Corazón y cerebro: historia de una amistad

Tradicionalmente hemos identificado el corazón con la parte emocional de la persona, con la calidez, mientras que al cerebro le asignamos las características más racionales o de mayor frialdad. Pero en la realidad no es del todo así. El corazón tiene su cerebro y el cerebro su corazón. Y no sólo eso, sino que dialogan entre sí constantemente.

Los conocimientos científicos actuales hablan del Eje Corazón-Cerebro como uno de los aspectos más interesantes para entender el comportamiento de los seres humanos ¿Qué significa esto?

Pues expresado de forma sencilla podría decirse que cerebro y corazón se comunican. El cerebro manda fibras nerviosas al corazón a través del nervio Vago (parasimpático) y de los nervios procedente de los ganglios simpáticos cervicales, pero el corazón también envía información al cerebro a través de diversos mecanismos, de tal manera que es el órgano del cuerpo que más información transmite al cerebro.

Sabemos hoy día que hay neuronas (en torno a 40.000) en el corazón. Es como si el corazón tuviese su propio cerebro. También sabemos que fabrica determinadas substancias tales como la adrenalina y la oxitocina que además tiene funciones como neurotransmisores, y también la atriopeptina que está relacionada con el control del agua y sodio corporal, lo cual influyen en los mecanismos homeostáticos del cuerpo.

Además, el corazón envía información al cerebro a través de las ondas de presión debidas al latido cardiaco, de tal manera que dependiendo de la Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca (VFC) el cerebro reacciona sintiéndose tranquilo o estresado. Además, cuando la persona está tranquila y relajada, aumenta la llamada Coherencia Cardiaca (ondas amplias y regulares), pero cuando la persona se encuentra nerviosa o preocupada se produce una disminución de dicha coherencia con ondas mas irregulares y caóticas. Pero este mecanismo también actúa en sentido contrario, cuando el corazón se calma, el cerebro también lo hace.

Otra curiosidad es que el campo electromagnético generado por el corazón es más potente que el del cerebro, y este campo se extiende hasta cuatro metros más allá de nuestra piel. Eso hace que podamos sincronizar nuestro corazón con otras personas. El campo electromagnético del corazón se modifica en función del estado emocional del sujeto, pero también sucede lo contrario, de tal manera que puede ser el corazón el que sincronice al cerebro.

Entonces, ¿cómo calmar nuestro cerebro?, pues viviendo desde el corazón, es decir, desde la ternura, la escucha, la alegría, la gratitud y la compasión. Todas estas cualidades podemos cultivarlas si así lo decidimos.

¡Ojalá nuestro cerebro y nuestro corazón caminen de la mano hacia una vida más plena!

Un pensamiento en “Corazón y cerebro: historia de una amistad

  1. Pingback: Corazón y cerebro: historia de una amistad — Sofrodynamia® y Salud | LUZ EN AGORA

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.