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Trascender nuestra autobiografía

carga imaginaria

¿Y si descubrieses que la carga que te abruma es sólo imaginaria?

¿Te gustaría caminar ligero de equipaje, sin los pesados lastres del pasado y sin vivir la angustia generada por la culpa o el resentimiento?

Para ello no tenemos más que dejar de considerarnos unas víctimas o unos prisioneros de nuestro pasado.

Sí, pero ¿cómo hacerlo?

Pues lo primero es diferenciar entre lo que son las circunstancias vitales y lo que es la historia biográfica.

Lo primero se refiere a los datos biográficos históricos y constatables (por ejemplo dónde he nacido, cuantos hermanos tengo, cuál era la profesión de mis padres o en qué colegio estudié). Sigue leyendo

Cortar el lastre de nuestra propia biografía

Cortar con nuestra biografía¡Qué bueno sería caminar ligeros de equipaje!

En cada momento, cada uno de nosotros no es más que el resultado de la concurrencia de factores biológicos junto con los aspectos psicológicos derivados de una historia personal vivida en un determinado contexto. “Yo y mis circunstancias”, que decía Ortega.

Hay quienes sentirán que han sido exitosos y que se encuentran viviendo la vida que siempre han querido vivir. En cambio a otros, posiblemente, les hubiese gustado que las cosas hubieran transcurrido de un modo diferente a como lo hicieron. Sigue leyendo

Acontecimientos y experiencia

acontecimientos y experienciasEn el mundo suceden cosas, y a esas cosas que suceden las llamamos acontecimientos o eventos. Podríamos decir, pues, que un acontecimiento o un evento, es un fenómeno histórico ocurrido en un tiempo y un espacio concreto.
Pero cuando un ser humano lo experimenta, entonces pasa de ser un mero suceso histórico para transformase en una “experiencia vital”.
Es en ese preciso momento cuando deja de ser algo algo sucedido y objetivo, para convertirse en una construcción mental personal y subjetiva, es decir, elaborada.
Por eso, ante cualquier acontecimiento existen tantas interpretaciones construidas como sujetos lo experimenten. Cada cual hará la suya propia y se quedará tan satisfecho. No existe, pues, una interpretación verdadera y única que haga que las demás sean falsas. Todas ellas serán subjetivas y personales, pero con la característica de que cada persona la defenderá como su “auténtica verdad”. Por tanto, lo que llamamos experiencia, es sólo una mera “interpretación de algo vivido”. Comprender esto tiene una gran importancia.
En términos de desarrollo humano, no nos interesa clasificar las experiencias en buenas o malas, sino en limitantes o en potenciadoras. Es decir, un mismo acontecimiento me servirá para sufrir o para crecer, dependiendo del modo en que procese dicha información.
Lo anterior no tendría mayor importancia si no fuese por el tremendo error que los seres humanos reiteramos contumázmente: creer que lo que sentimos como experiencia vital es igual al acontecimiento histórico. Este error constituye la base de mucho sufrimiento inútil, de discusiones e incluso de conflictos de mayor envergadura.
A lo largo de los años trabajando con muchos pacientes, he constatado con cierta frecuencia que lo que la persona siente que sucedió apenas se parece al evento acontecido.
Para salir de este error, conviene tener muy claro unas cuantas premisas:
1.- Lo que en cada momento piensas y sientes no es más que una construcción mental y personal de algo diferente.
2.- Cada persona tiene la suya propia.
3.- Esta construcciones mentales no deben clasificarse como verdaderas o falsas, sino como apropiadas (potenciadoras) o no apropiadas (limitantes), según nos hagan crecer o sufrir.
4.- La felicidad o el sufrimiento, pues, no son fruto de acontecimientos vividos sino de la forma en los que cada uno los ha experimentado.
5.- Podemos aprender a construir experiencias internas de un modo más potenciador, y eso nos ayudará a vivir mejor el presente y a reinterpretar mejor nuestro pasado.
Comprender estos cinco puntos es fundamental para aquellas personas que han tomado la decisión de sufrir menos y de vivir mejor.
Aquejados por el error que he comentado anteriormente, hay quienes sostienen la creencia de que “un niño herido será un adulto amargado o enfermo”. Esto es defendido actualmente por muchos psicólogos y terapeutas, constituyendo en muchos casos el dogma central de sus creencias, a partir del cual construyen una terapia basada en el trauma.
Pero lo curioso del caso es que las investigaciones psicológicas realizadas en los últimos diez años sobre poblaciones con condiciones vitales difíciles, demuestran justo lo contrario.
¿Qué hacer, entonces, ante estas nuevas evidencias científicas?
Pues tal vez debiéramos hacer lo que una vez escuché decir al Dalai Lama cuando le preguntaron a propósito de las contradicciones entre la ciencia y la tradición. Él respondió, “cuando la ciencia demuestra algo que es contrario a lo que siempre he creído, he de cambiar mis creencias”. Esta respuesta del Dalai Lama encierra una gran humildad, pero sobre todo contiene una gran sabiduría. Así, cuando la vida nos demuestra algo distinto de lo que hasta ahora habíamos creído, lo más apropiado debiera ser cambiar nuestras creencias.
Si asumimos esta perspectiva, muchas cosas podrían cambiar en nuestro interior y podríamos liberarnos de las terribles cadenas de nuestro pasado.
No cabe duda de que somos herederos de nuestro pasado. Cada uno arrastra su propia historia personal, lo cual en algunos casos puede ser un lastre para muchas personas que sienten que su vida presente se encuentra determinada por los acontecimientos que vivieron en el pasado. Estas personas viven como prisioneros de su propia biografía.
No debemos renunciar, ni tampoco negar, nuestra propia historia pasada, pero desde el punto de vista de la Sofrodynamia®, la clave estriba no en qué herencia has recibido sino en el modo en el que gestionas dicha herencia.
Todos conocemos casos familiares en el que dos hermanos reciben la misma herencia y al cabo del tiempo uno la ha multiplicado mientras el otro vive en la ruina. Algo parecido hacemos con nuestra historia vital, unos la usan para crecer y otros para quejarse y lamentarse durante el resto de su vida.
Cuando queremos salir del sufrimiento, quedarse estancado en la queja permanente acerca de lo mala suerte que hemos tenido o lo dura que ha sido la vida con nosotros, es de muy poca utilidad, más bien se convierte en un veneno, porque dicha actitud lo que hace es fomentar el rol de víctima que sólo nos traerá más sufrimiento.
Los estudios actuales sobre resiliencia demuestran que una cierta cantidad de dificultad en la vida puede ser muy apropiada porque nos hace más fuertes. Lo único que tenemos que hacer es aprender a bregar con las dificultades en lugar de quejarnos de ellas.
Otro interesante descubrimiento de la moderna psicología es el hecho de constatar que entre las personas que sentían haber tenido mala suerte en la vida y aquellos otros que se consideraban afortunados, en realidad no había tantas diferencias en lo que se refería a los acontecimientos vividos. Incluso en muchos casos, los que se consideraban afortunados habían tenido una vida más complicada y difícil que el otro grupo. ¿Cómo explicar esto? Pues muy fácil. Cada uno está limitado por sus propios procesamientos mentales y no por el acontecimiento histórico en sí.
Aprender a cambiar nuestros procesamientos limitantes por otros más potenciadores, tal vez sea la mejor manera de sanar nuestro presente y nuestro pasado, y, sobre todo, la mejor manera de construir un futuro mejor.

Vivir en el ¡ahora!

pasado-presente“Si te centras mucho en evocar el ayer es posible que, apenas sin darte cuenta, te olvides vivir el presente del modo que debieras, ya que estarás muy ocupado reviviendo y atendiendo a algo que ya pasó” (ANF)

Recuerdos…

recuerdos“Hay quienes gastan mucha energía tratando de olvidar algunos aspectos de su pasado, otros, de manera más práctica, han aprendido a recordar apropiadamente, lo cual significa extraer del pasado conocimientos y experiencias, y evitar seguir cultivando la culpa, la nostalgia o el resentimiento.” (ANF)

Ni ayer, ni mañana…

presente“Estamos llamados a descubrir todo el potencial de amor, de creatividad y de vida que brota en cada momento presente, porque no existimos ni en el ayer ni en el mañana, sólo en el ahora” (ANF)

Perdonar tu pasado

Perdonar tu pasado“Si quieres sentirte en paz tendrás que dejar de estar en deuda contigo mismo y con los demás, y para ello habrás de perdonarte por tu propio tu pasado y librarte, también, de seguir juzgando a los demás” (ANF) 

Liberarnos del pasado

librarnos del pasado“Un pasado difícil o doloroso no ha de ser una condena para toda la vida, sino que puede dar lugar a un futuro prometedor siempre que te enraíces en el momento presente y estés dispuesto a renunciar a seguir llevando todos los lastres que te frenan” (ANF)

Cortar lastres

cortar lastres“Vivir plenamente el presente no te lo impide ni los acontecimientos vividos anteriormente ni las emociones generadas en el pasado, sino tu incapacidad para tomar la decisión radical de cortar con tus propios lastres y construir tu experiencia aquí y ahora” (ANF)

La Casa del Ahora

“Procura habitar en la Casa del Ahora, porque escondidos entre las flores del jardín, gozosos juegan la Felicidad y su amigos, la Paz y el Eterno Presente. Si te quedas con ellos, ya no podrán dañarte más ni los fantasmas del pasado ni los miedos del futuro” (ANF)