La Fuente

La Fuente

En mi Jardín Interior descubro La Fuente de vida

Muchas veces he contado que me gusta imaginar mi Mundo Interior como un jardín.

Un Jardín que he de cuidar y mimar para que florezca y dé frutos que alimenten a otras criaturas.

En una parte de él habitan mis emociones, mis proyectos, mis miedos…, pero sé que todo ello es ilusorio, que no son más que espejismos creados por la mente, y que todo el jardín no es más que un gran palacio de puro cristal, vacío y transparente en el que habitan el amor, la sabiduría y el gozo. 

De su centro mana La Fuente que apaga siempre mi sed.

Esa fuente que de vez en cuando visito y me refresca.

Junto a ella, el gran Árbol de la Vida, me da sombra y cobijo.

Como de sus frutos y el recuerdo de su sabor me anima en los momentos aflictivos.

La Fuente de mi Jardín nace del océano de lo Eterno y forma parte del Gran Río de la Vida.

Siempre fluye en un continuo devenir y transforma los desiertos en vergeles.

Una vez has probado de sus aguas ninguna otra te satisface, y quieres volver a beber de ella.

De La Fuente nace mi inspiración y todo lo bueno que hay en mí.

Sin ella no hay nada. Por eso, cuando dejo de beber de sus aguas, todo en mí se torna árido y seco, desconecto de mis ilusiones y mi vida vuelve triste, oscura y desesperanzada.

Sé que no puedo dejar de visitarla, de beber de sus aguas y disfrutar de su frescor.

Si quieres encontrar La Fuente no valen las prisas, ni las agitaciones de nuestra mente, ni los condicionamientos a los que nos vemos sometidos en muchas ocasiones, ni los engaños del ego…

Conozco el camino, porque he ido otras veces.

Sentado en silencio, la respiración serena en el abdomen, sosegado el ruido de la mente, la vereda hacia La Fuente se abre frente a mi.

En un instante me encuentro en el manantial y percibo que ya no hay dos, sólo uno.

Disolver la dualidad

…ya no hay dos… sólo Uno…

No estamos la fuente y yo, sino que yo soy la Fuente y la Fuente soy yo.

Instante eterno en el que reposo en paz y siento que habito en otro mundo, porque he abierto la verja de Tú Jardín.

Y por un intemporal instante reposo en paz en el Jardín del Eterno…., cuando finalmente siento que allí tampoco hay dos… no hay dos..sólo Uno… no hay dos.

PD.- Reconozco que no es un texto demasiado veraniego, ni tampoco sencillo de entender si no has tenido alguna experiencia similar a la que describo.

Pero por alguna extraña razón me he sentado con la intención de escribir otra cosa, incluso he abierto otro archivo… pero, posiblemente, alumbrado por La Fuente han brotado estas palabras.

6 Respuestas a “La Fuente

  1. Gracias por compartirlas. Un abrazo.

  2. Hola Armando, soy Paco Roldán por casualidad o por porque tenía que ser así, me he topado con tu blog. Te felicito por el articulo de La Fuente, con el que me identifico y aspiro a beber de ella.
    Un fuerte abrazo.

  3. Estimado Paco, muchas gracias por tu comentario.
    Un abrazo

  4. Dr. Armando, Lo que relata en el articulo se parece mucho a los momnetos en que me alejo de toda la agitación del dia y me retiro a mi espacio privado y entro en contacto con lo más profundo de mi Ser, a traves de un estado meditativo profundo. Para ser sincero, han sido muy pocas las veces en lograrlo, pero han sido las experiencias mas maravillosas que he experimentado. Todo es Uno, le recomiendo encarecidamente la lectura del material de Ra, La Ley del Uno.
    Saludos.
    Clay

  5. Muchas gracias por su comentario. Trataré de leer el material que me recomienda.
    Saludos cordiales
    Armando Nougués

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