Editorial de mayo 2013

mayo1Hay quienes están comenzando a añorar el calorcito, sobre todo después de las últimas nevadas y temperaturas casi invernales con las que ha querido despedirse el mes de abril.

Una vez tenemos llenos los pantanos y las montañas cubiertas de nieve que se fundirán con los próximos calores, cubriendo satisfactoriamente las expectativas sobre las próximas necesidades de agua, parece que ha llegado el momento en el que todos deseamos un clima algo más estable, un tiempo en el que el sol se muestre menos esquivo que en estos últimos meses.

Nosotros, los sureños, somos más bien de secano, de días luminosos y cielos despejados, de estar en la calle y pasear con los amigos. 

Tal vez por eso, cuando las nubes o la lluvia se quedan con nosotros por más tiempo del que nos gustaría, solemos llevarlo con resignación, con algo de desencanto e incluso con cierta impaciencia que reclama lo que denominamos “el buen tiempo”

Apenas brillan los primeros rayos de sol con cierta estabilidad, la gente sale, pasea, abarrota las terrazas de los bares o se tumban en la arena de la playa esperando broncearse lo suficiente como para poder lucir aquellos vestidos más livianos, acordes con las cálidas temperaturas. Así que esperamos que mayo nos traiga ese tiempo primaveral y apacible que tanto echamos de menos.

A lo largo de la historia, de muchos modos se he llamado este mes que acabamos de comenzar. Para os griegos, Targelion; para los romanos Quíntilis o Maius. 

Nosotros, de forma coloquial, utilizamos también otras denominaciones para hacer referencia a este mes, como por ejemplo, “el mes de las flores”, porque se encuentran los campos bellamente floridos, vestidos con sus más coloridas galas, para admiración y regocijo de quienes gustan contemplarlos.

También se le ha llamado “el mes de María”, porque este mes ha sido dedicado a la Virgen por la Iglesia Católica, oficiando algunas ceremonias, rezos y ofrecimiento de flores, invitando a la reflexión sobre las virtudes y la vida de esta figura fundamental para el catolicismo. En este contexto, se aprovecha también este mes para la celebración de algunos sacramentos, como por ejemplo la Primera Comunión. Así, el mes de mayo, es también “el mes de las comuniones”, ya que la mayoría de las Primeras Comuniones suelen celebrarse en estas fechas.

Pero para los más pesimistas, mayo, es “el mes de las alergias”. Desde este punto de vista, es un mes temido por quienes sufren algún tipo de alergia polínica con mayo2estornudos, tos, congestión ocular, picor de garganta o de oídos, rinorrea acuosa, etc.

A este respecto, me gustaría comentar que, además de las soluciones convencionales basadas en los conocidos antihistamínicos o en las vacunas desensibilizantes, estas personas disponen de otros medios y recursos para hacer más llevadera su patología. Existen muchos preparados fitoterápicos y homeopáticos que se han demostrado eficaces para ello. Además, desde un enfoque más global, a parte de los síntomas locales habría también que apoyar otras funciones del organismo. Así, la regularización de ciertos órganos, como el hígado o el intestino, con un aporte alimenticio adecuado que evite aquellos alimentos que pueden incrementar la liberación de histamina o los que producen una intolerancia alimentaria, ayudará a mejorar esta patología.

El tema de las alergias polínicas es un ejemplo más de los diferentes significados que podemos atribuir a un mismo acontecimiento. Así por ejemplo, un campo florido que haría las delicias de un aficionado a la fotografía, de un poeta o de aquellas personas sensibles que disfrutan contemplando bellos paisajes, no es más que una especie de terrible maldición para quienes sufren problemas alérgicos, los cuales piensan en la floración, no como una eclosión de belleza, sino como una sobrecarga a la atmósfera del temido polen que les hace padecer tremendas incomodidades.

Y esto es así porque en realidad el mundo no es plano, de tal modo que no todos vemos lo mismo, sino que como dice un afamado periodista, muchos asuntos suelen ser “poliédricos”, esto es, con distintas caras para una misma realidad.

Y yo, que soy dado a ver los poliedros en lo que a los asuntos cotidianos se refiere, no dejo de sorprenderme de cosas que a mucha gente les parece normal. Como por ejemplo cuando voy conduciendo y veo un cartel que dice “por su seguridad, control de velocidad”.  Y para mi seguridad sitúan un radar en una autovía de cuatro carriles, en la cuesta abajo en la que el coche se acelera. Tal vez por eso, al ver el cartel, lo que yo leo es “como no te espabile te metemos la mano en la cartera”. Porque claro, digo yo, que como antes comenté soy un poco “poliédrico”, ¿no sería más normal que por mi seguridad arreglaran esa curva peligrosa en una carretera secundaria en la que ha habido tantos accidentes? Pues no. Por mi seguridad me ponen el control de velocidad ¡en las rectas!.

O también cuando los enfermos se acumulan en los pasillos de los hospitales porque han cerrado una planta, o cuando en habitaciones de dos ponen a tres, con las consiguientes incomodidades y sobresaturación (porque eso no va dotado ni de más medios ni de más personal), o cuando las listas de espera quirúrgicas sobrepasan el año para algunos pacientes, y yo escucho aquello de “por su bienestar estamos redistribuyendo los recursos para ser más funcionales”, en realidad, lo que los poliédricos escuchamos es que, “como no tenemos un duro para sanidad porque nos lo gastamos en otras cosas, hay que aguantarse con lo que queda”. 

Pero no se preocupen, que eso sólo lo pensamos “los poliédricos”, ellos están encantados de servir al prójimo y mucho más encantados, si cabe, de haberse conocido.

mayo3Y en el fondo, como también soy un sentimental, que me emociono mucho con eso de que la Dirección General de Tráfico, por un lado, piense tanto en mi seguridad, o que la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, por otro, se desviva tanto por mi bienestar, es que se me llena el corazón de gozo y regocijo, de tal modo que me sabe mal que lleven la tremenda carga de ese “sinvivir” por el prójimo. 

Así que, con la sana intención de aliviarles su duro trabajo, les agradecería muy mucho que no se preocupasen tanto ni por mi seguridad ni por mi bienestar, que ya me las arreglaré yo.

Tal vez haya comentado todo lo anterior porque, la verdad, entre azahares y trinos de pájaros, mayo despierta en mi una especial sensibilidad. 

Mayo es un mes que, en general, invita a la expansión, a compartir y, de alguna manera, incrementa el potencial creativo que puede ser manifestado de múltiples formas. 

Conectarse con esa especie de eclosión vital que se expande a todos los terrenos de nuestra vida, es un modo de expresar la energía creativa que reside en todos nosotros.

Feliz Mayo

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s