No te comas más el coco

comerse el coco

Los pensamientos van y vienen, generando angustia y malestar

¿Cuántos pensamientos crees que tenemos al cabo de un día? ¿De ellos, cuántos tienen que ver con problemas preocupaciones, etc?

Según parece, la mente no para ni de día ni de noche. Durante la vigilia no deja de generar pensamientos, estemos haciendo lo que estemos haciendo, y durante la noche fabrica los ensueños, unas veces tranquilos y agradables y otras veces no tanto. Poco tiempo nos encontramos con la mente enfocada, atenta, centrados en un sólo objeto, es decir, viviendo el momento presente.

Normalmente divagamos hacia el pasado o hacia el futuro, preocupados por lo que hicimos, dejamos de hacer o haremos, pero el presente, lo que se dice el presente, ¿cuánto tiempo habitamos en él?

Cuando la mente salta de un objeto a otro, de un pensamiento a otro, se dice que se encuentra de manera dispersa o errante, cambiado de un contenido a otro contenido, y así una y otra vez. Cuando eso sucede, normalmente, experimentamos sensación de desasosiego o de inquietud. En el mejor de los casos no nos sentimos a gusto, y en el peor nos desborda la ansiedad.

Sin embargo, los seres humanos deseamos sentirnos felices y en paz, pero según parece hay algo que no hacemos suficientemente bien porque, por lo general, encontramos el efecto contrario.

Los avances actuales en neurociencias nos enseñan que cuando la mente se encuentra en estado concentrativo mediante una atención focalizada, se activan zonas cerebrales que interrumpen esa especie de diálogo interno con el que muchas veces nos machacamos. De tal manera que la atención focalizada se convierte en una especie de remedio eficaz contra muchos de nuestros padecimientos mentales.

Sabemos también que el común devaneo mental tiene como consecuencia una especie de diálogo interior acerca de nosotros mismos, de nuestras preocupaciones comunes, miedos, etc., de tal manera que genera un estado displacentero, sin que sepamos muy bien por qué. Mientras que, al contrario, la mente focalizada, la atención consciente, genera un estado armónico y fluido que cortocircuita el estado anterior y genera sensaciones de placer.

respiración consciente

La práctica de la respiración consciente nos permite calmar la mente, focalizar la atención y desarrollar estados de calma y sosiego

Es decir, hoy la ciencia corrobora lo que los maestros de la antigüedad afirmaban, y es que la atención consciente es una potente herramienta contra nuestros venenos mentales.

Un antiguo proverbio chino dice “mantén la mente en lo uno para evitar lo diez mil”, indicando que cuando nos concentramos en un sólo objeto desaparecen de nuestra mente las “diez mil preocupaciones” que de forma habitual nos perturban.

Entonces, si la solución consiste en focalizar la atención, ¿qué deberíamos hacer para no comernos tanto el coco?, como suelen decir los jóvenes.

Pues el camino parece claro, lo cual no quiere decir que sea sencillo, corto o que no requiera cierto esfuerzo.

La dirección a seguir es la que, tanto los maestros de otros tiempos como los científicos actuales, nos señalan, aprender a mantener nuestra atención en el presente, en el aquí y el ahora.

Ese es el camino, pero ¿cómo hacerlo de manera práctica?

Obviamente el procedimiento consiste en calmar la agitación mental mediante el uso de una técnica apropiada que nos ayude a centrar nuestra atención en un sólo objeto.

Llevar la atención al presente implica ser conscientes de nuestra respiración, del modo en el que entra y sale el aire, de nuestro cuerpo, de nuestras sensaciones en cada instante, como un todo. De tal manera que la simple toma de consciencia del roce del aire al entrar y del roce del aire al salir, se puede convertir un un extraordinario modo de calmar las fluctuaciones de nuestra mente y devolvernos a la presencia plena del momento presente.

Al realizar dicha práctica y entrenarla de manera constante, vamos activando ciertas zonas de nuestro cerebro que permiten que las sensaciones de paz, armonía y sosiego le ganen la partida a otras sensaciones perturbadoras y poco placenteras.

Así que, si quieres emprender el camino que te lleve a calmar tu mente y sentirte más en paz, éste habrá de comenzar por sentarte en silencio y conectar con el fenómeno presente de tu propia respiración.

Puede que al principio cueste algún trabajo, porque la mente agitada no se rendirá fácilmente, pero el método es fiable, seguro y eficaz, y además se encuentra avalado por miles de años de experiencia.

¡No lo dudes, porque una vida con menos angustias, ansiedades y temores es posible!

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