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Comprender y transformar el sufrimiento

Salir del sufrimiento

El sufrimiento existe, pero podemos salir de él

Nadie en su sano juicio desea sufrir sino todo lo contrario, desea ser feliz. Sin embargo, algo erróneo debemos hacer porque muchas personas se quejan de que obtienen más de lo primero que de lo segundo.

Sabemos que el cielo y el infierno están en nuestra propia mente, y nosotros tenemos las llaves de lo uno y de lo otro. Podría decirse, pues, que el sufrimiento es un estado infernal de la mente. Sigue leyendo

Cinco posturas ante el sufrimiento

seres humanos y sufrimientoTratar de clasificar a las personas en función de sus características físicas, psicológicas o reaccionales, se ha venido utilizando a lo largo del tiempo por diversos autores con la intención de comprender, o explicar mejor, algunos aspectos de los seres humanos y también para buscar posibles soluciones eficaces, en función de las características de cada tipo.

Como la mayoría de las cosas, esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ya que todo intento de clasificación respecto a una realidad tan compleja como el ser humano, resulta bastante complicado de llevar a cabo de una forma  que resulte completa, precisa y clara.

A pesar de las limitaciones que puedan aparecer en todo intento clasificatorio, existe una que suelo utilizar en algunos grupos de Sofrodynamia®, porque me resulta especialmente útil, sobre todo en lo que se refiere a la toma de consciencia de nuestra situación actual.

El planteamiento es el siguiente, vamos a tratar de establecer diferentes grupos de personas en función de su actitud ante el sufrimiento y las posibles soluciones relacionadas con el proceso de desarrollo.

Desde este punto de vista, diferenciamos varios tipos distintos y, en función de en qué grupo te encuadras, tu manera de estar en el mundo será también distinta.

 

LOS CINCO TIPOS DE SERES EN FUNCIÓN DEL SUFRIMIENTO:

  1. Las personas que pueden seguir sufriendo porque todavía son capaces de aguantar más, es decir, en el momento actual no están suficientemente hartos de sufrir. Obviamente, no hacen nada para salir de donde se encuentran. Su estrategia común suele ser la excusa.
  2. Las personas que no quieren sufrir más pero que no están dispuestas a cambiar. Ellos pretenden que cambien los demás. Son prolíficos en las quejas y reproches, y su planteamiento es que ellos sufren porque otros le hacen sufrir, por tanto, son los otros los que han de cambiar.
  3. Las personas que quieren cambiar pero no quieren asumir el coste del proceso, ni tampoco realizar el esfuerzo que ello conlleva. Se encuentran atrapados por las inercias o los automatismos. En ocasiones carecen del valor necesario para afrontar nuevos retos. Suelen ser partidarios del “más vale lo malo conocido…”
  4. Los que pueden asumir el coste pero ahora no tienen tiempo para hacerlo. Están muy liados con sus cosas, ya comenzarán otro día. Estas personas buscan sólo un alivio inmediato para seguir funcionando en el torbellino de sus actividades diarias, pensando, ilusamente, que un día lejano tendrán tiempo para mejorar.
  5. Los que no quieren sufrir más y además quieren cambiar, también son capaces de asumir el coste de dicho proceso y comprenden que han de comenzar ya. Estos son los auténticos buscadores, aquellos que han renunciado radicalmente a sufrir. Aquellos que se ponen en marcha para transformar su vida y que, además, son capaces de mejorar el ambiente que les rodea. Son ellos los que, más temprano que tarde, obtendrán el fruto a su esfuerzo.

¿En qué grupo te encuadras? Piénsalo bien antes de responder.

Cuidar lo que decimos

dialogo liberador“Hay una forma sencilla de hacer que nuestras palabras tengan un intención elevada y liberadora, y es usarlas con el propósito de disminuir el sufrimiento y aumentar la felicidad, tanto en lo que nos decimos a nosotros mismos, como en todo aquello que comunicamos a otros.” (ANF)

Cambiar las creencias

cambiar las creencias“No se resuelve un problema haciendo lo mismo que lo generó, ni tampoco se sale del sufrimiento alimentando las mismas creencias que te mantienen en él.” (ANF)

Generar felicidad

transforma el mundo“Si diariamente saliésemos al mundo con el firme propósito de regalar a quienes se cruzan en nuestra vida algo para disminuir su sufrimiento y para hacerlas un poco más sabias y un poco más felices, estaríamos siendo verdaderos motores para transformar la realidad” (ANF)

El verdadero poder

poder“No es poderoso el que manda, ni tampoco el que impone, sino quien es capaz de disminuir su sufrimiento propio y de los demás” (ANF)

Condiciones para iniciar un camino de desarrollo humano

camino interiorAlgunas personas han llegado al convencimiento de que no están aquí simplemente para ver pasar los días, para malgastar el tiempo o para dejar en el olvido todas aquellas potencialidades y capacidades con las que ha venido a este mundo. Más bien justo lo contrario. Aquellos que han llegado a comprender que su destino es bien distinto son los que suelen empezar a comprometerse en un “Camino de Desarrollo Humano” o lo que es lo mismo decir, una vía que les lleva a desarrollar al máximo sus capacidades y potencialidades hacia esa meta que llamamos Autorrealización. Este viaje mediante el cual vamos consiguiendo progresivamente un cierto desarrollo de nuestro potencial personal puede ser considerado también como un camino de tipo espiritual, ya que una de las características del verdadero Desarrollo Humano es la apertura hacia la dimensión espiritual del ser. Aceptar el reto de trabajar en nuestro desarrollo personal es una elección que requiere esfuerzo. Necesitamos fe, coraje, confianza, energía y honestidad. No es un camino fácil ni cómodo. Pero, posiblemente, lo que más rotundamente podamos afirmar respecto a él, es que es un camino que merece la pena recorrer. Pero la libertad de la que gozamos los seres humanos permite que podamos elegir no desarrollarnos. Es posible realizar la elección de vegetar en nuestro medio o incluso empeorar y llegar a ser peores de lo que somos en estos momentos. Todo eso es posible. Si eliges esto último, posiblemente, te espere una vida con mucho más sufrimiento del que ahora imaginas. Si por el contrario eliges implicarte en el desafío que representa el sendero del crecimiento y desarrollo, te espera toda una vida de trabajo y compromiso al final de la cual, al mirar atrás, a buen seguro que podrás dar gracias por todo lo aprendido y, probablemente, quienes te rodean se sentirán agradecidos de haber recibido de ti parte de los frutos de ese esfuerzo. Porque cuando uno crece no lo hace sólo para sí, sino que más bien nuestro propio progreso estará inevitablemente ligado a la felicidad y al progreso de los demás. Desde el punto de vista de la Sofrodynamia® existen unas condiciones básicas que todos aquellos que se encuentren interesados en crecer y desarrollarse debieran conocer. Sería bueno, pues, que pudiéramos reflexionar aunque sólo sea mediante unas breves líneas acerca de las condiciones que requiere éste mencionado Camino de Desarrollo para ser recorrido:

1.- EL DESEO DE LIBERACIÓN Y RENUNCIA AL SUFRIMIENTO Nuestro estado habitual de conciencia y nuestra compresión limitada de la realidad  sólo generan sufrimiento. El Camino de Desarrollo Humano parte del supuesto de que en la forma ordinaria de existencia y utilizando nuestra mente común, nos encontramos atrapados en nuestras propias limitaciones y engaños, siendo incapaces de reconocer la verdadera naturaleza del Ser. Dicho de otra forma, admitimos que estamos alejados de nuestra propia naturaleza, la cual permanece esperando en lo más profundo de cada uno de nosotros para ser reconocida y descubierta. De este juicio de la realidad surge el deseo de liberarse de la forma mundana de existencia. A esto lo llamamos deseo de liberación, aunque también pudiéramos denominarlo como deseo de desarrollo, de autorrealización, de sanación o de iluminación. El aspecto ordinario de nuestra conciencia junto como los modelos restringidos de la existencia humana son dos de las manifestaciones de la ignorancia primordial que tiene como fruto la aflicción. Desarrollar la inquebrantable decisión de renunciar al sufrimiento implica dedicar un tiempo y un esfuerzo encaminado a desarrollar el conocimiento del mundo interior.

2- ADMITIR QUE NUESTRA MENTE ORDINARIA ES INCAPAZ DE CONSEGUIR LA AUTÉNTICA FELICIDAD La mente ordinaria hace que sienta y actúe no como realmente soy sino como creo que soy. A eso lo llamamos autoengaño. Y es ese autoengaño el principal resultado del funcionamiento de la mente común. Pero cuando nos proponemos la meta de llegar a ser más felices de lo que somos en estos momentos, nos damos cuenta de que ello implicará necesariamente un cambio importante en nuestra mente ordinaria. Hacer de la mente común una mente más lúcida quiere decir tomar consciencia de aquello que verdaderamente soy y de lo que las cosas realmente son. Eso no suele ser conocido por la mayoría de los sujetos en el estado ordinario de consciencia. Significa, por tanto, que ha de ser descubierto. Sin embargo, existen otros estados de consciencia en los que puede ser percibida, experimentada o intuida la naturaleza verdadera de cada ser. La búsqueda de aquello que verdaderamente somos es lo que ha sido llamado a lo largo de los siglos como el “Camino del Ser Interior”.

3.- LA VIDA NOS OFRECE  AQUELLO QUE REALMENTE NECESITAMOS PERO NO NECESARIAMENTE LO QUE DESEAMOS Es conveniente no confundir deseo con necesidad. La mayoría de las personas se frustran porque el mundo o los demás no les dan lo que ellos desean, y suelen pasar por alto el hecho de que, posiblemente, la vida, les está ofreciendo con sus enseñanzas todo lo que ellos necesitan para su desarrollo. Al igual que un ciego de nacimiento no ve los colores, una mente ordinaria no es capaz de captar los mensajes y enseñanzas sutiles y al mismo tiempo profundas que la vida nos ofrece en cada instante. Una mente entrenada descubre que lo cotidiano está repleto de sabiduría y es completo en sí mismo.

4.- DISPOSICIÓN ABIERTA A APRENDER  Y A CAMBIAR Todo proceso de desarrollo está ineludiblemente conectado con el cambio y con  el aprendizaje. Como todos los aprendizajes que realizamos, el Camino de Desarrollo Humano, requiere compromiso y esfuerzo, pero al mismo y tiempo debe ser realizado con placer. Experimentar el placer y la alegría de hacer lo que debemos y percibir que avanzamos y progresamos humanamente, es muy superior al cansancio o al esfuerzo que dicho avance requiere. Desarrollar la actitud de apertura en el aprendizaje es la que nos permite incluir todas las experiencias vitales posibles como combustibles para el desarrollo, incluidas el dolor y el sufrimiento.

5.- TOMAR CONSCIENCIA DE QUE NADIE  NOS PUEDE SUSTITUIR Nadie puede saborear por nosotros, ni respirar, ni hacer la digestión. Nadie puede desarrollarse por nosotros o realizar el esfuerzo que sólo a nosotros nos corresponde realizar.

6.-PERMITIRSE ERRORES Admitir nuestras limitaciones e imperfecciones es un acto de sentido común y al mismo tiempo de honestidad y  de amor hacia nosotros mismos. Entender que nos equivocamos y mantener integro el respeto a sí mismo es aprender a honrarse. Y cuando nos honramos sincera y amorosamente estamos honrando a su vez a la semilla sagrada que habita en cada ser. Cuando en algún momento sintamos que nos hemos equivocado no hay nada mejor que ser capaces de levantarse de nuevo, de intentarlo una y mil veces para llegar con determinación a nuestra meta.

7.- INTEGRAR EN EL CAMINO LOS PROCESOS DE PÉRDIDA DEL SER HUMANO, VEJEZ, ENFERMEDAD Y MUERTE Cualquier camino de desarrollo personal que no integre o de respuesta a los procesos más significativos de la existencia del ser humano será un camino incompleto. Precisamente la armonización del sujeto respecto a estas cuestiones tiene como consecuencia directa la posibilidad de solventar numerosas angustias, ansiedades y estados aflictivos del ser.

Editorial de Marzo de 2013

El apelativo de”el loco”, con el que tradicionalmente se conoce al mes de febrero (febrerillo el loco), suele hacer alusión a su característica inestabilidad en la que se alternan días casi primaverales con otros de frío intenso. Mi familia me ha informado de las nieves y granizadas con las que ha finalizado un mes y comenzado otro.
Digo esto porque en estos momentos me encuentros bastante lejos, casi en las antípodas tanto geográfica como climatológicamente, pues aquí en Java (Indonesia), hace bastante calor, no tanto porque las temperaturas sean extremadamente altas, sino por el elevado grado de humedad ambiental que hace que no se pare de transpirar a lo largo de todo el día.
Por un par de semanas he desconectado de los asuntos habituales que las noticias referían últimamente. Así que de momento no conozco a los nuevos chorizos de estos últimos días, ni tampoco las subidas y bajadas de la prima de riesgo, ni tampoco las noticias más recientes sobre los nuevos casos de corrupción que hayan aparecido durante estos días, lo cual me da una magnífica excusa para no hablar de ellos y comentar otros asuntos que en el fondo me interesan más.
Un día sucede a otro día, un mes a otro mes, y apenas ha comenzado el año cuando ya inauguramos su tercer mes. La vida se nos muestra como un continuo devenir en el que el tiempo ejerce como una especie de tirano imparable que nos arrebata velozmente los fugaces momentos de felicidad que experimentamos y en cambio parece enlentecerse y expandirse cuando sufrimos debido a los acontecimientos que vivimos. Esa experiencia del tiempo causa una cierta desesperanza.
Frente a ello, marzo, siempre me ha traído un mensaje esperanzador, que después del invierno por muy crudo que sea, nace florida la primavera.
Pero durante nuestros días oscuros, pocas veces somos capaces de atisbar esa primavera que ha de venir. Y cuando vivimos la vejez, metafóricamente hablando representada por el invierno de nuestra vida, pocas primaveras cabe entonces esperar.
Son muchos los que caen en la desesperanza de para qué vivir o de qué sentido tiene todo si al fin y al cabo cualquier intento por cambiar finalizará con la muerte.
Cuando era más joven, ante mis insistentes preguntas, una vez me explicaron que el sufrimiento es “un misterio”. Algo así como que “no trates de comprenderlo que no llegarás a ningún sitio”.
Sin embargo, como no suelo hacer caso a ciertas indicaciones, esta fue una de las que voluntaria y conscientemente me salté, y he de decir que me alegro de ello, pues he podido llegar a mis propias conclusiones, más o menos acertadas pero de momento me funcionan.
En realidad no sé si el sufrimiento tiene un sentido o no. Si sé que ninguno queremos sufrir. Tampoco sé si trae una enseñanza, como opina mucha gente, o si por el contrario no trae nada. Pero de lo que no me cabe duda es que nuestra vida podrá variar muchísimo dependiendo de lo que hagamos con él. Es decir, que no depende mucho de si lo que te sucede es justo o no lo es, si te lo mereces o no, ni tampoco de por qué te ocurren estas cosas y no a otras personas. Win embargo sí que es especialmente importante lo que eres capaz de hacer con ese sufrimiento que te llega.
En este sentido marzo, el inicio de la primavera, me resulta sumamente inspirador. Para mi representa el mes de la vida que surge tras el letargo, el renacimiento tras la pérdida, la luz tras la oscuridad, las esperanza que nace desde la experiencia de desesperación.
Pero este no es un pensamiento habitual, la mayoría de personas que conozco más bien parecen habitar en un perpetuo invierno del alma. Son fríos, distantes, oscuros…
Ciertamente la vida nos trae numerosos conflictos y dificultades, algunos lo llaman pruebas. Habremos de saborear el amargo de las pérdidas (físicas o emocionales) de nuestros seres más queridos, de nuestras propias capacidades, de nuestra salud o la de las personas que queremos, etc. En el mejor de los casos, y sin que nos ocurra nada extraordinario, experimentaremos una serie de pérdidas importantes en la vida.
Entonces, si admitimos lo anterior, ¿cómo hacer para que vivir la energía de la primavera en nuestro interior?
Estoy convencido de que una actitud apropiada es fundamental para lograrlo. Opino que mirar de frente los problemas te hace estar más preparado que ocultar la cabeza como los avestruces, pero hemos de hacerlo no sólo con realismo sino también con esperanza y desde ese centro de energía poderosa que surge cuando somos capaces de unir la sabiduría con la ternura de corazón.
No sé por cuanto tiempo se prolongarán los fríos, en lo que al clima se refiere o en lo concerniente a mi propia vida, pero no quiero perder la oportunidad de que la primavera visite mi alma.
Este mes que comenzamos me ayuda a no perder de vista que he de preparar el terreno para que sea primavera en mi corazón. No es trabajo sencillo, pero creo que merecerá la pena. Tú también estás invitado a realizarlo.

Feliz marzo

Aprender a despedirse

160_F_32329867_6EFTPsyHW1p1tt879f9daRSlZ62PkhMg“Llegado el momento habremos de decir adiós a todas nuestras posesiones, proyectos, amigos, seres queridos e incluso nuestro propio cuerpo. Muchas personas evitan hablar de ello, tal vez  porque crean que así evitarán que eso suceda, sin embargo, tenerlo presente cada día puede llegar a ser un método muy eficaz para revalorizar lo que tenemos en el presente y para evitar un sufrimiento cierto en el futuro” (ANF)

Romper cadenas

romper cadenas“Puedo hablar por experiencia del sabor amargo, porque lo he probado a menudo a lo largo de mi vida; y también de lo que es sentir tristeza porque por mucho tiempo la  llevé pegada a mi piel como fiel compañera; y del dolor que se siente cuando ves padecer a quienes amas, porque también supe sufrir con ellos. Por eso puedo gritar hoy con fuerza que es mejor cultivar el gozo que la amargura, la alegría que la tristeza y la ilusión por la vida, mejor también, que la desesperanza… Si no rompes las cadenas que te atan a tus venenos mentales difícilmente podrás construir tu futuro en paz y libertad.” (ANF)