Las relaciones curativas

No vivimos aislados sino que crecemos y nos desarrollamos junto a otras personas. Las relaciones con los demás forman parte de la dimensión social del ser humano, sin embargo, son estas mismas relaciones uno de los ámbitos que generan más conflictos en nuestra vida. Pero no creamos que las relaciones humanas son solo focos de conflictos, nada de eso, también pueden ser especialmente gratificantes y creativas, incluso pueden llegar a ser curativas. 

Cuando establecemos una relación curativa, es decir, que nos ayuda a sanar nuestras heridas del alma y del cuerpo la llamamos Relación Terapéutica.

Si acudimos a un profesional de la salud buscando remedio a nuestras aflicciones tanto físicas como mentales o emocionales, estamos estableciendo una relación con intención terapéutica. Esto es una Relación Terapéutica Formal (RTF) y guarda ciertas normas y protocolos. 

En otro contexto diferente, cualquiera de nosotros puede establecer  con otra persona una relación terapéutica cuando somos capaces de producir un estímulo sanador y transformador en el otro a través de nuestra palabra y nuestra propia presencia. En este caso hablamos de Relación Terapéutica de tipo Informal (RTI). 

Esto quiere decir que si se dan las condiciones apropiadas, cada uno podríamos convertirnos en auténticos agentes de salud y contribuir a la sanación de quienes se relacionan con nosotros. 

Pero ojo, la RTI tiene un peligro y es el de aquellas personas que al no ser consciente de sus propios límites se convierten en una especie de “pseudopsicólogos” que le van diciendo a los demás qué deben pensar, sentir o hacer ¡Cuidado con estas actitudes!

A lo largo de los años he ido observando que existen una serie de componentes esenciales, tanto en la RTF como en la RTI. Me gustaría compartir cinco aportaciones de las que considero más esenciales:

1.- No podrás ayudar a nadie más allá del nivel de desarrollo personal  en el que tú te encuentras. Por tanto, si quieres ser de ayuda para otras personas y establecer relaciones curativas debes implicarte en un proceso personal de autoconocimiento y  de desarrollo humano.

2.- Evita dar consejos que no te han sido solicitados. A veces el deseo de ayudar se convierte en un arma de doble filo y nos metemos donde no nos han llamado. En ocasiones se puede generar un gran rechazo.

3.- Antes de cualquier intervención ha de establecerse una base de mutua empatía y confianza. Si esto no se da esto es mejor que no intervengas. Dedica el tiempo y el esfuerzo necesario para crear un buen clima de confianza.

4.- Aunque lo tengas muy claro es mejor que busques el momento apropiado. Una cosa dicha en fuera de tiempo crea más problemas que beneficios. Es mejor esperar lo que sea necesario para obtener un mejor resultado. Para conseguirlo recuerda que la paciencia es un amigo imprescindible.

5.- Respeta el proceso de la otra persona. Ella no tiene que llegar a donde tú has llegado ni tampoco compartir tu visión del mundo, Permite que sea libre en su búsqueda y construya sus propias metas.

Y recuerda que toda relación puede ser curativa si tenemos en cuenta ciertos aspectos. 

Te invito a que profundices más en la forma en la que te relacionas con los demás y te conviertas en un agente de salud a través de tu propia palabra.

Un pensamiento en “Las relaciones curativas

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