“El rencor no se genera por algo que los demás hicieron, sino debido a la aridez y el dolor que nace del corazón de quien no se siente suficientemente amado. Es por eso que no lo resolvemos mediante la venganza, sino cuando sanamos la ceguera que impide que apreciemos todo el amor que diariamente recibimos” (ANF)
Reflexiones y pensamientos
Pensamientos y reflexiones que van surgiendo a lo largo del día con el deseo de que sirvan de inspiración a quienes lo lean.
La llama eterna
“Hay una llama eterna que brilla en nuestro interior y nunca se apaga. No es algo que debas creer, sino experimentar. Algunos la llaman la Esencia Vital y dicen que es energía pura; otros la llaman Espíritu y dicen que procede de Dios. Sea como fuere, haz de saber que de ella surge el amor y el conocimiento, y también la luz que ha de guiar nuestros pasos por el camino de la paz” (ANF)
Editorial de diciembre de 2012
A pesar de estar con muchas cosas pendientes, las cuales necesito acabar, me pongo a escribir este editorial para publicarlo pronto y que así mi amiga “P.” pueda comenzar este mes a la mayor brevedad posible. Ella me entiende.
Ya estamos en diciembre, último mes del año y, si el calendario Maya tiene razón, también de la civilización tal como la conocemos. Así que puede que a final de mes se nos hayan acabado todos los problemas de crisis, hipotecas, paro, etc.
Pero como quiera que otras profecías apocalípticas anteriores, rebasaron sus anunciadas fechas sin que nada extraordinario sucediera, pues es bastante probable que a final de mes la cosa siga, chispa más o menos, como hasta ahora. Además, para más tranquilidad sobre este asunto, se han presentado comunicados por parte de un grupo de la Comunidad Maya que se consideran herederos de la tradición ancestral, diciendo que en realidad dicho calendario no dice lo que algunos sensacionalistas han pretendido entender.
Y es que hay verdaderos vividores de los “apocalipsis”. Escriben libros, dan conferencias y cuando todo pasa, se inventan un nuevo acontecimiento cataclísmico para seguir vendiendo otros libros y dando otras conferencias, sin el más mínimo rubor respecto a los fiascos anteriores.
Posiblemente el público general no lo sepa, pero se ha escrito mucho acerca de la simbología de la última olimpiada en Londres. Según estas esotéricas fuentes, toda la olimpiada se encontraba plagada de numerosos símbolos de sociedades secretas, los cuales se conectaban con ciertas profecías que pretendían señalar dicho acontecimiento deportivo como el momento de inicio de una nueva guerra mundial desencadenada por China. Pueden verse los vídeos y las conferencias de estos profetas en internet, si es que sus autores no las han eliminado ya, para evitar dar la cara por el bochornoso fracaso de sus predicciones. Ahora, ¿qué explicaciones darán sobre sus fallidas hipótesis?
Y es que de profetas, iluminados, curas milagrosas del cáncer y montones de zarandajas empieza uno a estar ya un poco harto. Porque una cosa es dar estupendas y preciosas explicaciones acerca del origen de “todas” las enfermedades y del descubrimiento de un maravilloso método de curación que te reprograma y borra las huellas de todos tus procesos pasados, presentes y futuros, y otra cosa bien distinta es atender el día a día, puro y duro, de cada persona concreta con sus limitaciones, dolores y miserias.
Son muchos los que asisten extasiados a estos cursos en los que en un sólo fin de semana te alinean los chakras, te borran las impresiones kármicas y te abren la puerta a la iluminación en un pis pas, sin esfuerzo alguno. Nada que ver con esos tediosos maestros de la antigüedad que dedicaban a esto mismo toda su vida. Ahora en unas pocas horas te resuelven la vida y sales del curso plenamente iluminado, totalmente sanado y en muchas ocasiones con la capacidad de sanar a distancia todo lo imaginable. ¡Bacterias y virus, temblad!
Pero para cuando el crédulo paciente que ha ido a dichos eventos se vuelve a encontrar en su realidad cotidiana, más o menos fastidiado con sus dolencias de siempre, el maravilloso maestro reprogramador se encuentra ya bastante lejos dando conferencias en otros países, y si te vi no me acuerdo.
Hay una maravillosa excusa que todo lo justifica. Y es que si la fantástica cura milagorsa no funciona bien es porque tú realmente no te lo crees como debieras, es decir, tú eres el culpable de no curarte, no el método que, como ya se dijo, es totalmente “infalible”. Te dan estas explicaciones, el crédulo paciente se queda culpabilizándose por no creer más, y todos tan felices. Cuento esto porque, aunque parezca mentira, he tenido casos exactamente como los que describo en los párrafos anteriores.
Me considero una persona de mente abierta, y que he explorado y sigo explorando numerosos caminos no convencionales, los cuales aplico en mi trabajo diario aportando a los procesos de salud y enfermedad un enfoque complementario muy diferente al de la medicina clásica. Pero no por ello practico la doctrina del “todo vale”, como si por el hecho de ser raro, novedoso o simplemente porque nos suena bien, ya fuese suficiente como para darle credibilidad.
Es decir, que entre Profecías Mayas por un lado y el asunto de si la mula y el buey estaban en el Belén o no, por otro, no nos van a faltar audaces y distraídos temas de conversación que nos permita olvidarnos, aunque sea por un rato, de que muchos no trabajarán este mes, ni tampoco los meses que vienen; que los que trabajan ganarán menos que antes, al tiempo que las cosas valen cada día más; que la paga de Navidad se esfumó en el aire y como se comprarán menos cosas, aquellos que tiene un pequeño negocio estarán en estas fechas bastante ocupados intentando inventar algo con lo que poder sobrevivir con el agua al cuello; y muchas otras cosas nada auspiciosas.
Pero no quiero dar una visión pesimista en estas fechas. No era esa mi intención. De hecho, para mí, diciembre siempre ha resultado ser un mes muy entrañable. Quizás porque, a pesar de mi edad, conservo el recuerdo de cuando era niño y esta época significaban vacaciones, roscos y mantecados (que por entonces esperábamos con indescriptible ilusión, porque no había tantas cosas como ahora), comidas y cenas algo más especiales, los Belenes, la Cabalgata, los juguetes de los Reyes Magos, etc.
Esos son los recuerdos de un niño. Pero ya de adulto, investigando sobre los símbolos de la Navidad, sus orígenes y el modo en el que ha llegado hasta nosotros, pude descubrir que existe un profundo mensaje arquetípico, que trasciende los aspectos sociales actuales e incluso las manifestaciones religiosas concretas, y dicho mensaje sigue siendo válido para cualquier ser humano que lo quiera asumir, independientemente de que sea cristiano o no.
Dicho mensaje fue entendido hace miles de años por personas que se encontraban mucho más conectadas que nosotros con los ciclos de la naturaleza, y que actualmente podemos llegar a captar gracias a los cambios cíclicos de los diferentes flujos de energías, tanto cósmicas como teluricas, que recibimos todos los seres vivos en función de las diferentes épocas del año.
Desde el punto de vista del significado simbólico, el mensaje es claro. El triunfo del día sobre la noche, de la luz sobre la oscuridad, lo cual significa el nacimiento de la llama que ilumina nuestras consciencias. El surgimiento del sol invicto, no sólo en el cielo, sino también en nuestros corazones, fue representado en el cristianismo por la figura de un recién nacido (una especie de semilla que hay que cuidar para que crezca), y que nos invita a vivir los valores de la paz, el amor y la solidaridad.
Con frecuencia escucho personas a las que les ponen triste estas fechas. Bueno, en la mayoría de los casos que he conocido, suelen ser personas a las que también les ponen tristes otras muchas fechas. Tal vez sea porque se encuentran más conectadas con las pérdidas que sufrieron en su vida que con la riqueza de lo que cada día les aporta el momento presente. Y esto es así porque si no sabes decir adiós a todo lo que ya se fue, es muy difícil que sepas decir hola a lo que la vida te ofrece a cada instante y, entonces, la sensación de pérdida y desvalimiento se hace presente de manera continuada y recurrente
Tener presente a nuestros seres queridos ausentes de forma amorosa, es también muy apropiado en estas fechas. Todos tenemos muchas personas a las que recordar, pero el modo en el que lo hacemos marcará la diferencia entre alguien que sufre nostálgicamente y alguien que da gracias por todo aquello que le tocó compartir con quien ya se fue.
Diciembre marca, pues, el triunfo de la luz y de la vida sobre la oscuridad y la muerte. Busquemos el modo de sintonizarnos con esas energías y desarrollar las intenciones de hacer crecer en nosotros las semillas de paz y solidaridad que estas fechas proponen.
Feliz diciembre
Disfrutar y despedirse
“Somos ricos en objetos materiales y, la mayoría de las veces, también en relaciones afectivas, pero todo ello es impermanente. Por tanto, saber disfrutar de lo que tenemos cuando todavía lo tenemos, al tiempo que aprender a decir adiós a lo que se nos va, sin aferrarse dolorosamente a la pérdida, se encuentran en la base de una vida estable y feliz” (ANF)
Los maestros vitales
Lo seres humanos estamos especialmente bien dotados para el aprendizaje. Muchas cosas las podemos aprender solos, por nuestra propia cuenta, sabiendo que con paciencia y tesón llegaremos a dominar casi cualquier disciplina que nos propongamos. Otras veces necesitamos instructores cualificados para desentrañar los fundamentos y los misterios de determinadas materias.
Cuando además de enseñar un contenido, el instructor hace que el alumno crezca y evolucione en su propio desarrollo personal, entonces decimos que hemos encontrado un maestro.
Desde mi punto de vista, los distintos aprendizajes a los que podemos acceder se pueden agrupar dentro de dos grupos diferentes. Un grupo lo constituyen las materias que nos enseñan a funcionar aceptablemente en la sociedad y nos permiten ganarnos la vida honestamente, y otro grupo está formado por aquellas disciplinas que, simplemente, nos enseñan a vivir. Estos últimos son los más importantes y a los que menos tiempo de aprendizaje dedicamos.
Es en este último grupo es en donde la presencia de un maestro que nos enseñe puede ser especialmente importante. Hemos de entender que un maestro puede ser no sólo una persona, sino también todo aquello (una situación vital, por ejemplo) que nos ayude a despertar.
Por eso, cuando hablo de maestros, no me estoy refiriendo sólo a un Guru concreto, un maestro exterior que dé discursos o consejos, sino que estoy hablando, también, de la posibilidad de utilizar como maestros a nuestras propias situaciones vitales. Ellas son los maestros del día a día, de lo cotidiano, de nuestros procesos de cambio, etc.
Normalmente, aquellas situaciones que suelen ser más duras, como por ejemplo las que están relacionadas con enfermedades, con fallecimientos de personas cercanas, con cambios bruscos en nuestra vida, etc., son precisamente las que pueden llegar a ser los más grandes maestros vitales.
Las dificultades tienen la potencialidad de ser grandes maestros. Porque aquellos asuntos en lo que percibimos un cierto obstáculo son, precisamente, las señales que nos indican por donde hemos de desarrollar nuestras cualidades y recursos. Así pues, en los asuntos en los que somos poco hábiles, encontramos la información necesaria para saber el área en la que podemos aprender y avanzar.
También son nuestros maestros aquellos asuntos que no comprendemos bien, simplemente, porque están más allá de los límites de nuestro modelo del mundo. Atender dichos asuntos es lo que nos permitirá ampliar nuestra visión y generar modelos más amplios e inclusivos.
Las personas molestas nos aportan también un gran potencial de aprendizaje. Esas personas cuya presencia no es deseable y muchas veces tratamos de evitar, son personas que nos pueden ayudar a despertar, es decir, también pueden ser nuestros maestros siempre que seamos lo suficientemente hábiles como para saber cómo aprender de ellas.
Y, por supuesto, estas otras personas que a lo largo de nuestra vida van a ir apareciendo en momentos determinados y que, unas veces siendo ellos mismos conscientes, y otras veces sin serlo, nos han aportado enseñanzas fundamentales para nuestro desarrollo.
Si estamos abiertos a estos aprendizajes que nos traen los asuntos cotidianos, no debemos dudar de que irán apareciendo en nuestra vida muchos de esos seres que actuarán sobre nosotros como verdaderos maestros. Esto tiene que ver con esa frase célebre «cuando el discípulo está preparado aparece el maestro», aunque, añadiría yo, muchas veces no aparecerá en la forma en la que habíamos imaginado y habremos de estar muy atentos para reconocerlo.
Así que es nuestra responsabilidad la de mantenernos abiertos a lo que la vida nos trae, porque ella nos va a regalar muchos momentos de Sabiduría que, si no estamos alerta, pasarán de largo.
Por eso, aquel que se encuentra con las antenas puestas reconoce y aprende de todo y con todo, lo cual marca la diferencia entre alguien que avanza y vive en salud y alguien que se estanca y vive en enfermedad.
Transformar la mente
“Llevar una vida ordenada y con hábitos saludables es algo muy apropiado y necesario cuando queremos mantenernos sanos y vivir mejor, pero puede ser totalmente insuficiente si no le añadimos un trabajo de transformación mental apropiado que cambie nuestro modo de entender la realidad, y también de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Porque si no cambias tu mente, en realidad, no habrás cambiado tu vida” (ANF)
El tapiz humano
Existe un sutil vínculo que nos conecta a todos formando una invisible red de consciencia a la que llamamos humanidad. En esa especie de cósmico telar humano todo fluye, todo está conectado, y cada acción que realizamos ensucia o embellece el resultado de la creación.
Te propongo asumir el reto de ayudar a crear un bello y armonioso tapiz universal, a través de nuestros mejores pensamientos y acciones.
Los niveles de la mente
“Existen diversos niveles dentro de nuestra mente. Aquello que experimentas ahora no es más que el resultado de uno de ellos. Más allá de las fluctuaciones de los pensamientos y emociones que nos perturban e inquietan, existe un espacio luminoso y pacífico donde reside la paz y la armonía. Esto no tienes por qué creerlo, pero puedes experimentarlo si aprendes a traspasar el umbral que te lleva hasta ese lugar. Los sabios de la antigüedad enseñaron como hacerlo, y dichas enseñanzas siguen siendo válidas en nuestros días”. (ANF)
Adiestrar la mente para ser feliz
“Algunas personas nos demuestran y nos enseñan con su ejemplo que es posible vivir en paz a pesar de la enfermedad y de la cercanía de la muerte, pero para ello debemos aprender a adiestrar la mente, porque mantener la calma en esos momentos difíciles sólo depende de tu destreza para conseguirlo y no de las circunstancias externas, como la mayoría de la gente opina».

