La libertad para elegir saludablemente, o no

Siempre he creído que la salud es una de las cosas más valiosas para todos los seres humanos. Pero ¿quién es el responsable de dicha salud?, ¿el sistema sanitario?, ¿los médicos?, ¿la familia?, ¿la propia persona?, etc

Seguro que cada uno de los anteriormente mencionados tiene una cuota de responsabilidad, pero desde mi punto de vista, sabiendo como sabemos que la mayor parte de las enfermedades depende de nuestro estilo de vida, lógicamente es la propia persona quien ha de asumir la mayor parte de la responsabilidad en lo que al cultivo de la salud se refiere.

¡Doctor, me va a regañar porque no he hecho nada! Me dicen algunos pacientes. No soy yo el encargado de regañarle, les suelo contestar. Usted decide qué es lo que quiere conseguir.

Me gustaría ilustrarles con un ejemplo de los muchos que vivo cada día. Es una conversación literal con un paciente. Insisto en que es totalmente literal, aunque alguno pensará que es el texto del monólogo de un humorista actual. 

  • ¿Cómo diría que esta siguiendo la dieta?
  • Bastante bien. Bueno, menos los fines de semana.
  • ¿Y los demás días?
  • Los demás días la sigo bien, excepto cuando como fuera.
  • ¿Y cuantas veces come fuera?
  • Pues casi todos los días.
  • Quiere decir que casi todos los días, más los fines de semana, se salta la dieta.

– Visto así….

Pues no, no es de ningún humorista. Es un caso real. Parece difícil de creer la de veces que escucho que una persona ha pasado unos días malísimos porque ha comido con abundancia y fruición aquello que sabe que le sienta mal. 

Cuando era un médico joven y escuchaba esas cosas, me enfadaba. No entendía cómo podían hacer esas barbaridades, y es que algunas cosas que me han contado eran auténticas barbaridades. Ahora, hace tiempo que no me enfado por ello, simplemente lo siento por el propio paciente, porque sé que va a  estar peor de lo que esa persona y yo mismo desearíamos.

Recuerdo, no hace mucho, un paciente diabético con sobrepeso, falta de ejercicio y niveles de glucemia mal controlados; toda una bomba de factores de riesgo cardiovascular a punto de estallar. Tras explicarle detenidamente cuáles eran los cambios de estilo de vida que debería realizar para mejorar su salud y disminuir los importantes riesgos que sufría, me preguntaba como si no hubiese oído nada: 

  • Pero bueno, algún dulce me podré tomar, ¿no? 
  • Lo miré fijamente y le contesté: Poder sí que puede. Incluso podría tomarse más de uno. Es tan sencillo como ir a la confitería y pedirlos. Así que poder, puede. Pero si lo que me quiere preguntar es si el dulce le viene bien o no, he de decirle que le viene fatal para su salud, máxime en la situación en la que se encuentra en estos momentos. 

La gente olvida que ellos, y no el médico, son los responsables de su salud. Cada cual es el dueño de su vida y ha de elegir cómo quiere vivirla. Mi misión consiste, solamente, en informarle lo más exactamente posible sobre lo que le conviene hacer para vivirla con salud y alegría y cuáles son los factores que inciden negativamente en ello. La responsabilidad del paciente, pues, es seguir los consejos o no seguirlos. 

Es realmente curioso como personas adultas, sensatas y bien formadas, pierden los papeles con el tema de la comida o de los cambios de hábitos de vida. Hay quien se empeña en tomar tal o cual alimento cuando sabe perfectamente lo mal que les sienta y los problemas que le acarrea. Para mí constituye un auténtico misterio, pero, posiblemente, todo ellos se relacione con la capacidad que cada uno de nosotros tiene para elegir nuestro camino. Esa es uno de los aspectos de la libertad, que puedes elegir lo adecuado o no.

Así que te propongo que reflexiones acerca de si la salud es un valor para ti, así como el compromiso que estás dispuesto a asumir a través de tus elecciones, tanto para mantenerla como para cultivarla.

Un pensamiento en “La libertad para elegir saludablemente, o no

  1. Muy buen artículo. Pocos padres educan en la responsabilidad a sus hijos. La responsabilidad frente a la culpa. Dejar la responsabilidad de nuestra vida en manos ajenas. Creo que es una cuestión de educación y habitos en familia. Lo comparto con tu permiso.

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