Navidad y salud

salud en navidad

La Navidad puede ser un tiempo especialmente saludable, desde el punto de vista humano

Normalmente el periodo navideño se encuentra entre los menos saludables del año debido a los excesos gastronómicos, incumplimientos dietéticos o a la sobrecarga de estrés de estas fechas, entre otras muchas cosas.

 

No obstante, podemos intentar comprender desde otro punto de vista qué aporta la Navidad a la salud, si es que aporta algo.

Para ello, deberíamos comenzar por recordar lo que pienso a cerca de la salud, entendiéndola como un estado de armonía que podría definirse como el arte de vivir integrando nuestras zonas oscuras y nuestras zonas luminosas.

Esto es bastante más complejo y completo que entender la salud en términos de si tengo el colesterol alto o si me duele una articulación.

Con frecuencia me pregunto si, desde el punto de vista humano, u individuo que no padezca enfermedad alguna pero que se comporte despiadadamente con sus semejantes ¿podría ser incluido dentro de los seres humanos saludables?

Para mí, la noción humana de salud se relaciona también con crecimiento interior, y esto no puede estar desconectado de la armonía, la solidaridad o la alegría de vivir.

Si aceptamos lo anterior, al mismo tiempo que convenimos en que la época navideña, creencias aparte, es el momento del año en el que se apela a una serie de valores humanos tales como el amor, la reconciliación, la paz, etc., se podría deducir que los valores navideños no se encuentran tan lejos del ideal humano de salud.

Por tanto, si tratamos de vivir de tal manera que permanezcamos conectados con los cambios estacionales y perseguimos aquello de fluir con los tiempos y conectar con la energía sutil que cada periodo del año nos aporta, no deberíamos dejar de reflexionar acerca de lo que la Navidad aporta al ser humano en el ámbito de la salud.

Así que, si como dije antes, la salud es algo más que la mera ausencia o no de una enfermedad, preguntarse el modo en el que podemos ser más saludables desarrollando aspectos más pacíficos y solidarios en nuestra vida, puede ser bastante conveniente.

Recordemos, también, que la salud es una cuestión de armonía.

La armonía hace referencia a equilibrio, a proporción, a justeza. La armonía se encuentra en la propia esencia de la vida en la que los procesos de creación y destrucción, encuentros y separaciones, presencias y ausencias, guardan una justa y propia medida que hacen que el universo entero se desarrolle dentro de un “orden bello”, como lo denominaron los antiguos.

solidaridad

Un ser humano saludable es un ser humano solidario

 

La solidaridad tiene que ver con ser capaz de percibir las necesidades de la otra persona, mirar con sus ojos, entender su mundo y respetarlo aunque ese mundo no sea el nuestro, comprender sus carencias y sus grandezas, repartir y saber recibir, llegar a la comprensión suprema que el beneficio propio y el ajeno no son separables e, incluso, nuestro beneficio y el de todo el planeta tampoco lo es. Ser solidarios es algo más que dar limosnas, es desarrollar el anhelo profundo de desear que todos los seres sean felices y el regocijo sincero por la alegría de los demás.

 

Y que podría decir del gozo sino que es ese estado deseado y deseable que se encuentra más allá de ese sufrimiento que surge en este mundo de apariencias, y mediante el cual expresamos la auténtica, profunda e irrenunciable naturaleza de nuestro Ser Interior que nos impulsa hacia la felicidad.

Efectivamente, cuando en cualquier momento de nuestra vida comenzamos a despertar a una salud más global, lo cual incluye conectar con nuestro verdadero Ser Interior, y enfocamos nuestros pasos para dirigirnos hacia la armonía, la solidaridad y el gozo, nacemos a una nueva vida, o dicho de otro modo, se hace Navidad en nosotros.

Desde este punto de vista podría decirse que la autentica Navidad no sólo no perjudica a la salud sino que debe ser elemento constituyente y promotor de ésta, sin embargo son demasiados los que siguen prestando más atención al ruido que a las nueces.

Aprovechar estas fechas para preguntarse como ser más armónicos, solidarios o gozosos puede ser un buen consejo para mejorar nuestra salud, al tiempo que una buena práctica espiritual y, como no, debiera proyectarnos a realizar un conjunto de acciones congruentes en el mundo material.

 

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