Construir nuestro Templo Interior

Construir nuestro Templo Interior

La palabra contemplar tiene un curioso origen. Proviene del latín “contemplari”, palabra compuesta por “cum” (compañia o acción conjunta) y “templum” (templo o lugar sagrado). Cuando al realizar ciertas prácticas sofrodynámicas nos situamos en una actitud contemplativa, en realidad estamos construyendo nuestro propio templo, nuestro propio lugar sagrado.

Descubrir este espacio de consciencia requiere de práctica, así como del desarrollo de ciertas habilidades. De alguna manera podría compararse al trabajo de los antiguos Maestros Canteros a la hora de construir una catedral. Un aprendiz de constructor alcanzaba la maestría a lo largo de muchos años de entrega a la disciplina que había elegido. Comenzaban con las tareas más básicas hasta que años después llegaban al grado de Maestros. Esta misma analogía que sirve para entender el modo de construir un templo exterior, es posible usarla para explicar la forma de construir nuestro “Templo Interior”. Es decir, a través de la entrega, dedicación y práctica conseguimos desarrollar las habilidades necesarias para experimentar niveles de consciencia más sutiles. Sigue leyendo