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Mente y cerebro

mente-cerebroParece claro que una cosa es la mente y otra el cerebro. También parece claro que ambos guardan una relación bastante estrecha entre sí. Pero lo que ya no tenemos tan claro es, exactamente, cuál y cómo se produce dicha relación entre ambos.

A propósito de esto, hace varias semanas le planteé a un grupo de alumnos la cuestión siguiente, ¿puede un cerebro enfermo albergar una mente sana? Sigue leyendo

Crear espacio

crear espacioNuestra mente es el contenedor y nuestros pensamientos, emociones, recuerdos, etc., los contenidos.

El famoso maestro sufí Idries Shah afirmaba, “cuando usted diferencie entre contenedor y contenido habrá alcanzado toda la sabiduría”. ¿Qué querría decir el maestro con tan enigmática frase?

Pues que cuando nos identificamos con la naturaleza de la mente y no con lo que contiene, alcanzamos el estado de paz duradera que tanto anhelamos. Sigue leyendo

Desarrollar el potencial, un camino a la curación

descubrir nuestro potencial como parte de la curaciónMe encanta volver a escuchar de vez en cuando un texto de Facundo Cabral que se titula ”Usted no está deprimido, está distraído”. El autor expone una visión especialmente positiva de lo que somos los seres humanos y de toda la belleza que nos rodea, y de como la depresión es un estado que aparece porque nos distraemos de toda esa verdadera realidad y nos enfocamos en otros asuntos. Suelo aconsejar a muchas personas que lo escuchen. El video es posible hallarlo en internet.

Y me gusta recordar dicho texto para que no se me olvide lo que en él se dice, sobre todo cuando me encuentro inmerso en la vorágine de cada día, en esos momentos en los que corremos el riesgo de desconectarnos de nuestro interior y en los que perdemos de vista algo especialmente importante, saber quienes somos realmente.

La mayoría sufrimos más de lo que nos gustaría. Yo el primero. La mayor parte de las veces por pura ignorancia. No queremos sufrir, pero sufrimos. Eso significa que hay algo que no hacemos bien.

Sin embargo, mucha gente desea ser feliz usando la mente de la misma forma que le hace sufrir. Eso no es posible. Porque, obviamente, no es posible ser feliz y mantener al mismo tiempo el tipo de mente que nos aleja de la felicidad y nos acerca al sufrimiento. Necesitamos un cambio.

Entonces, ¿qué hacer para dejar de padecer ese sufrimiento inútil?

En medicina, tal como yo la entiendo, lo llamamos “camino de curación”, aunque no todos los médicos tenemos la misma comprensión respecto a este término.

A continuación trataré de explicar en pocas palabras aquella que poseo a propósito de este asunto.

Veamos. Como ya he comentado en otras ocasiones, el camino hacia la salud (y esto es el proceso de curación), se relaciona sobre todo con el aprendizaje del “arte de vivir”. La búsqueda del bienestar forma parte de este arte, para lo cual necesitaremos, entre otras cosas, aprender a desarrollar nuestro potencial como elemento imprescindible de dicho proceso.

¿Qué significa eso de desarrollar el potencial?

Primero hemos de admitir que tenemos un potencial, y admitir, también, que todavía no hemos llegado a expresarlo de forma apropiada.

Necesitamos, pues, entender que, primero de todo, dicho potencial necesita ser descubierto, con todo lo que ello implica.

De alguna manera, en el fondo, hemos de asumir que somos unos grandes desconocidos para nosotros mismos.

Posiblemente ninguno de nosotros haya llegado al máximo de donde puede llegar, aunque nos gustaría hacerlo. Lo más probable es que todavía no hayamos descubierto cuál es nuestra mejor versión que podemos ofrecer al mundo, porque existe en nuestro interior un tesoro que espera ser descubierto y mostrado.

Los seres humanos nos acostumbramos a vivir como mendigos, en la miseria anímica y espiritual, cuando en nuestro interior reside la joya más valiosa, aquella que da respuesta a nuestras necesidades y cubre nuestros deseos.

Cada uno de nosotros nace con una gran cantidad de potencialidades que podrá expresar o no, en función de su proceso en la vida. Dichas potencialidades son como semillas que han de ser cuidadas y mimadas para que florezcan. Cuando no lo hacemos, nos marchitamos y viviremos una existencia peor de la que realmente estamos llamados a experimentar.

El desarrollo de nuestro potencial nos conduce a la autorrealización, al despertar. Tiene que ver con lo que en Sofrodynamia® denominamos como “Estado de Completud”, y es el auténtico camino hacia la curación.

En este contexto, autocuración, autorrealización, salud, desarrollo del potencial y felicidad son términos muy próximos.

Pero ¿cómo llegar a conocer nuestro auténtico potencial?

De la misma forma que no podemos contemplar la calle cuando la ventana está cerrada o los cristales están cubiertos por una densa suciedad, del mismo modo no podemos observar nuestro potencial si nuestra mente se encuentra cerrada o contaminada por percepciones o creencias erróneas.

Ante el torbellino de pensamientos y emociones que nos impiden contemplar nuestro verdadero ser, podemos aplicar una potente estrategia, pacificar la mente.

Conocida desde hace milenios, ha demostrado su gran efectividad a lo largo de todos estos miles de años, pero requiere una condición, se ha de practicar.

Podemos pacificar la mente a través de las técnicas meditativas, en las que elementos como la respiración, la atención y la concentración, jugarán un papel esencial.

Hoy día hay un verdadero resurgir de las técnicas meditativas y de interiorización, a las que podemos acceder a través de distintas metodologías, unas más psicológicas y otras más espirituales.

Pero recuerda que leer un libro sobre deporte no te hace estar más en forma. Has de practicar dicho deporte. De la misma forma, no desarrollamos nuestro potencial si sólo leemos sobre ello y no realizamos la practica necesaria.

Por tanto, hemos de sacar una importante conclusión, desarrollar el potencial es algo eminentemente práctico.

Comienza pacificando la mente y dirigiendo la mirada hacia nuestro interior. Esto nos llevará al descubrimiento de nuestro verdadero ser, lo cual nos conectará con un estado de satisfacción. Todo lo anterior nos conduce a un mayor autoconocimiento, fruto del cual aparecerá una mejor manera de gestionar nuestras capacidades interiores y nuestra relación con el medio (autogestión).

Nunca es tarde para comenzar. El mejor día es hoy. El mejor momento, ahora.

¿Asumirás el compromiso de ponerte manos a la obra para descubrir todo tu potencial?

La importancia de disfrutar

la importancia de disfrutarCuando he conocido personas a las que he atribuido un alto nivel de desarrollo espiritual o que he considerado como maestros, una de las cosas que más me ha llamado la atención no han sido sus elevados conocimientos,  ni su claridad mental, ni la talla de su presencia, sino su capacidad para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, para sonreír con lo simple y para crear armonía a su alrededor con su sonrisa.

Según parece, disfrutar es uno de los rasgos característicos de las personas desarrolladas, y posee tantas repercusiones provechosas que trasciende el propio ámbito de lo individual para proyectarse hacia lo colectivo, porque cada vez que disfrutamos, de alguna manera, ayudamos también a transformar los ambientes de forma positiva.

Las personas que saben disfrutar transmiten alegría y bienestar a su alrededor y,eso, en mundo como el nuestro lleno de estrés y tensiones, es algo bastante valioso.

Podríamos decir que disfrutar de las cosas es una sana capacidad de la que disponemos los seres humanos, y gracias a la cual es posible sentir placer o alegría con aquello que nos acontece en nuestra vida diaria, por muy nimio   o insignificante que esto pudiera parecer.

Internamente siento que disfrutar es como saber sacarle el jugo a la vida; como atrapar el momento presente para hacerlo infinito; es como reconocer lo valioso de lo modesto o insignificante, o como dejarse embriagar por el amor que subyace más allá de lo aparente… Disfrutar no sólo es un regalo para nosotros mismos, sino también para los demás

En cierto modo, disfrutar, no es más que ser capaz de sentirnos contentos y felices por lo que somos, por lo que hacemos y por lo que tenemos.

Esto se incrementa cuando además de alegrarnos por el bien propio también somos capaces de hacerlo por lo bueno que le sucede a los demás. Ser capaz de sentir regocijo por el bien ajeno es una auténtica bendición para quien lo percibe  y una manera de incrementar la alegría colectiva.

Disfrutar de la vida es lo contrario de la anhedonia (incapacidad para disfrutar de las cosas), aspecto este que suele acompañar con frecuencia a los cuadros de tipo depresivo. Así que, cuando incrementamos nuestra capacidad para el disfrute, estamos generando uno de los mejores antídotos contra la depresión.

Según parece, disfrutar de la vida, depende más de nuestro propio modelo del mundo para interpretar los acontecimientos que de los factores externos, a pesar de que muchas personas piensan que sólo se puede disfrutar si te suceden cosas agradables y si, además, no ocurre nada negativo.

Sin embargo, la realidad nos muestra que esto no es así. Es posible constatar que existen muchos ejemplos de personas cuya vida ha sido muy difícil y compleja y poseen una alta capacidad para disfrutar, del mismo modo que también disponemos de numerosos ejemplos de lo contrario.

Sea como fuere, parece claro que para poder disfrutar de la vida es muy importante sentirse en paz consigo mismo, porque si te conviertes en tu propio enemigo, ¿cómo podrás ser feliz?

Para perfeccionar el disfrute es fundamental que sepamos gestionar las pequeñas contingencias vitales de un modo apropiado. Recordemos que hay quienes viven las pequeñas contrariedades cotidianas con un alto nivel de dramatismo, y esto les hace sufrir mucho más de lo necesario.

Al arte del disfrute se relaciona con otras capacidades humanas, tales como la capacidad para superar la adversidad, la capacidad de mostrar gratitud o la capacidad para estar conectados con el momento presente.

En referencia a esto último, sabemos que no es posible disfrutar de la vida si estamos anclados en el pasado o angustiados por el futuro, así que lo mejor será dejar que procures que tu pasado no te persiga angustiosamente y que tampoco el futuro te obsesione en demasía.

Algunos estudios han demostrado que existe una correlación positiva entre  quienes son capaces de disfrutar de la vida y la percepción de recibir  apoyo social. Los “grupos nutricios” son un buen ámbito para aprender a disfrutar mejor.

Otros estudios han demostrado que las personas con una mejor capacidad para disfrutar en su juventud tienen una mayor longevidad. Es algo así como que el disfrute te mantiene joven.

Tampoco debemos olvidar que el cuerpo también participa a la hora de generar la sensación de disfrute. Para ello se necesita de una determinada actitud corporal, ya que nuestro cerebro no puede acceder a la experiencia de felicidad cuando nuestro cuerpo dice lo contrario. Hemos de procurar, pues, la congruencia corporal apropiada para percibir las sensaciones de placer mucho más nítidamente.

A nivel neurológico sabemos que cuando disfrutamos de las cosas aumenta la dopamina cerebral, mientras que en situaciones de estrés o depresión, disminuye dicha substancia.

También sabemos que cuando nos encontramos a gusto y sonreímos, se produce un aumento las endorfinas, de la dopamina y una disminución el cortisol. Este perfil hormonal se traduce en un aumento del bienestar y una disminución del estrés.

Parece pues importante aprender a disfrutar de lo cotidiano, porque no sólo produce un bienestar mental sino que es algo muy valioso para nuestra salud propia y para el mejor funcionamiento colectivo.

 

Ejercicio físico, calidad de vida y longevidad

ejercicio, calidad de vidaLa importante relación entre ejercicio físico, calidad de vida y longevidad es conocida desde la antigüedad. Se ha demostrado inequívocamente que quienes hacen ejercicio desde edades tempranas y lo mantienen a lo largo del tiempo, tienen tasas de mortalidad más bajas en comparación con aquellas otras personas de vida sedentaria.

A nivel de investigación se ha constatado, también, que quienes mejoraban su forma física reducían el riesgo de muerte  en un 44% en comparación con quienes no lo habían mejorado.

Otro estudio ha tratado de relacionar el ejercicio físico con la supervivencia. En dicho estudio se demostró que los varones que comenzaron a hacer alguna actividad física de intensidad moderada durante los 15 años que duró la investigación, tenían un riesgo de muerte 23% más bajo que los que no hicieron deporte.

Hay quien siente que ya es demasiado tarde para comenzar su práctica deportiva. A estas personas habría que decirles que existen suficientes pruebas que avalan lo contrario, que nunca es demasiado tarde para comenzar a hacer ejercicio. Las personas que realizaron ejercicio ganaron de 3-5.7 años de vida, dependiendo de la frecuencia con la que lo hacían, viviendo estos años extras con menos discapacidades que el resto de la población.

Hay que resaltar que el ejercicio físico no sólo ayuda a vivir más, sino también a vivir mejor, mejorando nuestra salud física, mental y emocional, incluso nuestra productividad y nuestras relaciones íntimas.

Las personas mayores que llevan una vida activa pueden mantener sus niveles cardiovasculares, musculares y de metabolismo similares a personas sedentarias más jóvenes. Las personas activas más mayores tenían el doble de posibilidades de acabar sus vidas sin discapacidades en comparación con las sedentarias.

Ciertos estudios demuestran que el ejercicio físico puede contrarrestar los efectos del envejecimiento a nivel del estado cardiovascular. Se constató que en personas que habían estado sometidas a un programa de ejercicio intenso durante 6 meses, volvían a su estado cardiovascular cuando dicho programa se repetía 30 años después.

También parece ser beneficioso tras sufrir ciertas patologías, como por ejemplo los pacientes cardiacos. Aquellos que eran sometidos a programas de ejercicios, vivían más tiempo que los que sólo habían hecho tratamiento médico.

La recomendación es realizar ejercicio moderado 5-6 veces por semana durante 30 minutos. Este nivel de ejercicio en el que se queman 1000 calorías, reduce el riesgo de muerte entre 20-30%. Parece que un nivel de esfuerzo mayor da lugar a mejores resultados, pero todavía no está claro el límite a partir del cual dejamos de beneficiarnos por hacer más ejercicio.

No obstante, he de recordar que la buena salud no se basa únicamente en la práctica del ejercicio físico, sino que hemos de tener en cuenta también los otros dos pilares básicos para una vida saludable: cuidar nuestra alimentación y el aspecto psíquico, cultivando las emociones positivas y el equilibrio mental.

Para ayudar con la palabra

poder de la palabra“Cuando quieras ayudar a otras personas a través del don de la palabra, procura que estas broten del manantial de tu alma, y no dejes que la mente se exprese sin corazón. Así tu discurso se encontrará lleno de significado y podrás confiar en que aquello que dices es valioso. No dejes, pues, de repetir este propósito: ¡pueda yo, mediante el poder de la palabra, enriquece la vida de quienes la escuchan!” (ANF)

El alquimista interior

alquimista“Aunque muchos no lo hayan descubierto aun, en el fondo poseemos el potencial de un auténtico alquimista, porque en nuestro laboratorio interior gozamos de la capacidad para transformar las situaciones adversas y sombrías que nos acontecen, en semillas para crecer y en luz de sabiduría para quienes quieran aprender a vivir mejor” (ANF)

Esforzarse por lo que vale la pena

esforzarse en lo positivo“Algunas personas, a base de muchas repeticiones, desarrollan una especial competencia en lograr destrezas que no desean. Por ejemplo, unos son especialmente hábiles para fabricar tristezas; otros consiguen ser expertos en vivir con resentimientos; también hay quienes son auténticos especialistas en fabricar culpabilidades o en desvalorizarse, etc. ¿Qué tal si orientásemos nuestros esfuerzos para llegar a ser suficientemente hábiles en alcanzar serenidad, felicidad y paz?” (ANF)

Explora en tus profundidades

serenidad y paz“En la profundidad del océano de nuestra mente existe un remanso de serenidad y paz esperando ser visitado. Cada cual posee su propia llave de acceso, y aunque encuentres quienes te enseñen a usarla, no podrán eximirte del trabajo personal que sólo tú has de realizar si quieres llegar hasta ese añorado lugar” (ANF)

Apaciguar la mente

calmar la mente“No se alcanza la paz interior sólo porque lo desees. Además de querer hay que saber hacerlo. Porque tratar de calmar la agitación mental pensando a cerca de ella es como querer apagar un fuego añadiendo gasolina. Pero si mantienes tu atención en la respiración consciente y eliminas el exceso de tensiones musculares de tu cuerpo, el flujo incesante de pensamientos que te perturban acabarán apaciguándose.” (ANF)