Ventajas del licopeno para la salud

Ventajas del licopeno para la salud

El licopeno es un carotenoide presente en el suero humano y en la piel, así como en otros órganos tales como el hígado, pulmones, suprarrenales y colon. Las fuentes naturales que contienen licopeno en mayor cantidad son las frutas y vegetales rojas, sobre todo el tomate, al que confiere su coloración roja, y productos derivados del tomate, y también podemos encontrarlo en el pomelo rojo, el pimiento rojo y la sandía. Sigue leyendo

Dieta nutracéutica

Dieta nutracéutica

dieta nutraceuticaPor DªGracia María Casado, nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

En primer lugar debemos aclarar, a qué nos referimos con el término nutracéutico y a partir de aquí, quizás pueda resultarnos más fácil su entendimiento. El concepto de nutracéutico nace de la fusión entre “nutrición” y “farmacéutico”, es relativamente nuevo y define a todos aquellos compuestos y sustancias con acción terapéutica pero sin ser medicamentos, sino que tienen un origen biológico natural. 

Sin embargo, cuidado, pues ningún alimento ni nada en sí mismo cura, tan sólo ayuda a la prevención de enfermedades o a su tratamiento. Los alimentos funcionales podrían englobarse en este grupo, pero existen diferencias entre ambos conceptos. Igualmente los alimentos fortificados están estrechamente relacionados con ellos. Mientras que el alimento funcional tiene papel nutritivo y aporta al organismo cantidades determinadas de ciertos nutrientes, (sobre los que se han comprobado efectos beneficiosos), los alimentos nutracéuticos son productos naturales con propiedades biológicas activas beneficiosas para la salud y engloban una amplia variedad de ellos; así podrían definirse como suplementos dietéticos, presentados en una matriz no alimenticia (píldoras, cápsulas, polvo, etc.). 

La sustancia natural bioactiva concentrada en ellos, y tomada en dosis superiores a la existente en el alimento original, presumiblemente tiene un efecto favorable sobre la salud, mayor que el que podría tener el alimento normal. Por tanto, se diferencian de los medicamentos en que éstos últimos no tienen un origen biológico natural, y se diferencian de los extractos e infusiones de hierbas y similares, en la concentración de sus componentes y en que éstos últimos no tienen por qué tener una acción terapéutica. Por otro lado, alimento fortificado es aquel al que se le adiciona algún componente beneficioso para la salud. 

Y explicado todo ello, fijaos la gran confusión que suele tener la población general respecto a estos términos.

Partiendo de todo lo dicho, la dieta nutracéutica en sí misma, es definida por autores como una dieta natural, ligeramente hipocalórica, la cual permite la recuperación de la salud. Se basa fundamentalmente en vegetales (frutas, granos y verduras) lo menos procesados posibles y de preferencia crudos, y alimentos integrales (no refinados), con un alto contenido de fibra y agua. Asimismo, se privilegian los productos provenientes de cultivos orgánicos sin manipulación genética. 

Carnes rojas y blancas, así como la leche están excluidas, pero sí se acepta el consumo moderado de dos productos animales: el pescado y el huevo. Por otra parte, dicha dieta está libre de sacarosa (azúcar común) y de cualquier hidrato de carbono refinado; por esta razón, como edulcorante se utiliza la stevia o la miel de abejas. Además, promueve el consumo de un promedio diario de 40 g de fibra y en ella no hay presencia de grasas trans.

Aunque muy cercana a la Dieta Mediterránea, hay quien afirma que supone un avance mucho mayor en busca de salud y de una correcta alimentación. Hay quienes la plantean como la respuesta frente a las nuevas necesidades nutricionales de la población consecuencia de la dinámica y ritmo de vida actual; como una vía de “prevención de” enfermedades.

En materia de nutrición y alimentación, existe una incesante aparición de tendencias que crean confusión y desconcierto, sin llegar a establecer unas pautas alimenticias correctas, sanas y equilibradas para seguir durante toda la vida.

 

 

Los alimentos funcionales, ¿qué son?

Los alimentos funcionales, ¿qué son?

alimentos funcionalesPor Dª Gracia María Casado, Nutricionista y colaboradora del CMI Dr. Nougués

En el marco de una sociedad cambiante, objeto del sistema de superproducción, la escasez de tiempo, los hábitos de vida poco saludables, la gran prevalencia de enfermedades crónicas (cada vez más numerosas)…, surgen los denominados “alimentos funcionales”, como una alternativa y solución para corregir los grandes desequilibrios y deficiencias nutricionales que padece la población; situación contradictoria sin duda, con la superabundancia y el gran desarrollo de los países del primer mundo.

La obesidad por ejemplo, es una de las enfermedades (diana clave), para su desarrollo, dado que su prevención es el problema nutricional más importante y uno de los retos sanitarios prioritarios en las sociedades occidentales. En líneas generales, se pueden definir diversas estrategias para el diseño de alimentos funcionales para el control del peso corporal; unas dirigida a la inhibición de la ingesta o limitando la biodisponibilidad de nutrientes, otras produciendo un descenso en el contenido calórico de los alimentos, también estimulando el gasto energético (termogénesis); y finalmente regulando de la distribución de nutrientes entre tejidos limitando el acumulo de grasa.

Por tanto, el abandono de los buenos hábitos alimenticios y el empeoramiento de la calidad de la dieta, se convierten en el elemento justificativo de la gran demanda actual, de este tipo de alimentos. Pero sabemos realmente qué es un alimento funcional, a quién/es van dirigidos, cuáles son las propiedades que se le atribuyen… Al respecto, todas y otras cuestiones intentaremos ir descifrándolas.

 

1. ¿Qué es un alimento funcional? Propiedades atribuidas.

     En la literatura, dicho término se suele abreviar con las siglas AF. Se trata de alimentos elaborados no sólo por sus características nutricionales sino también para cumplir una función específica como puede ser el mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades, ya que independientemente del aporte de nutrientes, han demostrado a nivel científico tener efectos positivos sobre una o varias funciones del organismo. Pero en ningún caso esto los convierte en posibles sustitutivos de comida, sino que deben consumirse como parte de una dieta sana y equilibrada, en la misma cantidad que pueda tomarse cualquier otro alimento en nuestra dieta y acompañados de un estilo de vida saludable.

Alimento funcional puede ser desde un alimento natural, un alimento al que se ha añadido un componente, o un alimento al que se le ha quitado un componente mediante medios tecnológicos o biológicos. También puede tratarse de un alimento en el que se ha modificado la naturaleza o biodisponibilidad de uno o más de sus componentes, o cualquier combinación de estas posibilidades. Por tanto podemos clasificarlos en:

– alimentos naturales

– alimentos enriquecidos en algún nutriente específico

– alimentos a los que se les retira algún nutriente

– alimentos con adición de sustancias biológicamente activas

– probióticos 

Sin embargo y pese a toda la información existente, hasta el momento no han sido definidos por la legislación Europea.

 

2. ¿Qué tipo de alimentos funcionales existen actualmente en el mercado?

Destacan por ejemplo: las leches enriquecidas (con calcio, ácidos grasos omega-3, ácido oleico ó vitaminas), los zumos de frutas, los cereales, los huevos. 

3. Segmentos de población a los que van destinados

 Este tipo de alimentos  puede formar parte de la dieta de cualquier persona. Pero además, están especialmente indicados en aquellos grupos de población con necesidades nutricionales especiales (embarazadas y niños), estados carenciales, intolerancias a determinados alimentos, colectivos con riesgos de determinadas enfermedades (cardiovasculares, gastrointestinales, osteoporosis, diabetes, etc.) y personas mayores.

 

4. ¿Tienen efectos negativos para la salud?

Los alimentos funcionales pueden contribuir a mejorar el estado de salud aunque no sean la solución a todos los problemas nutricionales. Sin embargo, la oferta creciente en los supermercados de alimentos a los que se ha añadido (o de los que se ha eliminado) uno o varios nutrientes, o modificado su biodisponibilidad, convive con la desconfianza de una parte de la población a los efectos sobre la salud que alegan. El desarrollo de los alimentos funcionales se tiene que producir, así, con unas reglas del juego claras:

  • Las pruebas científicas que avalen las alegaciones de salud han de responder a los estándares avalados por la comunidad científica y ser públicos.
  • El etiquetado ha de proporcionar una información veraz y no susceptible de llevar a engaño a los consumidores.
  • La Unión Europea se ha de dotar de normas lo más claras posibles que permitan, al mismo tiempo, la innovación de la industria y la defensa de los intereses de los consumidores.
  • Las administraciones públicas han de garantizar el cumplimiento de la normativa.
  • Simultáneamente se tienen que dar pasos para mejorar la formación y la información de los ciudadanos sobre la alimentación.

Un marco con estos elementos ha de permitir minimizar los riesgos para la salud asociados a la utilización de los alimentos funcionales.

El organismo responsable de los mismos en la Unión Europea, se denomina

FUFOSE (Functional Food Science in Europe),  y es el encargado de regular las alegaciones sanitarias, es decir, la información dirigida al consumidor sobre los efectos favorables que este tipo de alimentos ejercen para la nutrición y para la prevención de enfermedades.

Esperamos haber aclarado e informado sobre la realidad existente acerca de este tipo de alimentos, cada vez más utilizados en la sociedad actual.