Etapas del entrenamiento sofrodynámico

Para cualquier disciplina en la que pretendamos desarrollar un nivel mínimo de destrezas y habilidades, necesitaremos un periodo de aprendizaje en la que el conocimiento teórico y el entrenamiento práctico constituirán el núcleo de nuestra experiencia y serán la base sobre la que se fundamenta todo progreso.

En lo referente a la Sofrodynamia® hablamos habitualmente del aprendizaje mediante los “Grupos de Entrenamiento”. En ningún caso nos referimos a grupos de terapia, ya que la Sofrodynamia es un entrenamiento y no una terapia, aunque durante y después del entrenamiento los erfectos terapeúticos sean manifiestos. Quiere decir, también, que cada uno de ellos se configuran de manera que el entrenamiento de cada miembro de dicho grupo sea el principal objetivo del mismo.

Entrenar significa, por un lado, repetición de ciertos ejercicios o estrategias y, por otro lado, hace referencia a una secuencia de tipo didáctico o pedagógico que se suele establecer con la finalidad de facilitar el proceso de aprendizaje por parte del alumno.

Cuando utilizo la palabra entrenar, en este contexto, me estoy refiriendo a dos aspectos diferentes entre sí pero complementarios en todo momento. Por un lado quiero indicar la repetición regular de los diferentes ejercicios o protocolos que se enseña. Y para ello necesitaremos de un tiempo y de un espacio determinado.

Pero por otro lado, entrenar también significa estar atentos, darse cuenta, cambiar nuestro modelo habitual de acercarse a las cosas y aplicar todo ello a la vida diaria. Esto no requiere un tiempo extra sino más bien un cambio de actitud y de estrategia en lo cotidiano.

Cualquier alumno durante su aprendizaje sofrodynámico habrá de pasar por diferentes etapas, desde las más sencillas a las más complejas. De manera genérica, y para facilitar la comprensión de lo que va sucediendo, suelo organizar estas etapas del entrenamiento sofrodynámico del modo siguiente:

•  PRIMERA ETAPA: “LA PUERTA DE ENTRADA” – DISPOSICIÓN INICIAL ADECUADA .

Generar la disposición apropiada para ser capaces de captar todo lo que se va a transmitir durante el entrenamiento, se puede decir que constituye la puerta de entrada al mismo.

Se trata más de una actitud que de un conocimiento. Apertura, curiosidad, deseo de aprender y mantener “la mente del estudiante” van a ser elementos que deben ser desarrollados durante esta etapa.

Sabemos que para atravesar cualquier puerta no es posible hacerlo si vamos demasiado cargados, ya que no cabríamos por ella. Así, el alumno tendrá que dejar fuera todo aquello que le impida progresar. A veces puede ser importante deshacerse de antiguas comprensiones y prejuicios limitantes que dificultan nuestro avance. Otras veces se trata de incorporar algo nuevo que nos ayuda. También hay muchas cosas antiguas, referido esto a nuestro modelo del mundo, que debemos mantener. Por eso, llegar a diferenciar entre qué soltar y qué mantener (con una disposición de apertura), va a ser importante en esta etapa del entrenamiento.

•  SEGUNDA ETAPA: “MI PUNTO DE PARTIDA” – EL DARSE CUENTA.

Cuando alguien se prepara para realizar cualquier tipo de viaje, por muy corto y sencillo que sea, siempre será necesario saber donde nos encontramos, es decir, cual es nuestro punto de partida. Si queremos llegar a conseguir ciertas metas u objetivos es diferente dirigirse a ellos desde un lugar o desde otro bien distinto. No todos partimos desde el mismo sitio. Nuestras capacidades, aptitudes y destrezas también son diferente. Como también lo es la velocidad de aprendizaje y de progreso. Lo que para uno es sencillo para otras personas puede resultar un escollo duro y difícil de superar.

La etapa de “Darse cuenta” nos propone tomar consciencia de nuestro presente, de nuestro estado actual, lo que se llama “el punto de partida”. Algunos alumnos encuentran cosas sorprendentemente bellas y agradables, aspectos no conocidos de ellos mismos, mientras que otros pueden llegar a sorprenderse desagradablemente porque no estaban donde creían, o bien porque aquello que encuentran no les satisface o incluso les preocupa. Todo ello es bien venido.

En esta fase del entrenamiento no buscamos otra cosa que ampliar la consciencia de lo que hay, darse cuenta es sinónimo de luz, claridad y autoconocimiento certero, y todo ello serán ingredientes imprescindibles para el éxito en nuestro empeño.

•  TERCERA ETAPA: “COMPRENDER Y DAR SENTIDO”.

Una vez descubrimos dónde y cómo estamos en el mundo, (a la vez que nos damos cuenta, sin engaños, de qué hacemos realmente en nuestra existencia), comenzamos a dar sentido a las cosas.

Es como una nueva comprensión de lo que siempre ha estado con nosotros. Nos acercamos a la realidad cotidiana, la de siempre, la de todos los días, con una nueva percepción que posibilita que surja el milagro de que “todo parece haber cambiado sin cambiar”.

Por una parte el cuerpo, las creencias, las emociones, etc. todo va encajando y adquiriendo sentido. Damos sentido a nuestra vida, llegando a comprendernos evolutiva y globalmente como un ser que crece y se desarrolla en un mundo cambiante, junto a otros seres que también tratan de crecer y desarrollarse a su manera. Comprender la IMPERMANENCIA y la INTERDEPENDENCIA de los fenómenos, así como la nuestra propia, nos proporcionará importantes claves de progreso como seres humanos.

•  CUARTA ETAPA: “CREAR DIRECCIONES DE DESARROLLO”- DESCUBRIR LA DIRECCIÓN VITAL PERSONAL

Se dice que un barco avanza hacia donde pone la proa. Podríamos preguntarnos hacia donde hemos puesto nosotros la proa en el viaje a través de la vida. Cuáles son las metas más significativas que nos proponemos en nuestra existencia. Y de que forma disponemos nuestros recursos y capacidades para llegar a conseguirlas. Todo ello es un asunto realmente fascinante y constituye el descubrimiento de nuestra DIRECCIÓN VITAL PERSONAL.

A la vista de las etapas anteriores pudiera parecer que el entrenamiento sofrodynámico tiene un sentido lineal, creyendo que se progresa de una etapa hacia otra como si subiésemos una escalera con diferentes peldaños. No es ese el sentido que pretendo transmitir. Si quisiéramos representar gráficamente nuestro progreso, en modo alguno podríamos hacerlo mediante una recta o una escalera lineal. Más bien sería como una especie de espiral tridimensional, de tal manera que vamos girando sobre los mismos asuntos pero cada vez desde una perspectiva diferente y más amplia.

Por eso, más que etapas lineales, las fases anteriormente expuestas se van imbricado una con otras de tal modo que cada vez que damos sentido y creamos direcciones, aparece un nuevo punto de partida hacia otro nivel superior. Es pues un entrenamiento cíclico que recuerda mucho más a la estructura de un MANDALA que a ninguna otra cosa.

El entrenamiento en Sofrodynamia® es pues la actualización de nuestro MANDALA EVOLUTIVO.

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