Fluir con la vida

El cambio es inherente a la vida. Tratamos de buscar estabilidad en un mundo que es cambiante al tiempo que tú y los demás, también cambian. Sin embargo, encontramos muchas personas que sufren porque tienen dificultad para gestionar dichos cambios, sobre todo porque les faltan recursos para hacerlo. A ellos va dedicado este post.

Piensa que la mente común, en lugar de fluir con la vida, trata de buscar la estabilidad mediante la errónea pretensión de que nada cambie, que nada se modifique. Esto nunca sucede, y el mecanismo de defensa que  estructuran suele acabar en una neurosis. La mente común  también mantiene una especie de deseo obsesivo de congelar cada instante en lugar de permitirse fluir con los acontecimientos. Esta manera de abordar los cambios genera rigidez mental y malestar emocional.

Decía Carl Jung, el prestigioso psicoanalista, que una de las diferencias que encontraba entre una mente neurótica y otra normal, era la rigidez de la primera con respecto a la segunda. A lo largo de los años he podido constatar que se trata de una observación bastante acertada, puesto que se puede corroborar en una  muestra amplia de personas.

Tal vez esto suceda porque una parte de nuestra mente, el ego, tiene miedo al cambio. Prefiere que nada se modifique en su entorno y procura evitar lo imprevisto y lo incierto. Sin embargo, nuestro mundo es un lugar cambiante, poco acogedor y en ocasiones inhóspito. Por eso, es una falacia tratar de buscar esa falsa estabilidad basada en la inmutabilidad de las cosas. Esta creencia sólo produce frustración y sufrimiento inútil.

Necesitamos aprender a permanecer estables en un mundo que no lo es, y a mantenernos seguros en una realidad sobre la que tampoco tenemos certezas.  Cómo hacerlo de forma eficaz constituye todo un reto que debemos afrontar, y la respuesta a dicho reto es la de aprender a desarrollar “El arte fluir con la vida

Y fluir se relaciona con el no aferramiento a las cosas y las personas, es decir, con el no apego. También se relaciona con la capacidad para acoger con ecuanimidad aquello que la vida nos trae. Otro aspecto importante para aprender a fluir, tiene que ver con  “saber decir adiós”, o lo que es lo mismo, saber soltar.  Igual que aprendemos a decir hola, es importante aprender a decir adiós, a las situaciones, a las cosas, a las personas… Porque es así como funciona la vida: “Todo fluye, nada permanece”.

Saber soltar aquello que no debemos retener, y saber acoger lo que la vida en su continuo movimiento nos aporta, es la dinámica propia de aquellas personas que encuentran en cada cambio vital  una oportunidad para crecer y un potencial para su desarrollo, en lugar de un motivo para el desasosiego y la angustia, como les sucede a otros.

Aquellos que saben fluir con la vida son los buenos navegantes, es decir, quienes son capaces de llegar a buen puerto incluso cuando el viento sopla en contra. Un buen navegante conoce cuando ha de esperar y cuando ha de avanzar, sabe acoger con ecuanimidad y soltar el lastre cuando llega el momento.

Los buenos navegantes conocen tres reglas que son de gran utilidad. A cada una de ellas les acompaña una reflexión. Las puedes usar, si así lo decides, para vencer las rigideces mentales y también para mejorar el  “Arte de fluir con la vida”:

1º REGLA.- Aquello que resultó útil en un momento vital, puede no serlo en otro.

REFLEXIÓN.- Por tanto, permítete cambiar tus respuestas y explorar otras posibilidades. Ve más allá de lo conocido, evitando el aferramiento a conductas del pasado.

2ª REGLA.- Lo que es útil para ti puede no serlo para otra persona (y viceversa).

REFLEXIÓN.-No impongas tus modelos, ni tampoco trates de ser el clon de otra persona. Busca tu propia autenticidad.

3ª REGLA.- Lo que funciona en un contexto puede dejar de funcionar en otro.

REFLEXIÓN.- recuerda que cada contexto tiene su propio modo de funcionar, así que habrás de cultivar la flexibilidad para adaptarte a los distintos ámbitos que existen en tu vida. No puedes tratar de funcionar de la misma manera en contextos diferentes.

Sé que el tema abordado es complejo y profundo, pero como todo aprendizaje ha de realizarse progresivamente, poco a poco, con disciplina y constancia. Te invito a leer y reflexionar sobre ello, tal vez encuentres en tus propias comprensiones una luz para el camino.

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