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La queja limitante y la queja asertiva

LA QUEJALa queja es una expresión frecuente cuando sentimos que alguien nos trata mal o que en la vida suceden cosas que creemos que no nos merecemos.

Habitualmente la consideramos como una expresión normal, porque se piensa que si las cosas son  malas o injustas, al menos, nos queda el derecho al pataleo. En ese sentido, la queja, es la expresión de una cierta insatisfacción o desacuerdo, ya que nos quejamos cuando pensamos que no recibimos lo que creemos justo. Sigue leyendo

El arte de dar significados

significasEn el mundo ocurren cosas ante las cuales tratamos de crear nuestras propias comprensiones para poder ajustar las respuestas de la lo mejor manera posible. Eso quiere decir que, ante cada hecho que sucede, nosotros le atribuimos un significado, lo cual nos permite darle una interpretación que nos ayuda a entender lo que pasa y a responder lo más apropiadamente que podamos.

Pero el asunto es que, ante cada acontecimiento, no existe un significado único, verdadero y objetivo, sino que cada persona construirá el suyo propio. Por eso vemos el mundo de una forma tan diferente unos de otros. No vemos el mundo como es sino como nos “parece” que es.

Dicho de otro modo, cada acontecimiento tendrá tantas significaciones como las que le quieran atribuir las diferentes personas implicadas en el mismo. Esto es una obviedad, pero muchos no reparan en ello y creen que su interpretación de las cosas es la única y verdadera, lo cual, como puede deducirse, causa más problemas que beneficios.

Ciertamente, los seres humanos somos “constructores” de significados, ya que, en función de nuestro modelo del mundo, un acontecimiento querrá decir para nosotros una cosa y, sin embargo, para las demás personas significará otra cosa diferente. Porque los significados que atribuimos a cada acontecimiento no son dados al azar, sino que se encuentran condicionados por nuestras creencias, pensamientos, emociones, etc.

El hecho de dar significado a lo que sucede puede servirnos para crecer, y entonces decimos que la significación es potenciadora. Pero también puede llevarnos al estancamiento o incluso al sufrimiento, en cuyo caso decimos que es una significación limitante.

Cuando somos capaces de construir significaciones potenciadoras incrementamos, también, nuestra capacidad para establecer conductas resilientes. Es decir, el hecho de ser capaces de fabricar “buenos significados” nos hace resistir mejor la adversidad cuando esta se presenta. Al contrario sucede si nuestro modo de dar significados a los acontecimientos es predominantemente limitante. Entonces nuestra capacidad para afrontar la adversidad, disminuye, es decir, seremos menos risilientes.

Pero la mayoría de las veces no somos conscientes del modo en el que atribuimos significados a los acontecimientos. Como se indicó anteriormente, normalmente lo hacemos en función de nuestro propio “modelo del mundo”, es decir, según la peculiar manera que tenemos para interpretar la realidad. Esta depende de nuestra capacidad sensorial, de nuestro sistema de creencias, del tipo de experiencias del pasado y el modo en el que las hemos etiquetado, así como de las expectativas que hemos generado hacia el futuro.

Si nos referimos a nuestra capacidad sensorial, ésta, a su vez, se encuentra matizada por la agudeza de nuestros sentidos, así como por el llamado “patrón de reconocimiento” que es la capacidad que tenemos para reconocer y discriminar entre distintos estímulos. También dependerá del modo en el que focalizamos nuestra atención así como del estado emocional que tengamos en esos momentos.

Si tomamos en cuenta lo explicado y añadimos que aquello que recordamos no constituye una reconstrucción exacta del hecho acontecido, sino que es una nueva recreación por parte del sujeto en la que se eliminan algunos aspectos y se aportan otros inexistentes, hemos de concluir que toda información acerca de cualquier objeto es siempre relativa, es decir, cambiará en función de quien observe dicho objeto y también desde donde lo observe.

Tomando como base todo lo anterior, podríamos deducir que una buena estrategia para mejorar nuestra vida sería la de aprender a dar significados potenciadores a los acontecimientos nuevos, así como aprender a resignificar, volver a dar significado, los antiguos.

Para hacernos más resistentes a las contrariedades propias de la vida es muy importante resignificar potenciadoramente nuestra propia historia personal. Porque dicha estrategia posee un gran poder transformador de nuestro mundo interior y un gran valor terapéutico en general.

Resignificar nuestra historia personal no tiene nada que ver con perseguir los supuestos traumas infantiles, sino con desarrollar, desde el presente, una manera más potenciadora de abordar los acontecimientos pasados y actuales, así como una forma de generar expectativas apropiadas orientadas hacia el futuro.

Lo que hemos de evitar para ser resilientes

ResilienciaLa resiliencia es una capacidad que tenemos los seres humanos para hacer frente a la adversidad y salir indemnes de ella, afrontándola de una manera apropiada.
Esta capacidad es universal y puede ser incrementada mediante el correcto aprendizaje. Pero para ello hemos de aprender a evitar algunas de las creencias limitantes que hacen que muchas personas no sean capaces de desarrollar una conducta resiliente.
Desde el punto de vista genérico, nos convendría abandonar todas aquellas creencias que nos limitan y nos condicionan negativamente.
Si observamos un enfoque más particular del asunto, es posible enumerar aquellas creencias o actitudes que con más frecuencia tenemos instaladas y que deberíamos saber identificar y transformar, si queremos ser resilientes.

1.- Evitar jugar ciertos roles en la vida, sobre todo el de mártir y el de víctima.
Sabemos que cada uno de nosotros asume e interpreta un cierto papel en la vida. Dicho papel condiciona nuestro modo de estar en el mundo de tal manera que hay algunos roles que nos potencian y otros que nos limitan.
Dos de los más limitantes es asumir el papel de víctima o el de mártir. Ambos impiden el aprendizaje de una sana resiliencia.

2.- Abandonar ciertas ideas preconcebidas acerca del sufrimiento, como por ejemplo que tras la pérdida de seres queridos, lo normal ha de ser la depresión o la desesperación.
Las personas que creen lo anterior piensan que “cuando te pasa esto, ya tu vida no tiene sentido, se ha acabado.”
Recuerda que lo que pensamos acerca de la felicidad o del sufrimiento puede condicionar el rumbo de nuestra vida.

3.- Evitar creer que cualquier evento doloroso conlleva siempre un trauma.
Está ampliamente demostrado que lo importante no es lo que acontece, sino el modo en el que lo afrontamos y lo que somos capaces de hacer con ello.

4.- Evitar creer que nuestro sufrimiento actual es la consecuencia de un trauma previo.
Quienes se dedican con ahínco a bucear en el pasado para encontrar las causas del sufrimiento presente, con frecuencia olvidan tomar las riendas de su vida en el “aquí y en el ahora”.
Hay personas que experimentan un trauma ante eventos mínimos, o incluso ante sucesos que no han pasado en la realidad sino sólo en su imaginación. No es necesario un daño para generar un trauma, sino una mente con tendencia a fabricarlos.

5.- Evitar dejarse arrastrar por los prejuicios y las creencias del entorno. En situaciones complicadas es frecuente que el ambiente social adquiera una gran fuerza, pudiendo incluso contagiarnos emocionalmente.
Hemos de conectar con nuestro “Centro” y con nuestras profundas convicciones para permanecer estables.

6.- Abandonar la creencia de que si no sufres mucho ante los acontecimientos traumáticos eso significa que los niegas o los reprimes.
Hemos de recordar que disponemos de muchas más estrategias para evitar o disminuir el sufrimiento, además de la represión o la negación.

7.- Abandonar la creencia de que “un niño herido será un adulto fracasado”, porque los estudios científicos actuales nos muestran lo contrario.
Nuestra vida se escribe en el presente, en cada instante que elegimos un camino u otro. No podemos seguir quedando prisioneros de nuestro pasado.

8.- Evitar la tentación de esperar una vida en la que no ocurra nada traumático o doloroso, porque en la vida suceden cosas.

9.- Abandonar la creencia de que el mundo es un lugar seguro, previsible y controlable. La realidad nos muestra que vivimos en un universo probabilístico y no en un universo de certezas. Eso quiere decir que podemos llegar a sentirnos seguros en él cuando somos capaces de descubrir la sabiduría que la inseguridad lleva implícita.

10.- Sobre todo, evita rendirte.
¿Qué hace un pájaro cuando el viento le tira su nido?, lo vuelve a construir de nuevo.
¿Qué deberíamos hacer nosotros cuando las adversidades frustran nuestros planes?

El camino de los sentidos

sentidos
Un camino es un medio para ir de un lugar a otro.
En el ámbito del desarrollo humano, decimos que un camino es la vía que hemos de seguir para conquistar las metas que nos hayamos propuesto.
Desde el punto de vista de la Sofrodynamia®, existen tres caminos principales en el proceso de desarrollo humano, que no sólo no son excluyentes sino que se complementan mutuamente: el camino del cuerpo, el camino de los sentidos y el camino de la mente.
Si nos referimos al camino de los sentidos, podría decirse que es una herramienta mediante la cual, y utilizando los recursos que nuestra sensorialidad nos ofrece, podemos crecer como personas y alcanzar nuestros objetivos, en lo que a desarrollo humano se refiere.
Esto quiere decir que los sentidos, además de captar la información procedente del mundo exterior, pueden ser utilizados también para alcanzar un mayor grado de crecimiento interior mediante el cultivo apropiado de su increíble potencial.
Los sentidos son como las ventanas de la consciencia que nos permiten aprehender el mundo exterior.
Pero debemos recordar que no son sólo meros receptores fisiológicos de la información, sino que funcionan como entidades participantes, lo cual quiere decir que, influídos por nuestro estado emocional y nuestro modelo del mundo, se orientan a captar aquella parte de la realidad que consideramos significativa para nosotros.
Es por eso que no todas las personas perciben los mismos datos del mundo exterior.
Recordemos que existen procesos neurológicos que condicionan el tipo de información que recibimos, haciendo que ciertos datos sean relevantes mientras que otros no. Sin embargo, no somos conscientes de cómo realizamos dicho proceso. Entonces, ¿cómo “decidimos” captar lo que captamos”? Esta es una buena pregunta que conviene investigar.
Nuestra atención, consciente o inconscientemente, hace que nuestros sentidos se orienten intencionalmente para tratar de percibir aquello que habitualmente confirma nuestro modelo del mundo. Por eso nuestra percepción habitual suele estar sesgada y cada uno de nosotros percibe el mundo según su propia manera de hacerlo.
Entre la consciencia y los sentidos se establece una especie de bucle bidireccional, de tal manera que se influyen mutuamente. Así, el estado de consciencia en el que nos encontremos modificará la percepción sensorial que tengamos, de la misma manera que una información sensorial determinada podrá modificar un estado de consciencia previo. Eso quiere decir que la sensorialidad va a influir tanto en el estado como en los contenidos de consciencia a los que accedemos.
Dicho de otro modo, algo sucede por ahí afuera y una parte de ello lo recogen mis sentidos. A partir de aquí procesamos la información según nuestro propio modelo y procedemos a dar interpretación de lo sucedido.
Todo lo anterior no debiera constituir un problema si después de todo no tuviésemos la pretensión de creer que captamos la realidad nítidamente, ni de que nuestra interpretación sobre las cosas es la única y verdadera.
Un paso importante consiste en reconocer la subjetividad de nuestras percepciones sensoriales y de nuestros contenidos mentales, que son netamente individuales. Admitirlo, es algo que nos permite ser más operativos y flexibles con la realidad, con los demás y con nosotros mismos.
Sea como fuere, el mundo de los sentidos nos permite seguir trabajando en nuestro desarrollo personal para lograr un mayor bienestar.
Entender los sentidos de una manera activa, atenderlos, cuidarlos y cultivar nuestra dimensión sensorial, va a tener más repercusiones sobre nuestra salud y sobre nuestro desarrollo que de las que pudiéramos imaginar.

Editorial de septiembre de 2014

editorial septiembre 2014-2015Comenzamos el mes de septiembre, al que bien podríamos denominar como el “mes de la vuelta”, porque tenemos la vuelta al cole, la vuelta al trabajo, la vuelta a la rutina de los horarios después del habitual descontrol veraniego, etc.

Es posible que para algunos sea todavía el mes de vacaciones, pero lo normal es que en nuestro medio la gran mayoría de las personas disfrute del merecido descanso entre julio y agosto.

Septiembre es también el mes de los buenos propósitos, casi tanto como lo es el principio de cada año nuevo.

Uno se plantea que ha de adelgazar esos kilos que se suelen acumular debido a la dieta veraniega de más cervecitas y tintos de verano, acompañados de las tapitas correspondientes. Nos planteamos, también, comenzar o retomar el gimnasio, matricularnos en algunas clases, como por ejemplo, clases de idiomas, de informática, de bailes de salón, de yoga, etc.

Para la mayoría de las personas que conozco, septiembre, es también una especie de mes organizativo, es decir, un mes en el que solemos funcionar como si continuásemos manteniendo el esquema estudiantil de pensar en cursos académicos.

Así, echando mano de lo anterior, voy a tratar de exponer mis propios proyectos para este nuevo curso 2014-2015, en lo que se refiere a  los diversos talleres y grupos que imparto semanalmente.

Desde hace más de veinticinco años, vengo trabajando con distintos grupos sobre aspectos relacionados con el crecimiento y desarrollo humano. En los últimos diez años, dicho trabajo se ha concretado en los grupos de Sofrodynamia® y de Entrenamiento Gyalpo.

Durante este tiempo, numerosos alumnos de diferentes edades, culturas y profesiones han trabajado con entusiasmo en estas disciplinas. Algunos de ellos han continuado recibiendo enseñanzas ininterrumpidamente desde entonces hasta nuestros días, demostrando con ello un alto nivel de compromiso y de entrega en lo que a su propio desarrollo personal se refiere.

Quiero reconocer públicamente que, estos alumnos, han significado para mi un gran estímulo al que he recurrido en no pocas ocasiones, sobre todo cuando el cansancio o los problemas de la vida diaria, hacían mella en mí.

Así que, además del afecto generado por el propio trabajo en común durante todos estos años, se suma mi agradecimiento por su fidelidad y su constancia.

He de confesar que, por diversas circunstancias, este último curso ha sido especialmente duro para mi, de tal modo que, al finalizar los grupos allá por el mes de junio, me planteaba serias dudas acerca de su continuidad a partir de septiembre. Me parecía que esto podría someterme a un esfuerzo físico y mental que podría superar mis capacidades.

Sin embargo, los días de asueto y descanso del mes de agosto han servido para recuperar fuerzas, para descansar y replantearme el nuevo curso con nuevas energías. El hecho de dormir más de lo que es en mi habitual, con siestas incluidas, ha conllevado una estupenda recuperación que espero completar, más aun si cabe, tras unos días de vacaciones en Asia a partir del 13 de septiembre.

Así que, cuando vuelva, a principios de octubre, espero poder retomar de nuevo mi trabajo con más brío e ilusión.

En lo que a los grupos de Sofrodynamia® se refiere, este año tendremos algunas novedades que comentaré brevemente.

En el Nivel Inicial he aprovechado estas vacaciones para finalizar algo que tenía pensado hace tiempo, renovar totalmente el temario, así como algunos nuevos enfoques para la dinámica de la clase. Esto hará posible que todos aquellos antiguos alumnos que deseen actualizarse o ponerse al día, puedan hacerlo de forma sencilla y novedosa.

En Sofrodynamia® concebimos el trabajo de desarrollo humano como un proceso continuo y permanente de entrenamiento de nuestra propia consciencia. Recordemos que en algunos aspectos, la mente se parece un poco al músculo, en lo que a entrenamiento se refiere, de tal manera que aquellas capacidades que no se entrenan o no se ejercitan, acabarán por disminuir y perderán el tono necesario.

Es por eso que los Niveles de Profundización y Actualización, cumplen un cometido fundamental: aportar a los alumnos que lo deseen la posibilidad de seguir avanzando en el apasionante viaje de su propio crecimiento personal.

En Profundización, nos espera un interesante curso en el que seguir indagando sofrodynámicamente sobre aquellos aspectos que nos hacen más resilientes, es decir más fuertes y resistentes, más capaces de superar el estrés y la adversidad cuando esta aparece.

Me he sentido especialmente satisfecho por el compromiso y trabajo de este grupo durante el curso anterior y espero que los antiguos miembros, así como aquellos nuevos que puedan incorporarse, sigan haciendo gala de dicha entrega y de ese estupendo nivel de trabajo que han acreditado el curso pasado.

Qué decir de los miembros del grupo de Actualización, esa especie de irreductibles que, a pesar de las inclemencias climáticas o las que a cada uno personalmente les depara su vida, se mantienen, año tras año, fieles a su cita de los miércoles.

Es para mi un placer y un orgullo compartir este espacio de crecimiento interior con un grupo en el que no sólo doy, sino que también recibo. Este grupo de los miércoles constituye para mi uno de los principales estímulos de transformación y crecimiento personal dentro de mi propio camino evolutivo.

He de resaltar que es un grupo especialmente acogedor y amigo de los disfrutes, de tal manera que, además de la seriedad propia del trabajo, son frecuentes los momentos de celebración y de distensión en este colectivo. Tengo la certeza de que los nuevos miembros, que los habrá, podrán integrarse en él sin la más mínima dificultad.

Este nuevo curso continuaremos cada miércoles con nuestro increíble reto de profundizar en los aspectos transpersonales del ser, eso sí, con los pies en la tierra, es decir, desde el enraizamiento en nuestro modelo sofrodynámico.

Dedicaremos un tiempo prudencial a explorar algunos aspectos de la sanación emocional desde el punto de vista transpersonal, una especie de “aprender a sanar heridas” que confío interese a cuantos decidan embarcarse en esta aventura de desarrollo humano.

Por otro lado, los grupos de Entrenamiento Gyalpo, presentarán también alguna novedad. A través del cuerpo, el movimiento, la respiración, etc., y, aplicando los principios sofrodynámicos, utilizamos nuestro cuerpo para armonizar nuestra existencia un poco más.

Dicho cambio consistirá en introducir algunas sesiones de Qi Gong para la salud, alternando junto a otras de ejercicios de Gyalpo, tanto conocidos como nuevos. Espero que esto permita cubrir con creces el interés de la mayoría de los alumnos.

Un nuevo curso es al mismo tiempo un reto y una oportunidad. Espero que todo el trabajo de preparación, así como el que se desarrollará en su momentos, nos sirva a todos para continuar creciendo y madurando, para continuar disfrutando del placer de aprender, así como del intercambio afectivo propio de estos grupos de entrenamiento, ya que en todo momento funcionan como auténticos grupos nutricios, tanto para mi como para cada uno de sus componentes.

Mantengo, pues, la esperanza de que en este nuevo curso, gracias al esfuerzo de todos, podamos compartir un tiempo y un espacio que nos haga un poco más felices y un poco más humanos.

¡Feliz septiembre!

Tipos de reacciones ante experiencias traumáticas

Reaccionar ante la adversidadLa psicología convencional sostiene el planteamiento de que ante un hecho traumático la mayoría de las  personas que lo padecen desarrollarán síntomas que habrán de ser tratados por profesionales.

También mantienen la creencia de que la presencia de emociones positivas en esos momentos es impropia y que, incluso, podrían retardar la curación. Se invocan fenómenos como los mecanismos psicológicos de negación o de represión para explicar esto.

Todo ello está basado en creencias y en pensamientos especulativos, pero cuando se ha tratado de corroborar  dicha premisa mediante estudios científicos actuales, los datos han demostrado justo lo contrario.

Más allá de las creencias especulativas sin fundamento científico, los estudios recientes sobre el campo de la resiliencia, sobre todo por parte de la Psicología Positiva, demuestran algo muy diferente. En términos generales se puede decir que ante los acontecimientos traumáticos de la vida, los seres humanos somos más resistentes de lo que la psicología convencional plantea y que la aparición de trastornos como consecuencia de una experiencia traumática, es sólo una de las diversas posibilidades con las que contamos.

Ante la adversidad, es posible reaccionar de las siguientes maneras:

1.- Aparición de un trastorno

Este ha sido el mecanismo principal invocado por la psicología convencional hasta ahora. Como se dijo anteriormente, plantean que cualquier  persona sometida a una situación traumática desarrollará un trastorno y, por tanto, ha de ser tratado por profesionales mediante ciertas estrategias de intervención psicológica.

Pero los estudios actuales revelan que el porcentaje de personas a las que les sucede esto es bastante bajo, y muchos de los que son diagnosticados inicialmente se recuperan de manera espontánea durante los primeros meses sin necesidad de tratamiento.

Hoy día, más que hablar de trastorno, se tiende a pensar que muchos de los síntomas que muestran estas personas (pesadillas, insomnio, etc.) no son más que “reacciones normales ante hechos especiales”.

Un ejemplo de ello han sido los trastornos relacionados con el 11-S en Estados Unidos. Se ha constatado que el porcentaje de personas que han desarrollado un trastorno crónico duradero es mínimo. Como ejemplo, podemos citar los datos referidos a los estudios realizados sobre el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) en las personas que padecieron directamente el 11-S. En la población general de New York aparecieron síntomas iniciales sólo en el 7’5%, habiéndose reducido a los 6 meses al 0.6%. Nada que ver con la “teoría del trauma”  de la que tantos adeptos participan en la psicología actual.

2.- Aparición de un trastorno retardado

Este es el caso de las personas que  no desarrollan patología en el primer momento, sino que ésta aparece tiempo después, incluso años más tarde.

A pesar de lo que se pudiera creer, según los modernos estudios sobre resiliencia, este tipo de casos es relativamente infrecuente, aunque también posee muchos partidarios entre la psicología convencional.

3.- Recuperación espontánea

Los estudios realizados revelan que el 85% de las personas sometidas a experiencias traumáticas sufren síntomas disfuncionales, pero se recuperan de forma espontánea.

La psicología convencional ha tendido a ignorar este fenómeno, sobrevalorando la importancia de las intervenciones psicológicas, y creando “enfermos para toda la vida”.

4.- Resiliencia

Son personas que cuando se encuentran sometidas a la adversidad, no experimentan síntomas relevantes, ni ven interrumpido su funcionamiento normal sino que consiguen mantener el equilibrio estable sin que se afecte su vida cotidiana.

No es un fenómeno raro sino común, al que hasta ahora se le ha prestado poca importancia y se ha tendido a pasar por alto.

Existe una fuerte evidencia de que somos más fuertes de lo que pensamos nosotros mismos y muchísimo más de lo que tratan de hacernos creer.

5.- Crecimiento tras la adversidad

Podríamos llamarlo el “Aprendizaje a través de la lucha”. Existe un grupo importante de personas que aprenden y crecen tras la experiencia de un trauma. Existen personas que ante situaciones adversas no se deprimen sino que se fortalecen.

También puede suceder que se vean reforzadas las relaciones interpersonales (“ahora sé quiénes son mis verdaderos amigos”), tanto con los amigos como entre las parejas (casos de hijos con enfermedades graves).

Se ha constatado mediante estudios de campo que de las personas afectadas por una situación adversa, 2/3 encuentran caminos beneficiosos en su experiencia.

Igualmente, las experiencias traumáticas pueden llevarnos a importantes cambios en nuestra escala de valores o en nuestra espiritualidad, sobre todo cuando esta vivencia conlleva hacernos conscientes de la realidad de la muerte.

Es posible que pasar por una experiencia traumática sea una de las situaciones vitales que más aportan a la madurez y crecimiento de un individuo.

Pero no todas las personas son capaces de descubrir los aspectos potenciadores tras una experiencia traumática, y es importante no sentirse culpable en caso de no hacerlo.

En definitiva, lo que se deduce de las investigaciones actuales sobre los traumas y las experiencias de adversidad, es que las personas somos mucho más fuertes de lo que la psicología ha venido considerando hasta ahora.

Finalmente, citemos las palabras de un experto en este campo: “Los psicólogos han subestimado la capacidad natural de los supervivientes de experiencias traumáticas de resistir y rehacerse” (Bonanno, 2004).

10 Estrategias sofrodynámicas para incrementar el bienestar

10 estrategias para el bienestarHoy día, los científicos del comportamiento humano hablan cada vez más de la felicidad como objeto de sus estudios. Hasta hace no mucho tiempo parecía que dicho asunto era un tema del que se ocupaban solamente la filosofía o la religión, sin embargo, ahora, las modernas investigaciones van aportando un nuevo e interesante punto de vista al respecto, mostrándonos cómo podemos incrementar los estados de felicidad mediante ciertos tipos de estrategias.

En Sofrodynamia®, normalmente, preferimos hablar de bienestar en lugar de felicidad, aunque a veces utilizamos también este término, pero nos parece un poco más abstracto y lejano. Desde el punto de vista sofrodynámico, definimos bienestar como “Un estado armónico y pacífico de la persona que se fundamenta en los siguientes pilares: Autosatisfacción, autoconocimiento, autogestión y desarrollo del potencial”.

Una de las principales finalidades del entrenamiento sofrodynámico consiste, pues, en incrementar el bienestar en las personas, lo cual es semejante a procurar que sean más felices. Para realizar esto, partimos de dos premisas:

1) Que la alegría o el sufrimiento son estados de la mente.

2) Que los estados mentales son construidos y pueden ser modificados y desarrollados.

De aquí se deduce quienes deseen generar estados mentales relacionados con el bienestar y la felicidad, deberán aprender a utilizar su mente de una manera lo suficientemente apropiada como para poder generarlos.

Se han desarrollado diversas investigaciones que confirman la posibilidad de incrementar los niveles de felicidad y el bienestar personal siguiendo programas específicos para ello, pero en este proceso, se ha comprobado que no se trata de cuanta cantidad de información somos capaces de conseguir en un tiempo determinado, sino de cómo somos capaces de gestionarla para que llegue a ser práctica, eficaz y eficiente.

Indudablemente, para que todo esto funcione, hace falta un método que nos aporte un modo sistemático de trabajar sin riesgos de perdernos en nuestra búsqueda.

El método sofrodynámico nos propone una serie de estrategias contrastadas y útiles para desarrollar el bienestar, las cuales habremos de aplicar adaptándolas al estado inicial del sujeto, al entorno en el que se encuentra y a los fines que quiere conseguir.

Las principales estrategias sofrodynámicas para incrementar el bienestar son:

1.-  COMENZAR DESARROLLANDO UNA MOTIVACIÓN ADECUADA a) Salir del sufrimiento, b) Desarrollo personal, c) Deseo de liberación de todos

Dicha motivación podrá ser de tres niveles diferentes:

2.- LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE

Considerada en Sofrodynamia® como la “Gran Herramienta” debido a los innumerables beneficios que reporta.

3.- NUTRIR EL CUERPO

a) Dietética convencional, b) Movimiento, c) Nutrir los sentidos (en el que participa también la psique), d) Atender a la dimensión energética.

4.- NUTRIR LA PSIQUE

a) Propiciar Pensamientos nutricios, b) Cultivar emociones potenciadoras, c) Grupos y actividades nutricias, d) Caricias mentales, e) Implicarse en actividades gratificantes.

5.- NUTRIR EL ESPACIO INTERIOR

a) Silencio, b) Mente meditativa, c) Ejercicios energéticos.

6.- APRENDER A SOLTAR LASTRES DEL PASADO

Pagar las “deudas existenciales”, b) Aprender a perdonarse y perdonar (el odio, el rencor, cortar con nuestra historia de dolor).

7.-  CONEXIÓN CON EL SER INTERIOR

a) Apertura de consciencia, b) Vacío creativo

8.- MODELO FUNCIONAL (CREENCIAS, VALORES)

a) Cuestionar nuestro modelo, b) Instalar creencias funcionales.

9.- DISEÑO DE OBJETIVOS

Saber a dónde queremos ir

10.- DESARROLLAR NUESTRAS CUALIDADES

Aprender a desarrollar nuestro potencial al tiempo que disfrutamos de la vida.

Editorial de agosto de 2014

editorial de agosto de 2014Comenzamos agosto, el mes que posiblemente sea el de mayor número de personas disfrutando de las vacaciones, aunque para otros constituya el final de las mismas. En este mes se produce el consabido trasiego entre los que se van de vacaciones y los que retornan al trabajo después de haberlas disfrutado.

Parece que en estas fechas todo va a otro ritmo, muchas empresas, excepto las del sector del turismo, cierran o se encuentran con la mitad de personal y, en muchas ocasiones, cualquier nuevo proyecto que nos planteamos es demorado hasta septiembre.

Suelen decir los periodistas que los meses de verano, por lo general, acostumbran ser parcos en noticias destacadas, pues todo se ralentiza por las vacaciones, y han de recurrir a buscar dichas noticias del modo que sea. El verano representa una especie de pausa informativa para los medios de comunicación habitual.

Sin embargo, este pasado mes de julio, la cosa no ha sido así. Diríamos que se ha comportado como una especie de excepción veraniega, ya que entre los aviones que se han estrellado o que han sido derribados, como el caso de Ucrania, los distintos avatares en la política española (siempre llenos de maletines y dineros en Suiza, la segunda patria de todo político que se precie), los problemas sanitarios en África debidos a la expansión epidémica del virus del Ébola o el sangrante conflicto entre israelíes y palestinos, se ha despedido un mes de julio especialmente prolífico, informativamente hablando.

Esperamos que el mes de agosto que ahora comenzamos, traiga la tan anhelada paz y el fin del sufrimiento de tantas víctimas inocentes en los conflictos que todavía acontecen en estos momentos.

Desconozco cuál es el mejor modo de conseguirla. Posiblemente no baste solo con las buenas intenciones. Y aunque los entresijos de la política internacional de alto nivel quedan muy lejos del ciudadano de a pie, resulta difícil permanecer ajenos e impasibles ante una tragedia humanitaria de tal magnitud, que desde hace décadas afecta a dicha zona, y cuya solución definitiva parece no vislumbrarse por ahora.

A nivel de nuestro reducido ámbito de acción, algunos pensamos que para colaborar a la paz mundial, además de manifestar nuestra opinión, nuestra denuncia o nuestra disconformidad con la situación actual, es necesario trabajar por la paz interior en cada uno de nosotros.

Por la paz en nuestra mente, por la paz en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestro barrio… Como si pudiésemos generar una especie de onda sutil de amor y compasión que irradiase hacia el exterior para impregnar todas nuestras acciones y nuestros ambientes.

Así que, una posible propuesta para tener presente durante este mes de agosto que comienza ahora, podría ser, ¿cómo aprender a cultivar la paz en nosotros mismos y en nuestro medio?

Esta práctica se encuentra muy relacionada con la salud, entendiendo ésta como “el verdadero arte de vivir en armonía”.

Podríamos comenzar por construir la paz en nosotros atendiendo a la paz en nuestro cuerpo, en nuestras palabras y en nuestra mente.

Buscar el modo de cuidar y honrar a nuestro cuerpo, aportándole lo que le conviene y evitando hacer aquello que le perjudica.

Armonizar nuestra respiración como herramienta imprescindible para que se genere en nosotros un estado de calma y de claridad mental, que no sólo nos proporcionará bienestar, sino que contribuirá a pacificar los lugares en los que nos encontremos.

Propiciar pensamientos pacíficos dedicando tiempo a reflexiones y lecturas que resulten inspiradoras.

Procurar alejar las emociones perturbadoras y “dar vacaciones” a nuestros miedos, odios y rencores.

¿Por qué no saldar definitivamente la deuda emocional que mantenemos con nosotros mismos (con nuestro pasado) y con los demás?

Poner atención para que nuestro lenguaje sea un “lenguaje de paz”, alejando las palabras ofensivas o hirientes y propiciando un modo de expresión acogedor y curativo. Sabemos que las palabras tiene el poder de herir o de sanar, ¿por qué no cultivar un lenguaje sanador?

Todo lo anterior podría traducirse en una actitud y unos actos muchos más acogedores y pacíficos, con la inevitable repercusión que tendría esto en el ámbito de nuestro pequeño microcosmos.

Como dice Lama Gangchen “paz con todos, todos con paz”.

El periodo vacacional ofrece  la potencialidad de servirnos como una especie de pausa recuperativa. Dicha pausa puede ser utilizada para volver, luego, a nuestros trabajos muchos más saludables que cuando nos fuimos, y para hacer, también, que nuestra vida se muestre como una inspiradora metáfora actuacional de aquella paz que tanto decimos anhelar.

¡Ojalá que este mes de agosto resulte próspero y pacífico para todos!

¡Feliz agosto!

Ser Respiración

ser respiraciónUna de las herramientas más importantes del entrenamiento sofrodynámico es, sin duda, la respiración.

Con frecuencia, suelo decir a los alumnos que, si sólo pudiera explicar una sola cosa de todas las que comentamos durante un taller de Sofrodynamia®, necesariamente elegiría la respiración.

Y esto es así porque a partir de ella podemos construir todo lo demás, pero sin una respiración armónica y fluida difícilmente avanzaremos en lo que se refiere a la salud y al desarrollo humano.

Dentro del entrenamiento sofrodynámico, la práctica de la respiración consciente posee, pues, una especial relevancia, y se distinguen cuatro niveles diferentes en su aprendizaje.

El primero de ellos se refiere a la toma de consciencia y a la identificación del Patrón Respiratorio Personal, con la posterior eliminación de los bloqueos detectados.

El segundo, está dedicado a expandir la respiración a todo el cuerpo para sentir que, si bien ventilamos con los pulmones, la verdadera respiración es un fenómeno global.

En el tercer nivel el alumno será capaz de proyectar su respiración hacia cualquier parte del cuerpo y focalizarla en esa zona. Aquí existe ya un mayor control de la técnica respiratoria.

Y, finalmente, llegamos al último nivel, pasamos de respirar como fenómeno psicofisiológico a “Ser Respiración”, lo cual inaugura un aspecto espiritual de la misma. De esto último me gustaría comentar algunas cosas.

Conseguimos acceder a este punto cuando somos capaces de gestionar la respiración con un cierto nivel de fluidez. A partir de estos momentos es posible trascender dicha técnica para que aparezca el “arte de respirar”. Es algo así como olvidar lo aprendido para, simplemente, dejarnos respirar.

Suelo decirle a los alumnos “déjate respirar, porque tu respiración sabe qué hacer”, y “trata de respirar como si todo tú fueses respiración, como si la respiración te respirase, como si todo el universo respirase en ti”.

Muchos se preguntan, ¿qué es eso de dejarse respirar?

Dejarse respirar significa ser permeables a la respiración y no ofrecer obstáculos. Es dejarse inundar por la fuerza y el ritmo vital de la respiración como algo que unifica  las distintas esferas del ser.

Es algo así como armonizarse con el universo, accediendo a comprensiones más trascendentes, las cuales, muchas veces, tenemos dificultad en explicarlas o en trasmitirlas con palabras comunes, porque “Ser Respiración” es una experiencia radicalmente profunda y no una mera conceptualización.

Ser respiración es algo que aparece de forma espontánea cuando hemos dedicado un tiempo suficiente a practicar la respiración conscientemente, por tanto, es un tipo de “experiencia emergente”, es decir, aquellas que aparecen sin que podamos saber cuándo. Nuestra tarea al respecto consiste en estar preparados para que lo que haya de suceder, suceda. Me recuerda a lo que se decía en un cuento de Tony de Mello, “no podemos hacer nada para que amanezca, pero si podemos tratar de que nos pille despiertos”.

Llegar a “Ser Respiración” constituye, pues, uno de los mejores regalos que podríamos hacernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean, porque es la clave para facilitar el encuentro más profundo con nosotros mismos y con los demás.

Cinco posturas ante el sufrimiento

seres humanos y sufrimientoTratar de clasificar a las personas en función de sus características físicas, psicológicas o reaccionales, se ha venido utilizando a lo largo del tiempo por diversos autores con la intención de comprender, o explicar mejor, algunos aspectos de los seres humanos y también para buscar posibles soluciones eficaces, en función de las características de cada tipo.

Como la mayoría de las cosas, esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ya que todo intento de clasificación respecto a una realidad tan compleja como el ser humano, resulta bastante complicado de llevar a cabo de una forma  que resulte completa, precisa y clara.

A pesar de las limitaciones que puedan aparecer en todo intento clasificatorio, existe una que suelo utilizar en algunos grupos de Sofrodynamia®, porque me resulta especialmente útil, sobre todo en lo que se refiere a la toma de consciencia de nuestra situación actual.

El planteamiento es el siguiente, vamos a tratar de establecer diferentes grupos de personas en función de su actitud ante el sufrimiento y las posibles soluciones relacionadas con el proceso de desarrollo.

Desde este punto de vista, diferenciamos varios tipos distintos y, en función de en qué grupo te encuadras, tu manera de estar en el mundo será también distinta.

 

LOS CINCO TIPOS DE SERES EN FUNCIÓN DEL SUFRIMIENTO:

  1. Las personas que pueden seguir sufriendo porque todavía son capaces de aguantar más, es decir, en el momento actual no están suficientemente hartos de sufrir. Obviamente, no hacen nada para salir de donde se encuentran. Su estrategia común suele ser la excusa.
  2. Las personas que no quieren sufrir más pero que no están dispuestas a cambiar. Ellos pretenden que cambien los demás. Son prolíficos en las quejas y reproches, y su planteamiento es que ellos sufren porque otros le hacen sufrir, por tanto, son los otros los que han de cambiar.
  3. Las personas que quieren cambiar pero no quieren asumir el coste del proceso, ni tampoco realizar el esfuerzo que ello conlleva. Se encuentran atrapados por las inercias o los automatismos. En ocasiones carecen del valor necesario para afrontar nuevos retos. Suelen ser partidarios del “más vale lo malo conocido…”
  4. Los que pueden asumir el coste pero ahora no tienen tiempo para hacerlo. Están muy liados con sus cosas, ya comenzarán otro día. Estas personas buscan sólo un alivio inmediato para seguir funcionando en el torbellino de sus actividades diarias, pensando, ilusamente, que un día lejano tendrán tiempo para mejorar.
  5. Los que no quieren sufrir más y además quieren cambiar, también son capaces de asumir el coste de dicho proceso y comprenden que han de comenzar ya. Estos son los auténticos buscadores, aquellos que han renunciado radicalmente a sufrir. Aquellos que se ponen en marcha para transformar su vida y que, además, son capaces de mejorar el ambiente que les rodea. Son ellos los que, más temprano que tarde, obtendrán el fruto a su esfuerzo.

¿En qué grupo te encuadras? Piénsalo bien antes de responder.