Resumen de las leyes sofrodynámicas del cambio

Resumen de las leyes sofrodynámicas del cambio

resumen de las leyes sofrodynámicas del cambioEl planteamiento sofrodynámico respecto a los procesos de cambio se puede resumir en las siguientes leyes: 

1.- El cambio es posible (1ªLey) 

2.- Puede ser programado (2ª Ley) 

3.- Nuestra elección es voluntaria (3ª Ley) hacia objetivos previamente diseñados por cada uno de nosotros. 

4.- La propuesta, pues, es que realicemos un proceso de cambio libre y consciente hacia  direcciones positivas (4ª Ley).

                                          

* LEY DE LA POSIBILIDAD DEL CAMBIO: El cambio es posible

     – Porque todo en el universo cambia

     – Porque nosotros ya lo hemos hecho

 

* LEY DE LA PROGRAMABILIDAD DEL CAMBIO: El cambio puede ser programado previamente

 

* LEY DE LA VOLUNTARIEDAD DEL CAMBIO: Hay un tipo de cambio que puede hacerse voluntariamente, porque somos dueños de nuestro propio destino

 

* LEY DE LA DIRECCIONALIDAD DEL CAMBIO: El cambio tiene direcciones hacia  aspectos potenciadores o limitantes. Elegimos cambiar hacia metas potenciadoras.

 

Leyes sofrodynámicas del cambio: la voluntariedad

Leyes sofrodynámicas del cambio: la voluntariedad

leye de la volunytariedad del cambio3.- LEY DE LA VOLUNTARIEDAD DEL CAMBIO

Hay quienes tienen la sensación de no controlar su vida, de que ésta les pasa por encima, de que los conduce hacia donde no quieren como si fuesen veletas movidas por caprichosas ráfagas de viento. Sienten que les falta voluntad para la acción.

Pero aquellas otras personas que quieren crecer y desarrollarse, han de tener claro una cosa muy sencilla y lógica: que el lugar a dónde llegamos dependerá siempre del camino por el que hemos venido. Este fenómeno, que es verificable y por tanto no entra dentro del ámbito especulativo sino de lo que puede ser comprobado, nos indica que si queremos un cierto tipo resultado, habremos de realizar aquellas acciones que nos lleven hacia ellos.

Sabemos, pues, que si aplicamos una serie de comportamientos obtendremos unos resultados, pero si aplicamos otros diferentes, obtendremos resultados distintos. He ahí el ámbito de nuestra capacidad de decisión y el espacio en el que nuestra voluntad ha de ponerse de manifiesto, eligiendo aquellos caminos que nos conduzcan hacia nuestras metas.

He afirmado con anterioridad que “el cambio es posible” (1º Ley); y que es “programable” (2º Ley). Pero, además, en términos de desarrollo humano, el cambio que nos interesa también ha de ser voluntariamente elegido. De aquí surge la “Ley de la voluntariedad del cambio”.

Eso quiere decir que el cambio que determinemos ha de realizarse de manera libre y voluntariamente elegida, nunca impuesto. Somos nosotros quienes en última instancia hemos de decidir el tipo de cambio a realizar, en función de las metas que queramos conseguir.

Así que formulado de forma sencilla, la Ley de la Voluntariedad del Cambio, viene a decir que la dirección que establezcamos en nuestro proceso de cambio ha de ser elegida voluntaria y conscientemente.

Y para que eso ocurra hemos de poner en juego una de nuestras capacidades conscientes más importantes, la voluntad. En este tipo de proceso, nuestra voluntad juega un importante papel, ya que es la energía de la mente que nos permite actuar en el mundo como dueños de nuestro  propio destino.

La voluntad nos permite llevar a la práctica aquello que pensamos o que queremos, y aporta la energía suficiente para mantenernos en la dirección correcta a lo largo del tiempo. Está relacionada con la determinación, con la constancia y la perseverancia, y, sobre todo, con el esfuerzo para la acción.

Quizás sea el momento de ir dejando de lado el papel de víctimas que muchos se empeñan en mantener, o el rol de mártires buscado por otros.

Mas bien es tiempo de empezar a entender que somos nosotros mismos los responsables de nuestro estado actual y también del modo en el que construimos nuestro futuro. Sé que hay algunas personas a las que no les gusta escuchar esto, y prefieren seguir culpabilizando a otros o a su mala suerte de sus desgracias. Mantener esta última postura es una magnífica garantía para pasarlo mal en la vida. Por el contrario, admitir que en nuestro proceso de crecimiento y desarrollo, la voluntad juega un papel importante y actuar consecuentemente con dicho principio, sólo nos traerá beneficios.

Leyes sofrodynámicas del cambio: podemos programar el cambio

Leyes sofrodynámicas del cambio: podemos programar el cambio

ley de la programabilidad del cambio2.- LEY DE LA PROGRAMABILIDAD DEL CAMBIO

Los seres humanos somos muy eficaces cumpliendo nuestras programaciones mentales, pero la mayoría de las veces lo que sucede es que no sabemos programar adecuadamente. 

Algunas escuelas psicológicas afirman que no existe el fracaso, sino que lo que existen son conductas mal programadas. Porque nuestro cerebro es tan potente que cumple fielmente aquello que previamente disponemos sin cuestionarse si nos beneficia o nos perjudica.

Desde este punto de vista, debido a la ignorancia podemos llegar a cumplir con exactitud aquellas programaciones mentales que nos harán ser “eficientemente” infelices.

¿Cómo puede suceder esto?

Pues al igual que cuando decidimos realizar un viaje, si por error tomamos la carretera que no debemos, llegaremos a otro punto distinto del que pensábamos. Por eso, si queremos ser felices pero erróneamente avanzamos por el sendero de la infelicidad, tendremos muchas opciones de llegar a ser notablemente infelices.

Así que, en términos de desarrollo humano, hemos de aprender a programar el cambio que queremos realizar, para que éste se oriente en la dirección apropiada.

Sabemos que el cambio puede producirse espontáneamente, incluso sin hacer nada. Pero cuando nos referimos al tipo de cambio relacionado con un proceso de desarrollo humano, necesitamos que sea programado si queremos que funcione bien. 

La Ley de la Programabilidad del Cambio nos invita a que seamos nosotros mismos los dueños de nuestras propias programaciones, de nuestro propio destino, y lo hagamos orientándonos hacia nuestras metas. 

Si, por la razón que sea, no asumes tú mismo la tarea de organizar hacía dónde quieres ir en tu vida, posiblemente alguien o algo lo programará por ti. 

Y uno de los elementos a tener en cuenta a la hora de establecer nuestras programaciones internas han de ser los contenidos de nuestros pensamientos.

Lo que pensamos de nosotros mismos, no solamente crea nuestra propia autoimagen, sino que también es uno de los factores principales con los que vamos a contar a la hora de orientar nuestra dirección vital.

Un famoso pensamiento, que algunos atribuyen al Buda, dice: 

“Cultiva un pensamiento y tendrás una conducta.

Cultiva una conducta y tendrás un hábito.

Cultiva un hábito y formarás un carácter.

Cultiva un carácter y obtendrás un destino.

Por tanto, cuida tus pensamientos de hoy 

porque serán tu destino mañana”.

 

Cada uno de nosotros, aquí y ahora, estamos programando nuestro propio futuro, nuestro propio destino, mediante el tipo de pensamientos, emociones y acciones que cultivamos. 

Somos, pues, los responsables de conseguir o no el tipo de vida que queremos vivir.