esta vida

Ocasionalmente he tenido al sensación que dicho encuentro tiene una finalidad de enriquecimiento mutuo porque hay algo que hacer en común, como si fuese una tarea pendiente, la cual, una vez acabada, pondrá el punto y final a esa relación para que cada uno continué su propio y personal camino.

Pero, como dije antes, no siempre el reconocimiento es mutuo. A veces, en función de cómo se han desarrollado los acontecimientos, he tenido la sensación de que, tal vez, fuese sólo un espejismo.

La gama de sentimientos que se generan en estos encuentros son muy variados. A veces es como encontrar a un compañero de trabajo con el que dejaste un asunto pendiente. Otras veces es un sentimiento fraternal, como si encontrases al hermano perdido hace años que vuelve de nuevo a casa. En ocasiones he experimentado la sensación de que he de cuidar a esa persona, como cuando un padre cuida a sus hijos, etc.

A ciencia cierta, es decir, al cien por cien, no sé por qué ocurre lo que estoy describiendo.

Como creo en la reencarnación, me parece plausible la hipótesis de que a lo largo de las diferentes vidas establecemos intensos vínculos con determinadas personas, de tal manera que se genera una especie de conexión kármica que hace posible poderse encontrar de nuevo en otro momento con la finalidad de completar algo que no se llegó a concluir.

Yo estoy convencido de ello, pero como soy bastante autocrítico con todo lo que pienso y siento, dejo un determinado margen  a que sólo sea un engaño más de nuestra mente.

La experiencia que he tenido de dichos encuentros ha llegado a ser tan intensa como para modificar mi vida en diferentes acontecimientos importantes.

Así que, tanto si es un reencuentro con una persona con la que vivimos otra existencia, como si es un espejismo de la mente, debo decir que me gusta sentir lo que he sentido en esas ocasiones y, sobre todo, poder decir desde lo más profundo de mi ser, “qué alegría de volverte a encontrar”.

9 Respuestas a “¡Qué alegría encontrarte de nuevo!

  1. Lo has explicado d maravilla.. Yo h reconocido a otras almas afines a la mia.. Todos pertenecemos a una familia d almas q vida tras vida s juntan con distintos roles.. Q ni decir tiene, creo en la reencarnación, porque es la única forma q encuentro para darle un sentido a esta vida a veces tan ingrata :).. Gracias por compartir tu visión sobre un tema tab interesante y profundo.. Abrazos d luz

  2. No eres el único. Me ha pasado y me sigue pasando. Es una sensación inexplicable, No creo en las casualidades sino la CAUSALIDAD. De aquí no paso. Quiero decir que ya he aceptado que es algo que sucede por alguna razón. Razón que no veo de repente, pero que el tiempo termina respondiendo. Algo hay en común, sin duda. De repente si sientes cariño, e incluso amor y no sabes porque. Es una fuerza poderosa. En cualquier caso, tal como decía, el tiempo respondió y me dijo que era necesario para ambos encontrarnos, pues compartimos e intercambiamos formas de pensar, ideas o filosofías de vida que hemos construido y que necesitamos perfilar. Poco o mucho siempre que sucede es porque hay algo, una ligera arista o un verdadero rasguño en nuestras almas que debemos pulir. Una vez pulido, aceptado, conquistado y aprendido, suelen desaparecer de la manera mas sutil y mágica. Así como aparecieron.
    Excelente entrada., Felicidades y gracias por tu valentía. No son temas que se suelan hablar ni plantear de forma habitual. Existir existen, pero les restamos importancia, o lo que es peor, se lo aplicamos a la casualidad. Un abrazo

  3. Sí, sin dudas, y se establece una conexión inmediata y se pueden pasar horas conversando como antiguos amigos. Y es que de eso se trata, somos amigos de otras vidas y nos reencontramos nuevamente.

    Gracias por este artículo, un saludo para ti desde Argentina.

  4. Me alegro que además de los encuentros presenciales la tecnología actual nos permita “encuentros online”.
    Un abrazo desde el otro lado del atlántico

  5. Un artículo precioso, muy cálido, casi poético.
    Si, me ha pasado, me pasa, y espero que me siga pasando. Nunca le he puesto nombre, ni me he hecho preguntas, me he dejado llevar y lo he disfrutado.
    Se lo estoy enviando a todos esos amigos con los que hemos sentido ese fenómeno recíproco y que afortunadamente continúa.
    Además de leérmelo 3 veces, porque me gusta.
    Muchas gracias

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