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Un mensaje de esperanza

Esperanza

En un mundo como el actual necesitamos mensajes de esperanza

Hay quienes viven la vida sintiendo que no son los protagonistas de sus propios destinos. Es como si se viesen indefectiblemente arrastrados hacia un tipo de vida que ha sido diseñada por otras personas.

En general podemos decir que muchas personas, sin ellos saberlo, han ido aceptando de manera no consciente, los diferentes papeles o roles que otros les han asignado. Sigue leyendo

Editorial de agosto de 2014

editorial de agosto de 2014Comenzamos agosto, el mes que posiblemente sea el de mayor número de personas disfrutando de las vacaciones, aunque para otros constituya el final de las mismas. En este mes se produce el consabido trasiego entre los que se van de vacaciones y los que retornan al trabajo después de haberlas disfrutado.

Parece que en estas fechas todo va a otro ritmo, muchas empresas, excepto las del sector del turismo, cierran o se encuentran con la mitad de personal y, en muchas ocasiones, cualquier nuevo proyecto que nos planteamos es demorado hasta septiembre.

Suelen decir los periodistas que los meses de verano, por lo general, acostumbran ser parcos en noticias destacadas, pues todo se ralentiza por las vacaciones, y han de recurrir a buscar dichas noticias del modo que sea. El verano representa una especie de pausa informativa para los medios de comunicación habitual.

Sin embargo, este pasado mes de julio, la cosa no ha sido así. Diríamos que se ha comportado como una especie de excepción veraniega, ya que entre los aviones que se han estrellado o que han sido derribados, como el caso de Ucrania, los distintos avatares en la política española (siempre llenos de maletines y dineros en Suiza, la segunda patria de todo político que se precie), los problemas sanitarios en África debidos a la expansión epidémica del virus del Ébola o el sangrante conflicto entre israelíes y palestinos, se ha despedido un mes de julio especialmente prolífico, informativamente hablando.

Esperamos que el mes de agosto que ahora comenzamos, traiga la tan anhelada paz y el fin del sufrimiento de tantas víctimas inocentes en los conflictos que todavía acontecen en estos momentos.

Desconozco cuál es el mejor modo de conseguirla. Posiblemente no baste solo con las buenas intenciones. Y aunque los entresijos de la política internacional de alto nivel quedan muy lejos del ciudadano de a pie, resulta difícil permanecer ajenos e impasibles ante una tragedia humanitaria de tal magnitud, que desde hace décadas afecta a dicha zona, y cuya solución definitiva parece no vislumbrarse por ahora.

A nivel de nuestro reducido ámbito de acción, algunos pensamos que para colaborar a la paz mundial, además de manifestar nuestra opinión, nuestra denuncia o nuestra disconformidad con la situación actual, es necesario trabajar por la paz interior en cada uno de nosotros.

Por la paz en nuestra mente, por la paz en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, en nuestro barrio… Como si pudiésemos generar una especie de onda sutil de amor y compasión que irradiase hacia el exterior para impregnar todas nuestras acciones y nuestros ambientes.

Así que, una posible propuesta para tener presente durante este mes de agosto que comienza ahora, podría ser, ¿cómo aprender a cultivar la paz en nosotros mismos y en nuestro medio?

Esta práctica se encuentra muy relacionada con la salud, entendiendo ésta como “el verdadero arte de vivir en armonía”.

Podríamos comenzar por construir la paz en nosotros atendiendo a la paz en nuestro cuerpo, en nuestras palabras y en nuestra mente.

Buscar el modo de cuidar y honrar a nuestro cuerpo, aportándole lo que le conviene y evitando hacer aquello que le perjudica.

Armonizar nuestra respiración como herramienta imprescindible para que se genere en nosotros un estado de calma y de claridad mental, que no sólo nos proporcionará bienestar, sino que contribuirá a pacificar los lugares en los que nos encontremos.

Propiciar pensamientos pacíficos dedicando tiempo a reflexiones y lecturas que resulten inspiradoras.

Procurar alejar las emociones perturbadoras y “dar vacaciones” a nuestros miedos, odios y rencores.

¿Por qué no saldar definitivamente la deuda emocional que mantenemos con nosotros mismos (con nuestro pasado) y con los demás?

Poner atención para que nuestro lenguaje sea un “lenguaje de paz”, alejando las palabras ofensivas o hirientes y propiciando un modo de expresión acogedor y curativo. Sabemos que las palabras tiene el poder de herir o de sanar, ¿por qué no cultivar un lenguaje sanador?

Todo lo anterior podría traducirse en una actitud y unos actos muchos más acogedores y pacíficos, con la inevitable repercusión que tendría esto en el ámbito de nuestro pequeño microcosmos.

Como dice Lama Gangchen “paz con todos, todos con paz”.

El periodo vacacional ofrece  la potencialidad de servirnos como una especie de pausa recuperativa. Dicha pausa puede ser utilizada para volver, luego, a nuestros trabajos muchos más saludables que cuando nos fuimos, y para hacer, también, que nuestra vida se muestre como una inspiradora metáfora actuacional de aquella paz que tanto decimos anhelar.

¡Ojalá que este mes de agosto resulte próspero y pacífico para todos!

¡Feliz agosto!

Tres consejos para desarrollar el potencial

res consejos para desarrollar el potencialSeguro que muchas personas, cuando hayan leído el título habrán pensado: “¿sólo tres consejos? ¡Vaya!, los decálogos están de moda. Sería mucho mejor que nos dieran diez consejos, o tal vez doce… ¡por qué no!”

Pues la verdad es que podían ser muchos más, porque el tema de desarrollar nuestro potencial es tan amplio que, puestos a dar consejos, el número tres nos parecerá escaso.

En mi defensa diré que los tres que voy a dar son tan sumamente importantes que, si los sigues,  los demás vendrán por añadidura.

Ahí va el primero.

 

1.- Descubre tu pasión y síguela.

Pocas cosas hay tan importante como guardar fidelidad a nuestro propio camino. Y somos fieles cuando seguimos aquello que amamos, aquello que nos hace únicos y diferentes, aquello donde podemos brillar y aportar al mundo nuestro granito de arena.

Y hacemos eso cuando descubrimos y seguimos nuestra pasión.

¿Que qué es una pasión? Pues si eres capaz de darte cuenta de cuales son tus cualidades, tus talentos y, además, descubre que cuando conectas con alguno de ellos disfrutas de manera especial, podría decirse que te estás aproximando mucho a tu pasión.

Nuestra pasión, por tanto, se parece a una suma de cualidad + disfrute.

Preguntarse que cómo sabrás que es tu pasión, tiene una respuesta tan obvia como si te preguntases “¿cómo sabré que no tengo hambre? o ¿de que modo sabré que estoy contento?

¡Lo sabes y punto!

 

2.- Fomenta aquellas cosas que sean inspiradoras.

Busca aquello que te inspira en la vida, aquello que te hace ser mejor y que te conecta con los aspectos más elevados de tu existencia.

Y, sobre todo, no olvides que tenemos el compromiso de tratar de servir de inspiración a otras personas.

Por tanto, cultivar todo aquello que nos inspira al tiempo que tratamos de ser inspirador para otros será una tarea especialmente importante que no deberíamos obviar.

 

3.- Cultiva la creatividad.

Seguro que ya hay muchas cosas que estás haciendo bien. Pero, ¿podrías hacerlas mejor?, o también ¿podría hacerlas igual de bien siguiendo otro camino?

Explorar nuevas rutas es la tarea del buscador. Transitar por nuestro propio camino suele ser más comprometido, creativo y arriesgado que hacerlo por donde todo el mundo.

Qué puedes equivocarte, ¡pues posiblemente!

Pero, recuerda que el camino de la creatividad está esperando a quien osa traspasar los límites habituales y confortables de lo ya conocido.

Nunca el temeroso llegó a ser creativo.

Y, tal vez, el mayor acto creativo sea redescubrirte a ti mismo en todo tu esplendor, para llegar a lucir tan brillante como puedas.

Ser creativo es atreverse a cantar tu propia canción.

 

Espero que después de leer estos tres puntos no te siga pareciendo que habría que haber puesto muchos más, porque en este trío se encierran parte de los grandes retos a los que deberíamos dar respuestas en nuestra vida.

Acontecimientos y experiencia

acontecimientos y experienciasEn el mundo suceden cosas, y a esas cosas que suceden las llamamos acontecimientos o eventos. Podríamos decir, pues, que un acontecimiento o un evento, es un fenómeno histórico ocurrido en un tiempo y un espacio concreto.
Pero cuando un ser humano lo experimenta, entonces pasa de ser un mero suceso histórico para transformase en una “experiencia vital”.
Es en ese preciso momento cuando deja de ser algo algo sucedido y objetivo, para convertirse en una construcción mental personal y subjetiva, es decir, elaborada.
Por eso, ante cualquier acontecimiento existen tantas interpretaciones construidas como sujetos lo experimenten. Cada cual hará la suya propia y se quedará tan satisfecho. No existe, pues, una interpretación verdadera y única que haga que las demás sean falsas. Todas ellas serán subjetivas y personales, pero con la característica de que cada persona la defenderá como su “auténtica verdad”. Por tanto, lo que llamamos experiencia, es sólo una mera “interpretación de algo vivido”. Comprender esto tiene una gran importancia.
En términos de desarrollo humano, no nos interesa clasificar las experiencias en buenas o malas, sino en limitantes o en potenciadoras. Es decir, un mismo acontecimiento me servirá para sufrir o para crecer, dependiendo del modo en que procese dicha información.
Lo anterior no tendría mayor importancia si no fuese por el tremendo error que los seres humanos reiteramos contumázmente: creer que lo que sentimos como experiencia vital es igual al acontecimiento histórico. Este error constituye la base de mucho sufrimiento inútil, de discusiones e incluso de conflictos de mayor envergadura.
A lo largo de los años trabajando con muchos pacientes, he constatado con cierta frecuencia que lo que la persona siente que sucedió apenas se parece al evento acontecido.
Para salir de este error, conviene tener muy claro unas cuantas premisas:
1.- Lo que en cada momento piensas y sientes no es más que una construcción mental y personal de algo diferente.
2.- Cada persona tiene la suya propia.
3.- Esta construcciones mentales no deben clasificarse como verdaderas o falsas, sino como apropiadas (potenciadoras) o no apropiadas (limitantes), según nos hagan crecer o sufrir.
4.- La felicidad o el sufrimiento, pues, no son fruto de acontecimientos vividos sino de la forma en los que cada uno los ha experimentado.
5.- Podemos aprender a construir experiencias internas de un modo más potenciador, y eso nos ayudará a vivir mejor el presente y a reinterpretar mejor nuestro pasado.
Comprender estos cinco puntos es fundamental para aquellas personas que han tomado la decisión de sufrir menos y de vivir mejor.
Aquejados por el error que he comentado anteriormente, hay quienes sostienen la creencia de que “un niño herido será un adulto amargado o enfermo”. Esto es defendido actualmente por muchos psicólogos y terapeutas, constituyendo en muchos casos el dogma central de sus creencias, a partir del cual construyen una terapia basada en el trauma.
Pero lo curioso del caso es que las investigaciones psicológicas realizadas en los últimos diez años sobre poblaciones con condiciones vitales difíciles, demuestran justo lo contrario.
¿Qué hacer, entonces, ante estas nuevas evidencias científicas?
Pues tal vez debiéramos hacer lo que una vez escuché decir al Dalai Lama cuando le preguntaron a propósito de las contradicciones entre la ciencia y la tradición. Él respondió, “cuando la ciencia demuestra algo que es contrario a lo que siempre he creído, he de cambiar mis creencias”. Esta respuesta del Dalai Lama encierra una gran humildad, pero sobre todo contiene una gran sabiduría. Así, cuando la vida nos demuestra algo distinto de lo que hasta ahora habíamos creído, lo más apropiado debiera ser cambiar nuestras creencias.
Si asumimos esta perspectiva, muchas cosas podrían cambiar en nuestro interior y podríamos liberarnos de las terribles cadenas de nuestro pasado.
No cabe duda de que somos herederos de nuestro pasado. Cada uno arrastra su propia historia personal, lo cual en algunos casos puede ser un lastre para muchas personas que sienten que su vida presente se encuentra determinada por los acontecimientos que vivieron en el pasado. Estas personas viven como prisioneros de su propia biografía.
No debemos renunciar, ni tampoco negar, nuestra propia historia pasada, pero desde el punto de vista de la Sofrodynamia®, la clave estriba no en qué herencia has recibido sino en el modo en el que gestionas dicha herencia.
Todos conocemos casos familiares en el que dos hermanos reciben la misma herencia y al cabo del tiempo uno la ha multiplicado mientras el otro vive en la ruina. Algo parecido hacemos con nuestra historia vital, unos la usan para crecer y otros para quejarse y lamentarse durante el resto de su vida.
Cuando queremos salir del sufrimiento, quedarse estancado en la queja permanente acerca de lo mala suerte que hemos tenido o lo dura que ha sido la vida con nosotros, es de muy poca utilidad, más bien se convierte en un veneno, porque dicha actitud lo que hace es fomentar el rol de víctima que sólo nos traerá más sufrimiento.
Los estudios actuales sobre resiliencia demuestran que una cierta cantidad de dificultad en la vida puede ser muy apropiada porque nos hace más fuertes. Lo único que tenemos que hacer es aprender a bregar con las dificultades en lugar de quejarnos de ellas.
Otro interesante descubrimiento de la moderna psicología es el hecho de constatar que entre las personas que sentían haber tenido mala suerte en la vida y aquellos otros que se consideraban afortunados, en realidad no había tantas diferencias en lo que se refería a los acontecimientos vividos. Incluso en muchos casos, los que se consideraban afortunados habían tenido una vida más complicada y difícil que el otro grupo. ¿Cómo explicar esto? Pues muy fácil. Cada uno está limitado por sus propios procesamientos mentales y no por el acontecimiento histórico en sí.
Aprender a cambiar nuestros procesamientos limitantes por otros más potenciadores, tal vez sea la mejor manera de sanar nuestro presente y nuestro pasado, y, sobre todo, la mejor manera de construir un futuro mejor.

Celebra tus logros y disfruta lo inesperado

disfrutar“Si eres capaz de saborear los logros que consigues como fruto de haberlos  planificado, y además eres capaz de acoger aquello que la vida te trae por sorpresa, permitiéndote disfrutar también de lo inesperado, entonces habrás sentado las bases de una vida mucho más gozosa” (ANF)

Generar nuevos objetivos

generar nuevos objetivos“Proponerse objetivos apropiados y luchar por ellos con intensidad es realmente una buena virtud, pero si además eres capaz de generar nuevas alternativas cuando dichos objetivos no se han alcanzado, entonces lograrás ser más exitoso aun” (ANF)

El arte de vivir

el arte de vivir“Desarrollar el arte de vivir supone cultivar la gratitud por el hecho de estar vivos, disfrutar de los momentos brillantes de los que gozamos y estar dispuestos a poner en marcha nuestros mejores recursos, sin perder la esperanza, cuando la oscuridad nos rodea.” (ANF)

Regala tu luz, regala esperanza

regala tu liz, regala esperanza“Hablamos de compartir, pero muchas veces estamos tan ocupados que no podemos conceder nuestro tiempo. Además, tal vez las cosas no vayan bien económicamente y tampoco podamos aportar nuestro dinero. Pero no dejemos nunca de transmitir  nuestra luz ni tampoco renunciemos a regalar esperanza, no hay una buena disculpa para no hacerlo.” (ANF)

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Agradecimiento y alegría

agradecer y felicidad“La alegría y la esperanza no son, simplemente, el consuelo de los tontos, ni tampoco los frutos de una vida fácil y cómoda, sin más, sino la manera  de estar en el mundo que surge cuando vives desde agradecimiento y no desde el rencor” (ANF)

Mantener la esperanza

mantener la esperanza“Debiéramos mantener la esperanza en una vida mejor, porque siempre hay a nuestro alrededor más cariño del que normalmente reconocemos, más manos tendidas de las que habitualmente percibimos y más abrazos esperando ser dados que los que solemos disfrutar” (ANF)