¿Sumisos o guerreros?

Si tu propósito en la vida es sanar física, mental, emocional y espiritualmente, al tiempo que ayudar a quienes te rodean, entonces habrás elegido transitar por la Senda del Guerrero, aunque todavía no te hayas percatado de ello.

En la vida en general, y en lo que se refiere al campo de la salud en particular, puedes adoptar dos posturas bien distintas: la del sumiso o la del guerrero. Los resultados que obtengas serán bien distintos según la postura que adoptes. Cada cual ha de elegir la suya propia, sabiendo que cualquier elección tendrá sus ventajas y sus inconvenientes. 

Hay quienes confunden la figura del guerrero con alguien que protesta por todo o con la clásica persona incómoda a la que nada le viene bien y que, en el fondo, no es más que un quejica. Sin embargo yo estoy hablando de otra cosa, me refiero al rol arquetípico conocido como el Guerrero Interior.

Un Guerrero Interior no lucha contra los demás, sino que libra su principal batalla contra sí mismo, contra sus limitaciones. Asumir el rol del Guerrero Interior es lo mismo que aceptar la responsabilidad de ser el protagonista del propio proceso de sanación. El guerrero se sana mientras que al sumiso, en el mejor de los casos, lo curan.

Para dejar de ser sumisos y aceptar ser un guerrero es necesario valentía, disciplina y tenacidad, cualidades que en estos tiempos no están de moda. Necesitamos también desarrollar un pensamiento crítico, lo cual significa el cultivo de esa cualidad de la mente que se conoce como Consciencia Discriminativa. Los budistas suelen decir que la Consciencia Discriminativa es como el cuchillo que corta el velo de la ignorancia.

Un Guerrero Interior no elegirá el camino más fácil sino el que más se ajuste a sus creencia y a sus valores. No le importará caminar cuesta arriba, ni nadar en contra de la corriente. Tampoco le importará hacerlo sólo o acompañado. Su consciencia es su única guía y no tanto el caer bien o el que dirán.

En las Tradiciones Espirituales al Guerrero Interior también se le ha denominado como el Guerrero Espiritual o el Guerrero del Corazón, porque si algo tiene la Senda del Guerrero es, precisamente, corazón.

La tarea del Guerrero Interior no es otra que esforzarse por transformarse a sí mismo y en transformar el mundo en un lugar mejor que el que encontró. En relación con esto me viene a la memoria algo que leí sobre las antiguas enseñanzas del pueblo Yaqui. Ellos transmitían a sus jóvenes la siguiente idea: “El trabajo del guerrero es llevar el cambio a la Tribu”. Por eso, conocer la realidad que le rodea y comprender los procesos de cambio son tareas necesarias en el camino del guerrero.

El entrenamiento del guerrero comienza en su propio Mundo Interior. Su primer campo de batalla es su mente, y para ello ha de establecerse en un espacio de calma interior a partir del cual pueda descubrir su centro vital, ese núcleo en torno al cual se organizan todas las demás creencias, valores y aspiraciones.

Aceptar transformarse en un Guerrero Interior es más complicado que dejarse llevar por la sumisión, pero a pesar de todo no cabe duda de que merece la pena. 

Llegado este punto sólo me queda plantearte una pregunta: en términos de sanación y de crecimiento personal, ¿aceptarás el reto de convertirte en un Guerrero Interior?

3 pensamientos en “¿Sumisos o guerreros?

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