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Editorial mayo 2014

editorial mayo 2014¡Por fin estamos en mayo!

Y digo por fin, porque para mi es uno de los meses que más me gustan, por sus aromas florales, por sus colores alegres, por la luminosidad de sus cielos y por la posibilidad de poder disfrutar de temperaturas que nos permiten un agradable contacto con la naturaleza, sin pasar por los extremos del calor del verano ni por los fríos del invierno.

De todos modos, cada mes tiene su propio encanto, al menos para mi que me gusta disfrutar de lo que cada fecha del calendario me propone. Quiero decir con esto que no encuentro un mes que me resulte detestable o que no me guste en absoluto, aunque es verdad que tengo mis favoritos.

En el mes de mayo, tanto en España como en otros países, cada año celebramos en estas fechas el Día de la Madre. Aquí, en nuestro país, se encuentra situado el primer domingo de mayo, pero existen otros países que lo celebran en otro día del mes, incluso en otros meses.

Para los cristianos, mayo, ha venido siendo tradicionalmente el mes de la Virgen María. Un momento del año en el que abundan los actos y celebraciones de exaltación mariana, así como diversas actividades litúrgicas y ofrendas a la Virgen. Seguro que los que rondan mi edad, más o menos, han cantado alguna vez aquello de “Venid y vamos todos con flores a María…”

A propósito de estas cosas, muchas veces he escuchado aquello de que el Día de la Madre, al igual que San Valentin, el Día del Padre, etc. son inventos de los grandes almacenes, El Corte Inglés a la cabeza, para incitar a la población a comprar y a gastar, toda una conspiración del perverso capitalismo para obtener suculentos beneficios a costa del dinero de los trabajadores.

Sin embargo, recuerdo que de pequeño, aun cuando no conocía ni la existencia del Corte Inglés ni sabía lo que eran grandes almacenes, y ni siquiera tenía en casa un aparato de televisión que me influenciase con los anuncios, ni tampoco recuerdo haber sufrido los ataques propagandísticos y la nociva influencia de los ámbitos de poder capitalista para incitarme al consumo, disfrutaba de ese día haciéndole algún regalillo a mi madre. Ya veis, ¡cosas de niños!

Por supuesto, algo modesto, algo a la medida de las posibilidades de un niño en una familia con limitación de recursos. No era nada grandioso, pero lo suficiente para suscitar en ella una sonrisa y vivir esos momentos con alegría.

Y lo hacía, simplemente, porque era mi madre y la quería, sin más. Me gustaba verla sonreír, y punto. Nada que ver con las oscuras conspiraciones vaticanas, ni con las veladas tramas del capitalismo internacional.

Me alegré mucho cuando descubrí que la celebración de este día se remontaba a la época griega, es decir, mucho antes de la aparición de los susodichos almacenes. En estas fechas se rendían honores a Rea, madre de los dioses, Zeus (de los cielos), Poseidon (de los mares) y Hades (del inframundo), ¡ahí es nada!

Posteriormente, con el advenimiento del cristianismo sucedió, como en tantas otras fechas del calendario, que las celebraciones paganas se cristianizaron con la Virgen o los Santos, pero en el fondo seguían siendo momentos de celebración popular cuyas raíces se perdían en la noche de los tiempos. Un modo de religar lo mundano con lo sagrado, lo material con lo espiritual a través de un ritual concretado en el ensalzamiento de una diosa, de un dios o de un santo, como exponente arquetípico de una determinada virtud o cualidad.

Así, de la celebración en este mes de las fiestas de la Diosa Rea se pasó al mes de la Virgen María, la Madre Universal, y por analogía  se extendió a las madres en general.

Es bueno recordar, sobre todo para mis amigos progres, que en nuestra cultura occidental fueron destacadas activistas feministas las que durante el siglo XIX trabajaron por celebrar un día en el que, además de honrar a las madres, se ensalzaran los derechos de las mujeres y se realizara un llamamiento para la paz y al desarme, como fue el caso de la célebre abolicionista y activista Julia Ward Howe, quien luchó toda su vida por esta idea.

Así que, según parece, el Día de la Madre es bastante más antiguo y más rico en valores que lo que la mayoría de la gente cree.

Sea como fuere, y aunque a mis amigos progres sigan sin gustarle este día, tal vez porque prefieren mantenerse fieles a un ideario basado en máximas y soflamas que repiten y repiten en la creencia de que su continua repetición las transforma en ciertas, cuando en realidad, la mayor parte de las veces, además de ser erróneas o carecer de fundamento, se convierten en proclamas irreductibles a la argumentación lógica.

Así que seguirán pensando que el Día de La Madre es un invento reciente del Corte Inglés, en contubernio con el capitalismo salvaje y la Iglesia reaccionaria.

A mi, la verdad, me da igual lo que piensen, ya que me sigue motivando celebrar un día al año en el que se conjugan cosas tan fundamentales para los seres humanos como son el reconocimiento de la labor de las mujeres en el ámbito familiar, su relación con una cultura de paz y, por supuesto, honrar al tipo de amor más desinteresado que existe, que es el de las madres. Y en un terreno algo más esotérico, celebrar la importancia del arquetipo de la “Diosa Madre”, representado en el cuidado a la Madre Tierra, la cuál es la base del sustento de todos los seres que la habitan.

Y aunque, como dije antes, mayo es un mes bastante agradable por lo general, sin embargo para algunas personas es un mes bastante temido.

Sobre todo para quienes padecen alergias polínicas, ya que suele ser el mes más crítico para estas afecciones. Pero no sólo las alergias suelen agravarse en esta época. Sabemos también que pueden producirse brotes de ciertas patologías cutáneas, así como digestivas, circulatorias y  también mentales.

Cuando comienza este tiempo en el que el sol empieza a despertar de su letargo invernal, es conveniente advertir a quienes toman ciertos tipos de medicamentos que deberían cuidar su exposición al mismo, ya que, al incrementarse la intensidad de la radiación solar pueden producirse algunas reacciones fototóxicas o fotoalérgicas (reacción en la piel debido a la interacción del sol con un medicamento).

A pesar de lo dicho anteriormente, también esta época del año puede ser beneficiosa para otro tipo de enfermedades, como por ejemplo el acné y la psoriasis, las cuales suelen mejorar cuando se toma el sol de manera moderada y prudente.

También es típico en la primavera la aparición de la llamada Astenia Primaveral e incluso la aparición de algunos cuadros de tipo depresivo.

La psiquiatría actual reconoce la existencia de un Trastorno Afectivo Estacional que consiste en alteraciones del estado de ánimo que sufren los sujetos de manera recurrente en ciertas épocas del año, sobre todo en otoño y en invierno. Es típico de lugares con pocas horas de radiación solar. Se manifiesta como un cuadro depresivo que aparece relacionado, no con los acontecimientos vitales externos, sino con las fechas del calendario. Sin embargo, aunque lo normal es que aparezca en otoño-invierno, hay personas, aunque menos, que también lo padecen en la época de primavera o incluso en verano.

Desde el punto de vista occidental no sabemos por qué sucede esto, aunque muchos apuntan a un trastorno en la regulación de la Melatonina, pero desde el punto de vista de la Medicina Tradicional China, es posible encontrar explicaciones coherentes según la Teoría de las Cinco Transformaciones.

En cualquier caso, para ayudar a las personas, con éste o con otro tipo de trastorno afectivo, es importante evitar que se aíslen. Lo ideal es que se mantengan en contacto con las personas queridas y relevantes de su entorno. También puede ser especialmente útil la pertenencia a ciertos grupos en los que se comparten intereses comunes y se establecen lazos emocionales que sirven como soporte y apoyo.

La práctica deportiva y el contacto con la naturaleza pueden ser también dos herramientas significativas para ayudar a quienes padecen trastornos del estado de ánimo.

Obviamente,  para el mantenimiento y la recuperación de la salud, un estilo de vida apropiado, en lo que se refiere al sueño y alimentación, será necesario tanto en este proceso en particular como en cualquier otro en general.

Y para finalizar, insistir en que mayo es un mes radiante, lleno de posibilidades para disfrutar de la vida, de la naturaleza y de las buenas compañías.

Procuremos, pues, acoger los aspectos positivos que el mes de mayo nos plantea y al mismo tiempo intentemos, también, disfrutar de todas aquellas oportunidades que la estación nos ofrece.

 

¡Feliz Mayo!

Editorial de abril de 2014

primaveraCasi en un abrir y cerrar de ojos nos hemos plantado en el cuarto mes del año. Llega abril como cualificado heraldo de la reciente primavera que, tímidamente introducida por marzo, va mostrando su esplendor cada día mejor.

Me gusta mucho la primavera, ya lo he dicho bastantes veces, pero habrán de perdonarme porque parece como si no me cansase de repetirlo, quizás porque me siento un poco en deuda con ella.

Opino que nos aporta muchas más cosas positivas que negativas y, sin embargo, no siempre sale bien parada en lo que a opiniones de otras personas se refiere.

De algún modo, me veo en la obligación de tratar de compensar la mala fama que otras personas le atribuyen a esta estación, haciéndola responsable de sus males y dolencias. Y no es que les falten razones para ello, como por ejemplo a los alérgicos o también a quienes padecen ciertos tipos de enfermedades cutáneas, digestivas o circulatorias, que temen que al llegar estos momentos su calidad de vida se vea mermada.

Obviamente, es normal que quienes sufren estos percances no se encuentren demasiado contentos por la llegada de la primavera, ya que, entre otras cosas, posiblemente necesiten recurrir a más medicación para controlar sus síntomas.

Pero más allá de estos achaques, primavera, al menos para  mi, es algo mucho más mágico y grandioso. Primavera es sinónimo de vida y de eclosión de la naturaleza que lucha por perpetuarse.

Por eso, cuando digo que me gusta la primavera, no me refiero solamente a lo climatológico con sus agradables y suaves temperaturas, sino también a la luminosidad de sus amaneceres y atardeceres, a la vistosidad de sus colores y a la fragancia de los diversos aromas que inundan el ambiente y que podemos percibir por doquier, porque tanto vale el perfume que nos aporta una humilde maceta en nuestro hogar como las cálidas y complejas mixturas florales que podemos percibir paseando por un elaborado y vistoso jardín de gran extensión.

Algunas personas aprovechan estas fechas para realizar excursiones que les permitan contemplar la belleza de las exuberantes floraciones de determinadas plantas. Es fácil en nuestras tierras disfrutar de la blancura y el embriagador perfume de los azahares, de los intensos contrastes con el verde de los campos salpicados por el color rojo de las amapolas, de los aromáticos jacintos o del esplendor majestuoso de las glicinias con su copiosa floración, amen de otras muchas flores.

Inspirados por la belleza de estos momentos, han alcanzado cierta fama algunas rutas para ver  floraciones especiales, como la de los rododendros en el Parque Natural de los Alcornocales o, la muy consolidada ya, ruta de los cerezos en flor del Valle del Jerte, todo un festival de luz y color para los sentidos.

No puedo negar que me encanta presenciar la mágica transformación por la que un pequeño brote, como si se desperezara después de un largo sueño, se abre al mundo dando lugar a una hermosa, nueva y efímera flor. Tal vez mañana ya no esté, el viento o la lluvia puede haberla hecho desaparecer, pero mientras dura, ¿por qué no disfrutar de su cautivadora belleza?

La primavera es también una época propicia para el apareamiento de muchas especies, así como para de la siembra de diversas semillas, una vez la tierra se ha visto libre de los fríos y los hielos del invierno. Las aves incuban sus huevos, las abejas ponen los suyos aprovechando la bonanza de las temperaturas que nos promete esta nueva estación.

¿Cómo es posible que no sintamos esta manifestación de la vida en nuestro interior?

La primavera para mi es más que una estación, es una especie de gran metáfora de la vida. Porque hablar de primavera es hablar también de renovación, de cambio, de surgimiento y de transformación.

Lo primaveral huele a fresco, a nuevo, a limpio. Decir que algo es primaveral es como destacar su inocencia, su candidez y su pureza.

Y no me refiero sólo a lo que captan los sentidos, de luz y color, sino que para mi, la primavera, posee una especie de dimensión simbólica que se encuentra mucho más allá de lo meramente sensorial.

Atribuimos la cualidad de la “primavera” a aquellas situaciones en las que surge algo nuevo y esperanzador, porque parece como si la primavera fuese una especie de encarnación en la tierra del “espíritu de la renovación”.

Tal vez debiéramos plantearnos el modo en el que podríamos llegar a encarnar dicho espíritu en nuestra vida, es decir, cómo experimentar una verdadera “renovación” en lo cotidiano.

No cabe duda que aprendiendo a desprendernos de todos aquellos lastres del pasado que frenan nuestro desarrollo, nos impiden avanzar y, además, en la mayoría de los casos no tendríamos por qué seguir llevándolos.

Por tanto, vivir según el espíritu de la primavera es como permitirse dar un sí incondicional a la vida.

Desde este punto de vista. Podríamos llamar a la primavera la estación del despertar, porque constituye el fin del del sueño invernal para abrirnos a una  nueva luz naciente.

¡Cuanto tiene que ver esto con el camino del ser humano hacia el desarrollo!

Cada año siento en mi interior la llegada de la energía renovadora de a primavera. Es como una fuerza que va creciendo en intensidad y vigor a cada día que pasa. Una energía que se encuentra en íntima conexión con los cambios que suceden en la naturaleza exterior.

Tal vez por eso, en primavera, me siento más despierto, más lúcido y creativo, surgen en mi nuevos proyectos y se renuevan ilusiones hacia el futuro.

Durante un tiempo pensé que esto era común a todo el mundo, pero los años me han hecho desistir de esta hipótesis. Me he dado cuenta de que cada persona sintoniza mejor con la energía de una determinada estación, aunque, por desgracia, los hay que no sintonizan con ninguna.

De entre todas las grandes metáforas que la primavera nos plantea, si tuviese que destacar alguna, yo elegiría la de la resurrección.

La primavera representa el triunfo de la vida sobre la muerte, y qué mejor que la resurrección puede simbolizar esto.

En nuestra cultura, justo en estos momentos, celebramos la Semana Santa, celebración lunar que coincide con la primera luna llena después del equinoccio de primavera.

Para todo el mundo católico, la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo es la celebración central de su fe.

Pero quienes no son católicos podrían también servirse de las enseñanzas que dicha conmemoración nos aporta, ya que en su esencia contiene una rotunda afirmación de la vida, de la esperanza y del amor, supremas vencedoras de todo dolor, de todo sufrimiento y de toda clase de muerte.

Pero entender este mensaje sólo está al alcance de quienes, libres de los prejuicios, son capaces de mirar más allá de lo aparente para descubrir la riqueza simbólica que la vida en cada instante nos aporta en forma de regalo de sabiduría.

¡Quien tenga ojos que vea, y quien tenga oídos que oiga!

¿Qué sucedería en nuestra vida si nos permitiésemos florecer como una nueva primavera surgida del corazón para expresar al mundo todo nuestro oculto esplendor?

 

¡Feliz abril!

Editorial de abril de 2013

abril¡Estamos en primavera!, y a pesar del tiempo inestable y de las borrascas que van y vienen, el olor del blanco azahar de los naranjos, y otros aromas que compiten en fragancia, nos recuerdan la época en la que estamos.

Es un momento en el que contrasta la eclosión vital que podemos comprobar en la naturaleza con las frecuentes patologías de astenia, trastornos del sueño y cierta apatía que afectan a muchas personas en esta época del año. Para algunos, al primavera marca el comienzo del inicio de sus padecimientos, sobre todo para quienes padecen alergias de tipo polínico.

Iniciamos abril con la misma incertidumbre climática con la que abandonamos marzo. Algunos días al salir de casa no sabes si coger la manga corta y una rebequita o por el contrario un polar con un chubasquero y paraguas. Y esto ocurre aunque escuches atentamente las predicciones climáticas en varias cadenas de noticias.

Según parece, eso de las “predicciones meteorológicas” están muy bien para contarte el pasado, es decir, cuanto llovió ayer o la evolución de las temperaturas en el último siglo, pero no son tan eficaces para decirte si lloverá mañana, por lo que habría que poner entre comillas la palabra “predicción”.

Y si no, que se lo pregunten a las cofradías de Semana Santa que se atrevieron a sacar los tronos basándose en las mencionadas predicciones, y después tuvieron que volver precipitadamente a paso ligero hacia sus correspondientes refugios para resguardarse de esa lluvia que les habían asegurado no iba a caer.

Yo, que entiendo poco de estas cosas y que como predictor atmosférico fiable cuento con la valiosa información de mis maltrechas rodillas que me avisan días antes si viene una borrasca, quedo confundido muchas veces por los informes sobre el clima que nos llegan por unos y otros medios.

Hace poco he leído uno de estos informes que circula por internet con bastantes ínfulas de ser un documento científico, tanto en sus datos como en su metodología. Dicho documento se atreve a hacer predicciones sobre el clima entre 2070 y 2090. Yo me quedo “pasmao”, pero ellos lo hacen y se quedan tan panchos.

Claro que, como ya dije antes, en lugar de Meteosat y otros satélites maravillosos, sólo dispongo dos rodillas artrósicas, es por tanto normal que no pueda afinar tanto.

No obstante me quedo boquiabierto ante tanta ciencia y capacidad predictiva, porque cuando preguntas si lloverá este fin de semana, andan con posibles modelizaciones poco claras y  te dicen aquello de que la Metereología no es una ciencia exacta.

Lamento mucho mi más que probable ausencia allá por el 2090, ya que no podré ni dar la razón ni desmentir a los autores de dichos artículos. Como posiblemente los autores tampoco estarán, pues creo que les resbalará mucho el que los futuros habitantes del planeta les ensalcen o los critiquen.

Desde pequeño siempre me gustaba oír al “hombre del tiempo” en la única cadena televisiva que por entonces disponíamos. Los de mi edad recordaran a uno de estos señores que dijo “si mañana no llueve en Madrid, me afeito el bigote”. Muchos supimos lo que había ocurrido en Madrid sin necesidad de que hablase, cuando al día siguiente se asomó a la pantalla sin bigote.

Hay una descripción predictiva sobre el tiempo que siempre me ha gustado mucho. Dice algo así como “nubosidad variable con posibilidad de chubascos dispersos que podrían ser de nieve en cotas altas”. No me digan que no es maravillosa la frase. Más o menos viene a decir que “puede que haga sol o no, y en caso de que haya nubes, igual llueve o igual no llueve, pero en el caso de que lloviese a mucha altura, entonces en lugar de agua podría ser nieve”. ¡Toda una antología sobre como no metereologíadecir nada con bonitas palabras!

Esa maravillosa capacidad predictiva de la meteorología se parece mucho a la de algunos videntes cuando dicen “veo que tiene usted un asunto de papeles”,  ¡pero quien puñetas no tiene un asunto de papeles en España!

Afortunadamente, es de esperar que con en transcurrir del mes el tiempo se vaya estabilizando y los días lleguen a ser realmente primaverales. Aunque, bien mirado, el refrán tradicional dice lo contrario, “en abril lluvias mil”. Veremos si el refranero tiene razón este año o no.

Es abril un mes festivo en muchos puntos ce España porque normalmente la Semana Santa suele caer a principios de este mes, pero este año ha sido bastante más madrugadora. Por otro lado, pronto estará Sevilla de plena celebración con su famosa Feria de Abril.

Pero también existen otras celebraciones menos conocidas, como el Día Mundial de la Salud, que se celebra el 7 de este mes. Aunque no es festivo debiera ser un día para recordar, ya que es la salud uno de los bienes más apreciados para los seres humanos.

Otras fechas significativas en este mes es el día 15, aniversario del nacimiento del gran Leonardo Da Vinci, sabio entre los sabios y arquetipos del personaje humanista y genio en diversas disciplinas.

shakespeareCelebramos también en este mes el Día Internacional del Libro, promulgado por la Unesco desde 1995, y corresponde al aniversario del nacimiento de William Shakespeare y el día en el que nuestro más famoso escritor, Miguel de Cervantes, fue enterrado. Un día en el que el libro y la cultura son exaltados con distintos actos.

Un día antes, el 22, se celebra el Día Mundial de la Tierra. Son más de 6.000 los grupos en más de 184 países, los que forman parte de la red de trabajo y realizarán actividades en favor de la protección del medio ambiente, tanto a nivel local como mundial.

Se cierra el mes con una celebración centroeuropea de origen pagano en el que se realizaban rituales de fertilidad, la conocida Noche de Walpurgis, del 30 de abril al 1 de mayo. Según la leyenda, esa noche, brujas y hombres lobos se reunían en recónditos lugares para sus reuniones y rituales. Con el paso del tiempo, como sucedió en otras tantas celebraciones paganas, fue absorbida por el cristianismo y fueron perdiendo auge estas.

Sea como fuere, abril, con el inicio de la primavera y sus destacadas celebraciones relacionadas con la salud, la cultura y la protección al medio ambiente, nos dia mundial de la tierrapropone dedicar unos instantes para que cada uno de nosotros nos hagamos un propósito o realicemos una pequeña tarea que aporte nuestro pequeño granito a esa red de vida que formamos los seres humanos junto al planeta que nos sustenta.

Feliz abril

La primavera del corazón

La primavera del corazón“Si sientes deseos irrefrenables de gritar a todos tu esperanza en un mundo mejor, tu convicción en que las luces vencen a las sombras y el amor al odio, si quieres ser feliz a pesar de las dificultades que te trae cada jornada y deseas, además, compartir esa felicidad con quienes te rodean, entonces es que la primavera ha llegado a tu corazón” (ANF)

Es primavera en mi alma

ES PRIMAVERA EN MI ALMAEs primavera en mi alma. Ya siento su gozoso palpitar que cada año me conmueve, me asombra, me estremece…   Lejos de mi se escapa para vagar libre por los campos, para jugar  con los aromas dulces del azahar, con las deshilachadas nubes a las que despide hasta el próximo invierno, con las nuevas golondrinas que llegan desde lejanas tierras para hacer su primer nido…   La escucho reír inquieta, saltarina, creativa…   Tal vez no quiera que duerma el sueño de la rutina, que me deje llevar por la desesperanza, ni que siga vistiendo de gris, ni que las arrugas del abatimiento se dibujen perennes en mi rostro.   Ella, siempre joven, cada año me ofrece beber el renovador Elixir de la Esperanza y embriaga mis sentidos de la alegría que sustenta la vida.

Prepararse dietéticamente para primavera y verano

primavera veranoPor Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

Inmersos en el ciclo natural de las estaciones, dejamos atrás el invierno para enfrentarnos con la primavera y verano. Comienza el calor, las alergias, cambia la hora, aparece el cansancio y debilidad (lo que se conoce como astenia primaveral)… y como resultado nuestro organismo se ve resentido. Sin embargo, algunos de estos efectos podrían verse disminuidos, si estamos preparados.

De nuevo la alimentación adecuada, nos ayudará a mejorar nuestras defensas. Y no olvidemos como parte de ella, la correcta hidratación pues el agua es también un nutriente, y en esta época del año vuelve a convertirse en objetivo de numerosas campañas de prevención y promoción de la salud. Aunque el modo de preparación de los alimentos también contribuye a la misma.

Hemos de tener presente que los hábitos “cambian” en cada estación, así la primavera sugiere una mayor actividad, y por consiguiente más sangre en los músculos, pero si ésta está intoxicada por los residuos del metabolismo de grasas, proteínas, etc (productos del proceso digestivo en definitiva), no ofrecerá el aporte de nutrientes y de oxígeno necesarios. Además, la llegada de la primavera permite disponer de la energía solar, y de este modo nuestro organismo no tendrá que procesar ni almacenar grasa para el mantenimiento de la temperatura corporal, entre otras necesidades.

Así es importante evitar comidas copiosas y pesadas, que causen  malestar, más aún por la noche (intenta cenar varias horas antes de dormir). Por ejemplo, optar por preparaciones al vapor (son suaves) o salteados (cocinarlos brevemente a temperatura alta y con poco aceite), ya que son más fáciles de digerir. Del mismo modo se tiene y debe comenzar la mañana de forma energética, con un buen desayuno, compuesto por cereal, lácteo, fruta, aceite de oliva y si lo deseas algo de alimento proteico (pechuga pavo, jamón cocido o jamón  serrano). Frutas y verduras se convierten en alimentos predilectos, al ser tan fáciles de preparar, tan variados y tan sanos. Mejor aún si los tomamos crudos ya que la pérdida de micronutrientes (vitaminas y minerales), será mínima. El pescado predominará sobre la carne, que como siempre deben ser magras, reduciendo al máximo el contenido graso de un modo fácil.

Las bebidas refrescantes, serán deliciosos zumos de fruta, agua o infusiones frías, lejos de refrescos y similares cuyo aporte se basa únicamente en azúcares simples.

Tampoco confundamos ni asociemos que este estilo de vida algo más activo durante estos meses del año, significa comer mal, comer comida rápida o tapas, excederse en el alcohol, o en el peor de los casos saltarse comidas.

Si comemos fuera, consumir productos de temporada, frescos y variados, y escoger un entrante a base de verduras crudas o cocidas, un segundo plato de fácil digestión como pescado, y un postre a base de lácteos o frutas. Éstas son el mejor postre, tentempié y refresco. Con alto poder saciante y muy ricas en agua, fibra, minerales y vitaminas, serán ayuda en: los regímenes hipocalóricos, para la hidratación, para el buen mantenimiento y protección de la piel, (la cual tampoco debemos descuidar en esta época), etc.

Ni que decir que cuidemos las intoxicaciones alimentarias y la tentación de emprender “previo a”, alguna de las conocidas dietas milagro, que a marcha forzada, se inician para conseguir “milagros” en solo unas semanas. Magia no es realidad y reflexionemos si se trata de pasar bien este período estival o por el contrario, vamos a dar lugar a la aparición de alguna enfermedad que puede ser irreversible, por habernos descuidado tanto.

Editorial de Marzo de 2013

El apelativo de”el loco”, con el que tradicionalmente se conoce al mes de febrero (febrerillo el loco), suele hacer alusión a su característica inestabilidad en la que se alternan días casi primaverales con otros de frío intenso. Mi familia me ha informado de las nieves y granizadas con las que ha finalizado un mes y comenzado otro.
Digo esto porque en estos momentos me encuentros bastante lejos, casi en las antípodas tanto geográfica como climatológicamente, pues aquí en Java (Indonesia), hace bastante calor, no tanto porque las temperaturas sean extremadamente altas, sino por el elevado grado de humedad ambiental que hace que no se pare de transpirar a lo largo de todo el día.
Por un par de semanas he desconectado de los asuntos habituales que las noticias referían últimamente. Así que de momento no conozco a los nuevos chorizos de estos últimos días, ni tampoco las subidas y bajadas de la prima de riesgo, ni tampoco las noticias más recientes sobre los nuevos casos de corrupción que hayan aparecido durante estos días, lo cual me da una magnífica excusa para no hablar de ellos y comentar otros asuntos que en el fondo me interesan más.
Un día sucede a otro día, un mes a otro mes, y apenas ha comenzado el año cuando ya inauguramos su tercer mes. La vida se nos muestra como un continuo devenir en el que el tiempo ejerce como una especie de tirano imparable que nos arrebata velozmente los fugaces momentos de felicidad que experimentamos y en cambio parece enlentecerse y expandirse cuando sufrimos debido a los acontecimientos que vivimos. Esa experiencia del tiempo causa una cierta desesperanza.
Frente a ello, marzo, siempre me ha traído un mensaje esperanzador, que después del invierno por muy crudo que sea, nace florida la primavera.
Pero durante nuestros días oscuros, pocas veces somos capaces de atisbar esa primavera que ha de venir. Y cuando vivimos la vejez, metafóricamente hablando representada por el invierno de nuestra vida, pocas primaveras cabe entonces esperar.
Son muchos los que caen en la desesperanza de para qué vivir o de qué sentido tiene todo si al fin y al cabo cualquier intento por cambiar finalizará con la muerte.
Cuando era más joven, ante mis insistentes preguntas, una vez me explicaron que el sufrimiento es “un misterio”. Algo así como que “no trates de comprenderlo que no llegarás a ningún sitio”.
Sin embargo, como no suelo hacer caso a ciertas indicaciones, esta fue una de las que voluntaria y conscientemente me salté, y he de decir que me alegro de ello, pues he podido llegar a mis propias conclusiones, más o menos acertadas pero de momento me funcionan.
En realidad no sé si el sufrimiento tiene un sentido o no. Si sé que ninguno queremos sufrir. Tampoco sé si trae una enseñanza, como opina mucha gente, o si por el contrario no trae nada. Pero de lo que no me cabe duda es que nuestra vida podrá variar muchísimo dependiendo de lo que hagamos con él. Es decir, que no depende mucho de si lo que te sucede es justo o no lo es, si te lo mereces o no, ni tampoco de por qué te ocurren estas cosas y no a otras personas. Win embargo sí que es especialmente importante lo que eres capaz de hacer con ese sufrimiento que te llega.
En este sentido marzo, el inicio de la primavera, me resulta sumamente inspirador. Para mi representa el mes de la vida que surge tras el letargo, el renacimiento tras la pérdida, la luz tras la oscuridad, las esperanza que nace desde la experiencia de desesperación.
Pero este no es un pensamiento habitual, la mayoría de personas que conozco más bien parecen habitar en un perpetuo invierno del alma. Son fríos, distantes, oscuros…
Ciertamente la vida nos trae numerosos conflictos y dificultades, algunos lo llaman pruebas. Habremos de saborear el amargo de las pérdidas (físicas o emocionales) de nuestros seres más queridos, de nuestras propias capacidades, de nuestra salud o la de las personas que queremos, etc. En el mejor de los casos, y sin que nos ocurra nada extraordinario, experimentaremos una serie de pérdidas importantes en la vida.
Entonces, si admitimos lo anterior, ¿cómo hacer para que vivir la energía de la primavera en nuestro interior?
Estoy convencido de que una actitud apropiada es fundamental para lograrlo. Opino que mirar de frente los problemas te hace estar más preparado que ocultar la cabeza como los avestruces, pero hemos de hacerlo no sólo con realismo sino también con esperanza y desde ese centro de energía poderosa que surge cuando somos capaces de unir la sabiduría con la ternura de corazón.
No sé por cuanto tiempo se prolongarán los fríos, en lo que al clima se refiere o en lo concerniente a mi propia vida, pero no quiero perder la oportunidad de que la primavera visite mi alma.
Este mes que comenzamos me ayuda a no perder de vista que he de preparar el terreno para que sea primavera en mi corazón. No es trabajo sencillo, pero creo que merecerá la pena. Tú también estás invitado a realizarlo.

Feliz marzo