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Aprender a envejecer

envejecer

Aprender a envejecer es una oportunidad para mejorar nuestra vida

¿Cuantos años os gustaría vivir? Posiblemente muchos, pero sabiendo que más que la cantidad es la calidad de los mismos lo que marca la verdadera diferencia entre una vida significativa respecto a otra que no lo es.

Es curioso como algunas personas consideran un mal día la fecha de su cumpleaños, ya que les recuerda que son un año más mayores. Lo curioso es que lo que en principio debería ser un momento para celebrar la vida, hay quienes lo convierten en un tiempo para la infelicidad. Sigue leyendo

Saber ayudar

Saber ayudar

Además de querer hay que saber

Sabemos que curar es un arte y una ciencia que puede ser aprendida y perfeccionada, y eso requerirá esfuerzo y dedicación.

También sabemos que las antiguas tradiciones nos enseñan que al amor y la compasión equivalen a una de las alas de un pájaro, la otra la constituye la sabiduría. Si sólo posee una de las alas no podrá volar.

Por dichas razones podemos entender que la relación curativa no se nutre exclusivamente de buenas intenciones, sino que además requiere de un cierto conocimiento sin el cual estaremos perdidos.

El deseo de ayudar a otros seres pasa por ser algo noble y altruista, pero se torna en un obstáculo insuperable, para nosotros y para los demás, cuando carecemos de la claridad mental necesaria para discriminar el modo en el que podemos o no podemos hacerlo.

Porque verdaderamente no se ayuda sólo con querer, sino que también es necesario saber.

 

Editorial de septiembre de 2014

editorial septiembre 2014-2015Comenzamos el mes de septiembre, al que bien podríamos denominar como el “mes de la vuelta”, porque tenemos la vuelta al cole, la vuelta al trabajo, la vuelta a la rutina de los horarios después del habitual descontrol veraniego, etc.

Es posible que para algunos sea todavía el mes de vacaciones, pero lo normal es que en nuestro medio la gran mayoría de las personas disfrute del merecido descanso entre julio y agosto.

Septiembre es también el mes de los buenos propósitos, casi tanto como lo es el principio de cada año nuevo.

Uno se plantea que ha de adelgazar esos kilos que se suelen acumular debido a la dieta veraniega de más cervecitas y tintos de verano, acompañados de las tapitas correspondientes. Nos planteamos, también, comenzar o retomar el gimnasio, matricularnos en algunas clases, como por ejemplo, clases de idiomas, de informática, de bailes de salón, de yoga, etc.

Para la mayoría de las personas que conozco, septiembre, es también una especie de mes organizativo, es decir, un mes en el que solemos funcionar como si continuásemos manteniendo el esquema estudiantil de pensar en cursos académicos.

Así, echando mano de lo anterior, voy a tratar de exponer mis propios proyectos para este nuevo curso 2014-2015, en lo que se refiere a  los diversos talleres y grupos que imparto semanalmente.

Desde hace más de veinticinco años, vengo trabajando con distintos grupos sobre aspectos relacionados con el crecimiento y desarrollo humano. En los últimos diez años, dicho trabajo se ha concretado en los grupos de Sofrodynamia® y de Entrenamiento Gyalpo.

Durante este tiempo, numerosos alumnos de diferentes edades, culturas y profesiones han trabajado con entusiasmo en estas disciplinas. Algunos de ellos han continuado recibiendo enseñanzas ininterrumpidamente desde entonces hasta nuestros días, demostrando con ello un alto nivel de compromiso y de entrega en lo que a su propio desarrollo personal se refiere.

Quiero reconocer públicamente que, estos alumnos, han significado para mi un gran estímulo al que he recurrido en no pocas ocasiones, sobre todo cuando el cansancio o los problemas de la vida diaria, hacían mella en mí.

Así que, además del afecto generado por el propio trabajo en común durante todos estos años, se suma mi agradecimiento por su fidelidad y su constancia.

He de confesar que, por diversas circunstancias, este último curso ha sido especialmente duro para mi, de tal modo que, al finalizar los grupos allá por el mes de junio, me planteaba serias dudas acerca de su continuidad a partir de septiembre. Me parecía que esto podría someterme a un esfuerzo físico y mental que podría superar mis capacidades.

Sin embargo, los días de asueto y descanso del mes de agosto han servido para recuperar fuerzas, para descansar y replantearme el nuevo curso con nuevas energías. El hecho de dormir más de lo que es en mi habitual, con siestas incluidas, ha conllevado una estupenda recuperación que espero completar, más aun si cabe, tras unos días de vacaciones en Asia a partir del 13 de septiembre.

Así que, cuando vuelva, a principios de octubre, espero poder retomar de nuevo mi trabajo con más brío e ilusión.

En lo que a los grupos de Sofrodynamia® se refiere, este año tendremos algunas novedades que comentaré brevemente.

En el Nivel Inicial he aprovechado estas vacaciones para finalizar algo que tenía pensado hace tiempo, renovar totalmente el temario, así como algunos nuevos enfoques para la dinámica de la clase. Esto hará posible que todos aquellos antiguos alumnos que deseen actualizarse o ponerse al día, puedan hacerlo de forma sencilla y novedosa.

En Sofrodynamia® concebimos el trabajo de desarrollo humano como un proceso continuo y permanente de entrenamiento de nuestra propia consciencia. Recordemos que en algunos aspectos, la mente se parece un poco al músculo, en lo que a entrenamiento se refiere, de tal manera que aquellas capacidades que no se entrenan o no se ejercitan, acabarán por disminuir y perderán el tono necesario.

Es por eso que los Niveles de Profundización y Actualización, cumplen un cometido fundamental: aportar a los alumnos que lo deseen la posibilidad de seguir avanzando en el apasionante viaje de su propio crecimiento personal.

En Profundización, nos espera un interesante curso en el que seguir indagando sofrodynámicamente sobre aquellos aspectos que nos hacen más resilientes, es decir más fuertes y resistentes, más capaces de superar el estrés y la adversidad cuando esta aparece.

Me he sentido especialmente satisfecho por el compromiso y trabajo de este grupo durante el curso anterior y espero que los antiguos miembros, así como aquellos nuevos que puedan incorporarse, sigan haciendo gala de dicha entrega y de ese estupendo nivel de trabajo que han acreditado el curso pasado.

Qué decir de los miembros del grupo de Actualización, esa especie de irreductibles que, a pesar de las inclemencias climáticas o las que a cada uno personalmente les depara su vida, se mantienen, año tras año, fieles a su cita de los miércoles.

Es para mi un placer y un orgullo compartir este espacio de crecimiento interior con un grupo en el que no sólo doy, sino que también recibo. Este grupo de los miércoles constituye para mi uno de los principales estímulos de transformación y crecimiento personal dentro de mi propio camino evolutivo.

He de resaltar que es un grupo especialmente acogedor y amigo de los disfrutes, de tal manera que, además de la seriedad propia del trabajo, son frecuentes los momentos de celebración y de distensión en este colectivo. Tengo la certeza de que los nuevos miembros, que los habrá, podrán integrarse en él sin la más mínima dificultad.

Este nuevo curso continuaremos cada miércoles con nuestro increíble reto de profundizar en los aspectos transpersonales del ser, eso sí, con los pies en la tierra, es decir, desde el enraizamiento en nuestro modelo sofrodynámico.

Dedicaremos un tiempo prudencial a explorar algunos aspectos de la sanación emocional desde el punto de vista transpersonal, una especie de “aprender a sanar heridas” que confío interese a cuantos decidan embarcarse en esta aventura de desarrollo humano.

Por otro lado, los grupos de Entrenamiento Gyalpo, presentarán también alguna novedad. A través del cuerpo, el movimiento, la respiración, etc., y, aplicando los principios sofrodynámicos, utilizamos nuestro cuerpo para armonizar nuestra existencia un poco más.

Dicho cambio consistirá en introducir algunas sesiones de Qi Gong para la salud, alternando junto a otras de ejercicios de Gyalpo, tanto conocidos como nuevos. Espero que esto permita cubrir con creces el interés de la mayoría de los alumnos.

Un nuevo curso es al mismo tiempo un reto y una oportunidad. Espero que todo el trabajo de preparación, así como el que se desarrollará en su momentos, nos sirva a todos para continuar creciendo y madurando, para continuar disfrutando del placer de aprender, así como del intercambio afectivo propio de estos grupos de entrenamiento, ya que en todo momento funcionan como auténticos grupos nutricios, tanto para mi como para cada uno de sus componentes.

Mantengo, pues, la esperanza de que en este nuevo curso, gracias al esfuerzo de todos, podamos compartir un tiempo y un espacio que nos haga un poco más felices y un poco más humanos.

¡Feliz septiembre!

10 Estrategias sofrodynámicas para incrementar el bienestar

10 estrategias para el bienestarHoy día, los científicos del comportamiento humano hablan cada vez más de la felicidad como objeto de sus estudios. Hasta hace no mucho tiempo parecía que dicho asunto era un tema del que se ocupaban solamente la filosofía o la religión, sin embargo, ahora, las modernas investigaciones van aportando un nuevo e interesante punto de vista al respecto, mostrándonos cómo podemos incrementar los estados de felicidad mediante ciertos tipos de estrategias.

En Sofrodynamia®, normalmente, preferimos hablar de bienestar en lugar de felicidad, aunque a veces utilizamos también este término, pero nos parece un poco más abstracto y lejano. Desde el punto de vista sofrodynámico, definimos bienestar como “Un estado armónico y pacífico de la persona que se fundamenta en los siguientes pilares: Autosatisfacción, autoconocimiento, autogestión y desarrollo del potencial”.

Una de las principales finalidades del entrenamiento sofrodynámico consiste, pues, en incrementar el bienestar en las personas, lo cual es semejante a procurar que sean más felices. Para realizar esto, partimos de dos premisas:

1) Que la alegría o el sufrimiento son estados de la mente.

2) Que los estados mentales son construidos y pueden ser modificados y desarrollados.

De aquí se deduce quienes deseen generar estados mentales relacionados con el bienestar y la felicidad, deberán aprender a utilizar su mente de una manera lo suficientemente apropiada como para poder generarlos.

Se han desarrollado diversas investigaciones que confirman la posibilidad de incrementar los niveles de felicidad y el bienestar personal siguiendo programas específicos para ello, pero en este proceso, se ha comprobado que no se trata de cuanta cantidad de información somos capaces de conseguir en un tiempo determinado, sino de cómo somos capaces de gestionarla para que llegue a ser práctica, eficaz y eficiente.

Indudablemente, para que todo esto funcione, hace falta un método que nos aporte un modo sistemático de trabajar sin riesgos de perdernos en nuestra búsqueda.

El método sofrodynámico nos propone una serie de estrategias contrastadas y útiles para desarrollar el bienestar, las cuales habremos de aplicar adaptándolas al estado inicial del sujeto, al entorno en el que se encuentra y a los fines que quiere conseguir.

Las principales estrategias sofrodynámicas para incrementar el bienestar son:

1.-  COMENZAR DESARROLLANDO UNA MOTIVACIÓN ADECUADA a) Salir del sufrimiento, b) Desarrollo personal, c) Deseo de liberación de todos

Dicha motivación podrá ser de tres niveles diferentes:

2.- LA RESPIRACIÓN CONSCIENTE

Considerada en Sofrodynamia® como la “Gran Herramienta” debido a los innumerables beneficios que reporta.

3.- NUTRIR EL CUERPO

a) Dietética convencional, b) Movimiento, c) Nutrir los sentidos (en el que participa también la psique), d) Atender a la dimensión energética.

4.- NUTRIR LA PSIQUE

a) Propiciar Pensamientos nutricios, b) Cultivar emociones potenciadoras, c) Grupos y actividades nutricias, d) Caricias mentales, e) Implicarse en actividades gratificantes.

5.- NUTRIR EL ESPACIO INTERIOR

a) Silencio, b) Mente meditativa, c) Ejercicios energéticos.

6.- APRENDER A SOLTAR LASTRES DEL PASADO

Pagar las “deudas existenciales”, b) Aprender a perdonarse y perdonar (el odio, el rencor, cortar con nuestra historia de dolor).

7.-  CONEXIÓN CON EL SER INTERIOR

a) Apertura de consciencia, b) Vacío creativo

8.- MODELO FUNCIONAL (CREENCIAS, VALORES)

a) Cuestionar nuestro modelo, b) Instalar creencias funcionales.

9.- DISEÑO DE OBJETIVOS

Saber a dónde queremos ir

10.- DESARROLLAR NUESTRAS CUALIDADES

Aprender a desarrollar nuestro potencial al tiempo que disfrutamos de la vida.

Editorial de agosto de 2014

editorial de agosto de 2014Comenzamos agosto, el mes que posiblemente sea el de mayor número de personas disfrutando de las vacaciones, aunque para otros constituya el final de las mismas. En este mes se produce el consabido trasiego entre los que se van de vacaciones y los que retornan al trabajo después de haberlas disfrutado.

Parece que en estas fechas todo va a otro ritmo, muchas empresas, excepto las del sector del turismo, cierran o se encuentran con la mitad de personal y, en muchas ocasiones, cualquier nuevo proyecto que nos planteamos es demorado hasta septiembre.

Suelen decir los periodistas que los meses de verano, por lo general, acostumbran ser parcos en noticias destacadas, pues todo se ralentiza por las vacaciones, y han de recurrir a buscar dichas noticias del modo que sea. El verano representa una especie de pausa informativa para los medios de comunicación habitual.

Sin embargo, este pasado mes de julio, la cosa no ha sido así. Diríamos que se ha comportado como una especie de excepción veraniega, ya que entre los aviones que se han estrellado o que han sido derribados, como el caso de Ucrania, los distintos avatares en la política española (siempre llenos de maletines y dineros en Suiza, la segunda patria de todo político que se precie), los problemas sanitarios en África debidos a la expansión epidémica del virus del Ébola o el sangrante conflicto entre israelíes y palestinos, se ha despedido un mes de julio especialmente prolífico, informativamente hablando.

Esperamos que el mes de agosto que ahora comenzamos, traiga la tan anhelada paz y el fin del sufrimiento de tantas víctimas inocentes en los conflictos que todavía acontecen en estos momentos.

Desconozco cuál es el mejor modo de conseguirla. Posiblemente no baste solo con las buenas intenciones. Y aunque los entresijos de la política internacional de alto nivel quedan muy lejos del ciudadano de a pie, resulta difícil permanecer ajenos e impasibles ante una tragedia humanitaria de tal magnitud, que desde hace décadas afecta a dicha zona, y cuya solución definitiva parece no vislumbrarse por ahora.

A nivel de nuestro reducido ámbito de acción, algunos pensamos que para colaborar a la paz mundial, además de manifestar nuestra opinión, nuestra denuncia o nuestra disconformidad con la situación actual, es necesario trabajar por la paz interior en cada uno de nosotros.

Por la paz en nuestra mente, por la paz en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestro barrio… Como si pudiésemos generar una especie de onda sutil de amor y compasión que irradiase hacia el exterior para impregnar todas nuestras acciones y nuestros ambientes.

Así que, una posible propuesta para tener presente durante este mes de agosto que comienza ahora, podría ser, ¿cómo aprender a cultivar la paz en nosotros mismos y en nuestro medio?

Esta práctica se encuentra muy relacionada con la salud, entendiendo ésta como “el verdadero arte de vivir en armonía”.

Podríamos comenzar por construir la paz en nosotros atendiendo a la paz en nuestro cuerpo, en nuestras palabras y en nuestra mente.

Buscar el modo de cuidar y honrar a nuestro cuerpo, aportándole lo que le conviene y evitando hacer aquello que le perjudica.

Armonizar nuestra respiración como herramienta imprescindible para que se genere en nosotros un estado de calma y de claridad mental, que no sólo nos proporcionará bienestar, sino que contribuirá a pacificar los lugares en los que nos encontremos.

Propiciar pensamientos pacíficos dedicando tiempo a reflexiones y lecturas que resulten inspiradoras.

Procurar alejar las emociones perturbadoras y “dar vacaciones” a nuestros miedos, odios y rencores.

¿Por qué no saldar definitivamente la deuda emocional que mantenemos con nosotros mismos (con nuestro pasado) y con los demás?

Poner atención para que nuestro lenguaje sea un “lenguaje de paz”, alejando las palabras ofensivas o hirientes y propiciando un modo de expresión acogedor y curativo. Sabemos que las palabras tiene el poder de herir o de sanar, ¿por qué no cultivar un lenguaje sanador?

Todo lo anterior podría traducirse en una actitud y unos actos muchos más acogedores y pacíficos, con la inevitable repercusión que tendría esto en el ámbito de nuestro pequeño microcosmos.

Como dice Lama Gangchen “paz con todos, todos con paz”.

El periodo vacacional ofrece  la potencialidad de servirnos como una especie de pausa recuperativa. Dicha pausa puede ser utilizada para volver, luego, a nuestros trabajos muchos más saludables que cuando nos fuimos, y para hacer, también, que nuestra vida se muestre como una inspiradora metáfora actuacional de aquella paz que tanto decimos anhelar.

¡Ojalá que este mes de agosto resulte próspero y pacífico para todos!

¡Feliz agosto!

Cinco posturas ante el sufrimiento

seres humanos y sufrimientoTratar de clasificar a las personas en función de sus características físicas, psicológicas o reaccionales, se ha venido utilizando a lo largo del tiempo por diversos autores con la intención de comprender, o explicar mejor, algunos aspectos de los seres humanos y también para buscar posibles soluciones eficaces, en función de las características de cada tipo.

Como la mayoría de las cosas, esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ya que todo intento de clasificación respecto a una realidad tan compleja como el ser humano, resulta bastante complicado de llevar a cabo de una forma  que resulte completa, precisa y clara.

A pesar de las limitaciones que puedan aparecer en todo intento clasificatorio, existe una que suelo utilizar en algunos grupos de Sofrodynamia®, porque me resulta especialmente útil, sobre todo en lo que se refiere a la toma de consciencia de nuestra situación actual.

El planteamiento es el siguiente, vamos a tratar de establecer diferentes grupos de personas en función de su actitud ante el sufrimiento y las posibles soluciones relacionadas con el proceso de desarrollo.

Desde este punto de vista, diferenciamos varios tipos distintos y, en función de en qué grupo te encuadras, tu manera de estar en el mundo será también distinta.

 

LOS CINCO TIPOS DE SERES EN FUNCIÓN DEL SUFRIMIENTO:

  1. Las personas que pueden seguir sufriendo porque todavía son capaces de aguantar más, es decir, en el momento actual no están suficientemente hartos de sufrir. Obviamente, no hacen nada para salir de donde se encuentran. Su estrategia común suele ser la excusa.
  2. Las personas que no quieren sufrir más pero que no están dispuestas a cambiar. Ellos pretenden que cambien los demás. Son prolíficos en las quejas y reproches, y su planteamiento es que ellos sufren porque otros le hacen sufrir, por tanto, son los otros los que han de cambiar.
  3. Las personas que quieren cambiar pero no quieren asumir el coste del proceso, ni tampoco realizar el esfuerzo que ello conlleva. Se encuentran atrapados por las inercias o los automatismos. En ocasiones carecen del valor necesario para afrontar nuevos retos. Suelen ser partidarios del “más vale lo malo conocido…”
  4. Los que pueden asumir el coste pero ahora no tienen tiempo para hacerlo. Están muy liados con sus cosas, ya comenzarán otro día. Estas personas buscan sólo un alivio inmediato para seguir funcionando en el torbellino de sus actividades diarias, pensando, ilusamente, que un día lejano tendrán tiempo para mejorar.
  5. Los que no quieren sufrir más y además quieren cambiar, también son capaces de asumir el coste de dicho proceso y comprenden que han de comenzar ya. Estos son los auténticos buscadores, aquellos que han renunciado radicalmente a sufrir. Aquellos que se ponen en marcha para transformar su vida y que, además, son capaces de mejorar el ambiente que les rodea. Son ellos los que, más temprano que tarde, obtendrán el fruto a su esfuerzo.

¿En qué grupo te encuadras? Piénsalo bien antes de responder.

Desarrollar el potencial, un camino a la curación

descubrir nuestro potencial como parte de la curaciónMe encanta volver a escuchar de vez en cuando un texto de Facundo Cabral que se titula ”Usted no está deprimido, está distraído”. El autor expone una visión especialmente positiva de lo que somos los seres humanos y de toda la belleza que nos rodea, y de como la depresión es un estado que aparece porque nos distraemos de toda esa verdadera realidad y nos enfocamos en otros asuntos. Suelo aconsejar a muchas personas que lo escuchen. El video es posible hallarlo en internet.

Y me gusta recordar dicho texto para que no se me olvide lo que en él se dice, sobre todo cuando me encuentro inmerso en la vorágine de cada día, en esos momentos en los que corremos el riesgo de desconectarnos de nuestro interior y en los que perdemos de vista algo especialmente importante, saber quienes somos realmente.

La mayoría sufrimos más de lo que nos gustaría. Yo el primero. La mayor parte de las veces por pura ignorancia. No queremos sufrir, pero sufrimos. Eso significa que hay algo que no hacemos bien.

Sin embargo, mucha gente desea ser feliz usando la mente de la misma forma que le hace sufrir. Eso no es posible. Porque, obviamente, no es posible ser feliz y mantener al mismo tiempo el tipo de mente que nos aleja de la felicidad y nos acerca al sufrimiento. Necesitamos un cambio.

Entonces, ¿qué hacer para dejar de padecer ese sufrimiento inútil?

En medicina, tal como yo la entiendo, lo llamamos “camino de curación”, aunque no todos los médicos tenemos la misma comprensión respecto a este término.

A continuación trataré de explicar en pocas palabras aquella que poseo a propósito de este asunto.

Veamos. Como ya he comentado en otras ocasiones, el camino hacia la salud (y esto es el proceso de curación), se relaciona sobre todo con el aprendizaje del “arte de vivir”. La búsqueda del bienestar forma parte de este arte, para lo cual necesitaremos, entre otras cosas, aprender a desarrollar nuestro potencial como elemento imprescindible de dicho proceso.

¿Qué significa eso de desarrollar el potencial?

Primero hemos de admitir que tenemos un potencial, y admitir, también, que todavía no hemos llegado a expresarlo de forma apropiada.

Necesitamos, pues, entender que, primero de todo, dicho potencial necesita ser descubierto, con todo lo que ello implica.

De alguna manera, en el fondo, hemos de asumir que somos unos grandes desconocidos para nosotros mismos.

Posiblemente ninguno de nosotros haya llegado al máximo de donde puede llegar, aunque nos gustaría hacerlo. Lo más probable es que todavía no hayamos descubierto cuál es nuestra mejor versión que podemos ofrecer al mundo, porque existe en nuestro interior un tesoro que espera ser descubierto y mostrado.

Los seres humanos nos acostumbramos a vivir como mendigos, en la miseria anímica y espiritual, cuando en nuestro interior reside la joya más valiosa, aquella que da respuesta a nuestras necesidades y cubre nuestros deseos.

Cada uno de nosotros nace con una gran cantidad de potencialidades que podrá expresar o no, en función de su proceso en la vida. Dichas potencialidades son como semillas que han de ser cuidadas y mimadas para que florezcan. Cuando no lo hacemos, nos marchitamos y viviremos una existencia peor de la que realmente estamos llamados a experimentar.

El desarrollo de nuestro potencial nos conduce a la autorrealización, al despertar. Tiene que ver con lo que en Sofrodynamia® denominamos como “Estado de Completud”, y es el auténtico camino hacia la curación.

En este contexto, autocuración, autorrealización, salud, desarrollo del potencial y felicidad son términos muy próximos.

Pero ¿cómo llegar a conocer nuestro auténtico potencial?

De la misma forma que no podemos contemplar la calle cuando la ventana está cerrada o los cristales están cubiertos por una densa suciedad, del mismo modo no podemos observar nuestro potencial si nuestra mente se encuentra cerrada o contaminada por percepciones o creencias erróneas.

Ante el torbellino de pensamientos y emociones que nos impiden contemplar nuestro verdadero ser, podemos aplicar una potente estrategia, pacificar la mente.

Conocida desde hace milenios, ha demostrado su gran efectividad a lo largo de todos estos miles de años, pero requiere una condición, se ha de practicar.

Podemos pacificar la mente a través de las técnicas meditativas, en las que elementos como la respiración, la atención y la concentración, jugarán un papel esencial.

Hoy día hay un verdadero resurgir de las técnicas meditativas y de interiorización, a las que podemos acceder a través de distintas metodologías, unas más psicológicas y otras más espirituales.

Pero recuerda que leer un libro sobre deporte no te hace estar más en forma. Has de practicar dicho deporte. De la misma forma, no desarrollamos nuestro potencial si sólo leemos sobre ello y no realizamos la practica necesaria.

Por tanto, hemos de sacar una importante conclusión, desarrollar el potencial es algo eminentemente práctico.

Comienza pacificando la mente y dirigiendo la mirada hacia nuestro interior. Esto nos llevará al descubrimiento de nuestro verdadero ser, lo cual nos conectará con un estado de satisfacción. Todo lo anterior nos conduce a un mayor autoconocimiento, fruto del cual aparecerá una mejor manera de gestionar nuestras capacidades interiores y nuestra relación con el medio (autogestión).

Nunca es tarde para comenzar. El mejor día es hoy. El mejor momento, ahora.

¿Asumirás el compromiso de ponerte manos a la obra para descubrir todo tu potencial?

Cinco somníferos existenciales

cinco somníferos existencialesCuentan que, hace ya muchos años, un monje japonés vino a occidente de visita.

Al volver a su monasterio, sus compañeros preguntaron intrigados -¿cómo son los occidentales?-  a lo que él respondió, -gente extraña-.

-De noche toman pastillas para dormir porque tienen insomnio, mientras que durante el día viven dormidos- aclaró finalmente.

Y es cierto que por la noche, muchas personas tienen dificultad para dormir y toman medicamentos para tratar este problema.

Muchos creemos que el uso de somníferos de forma tan generalizada en nuestra sociedad, es un signo inequívoco de que hay algo que no va bien.

Pero, como decía sabiamente el monje, ¿será cierto que de día vivimos dormidos?

Tenemos bastante bien identificados los somníferos que tomamos para dormirnos por la noche. Unas veces son psicofármacos, otras veces melatonina, productos naturales, medicamentos homeopáticos, etc.

Pero ¿cuáles son los somníferos que nos mantiene dormidos durante muestra “aparentemente” vida de vigilia?

Posiblemente sean mucho más potentes que los medicamentos que se venden en la farmacia, y sobre todo mucho más sutiles en su modo de acción, ya que lo normal es que ni siquiera nos demos cuenta de que nos encontramos bajo sus efectos.

Podríamos decir que estos somníferos son todas aquellas cosas que nos hacen permanecer en un estado de confusión e ignorancia durante nuestra vida cotidiana, haciéndonos pensar que estamos despiertos, cuando en realidad no es así.

A estos los llamo los “Somníferos existenciales”. No son medicamentos, y, según mi entender, los más importante son los siguientes:

 

1.-  LAS CREENCIAS LIMITANTES: Todas aquellas creencias que nos mantienen atrapados en un modelo limitante del mundo. Bajo su efecto narcótico, tenemos la tendencia a creer en las apariencias más que en las esencias que se ocultan tras el velo de la ignorancia.

Son, por tanto, todas aquellas estructuras psicológicas que, en lugar de potenciar nuestro desarrollo, generan  una  dosis extra de sufrimiento inútil.

2.-  LAS RELACIONES INMADURAS: Aquellas relaciones que establecemos con otros seres y que nos impiden desarrollar todo nuestro potencial. Con mucha frecuencia son relaciones de dependencia.

También nos sumergen en el estado de somnolencia cuando orientamos nuestra vida en función de las necesidades de otros, dando respuesta a los proyectos de otras personas y no a los nuestros.

3.- LOS MIEDOS: Los diferentes tipos de miedos e inseguridades, tanto cuando son conocidos como cuando no lo son.

Tal vez, el peor de todos sea el miedo a la muerte, del cual se derivan toda una gran cantidad de conductas patológicas y de emociones perturbadoras.

4.- LAS INERCIAS: Es aquella especie de fuerza de la costumbre que nos mantienen ligados a la repetición de conductas adormecedoras, simplemente porque sí.

Esta es una energía que tiende a autoperpetuarse, y de las que nos cuesta mucho trabajo liberarnos.

5.- LOS AUTOMATISMOS: Los automatismos nos impiden elegir y nos introducen en un modelo de acción-reacción, de tal manera que vamos respondiendo a los estímulos sin intervención de la consciencia discriminativa. Eso hace que se anule la posibilidad de responder de un modo libre y diferente.

 

Elementos sofrodynámicos de la motivación

elementos sofrodynamicos de la motivaciónHay personas que se quejan de su falta de voluntad como, por ejemplo, para hacer una dieta o para estudiar una asignatura tediosa. Sin embargo, esas mismas personas son capaces de aguantar una larga cola, a veces de días, para escuchar un concierto o para que les firme un autógrafo un personaje famoso. ¿De verdad que no tienen fuerza de voluntad?

En cambio yo, que me tengo por voluntarioso, sería incapaz de hacer tales proezas. Es más, se me ponen los pelos de punta sólo de pensar en tener que hacer ese tipo de colas. Y es que además de tener voluntad es necesario tener motivación.

Cuando la motivación es suficientemente fuerte, somos capaces de superar los obstáculos e inconvenientes que aparecen en la vida, pero si carecemos de ella, cualquier pequeña dificultad nos parecerá un mundo. Una motivación apropiada es capaz de transformar en posible aquello que parecía imposible.

Decimos, pues, que la motivación es aquella potente energía que nos impulsa hacia la realización de los actos, por  muy difíciles que estos puedan parecer. Por eso, cuando te plantees algo, no te preguntes si es fácil o es difícil, sino si te merece la pena o no realizar el esfuerzo que requiere. La respuesta dependerá de la fuerza de tu motivación.

Cuando aplicamos la motivación al desarrollo humano, podemos decir que es la energía que nos estimula a conseguir los más altos fines de la existencia, a pesar de los obstáculos del camino, porque a nivel emocional y mental, la motivación apropiada, nos permite aceptar la realización del esfuerzo necesario para conseguir una meta deseada.

A propósito de la motivación, conviene recordar, también, que es ella quien cualifica el acto. Eso quiere decir que, según la motivación que generemos, así será el acto realizado. Dos personas pueden hacer aparentemente lo mismo, pero si sus motivaciones son distintas, también lo será el acto en sí, así como sus resultados.

Hay que distinguir entre la motivación externa, la que proviene del exterior, y la motivación interna, la que nace a partir de nuestras profundas convicciones. Un ejemplo de motivación externa pueden ser los incentivos que determinadas empresas dan a sus trabajadores por conseguir ciertos objetivos, mientras que la motivación interna nace desde lo más hondo de nuestro ser y no depende de estímulos exteriores.

También podemos diferenciar la motivación según su nivel. Puede haber motivaciones de bajo nivel, aquellas que miran sólo el beneficio propio, y de alto nivel, cuando nuestra motivación surge de un corazón altruista que procura, en primer término, beneficiar a los demás.

No olvidemos, tampoco, que la motivación es un proceso dinámico, que puede aumentar o decrecer. Se puede cultivar y es posible incrementarla a través de la firme conexión con nuestros propósitos. Para ello, desde el punto de vista de la Sofrodynamia®, entendemos que el proceso motivacional está compuesto por distintos elementos que se pueden desarrollar.

Los más importantes son los siguientes.

a) Centramiento = Conectar con tu Centro Vital

Conectar con tu Centro Vital es lo que te lleva a descubrir y seguir tu pasión. La pasión es una cualidad que hoy día se relaciona con la felicidad.

De alguna manera también tiene que ver con la capacidad para luchar y perseguir nuestros sueños, para no dejar que pasen o se marchiten.

Para la persona que sigue su pasión la vida tiene un significado muy especial, porque  seguir tu pasión es lo que te hace único, te conecta con la excelencia, es decir, con tratar de hacer las cosas de la mejor manera posible y con la mejor calidad, porque sólo ponemos pasión en aquello que amamos.

También tiene mucho que ver con el entusiasmo, y esto es lo que, muchas veces, marcará la diferencia entre ser exitoso o fracasar

Vivir con pasión es como dar un sí incondicional a la vida

b) El correcto Alineamiento (buscar nuestro propósito)

¿Qué es un propósito?

Un propósito es a la vez una intención de hacer algo y también es un objetivo

Para que un propósito se transforme en objetivo realizable es necesario una buena dosis de compromiso, es decir, ser capaz de desarrollar “el firme propósito” sin lugar a dudas.

Para poder alcanzar nuestros objetivos, lo primero a tener en cuenta es que han de estar bien formulados, porque un propósito bien formulado no debe depender de la voluntad de terceras personas. Además, para formular bien nuestros objetivos hemos de tener en cuenta nuestro nivel de competencia en el asunto.

También hemos de tener en cuenta la correspondencia entre los recursos disponibles y el nivel de exigencia de los objetivos que formulamos. A esto se le llama en Sofrodynamia®, el Principio de la Congruencia. Es algo así como preguntarse, ¿estoy dispuesto a realizar el esfuerzo que requiere alcanzar mi objetivo?

c) Estar bien enraizados (nutrir nuestra motivación)

Recuerda que vendrán tiempos difíciles, pero que estos no han venido para quedarse en tu vida, sino para pasar, para que aprendas y para hacerte más fuerte. Esto sólo podrás hacerlo si tu motivación se encuentra fuertemente enraizada en lo más profundo de tu ser.

De la misma forma que cuidamos una llama para que no se extinga o un jardín para que florezca, también hemos de aprender a cuidar y mimar nuestras motivaciones.

¿Cómo “nutrir”  nuestras motivaciones?

Esto puede hacerse si acudimos a las enseñanzas de alto nivel, es decir, a aquellas que nos conectan con los aspectos más esenciales y elevados de nuestro ser y nos aportan la comprensión y el estímulo necesario para luchar por nuestras metas elevadas.

d) Fidelidad a nuestras convicciones

No hemos venido aquí para cumplir los proyectos de otros, sino para llevar a cabo los nuestros propios.

Para la persona que opta por el desarrollo humano, la fidelidad a este compromiso ha de presidir el resto de su vida. Esto hará que nuestra motivación sea fuerte, indestructible como un diamante.

No tenemos que darle cuentas a nadie, pero sí que hemos de responder ante nuestra propia consciencia, porque somos los responsables de nuestro propio proceso de desarrollo.

Nadie puede dormir en tu lugar para quitarte el sueño, ni beber por ti para quitarte la sed. Tampoco puede desarrollarse en tu lugar. Lo que tu no hagas, en este aspecto, se quedará sin hacer.

 

A propósito del despertar

a propósito del despertarDecía nuestro insigne poeta Antonio Machado, “Tras el dormir y el soñar, lo más importante es despertar”.  Hay quien piensa que dicha frase es una obviedad, porque después de un buen sueño, qué cosa mejor que despertarse.

Pero lo más probable es que no se estuviese refiriendo al hecho fisiológico y cotidiano de levantarse de la cama después de haber dormido, sino que, a poco que vayamos más allá de la  mera literalidad, lo cierto es que nos deja entrever un significado bien distinto.

¿A qué despertar se podría estar refiriendo Machado?

Una mente ordinaria suele encontrarse presa de sus propios errores y limitaciones. A este estado mental lo llamamos mente dormida, para diferenciarlo de otro estado bien distinto que es el de la mente despierta, un estado mental más lúcido, nítido, claro y brillante. Tal vez el poeta nos esté proponiendo salir del letargo y la inercia de la mente ordinaria para vivir nuestra vida de forma “despierta”.

Puede que nos extrañe esta propuesta de Machado, ya que, por lo general, en nuestro medio cultural, la información acerca del despertar nos ha venido de la mano de las diferentes disciplinas orientales que desde hace unos años se han expandido por occidente.

Tal vez por esta razón, es frecuente que muchas personas piensen que eso del despertar es algo lejano, algo relacionado con el budismo, con el yoga, con el taoísmo o con cualquier otra doctrina similar. Que eso del despertar tiene poco que ver con las personas que viven en occidente en el siglo XXI.

Nada más lejos de la realidad, porque el proceso de despertar es un asunto específicamente humano y, por tanto, universal. No tiene ni tiempo ni frontera.

Todos estamos llamados a despertar, es decir, todos estamos llamados a salir de nuestro letargo y a perfeccionarnos por el camino evolutivo propio de nuestra especie, el del desarrollo de nuestra mente y de nuestra consciencia.

Etimológicamente la palabra Buda, significa “el despierto”, el que ha salido del sueño de los engaños mentales. Se dice que todos podemos llegar a ser un Buda porque en nuestro interior, más o menos velado por los errores de la mente, existen las semillas de la budeidad, o lo que es lo  mismo, las semillas del despertar.

Así que, según parece, necesitamos asemejarnos a un  buen jardinero que cuida las semillas para que algún día florezcan.

Optar por el camino del despertar no es, en modo alguno, una elección extravagante, ni lejana, ni una actividad narcisista por parte de aquellos que dedican su tiempo a contemplar su propio ombligo, ni tampoco es una elección meramente individualista.

Despertar, es una tarea personal pero no excluyente, ya que es a través de la propia lucidez mental que podremos beneficiar más y mejor al mayor número de seres posibles.

Comprometerse con el despertar constituye la apuesta más solidaria, entendida desde el punto de vista de la evolución global de la especie, que podríamos abordar en la vida.

Dicen las enseñanzas tradicionales que un Buda  podrá mostrarte el camino, pero que no puede despertar por ti. Por tanto, nadie podrá excusarnos del trabajo que hemos de realizar por nosotros mismos. En esta tarea no hay suplentes. He aquí el esfuerzo y el compromiso que hemos de asumir para alcanzar el estado deseado de una mente despierta.