“Para que funcionen bien las relaciones humanas es fundamental aplicar la “ley de la simetría”, porque con frecuencia encontramos personas que no tienen ningún reparo en decir las cosas sin filtrar, tal como las piensan, pero que después se sienten heridos cuando los demás actúan con ellos de la misma manera. Y es que si quieres ejercer de directo y sincero debieras permitir que otros también lo fueran contigo” (ANF)
despertar
Evitar los venenos mentales
Verdadera Autoestima
“Algunos fundamentan su autoestima sobre los éxito de aquello que emprenden, pero suelen desmoronarse y venirse abajo ante los fracasos que pudieran suceder. Es por eso que la verdadera autoestima debemos sustentarla no sólo en lo que hacemos, sino en el reconocimiento profundo de lo que en realidad somos, ya que eso se mantendrá estable en el tiempo a pesar de los múltiples avatares que nos pudieran ocurrir” (ANF)
Cada mañana
Impermanencia
“Solemos vivir con miedo a que suceda algo que no queremos, y también a que perdamos aquello que sí queremos. Estos miedos se encuentran en la base de muchos de nuestros sufrimientos inútiles. Frente a ello, la sabiduría que aparece por la experiencia nítida sobre la impermanencia de las cosas, será el más poderoso de los antídotos”. (ANF)
Autoconocimiento
Un cuento sobre la motivación
Al escribir la reflexión de hoy, sobre la motivación, he pensado que esta palabra tiene diversas acepciones y se utiliza mucho como sinónimo para generar una buena disposición tanto en el ámbito empresarial como en el deportivo. Pero la motivación de la que yo hablo se refiere a un concepto de Psicología Budista, que no a todo el mundo le resulta familiar y es una cualidad que nace del corazón, algo así como la intención genuina del acto que realizamos.
Para ilustrar esta noción voy a relatar uno de los cuentos de mi primer libro «Cuentos y parábolas sofrológicas», que hable de ello:
«El Maestro solía contarles algunos ejemplos al tiempo que les preguntaba y hacía observaciones sobre los mismos. Un día les hizo esta pregunta:
-Imaginad que estamos en una calle y vemos que un hombre aparentemente rico y bien vestido da una moneda a otro aparentemente pobre y con peores ropas. ¿Cómo podríamos decir que es esta acción positiva o negativa?
Esta vez si que era una pregunta fácil, pensaron todos, mientras contestaban casi al unísono, -positiva, positiva-.
Imaginad ahora que nuestra mente hubiera podido conocer exactamente lo que dicha persona pensaba en ese momento exacto.
Tal vez habríamos observado la posible existencia de muy diferentes pensamientos y un solo modo aparente de obrar. Por ejemplo, el hombre rico podría haber pensado:
–“Oh, le daré una moneda a ese desgraciado para que no me moleste más”.
Pero, tal vez, también podría pensar:
– “Tiene mala pinta, mejor le doy algo porque si no puedo tener problemas”.
Quizás, también, podría haber pensado algo así:
-”Perfecto, ahora que me ve mucha gente en la calle le daré unas monedas, así verán lo generoso que soy”.
O tal vez,
-”Pobre diablo, menos mal que hay en el mundo personas como yo capaz de dar limosnas”.
Pero, puede que pensara:
– “Lastima que sólo tenga estas monedas, me gustaría poder darle algo más, quizás pueda ofrecerle un trabajo…”
¿Seguís creyendo ahora – dijo el maestro- que es tan fácil decir que una acción es positiva o negativa, simplemente por la observación de la misma?
Obviamente no. Es la motivación la que califica al acto. Si la motivación es positiva la acción lo será también y si la motivación es negativa también la acción será negativa.
Pero, ¿quién puede conocer la verdadera motivación de cada ser?
Es por eso que, como dicen todos los libros sagrados, no debemos juzgar los actos de los demás, ya que sólo percibimos las conductas, que es lo más externo de cada acción. La motivación es interior y permanece oculta para la mayoría de las personas.
La motivación
“Si quieres llegar a una meta, procura entonces que tus actos sean congruentes con tus objetivos, pero sobre todo trata siempre de cuidar con exquisita atención la naturaleza de tus motivaciones, ese componente íntimo y secreto de cada acción que otorga la cualidad a todo lo que hacemos, ya que de ellas depende que cada acto que realizamos nos sirva para crecer o para estancarnos” (ANF)





