Editorial de octubre de 2014

octubre 2014Reconozco que me ha costado ponerme a escribir estas lineas después de varias semanas de viaje fuera de España. En mi disculpa aduciré que a la vuelta me he encontrado con tantas cosas a las que atender que apenas he tenido un rato para sentarme y hacer lo que habitualmente hago cada mes, escribir unas reflexiones orientadas hacia la salud y conectadas temporalmente con el momento que vivimos.

Obviamente, en estos últimos días, el asunto prioritario sobre la salud en nuestro país es el tema del Ébola.

He leído muchas cosas y escuchado opiniones diversas. Algunas de ellas acertadas, otras no tanto, incluso algunas otras que a mi juicio parecían rayar en lo mezquino, pues ante una situación de tal importancia, trataban de sacar beneficio partidista del asunto, cuando lo requerido en estos momentos es, sobre todo, una visión técnica del mismo, que además contemple la faceta humana de la situación, y la aplicación de criterios actuales de salud pública.

Supongo que la mayoría de dichas opiniones fueron escritas por militantes o simpatizantes de uno u otro bando. Esto es sólo una suposición.

¿Superaremos algún día en España eso de las izquierdas y las derechas?

Aquí, si mete la pata uno de tu partido te haces el tonto y te vas silbando, simulando como que no has visto nada, pero si el que se equivoca es del otro bando, entonces a darle leña esgrimiendo una indignación, a veces impostada, pero que de tanto repetirla llega incluso a ser creida.

A mi, personalmente, me da igual que quien se equivoque sea de un partido o de otro, más bien desearía que ambos acertaran. Sería lo mejor para todos.

También me gustaría que fuésemos capaces de pedir responsabilidades, tanto cuando son de los nuestros como cuando no lo son.
Por desgracia, eso todavía no sucede, pero mantengo la esperanza de que algún día lleguemos a ello, aunque es bastante probable que yo no lo vea.

Dicho esto, por lo que he leído hasta ahora, me da la impresión de que hay cosas que no se han hecho bien, y sería bueno que, llegado el momento, se pidiesen las responsabilidades correspondientes. Creo que alguna dimisión no estaría mal. Pero aquí no se dimite ni cuando te pillan con las manos en el dinero que no es tuyo.

El hecho de que en estos últimos días se haya contagiado también una enfermera en Texas, no ha de ser un eximente para no revisar lo que se ha hecho mal, pero sí ha de ser una alerta para que, en colaboración con expertos de otros países, se rediseñen los protocolos de actuación hasta conseguir que estos lleguen a ser los más seguro posible.

Por otro lado, creo que las voces que se han levantado escandalizadas porque se repatriaron a los misioneros me parecen fuera de lugar. Pienso que tal vez se hubiesen escandalizado menos si los repatriados hubiesen sido, por ejemplo, un periodista, un cooperante o un funcionario del cuerpo consular, incluso cualquier ciudadano que pasaba por allí. Pero he escuchado opiniones tales que pudiera parecer que ser misionero en África es poco menos que un delito.

Sin entrar a valorar la tarea humanitaria que esas personas venían desarrollando desde muchos años atrás, ahora es cuando nos hemos enterado que estaban allí, opino que ser misionero no ha ha de ser un handicap para que tu gobierno trate de prestarte los cuidados que prestaría igualmente a cualquier otro ciudadano en condiciones similares. Me gustaría creer que si algún día, yo o alguien de mi familia, nos encontramos en una situación complicada en un lejano país, mi gobierno (del partido que sea) procurará atenderme como ciudadano español y hará por mi todo lo humanamente posible.

Tengo la esperanza, también, de que algún día en este país los cargos de importancia sean ocupados por personas con perfiles profesionales acordes con las exigencias que el desempeño de su tarea les impone. De momento no es así. A veces la asignación de los cargos parece que viniese de la mano del grupo “amiguetes sin fronteras”.

En el caso del Ministerio de Sanidad, hemos tenido la desgracia de que, salvo la excepción de la ministra Ana Pastor, médico, Master en Salud Pública y Master Gestión Sanitaria, y con experiencia en el ámbito de la gestión sanitaria en varios cargos en Galicia, las últimas ministras, y cito dos del PP y dos del PSOE, (Celia Villalobos, Trinidad Jimenez, Leyre Pajin, Ana Mato), accedieron al cargo con la misma experiencia sanitaria que la que tengo yo en el noble arte del rejoneo, es decir ninguna. Y así se cubrieron de gloria.

Te piden un curriculum para trabajar de dependiente pero puedes llegar a Presidente de Diputación, Director General o Ministro sin la más mínima experiencia de nada. Con estar bien situado en el partido en el momento justo, es suficiente.

No es el de Sanidad un ministerio que debiera ser tomado a la ligera, ni adjudicado por el cupo de género, o porque alguien controla los votos de un cierto sector del partido, ni como devolución de  antiguos favores.

Algún día, espero, los ministerios, el de Sanidad y los demás, se adjudicarán a personas capaces, me da igual de qué partido, así como también del ministro para abajo (Directores Generales, Secretarios, Subsecretarios, etc.), se lleguen a adjudicar a personas con el perfil técnico adecuado. Seguro que entonces la cosa nos irá mejor.

Al hilo del Ébola, hay un aspecto que no me gustaría dejar de lado y es reflexionar sobre el modo en que pueden estar viviendo este proceso, tanto la auxiliar española, como la americana, como todas aquellas personas que se encuentran en observación por si estuviesen contagiadas. ¿Cómo lo viviríamos nosotros si estuviésemos en su lugar?

Hay gente que se ha ensañado con la auxiliar, diciendo que si mentía, que si ocultó datos al médico de familia, etc. No sé exactamente lo que pasó, sólo lo conozco por la prensa, pero sí sé que me importa bastante aquello que hay más allá de las noticias, más allá de las declaraciones  partidistas de los políticos, y más allá de los titulares de prensa. Me importan las personas, sus miedos, sus angustias y la de sus familias…

Quiero pensar que Teresa y los demás saldrán adelante, sobre todo porque me parece que sería el desenlace más justo para aquellas personas que se arriesgan diariamente para cuidar a otros.

Algunos dirán que es su trabajo y cobran por ello. Y es verdad, pero en todo trabajo asistencial hay algo que no se incluye en el sueldo, tal vez porque sea difícil de cuantificar y sobre todo difícil de pagar con dinero. Me refiero a la dedicación, a la entrega y a la actitud de servicio que se da en ciertas profesiones de riesgo.

En estos momentos me acuerdo de los héroes de Fukushima, aquellos que entraban diariamente al reactor sabiendo lo que les esperaría luego, y que posiblemente estén casi olvidados por muchos. Me acuerdo también de los sanitarios que actualmente se encuentran en África ayudando y cuidando a los pacientes de esta epidemia de Ébola, a pesar del grave riesgo para sus vidas. Quiero tener presente a otras tantas profesiones que diariamente exponen sus vidas para ayudar a otros (no quisiera olvidarme de ninguna y doy por incluidos aquí a todos).

Obviamente, hay algo que no está en el sueldo, aunque haya gente que no lo entienda.

Desde aquí, mi admiración y mi respeto a todos ellos.

¡Feliz octubre!

 

2 Respuestas a “Editorial de octubre de 2014

  1. Muy apreciado Dr Armando , su escrito recién llegado de vacaciones, hace buen repaso a mil momentos vividos en los últimos días en nuestro país
    No deja id títeres con cabeza como se dice en Málaga , poco se deja atrás.
    Le quisiera recordar , aunque ud lo sabe , que somos muchos los comprometidos con esta vida y por una diferente para las generaciones futuras.
    En el día a día somos muchos los que le seguimos de una manera u otra(conferencias,cursos pacientes etc)
    Y se que no vamos extendiendo , no como el Ebola …. Con gran aparatosidad pero si en grandes a hacia el bien común.
    Cada uno de nosotros en una profesión distinta y en lugares a veces muy concurridos y solitarios a la vez
    Estoy segura que personas tan simple como esa Auxliar haga mover los cimientos del corazón de muchos , como es el suyo o el mío
    SIGAMOS esto acaba de empezar”

  2. Gracias por el comentario. Creo que es importante el hecho de que cada uno desde su puesto vaya tomando consciencia de la importancia de una labor bien hecha, tanto si es algo manifiesto y público como si se expresa de una forma menos llamativa o privada. Ese impulso hacia el bien hacer ha de fundamentar un cambio progresivo en la sociedad.

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