Hace tiempo que tengo presente que cada vez que digo adiós no sé con certeza cuándo volveré a decir hola a la misma persona. La vida es frágil, el futuro incierto y es la impermanencia lo que siempre ha presidido nuestras vidas, aunque no hayamos sido conscientes de ello. Dicha impermanencia es lo que convierte en valioso y único cada instante vivido. Procura, cuando sea posible, vivir la magia de cada encuentro, porque siempre es y será único e irrepetible.
felicidad
Resentimiento
“Si te dedicas a rumiar mentalmente en cómo, cuándo y por qué te han decepcionado ciertas personas en las que confiabas, cultivarás el resentimiento y tendrás asegurada una ración importante de sufrimiento inútil. Procura, en cambio, enfocar tu atención en todo aquello que te aportaron durante el tiempo en el que compartisteis vuestro camino, porque ahí se encuentran los recuerdos que te ayudarán a sentirte más feliz” (ANF)
El guerrero interior
“Conseguir las metas más elevadas sólo es posible si decides asumir el rol de guerrero, de alguien que no se rinde ante la adversidad, pero que sabe cuando parar o cuando cambiar de estrategia y, sobre todo, alguien que, honrándose a sí mismo y venciendo sus propias limitaciones, descubre la fuente de su fortaleza en su propio interior” (ANF)
Pasión
“Poner pasión en lo que hacemos genera una energía desbordante que nos impulsa hacia nuestras metas de un modo imparable, y para ello necesitamos encontrar el sentido y el propósito de aquello que estamos haciendo. Cuando esto sucede, somos capaces de superar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino” (ANF)
¿Quien soy?
En principio pudiera parecer que está bastante claro saber quienes somos cada uno de nosotros. Porque toda persona tiene una cierta consciencia acerca de su propia identidad y cree saber quien es. Sobre todo tenemos más claro quienes no somos. Yo no soy tu, ni aquel otro, ni aquel otro…
Sin embargo, con frecuencia encontramos que saber quien eres no resulta tan claro. Muchos hablan de “crisis de identidad” para expresar que se encuentran en un proceso de búsqueda de su propia esencia personal. Otros realizan arduos trabajos psicoterapéuticos o meditativos para descubrir algo tan aparentemente sencillo como saber quienes son en realidad. Otros experimentan la sensación de poseer múltiples personalidades que o controlan y que cada una se orienta hacia una finalidad diferente, lo cual les hace vivir en una confusión permanente.
¿Cómo llegar a saber quienes somos?
En un nivel superficial podríamos decir que llegas a creer que eres aquello con lo que te identificas, aunque en un nivel más profundo, en realidad, seas otra cosa. Por tanto, si tu identificación es limitante, tu experiencia vital acerca de ti mismo también lo será. Del mismo modo que una identificación potenciadora te permitirá gozar de mejores experiencias personales.
¿Qué es eso de identificarse?
Desde el punto de vista psicológico, identificar es un proceso mediante el cual creamos identidades, es decir, certificamos que una cosa es lo que es. Obviamente eso no quiere decir que lo identificado sea cierto, pero quien realiza la identificación piensa que es así.
Referido a nosotros mismos, identificarse es el proceso por el cual cada uno de nosotros llega a construir una noción de quien es.
Dicho proceso empieza desde que nacemos y, según muchas escuelas psicológicas, dura hasta los siete, ocho, diez, doce…. años. En realidad, como no podría ser de otro modo, dura toda la vida. Porque decir que el yo se acaba de construir a una edad determinada es tan absurdo como decir que a tal o cual edad se han finalizado de estructurar los procesos metabólicos. Cosa diferente es admitir que según la edad del sujeto, los procesos de construcción ( o el ejemplo del metabolismo) sean distintos
El proceso de crear identidad nos permite tener una cierta estabilidad en un mundo que es cambiante. Y cierta estabilidad es necesaria para poder funcionar en el mundo. Pero con frecuencia las identificaciones nos crean también muchas limitaciones, sobre todo cuando introyectamos identificaciones externas que llegan a ser limitantes funcionalmente.
¿Qué ocurrirá si nos identificamos con nuestras emociones o con nuestros pensamientos, y estos son negativos?
Si nos decimos continuamente cosas como “es que yo soy depresivo… claro es que mi madre también lo era”, o “ yo es que soy muy tímido”… etc. ¿Cómo funcionaran estas identificaciones?
¿Qué es lo que te dices sobre ti mismo? ¿Quien crees que eres? ¿Cómo crees que eres? ¿De qué manera has llegado a construir las identificaciones que actualmente tienes?
Imprevistos
“Cuando todo parece controlado la vida nos sorprende con algo nuevo, imprevisto y a veces doloroso. Unos lo viven como una amenaza, otros como un reto, hay quienes se sienten víctimas de su mala suerte, pero si acoges lo inesperado como una nueva oportunidad para aprender estarás en la senda de quienes quieren despertar y de los que han decidido cultivar en su vida el bienestar en lugar del sufrimiento” (ANF)
Importancia del optimismo
Investigadores de la Universidad de Harvard, después de revisar más de 200 estudios al respecto, han concluido que las emociones positivas ayudan a las personas a estar protegidas frente a las enfermedades cardiovasculares.
Factores como el optimismo, estar satisfechos con su vida y el sentirse felices, ayudan a proteger al corazón de ciertos padecimientos, independientemente de otros factores como la edad, el peso o el nivel socioeconómico. El estudio demuestra que las personas optimistas y con emociones positivas poseen un 50% menos de probabilidades de padecer un problema cardiocirculatorio que las que carecen de este rasgo.
Si hacemos caso a estos datos, además de las campañas sanitarias acerca de las dietas sanas, el tabaco, la prevención de factores de riesgo cardiovascular como el colesterol o el tabaco, debiera hacerse un mayor énfasis en aspectos mentales y emocionales en vista a la prevención del riesgo cardiovascular, promoviendo y desarrollando programas y estrategias que enseñen a las personas a gestionar mejor sus emociones y a desarrollar hábitos mentales y emocionales saludables que incrementen el bienestar, la autosatisfacción y la autoestima.
Duda y error
“Me he equivocado tantas veces que no sé qué haría sin la compañía del error. Él me presento a su amiga la duda, a quien también tengo por compañera, y cuando aprendí a disfrutar de la compañía de ambos pude superar el temor a no acertar y el miedo a decidir que tanto atenazan a muchas personas.” (ANF)


