Naturaleza, iones y bienestar

Disfrutar de unos días en plena naturaleza hace que nos sintamos reconfortado, contentos y con energías renovada. Quiero hacer hincapié en que los seres humanos no vivimos en la naturaleza sino que somos naturaleza, cosa que muchos solemos olvidar. Por tanto, cuando estamos en un ambiente natural y lo más puro posible, sentimos un bienestar que a veces resulta difícil de describir o de explicar. Estar en el medio natural, alejado de toda artificialidad, hace que nos sintamos como si estuviésemos en casa y no necesitásemos nada más. Experimentamos calma, relajación y bienestar cuando visitamos en la naturaleza lugares como bosques, arroyos, cascadas o paseamos a la orilla del mar.

Desde hace bastante tiempo conocemos el efecto positivo que dicho medio natural tiene sobre el organismo, de la misma forma que también conocemos determinados efectos negativos que aparecen en los seres humanos como consecuencia de lugares cerrados y contaminados electromagnéticamente.

Sabemos también que determinados fenómenos atmosféricos producen modificaciones biológicas así como del ánimo de las personas. Así, por ejemplo, algunos vientos procedentes de tierra adentro o de montañas, parecen estar relacionados con la aparición de síntomas como rinitis, constipaciones nasales, dolores de cabeza, irritabilidad general, y el agravamiento de determinadas patologías previas como la hipertensión, el asma o incluso  la depresión. Esto se conoce como “Efecto Foehn” ¿Cómo explicar todos estos fenómenos?

Pues bien, a principios del siglo XX, Chijevski, elaboró una compleja teoría acerca de los efectos de la ionización at­mosférica que explicaba el por qué de estos fenómenos, los cuales fueron atribuidos al efecto de la ionización del aire. Posteriormente, otros estudiosos del tema, como Sulman o Kreuger, aportaron nuevas investigaciones sobre este interesante asunto.

Como conclusión de dichos estudios se llegó a establecer que cuando hay un predominio en la atmosfera de los iones con carga positiva se produce un efecto irritativo sobre el organismo de características similares a un síndrome serotoninérgico, mientras que si el predominio es de iones negativos, se producen estados de calma y serenidad.

Recordemos que un ión no es más que un átomo cargado eléctricamente, es decir, con carga negativa o positiva. Según sea el tipo de carga, así se les denomina. En este caso, la carga positiva es sinónimo de enfermedad y la negativa de salud, por decirlo de forma sencilla.

En la atmósfera, la cantidad de iones oscila entre 1.000 y 2.000 por centímetro cúbico y dependiendo del predominio de un tipo o de otro, así será el efecto que se produce en el lugar en cuestión. En condiciones normales, por tener la tierra una carga eléctrica negativa, existe un predominio de iones positivos en una proporción de 5 a 4.

En las ciudades, debido a la menor cantidad de vegetación, al roce de los vehículos con el aire, las calefacciones, los revestimientos plásticos, etc., se produce un incremento de iones positivos, con los consiguientes efectos de irritabilidad y malestar. Lo contrario que sucede en los ambientes naturales, bosques y lugares con agua en movimiento ¿Qué podemos hacer para mejorar esta situación?

Pues podemos recurrir a tratar de tener plantas, visitar jardines o escaparse a  la naturaleza siempre que podamos. También es posible recurrir a la utilización de modernos ionizadores, aparatos que generan iones negativos y que pueden ser usados en los hogares para incrementar la proporción de los mismos.

Se ha comprobado que estar en un ambiente con un predominio de iones negativos ayuda a la recuperación en fatiga y el cansancio, es útil en medicina deportiva, mejora los resultados laborales, produce una mejora en las relaciones humanas y ayuda a la prevención individual y familiar de ciertos procesos, además, se ha demostrado su utilidad como tratamiento coadyuvante en múltiples enfermedades.

Otros aspectos, también interesante, es que los sonidos de la naturaleza, tales como el sonido de las olas, el canto de las aves o el de la lluvia suave, producen efectos relajantes. Igualmente, el predominio del color verde así como la mezcla de aromas florales y balsámicos de campos y bosques, generan también una cierta relajación.

Por tanto, no olvidemos que, cada vez que sea posible, deberíamos tener nuestros momentos de estancia y disfrute del medio natural. Estar en la naturaleza es una manera sencilla de mejorar la salud. 

Seria interesante que compartieras las formas en las que disfrutas del medio natural. Te invito a ello.

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