“Si eres capaz de sacar inspiración en los momentos de tristeza y sabes crecer en experiencia durante los periodos de abatimiento, ¡enhorabuena!, porque entonces eres de los que no se rinden, y esas son las personas imprescindibles para lograr un mundo mejor” (ANF)
felicidad
Vínculos
“Cada experiencia profunda y significativa, vivida en compañía, crea una especie de misterioso vínculo que nos conecta unos a otros, y que se mantiene silente a través del tiempo, más allá de las distancias y las ausencias. La presencia de esta invisible red, nos hace sentir que no estamos solos y que la fuerza de lo que nos une es mayor que la de aquello que nos separa” (ANF)
La vida, un sueño
“A veces siento esta vida como si fuese sólo un sueño, como una ensoñación de la consciencia pura que realmente soy. Entonces me percibo como pequeño arroyo saltarín, alegre, viajando a través del tiempo y del espacio, empujado por el ansiado anhelo de fundirme para siempre en el vasto océano de lo Eterno” (ANF)
Dieta cardiosaludable
Por Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del C.M.I. Dr. Nougués
Como en muchas otras patologías crónicas, hoy por hoy cada vez son más numerosas las evidencias que ponen de manifiesto la importancia de la dieta como una parte más a considerar dentro del tratamiento terapéutico y general de cualquier patología. La enfermedad cardiovascular es un buen ejemplo de ello. En ella la base de la dieta, a la que denominamos “Dieta Cardiovascular o de Protección Cardiovascular”, es la dieta mediterránea, con las modificaciones que requiere cada paciente de manera totalmente individual, y por supuesto, teniendo en cuenta sus características antropométricas y la/las patología/as que curse junto a la afección cardiaca. Por tanto, no se trata ni existe una dieta que sea especial y específica frente a la patología cardíaca, sino que se trata de una dieta sana, equilibrada, natural, cuyo máximo exponente en la actualidad es la Dieta Mediterránea, una alimentación caracterizada por el predominio de alimentos de origen vegetal (frutas, verduras y hortalizas, cereales…),
Como es sabido, la dieta tradicional de los países de la cuenca mediterránea, se ha visto influenciada por diversas culturas durante miles de años, y beneficiada por las características geográficas de la zona de comercio marítimo. El concepto de dieta mediterránea y su beneficio para la salud, está actualmente reconocido, gracias a múltiples estudios epidemiológicos, que comenzaron a raíz del estudio de los siete países, base científica que atribuyó virtudes saludables a la dieta mediterránea, puesto que los resultados mostraron un menor índice de mortalidad, principalmente por accidentes cardiovasculares, en las poblaciones desarrolladas alrededor de esta área.
La tradicional dieta mediterránea reúne bajo sus características todos los alimentos recomendados para prevenir la enfermedad cardiovascular o reducir su morbi-mortalidad, como son: un consumo elevado de aceite de oliva, frutas y vegetales frescos, legumbres, cereales y pescado, y por otro lado, una baja ingesta de carnes y grasas saturadas, azúcares simples y lácteos, así como por una ingesta moderada de alcohol. Esto implica desde el punto de vista nutricional un mayor consumo de grasas insaturadas y menor de saturadas, más alimentos naturales con más fibra y sustancias antioxidantes, y una menor ingesta de proteínas y azúcares refinados.
La representación más conocida de esta pauta alimenticia es la Pirámide de la alimentación saludable basada en la Dieta Mediterránea, en la que se reúnen las fuentes alimentarias más destacables con las reseñas sobre la frecuencia de consumo recomendadas.
En el último siglo la dieta habitual de los países mediterráneos se ha visto modificada notablemente, debido al cambio en los estilos de vida, y a las grandes presiones comerciales que lleva implícita la globalización del mundo actual. El resultado ha sido una importante modificación de la dieta tradicional y sus patrones de ingesta, que han pasado a ser patrones típicos de países industrializados occidentales, con una importante ingesta de alimentos de origen animal (carnes y productos lácteos), y un consumo más bien bajo de alimentos vegetales (frutas, hortalizas, cereales y frutos secos). Este patrón desequilibrado se caracteriza por una ingesta alta de grasas saturadas y azúcares refinados, y baja de fibras y micronutrientes, complementado con la actual influencia del consumo de alimentos “enriquecidos” y suplementos dietéticos con los que se trata de compensar las carencias vitamínicas y minerales, muy presentes en la población actual de estos países.
La dieta mediterránea se puede considerar “prototipo de dieta” en la prevención de enfermedades cardiovasculares, y un estándar básico de dieta equilibrada y saludable.
Evolución, revolución.
“El hecho de que, aunque te cueste percibirlo, todos los seres humanos estemos conectados, es lo que fundamenta que para ayudar a la evolución del planeta sea necesario que aceptes la responsabilidad de esforzarte en lograr tu propia evolución personal. Este es el camino de la paz y de la verdadera revolución que todos anhelamos” (ANF)
Liderar tu propia vida
Comprender la enfermedad
“Además de la importancia de los productos que tomemos o las dietas que hagamos, una parte fundamental de la curación consiste en tomar consciencia de lo que nos sucede, comprendiendo el significado que la enfermedad tiene para nosotros, y logrando así que un proceso desagradable o doloroso, no frene nuestro desarrollo y nos ayude a seguir creciendo como seres humanos” (ANF)
Libertad
“A pesar de las limitaciones que existen, siempre me he sentido libre para elegir transitar por mi propio camino, incierto, sí, e inseguro, también, pero el mío, al fin y al cabo. Unas veces solo y otras acompañado, porque nunca he sido amigo de aceptar pasivamente los caminos que unos han querido imponerme, ni asumir los pensamientos que otros pensaron por mí. Corro el riesgo de no llegar a ningún sitio o de no ser entendido por muchos, pero lo acepto, si es que ese es el precio que he de pagar para vivir mi libertad, tal como yo la entiendo” (ANF)
Regocijo
Nuestros propósitos
“Es normal desesperarse si no encuentras el sentido de lo que haces en tu vida. Por esa razón, siendo importante saber qué haces y cómo lo haces, resulta más importante aun, descubrir para qué lo haces, ya que en esa respuesta encontrarás el propósito de tus acciones y, con él, la energía y la pasión necesaria para alcanzar tus metas”. (ANF)


