“Procura no llegar al final de tus días pensando que tu vida podría haber sido diferente, tal vez mejor. Ahora es el momento, aquí es el lugar, para realizar el cambio que siempre soñaste. No ha de haber demora, pues, si pretendes vivir con ilusión y soltar el último aliento con la impagable dicha de que tu vida tuvo sentido” (ANF)
Sofrodynamia®
Sofrodynamia ® es la denominación de una marca registrada creada por el Dr. Armando Nougués tras la cual encontramos un amplio conjunto de conocimientos teóricos y, sobre todo, prácticos, que tras años de estudio, investigación y experiencia han llevado a englobar bajo esta denominación toda una metodología diseñada para ayudar a las personas a conocerse mejor y a desarrollarse más plenamente.
Cuando se experimentan las propuestas sofrodynámicas, sea cual sea el nivel del entrenamiento, es posible descubrir un acervo de conocimientos, saberes y prácticas útiles y sencillas en las que se combinan los conocimientos de la psicología actual junto con técnicas meditativas y ejercicios energéticos inspirados en distintas tradiciones de oriente y occidente.
Estos diferentes aspectos llegan a formar un cuerpo coherente que permite a cada persona seguir un sistema de aprendizaje y entrenamiento adaptado a sus capacidades, con la finalidad de armonizar la vida, fortalecer la salud y progresar espiritualmente, ayudándonos a mejorar nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y con lo absoluto.
Vínculos
“Cada experiencia profunda y significativa, vivida en compañía, crea una especie de misterioso vínculo que nos conecta unos a otros, y que se mantiene silente a través del tiempo, más allá de las distancias y las ausencias. La presencia de esta invisible red, nos hace sentir que no estamos solos y que la fuerza de lo que nos une es mayor que la de aquello que nos separa” (ANF)
¿Esclavo o guerrero?
“Puedes elegir vivir la vida como lo haría un esclavo o también como un auténtico guerrero. Sabrás si de verdad eres un “Guerrero Interior” cuando, a pesar de las dificultades, no desfallezcas en los momentos de cansancio o zozobra, ni tampoco te pierdas entre las marañas del laberinto de lo negativo, porque eres capaz de sacar tu más poderosa inspiración desde el núcleo profundo y gris de tu propia tristeza” (ANF)
La vida, un sueño
“A veces siento esta vida como si fuese sólo un sueño, como una ensoñación de la consciencia pura que realmente soy. Entonces me percibo como pequeño arroyo saltarín, alegre, viajando a través del tiempo y del espacio, empujado por el ansiado anhelo de fundirme para siempre en el vasto océano de lo Eterno” (ANF)
Las enseñanzas del sentido común-IV
HACER MUCHAS COSAS NO GARANTIZA QUE AVANCES HACIA DONDE QUIERES
He conocido personas que funcionan a modo de una especie de “cursillistas profesionales”. Dedican mucho tiempo, dinero y energía a realizar un curso tras otro. Comienzan el siguiente antes de haber asimilado el anterior. Suelen estar a la última. Conocen un poco, o un mucho, de todo lo que se oferta en el mercado a propósito de crecimiento y desarrollo humano. ¡Vaya, que no se pierden una! Hasta aquí, nada que objetar. Incluso admiro su entusiasmo.
Pero cuando años después los vuelvo a encontrar, frecuentemente, he experimentado la sensación (que desgraciadamente luego verifico) que se encuentran igual o peor que antes de hacer todas estas cosas. El progreso no se les ve ni por los forros. Parece como que los cursos y talleres que han realizado les hubiese servido para bien poco. Porque acumular conocimientos no significa necesariamente crecer en sabiduría.
Entonces, ¿qué ha sucedido aquí? ¿Es esto normal después de tanto esfuerzo?
Pues según constato, una cosa es el esfuerzo práctico y otra bien distinta el activismo exagerado. Hay dos errores fundamentales que se puede dar al mismo tiempo. El primero no respetar tu ritmo personal de asimilación. El segundo, funcionar sin criterio aceptando propuestas contradictorias simplemente porque suenan bien.
Enredarte con más cosas de las que realmente puedes digerir, obviamente, te llevarán a la indigestión (mental en este caso).
En lo que a dietética se refiere, sabemos que lo que realmente nos alimenta es aquello que absorbemos, no todos los alimentos que ingerimos. De la misma manera, en términos de desarrollo humano, lo que nos hace crecer es también lo que asimilamos y no toda la retahíla de cursos y libros que deglutimos a veces compulsivamente.
Por eso, debes buscar y respetar tu propio ritmo de aprendizaje y asimilación, de la misma forma que hacen los buenos ciclistas cuando suben un duro puerto de montaña. Ellos buscan su propio pedaleo, aquel que les permite avanzar a una velocidad sostenible y que puede ser mantenida en el tiempo. Saben bien que quienes se pasan de rosca acaban pagándolo caro.
No se trata, pues, de hacer mucho sino hacer lo adecuado, del mismo modo que para llegar a un lugar no basta con correr en todas direcciones sino en seguir el camino correcto que te lleva a alcanzar tu objetivo.
Para formar tu criterio, primero habrás de saber qué es eso de “criterio”. Para ello debieras tratar de discernir hacia dónde has de dirigir tu esfuerzo, preguntándote también por tu motivación auténtica: ¿para qué haces lo que haces? Esto te enseñará lo qué has de hacer y cómo hacerlo en cada momento.
Si quieres avanzar en dirección a tus metas, habrás de preguntarte y responder honestamente a los interrogantes anteriores, antes de involucrarte en muchas direcciones que, si no lo remedias, te llevarán a no se sabe donde.
Las enseñanzas del sentido común (III)
LA MEDICINA QUE NO SE TOMA NO PUEDE CURAR:
Cuando escucho cosas como “la teoría ya me la sé, he leído mucho, pero la práctica…”, no me queda más que apelar de nuevo a la paciencia y volver a explicar una vez más lo que tantas veces he repetido, y es que por mucho que leas libros sobre natación, no aprenderás a nadar si no te tiras al agua.
Esta obviedad, es algo que todos entienden pero que no todos lo asumen en sus acciones diarias.
Porque hay personas que hacen un seminario o un taller de autoconocimiento o de crecimiento personal y lo acaban igual que lo comenzaron, sin ningún cambio transformador.
Son aquellos que por diversas razones, todas más o menos justificadas, no se implican demasiado en la práctica que conlleva cualquier disciplina y dejan languidecer todo aquello que en su momento aprendieron y que podría haberles servido de ayuda real, de haber seguido las instrucciones precisas.
Una cosa es oír, otra escuchar, otra comprender y otra bien distinta comprometerse en la práctica. Y para que una práctica sea completa se requiere, además de una buena motivación, un compromiso auténtico por parte del alumno.
Sabemos que para aprender y avanzar en cualquier materia no hay nada como la práctica continua, no sólo la lectura de textos o la asistencia a los cursos, cosas ambas que, siendo importantes, no son suficientes por sí mismas.
De la misma forma que, por mucho que hayas leído y memorizado el prospecto, difícilmente podrá curar un jarabe para la tos si se queda en la estantería y no se toma, igualmente, cuando aquello que debe ser entrenado y practicado no se hace, entonces no producirá ningún efecto ni ninguna transformación. Nuestro aprendizaje habrá sido de Nivel Cero, como diría Gregory Bateson, haciendo referencia a aquellos aprendizajes que en nada modificaban a quienes los recibían.
Por tanto, en la búsqueda del bienestar, no basta con ir a talleres y a seminarios, ni con leer libros de autoayuda. Es necesario algo más. Y ese algo consiste en dejarse inundar por las enseñanzas y practicar lo que se ha aprendido, ya que sólo eso, a modo de una buena medicina, producirá su efecto.
Así que, igual que “la medicina que no se toma no puede curarnos”, la práctica que no se realiza no puede cambiarnos.
¿Quien soy?
En principio pudiera parecer que está bastante claro saber quienes somos cada uno de nosotros. Porque toda persona tiene una cierta consciencia acerca de su propia identidad y cree saber quien es. Sobre todo tenemos más claro quienes no somos. Yo no soy tu, ni aquel otro, ni aquel otro…
Sin embargo, con frecuencia encontramos que saber quien eres no resulta tan claro. Muchos hablan de “crisis de identidad” para expresar que se encuentran en un proceso de búsqueda de su propia esencia personal. Otros realizan arduos trabajos psicoterapéuticos o meditativos para descubrir algo tan aparentemente sencillo como saber quienes son en realidad. Otros experimentan la sensación de poseer múltiples personalidades que o controlan y que cada una se orienta hacia una finalidad diferente, lo cual les hace vivir en una confusión permanente.
¿Cómo llegar a saber quienes somos?
En un nivel superficial podríamos decir que llegas a creer que eres aquello con lo que te identificas, aunque en un nivel más profundo, en realidad, seas otra cosa. Por tanto, si tu identificación es limitante, tu experiencia vital acerca de ti mismo también lo será. Del mismo modo que una identificación potenciadora te permitirá gozar de mejores experiencias personales.
¿Qué es eso de identificarse?
Desde el punto de vista psicológico, identificar es un proceso mediante el cual creamos identidades, es decir, certificamos que una cosa es lo que es. Obviamente eso no quiere decir que lo identificado sea cierto, pero quien realiza la identificación piensa que es así.
Referido a nosotros mismos, identificarse es el proceso por el cual cada uno de nosotros llega a construir una noción de quien es.
Dicho proceso empieza desde que nacemos y, según muchas escuelas psicológicas, dura hasta los siete, ocho, diez, doce…. años. En realidad, como no podría ser de otro modo, dura toda la vida. Porque decir que el yo se acaba de construir a una edad determinada es tan absurdo como decir que a tal o cual edad se han finalizado de estructurar los procesos metabólicos. Cosa diferente es admitir que según la edad del sujeto, los procesos de construcción ( o el ejemplo del metabolismo) sean distintos
El proceso de crear identidad nos permite tener una cierta estabilidad en un mundo que es cambiante. Y cierta estabilidad es necesaria para poder funcionar en el mundo. Pero con frecuencia las identificaciones nos crean también muchas limitaciones, sobre todo cuando introyectamos identificaciones externas que llegan a ser limitantes funcionalmente.
¿Qué ocurrirá si nos identificamos con nuestras emociones o con nuestros pensamientos, y estos son negativos?
Si nos decimos continuamente cosas como “es que yo soy depresivo… claro es que mi madre también lo era”, o “ yo es que soy muy tímido”… etc. ¿Cómo funcionaran estas identificaciones?
¿Qué es lo que te dices sobre ti mismo? ¿Quien crees que eres? ¿Cómo crees que eres? ¿De qué manera has llegado a construir las identificaciones que actualmente tienes?
Importancia del optimismo
Investigadores de la Universidad de Harvard, después de revisar más de 200 estudios al respecto, han concluido que las emociones positivas ayudan a las personas a estar protegidas frente a las enfermedades cardiovasculares.
Factores como el optimismo, estar satisfechos con su vida y el sentirse felices, ayudan a proteger al corazón de ciertos padecimientos, independientemente de otros factores como la edad, el peso o el nivel socioeconómico. El estudio demuestra que las personas optimistas y con emociones positivas poseen un 50% menos de probabilidades de padecer un problema cardiocirculatorio que las que carecen de este rasgo.
Si hacemos caso a estos datos, además de las campañas sanitarias acerca de las dietas sanas, el tabaco, la prevención de factores de riesgo cardiovascular como el colesterol o el tabaco, debiera hacerse un mayor énfasis en aspectos mentales y emocionales en vista a la prevención del riesgo cardiovascular, promoviendo y desarrollando programas y estrategias que enseñen a las personas a gestionar mejor sus emociones y a desarrollar hábitos mentales y emocionales saludables que incrementen el bienestar, la autosatisfacción y la autoestima.
Las enseñanzas del sentido común-II
Tal como había quedado en otro artículo anterior, poco a poco iré comentando algunas de las «Enseñanzas del sentido común». La verdad es que son cosas evidentes, no hay grandes descubrimientos, pero a pesar de ello, podría sorprendernos más de la cuenta comprobar lo poco que se siguen.
NO ESPERES RECOGER LO FRUTOS QUE NO HAS SEMBRADO
Cada día nos sorprendemos ante noticias o experiencias de personas que se apropian de algo en lo que no tienen mérito alguno. En el mundo exterior sucede que muchos recogen lo que no siembran. Se benefician del esfuerzo de otros e incluso, en muchas ocasiones, se adjudican el trabajo que otras personas han realizado presentándolo como suyo. Seguro que algunos lectores han vivido alguna situación semejante.
Pero en el Mundo Interior nunca sucede eso, porque jamás cosecharás lo que no hayas sembrado. En este sentido las leyes que rigen la vida del Mundo Interior son de una justicia exquisita.
Sabemos que lo que no se planta no florece, por tanto, si quieres recoger paz, armonía y felicidad, de alguna manera habrás de sembrarlas en tu vida. Las semillas que siembres y cuides son las que brotarán. Aquello que no siembres o que descuides se perderá.
Es posible conectar y aprender de personas que te ayuden a sembrar las semillas del bienestar, porque, afortunadamente tenemos la suerte de encontrar expertos “plantadores de semillas” que nos proporcionan sus enseñanzas y su sabiduría. Cuando esto sucede, recae en cada uno de nosotros la responsabilidad de recogerlas, cuidarlas y mimarlas al máximo, como si de un tesoro se tratase, para que, llegado su tiempo, puedan florecer como se merecen.
Recuerda que las semillas del bienestar son de las posesiones más apreciadas que recibirás en tu vida, pero nadie podrá realizar por ti el trabajo que tú mismo debes llevar a cabo.
¿Es posible mejorar?
¡A mi edad es muy difícil cambiar!, afirman muchas personas categóricamente.
Normalmente no son conscientes de ello, pero esta es una de las expresiones más dañinas que uno pudieran realizar sobre sí mismo.
A lo largo de mi vida he tratado de rebatirla, unas veces con más fortuna y otras con menos. Y lo he hecho con argumentos basados en la experiencia, no con teorías más o menos vistosas o llamativas, y, sobre todo, mediante el ejemplo práctico de quienes lo han conseguido.
Los seres humanos deseamos ser felices y, al mismo tiempo, tratamos de evitar el sufrimiento. Sin embargo, la afirmación anterior, esa de “yo no puedo cambiar”, plantea una especie de condena a un destino inexorable del que nos encontraríamos prisioneros. Es un pensamiento que nos limita y nos impide cualquier posibilidad para establecer cambios potenciadores.
Frente a este pensamiento inmovilista y limitante de “yo no puedo cambiar”, me parece útil plantear la siguiente cuestión ¿es posible mejorar mi vida?, sabiendo que para mejorar no es necesario estar mal. Este es un detalle que considero especialmente importante.
Mucha gente intenta el cambio cuando ya no pueden soportar más sufrimiento. Y eso está bien, es mejor que no intentarlo, pero me pregunto, ¿es necesario sufrir mucho para desear cambiar algo?
Por tanto, has de tener claro que, te encuentres como te encuentres en estos momentos, es posible mejorar.
Este es un mensaje de esperanza al que no debemos renunciar y debiera ser, también, un axioma manifiesto y constante en nuestras vidas.
Es posible que haya muchas cosas que ya estemos haciendo bien y muchos aspectos en nuestra vida en los que
funcionamos apropiadamente, pero también es cierto que podríamos pasar de hacer algo bien a hacerlo de forma excelente, o quizás podríamos mejorar en aquello otro en lo que todavía no somos suficientemente hábiles.
Pero ojo, hay que tener en cuenta que también es posible empeorar, y este temor a que los cambios emprendidos puedan traer algún displacer es lo que hace que muchas personas se aferren al desgraciado refrán de”más vale lo malo conocido…”.
Así que, tanto si te encuentras en un momento duro y difícil como si es dulce y agradable, tienes en ahora la oportunidad de plantearte cómo desarrollar tus capacidades para mejorar tu existencia un poco más.
Para muchas personas el paso más difícil de todo el viaje es el primero. Una vez vencen la inercia de comenzar, el resto les parece menos laborioso de lo que en principio habían imaginado.
Aprender a mejorar está relacionado con aprender a sanar nuestra vida, es decir, con curar las viejas heridas del pasado y los miedos hacia el futuro, haciendo que emerja en cada uno de nosotros todo el potencial que estamos llamados a desarrollar.
Si nos proponemos mejorar cada día, aunque sea sólo un poco, podremos llegar a alcanzar aquellas metas que en estos momentos nos parecen lejanas. Este proceso de mejora continua podría decirse que es una sencilla descripción de algo tan importante como la autorrealización, la cual, en esencia, es algo tan obvio como llegar a manifestar quienes verdaderamente somos.
De manera esquemática podemos afirmar que:
- Es posible mejorar
- Ello se realiza por medio de un proceso de aprendizaje
- Dicho aprendizaje se ha de realizar en clave de desarrollo humano
- Cuando todo ello ocurre, decimos que se ha producido un cambio potenciador
Prácticamente la mayoría de las transformaciones vitales de cierta importancia pueden ser descritos en términos de aprendizaje y cambio, como por ejemplo el proceso de curación, el cual es posible entenderlo en términos de cambio, aprendizaje y desarrollo humano.
Decimos que se ha producido un cambio cuando añadimos, modificamos o hacemos funcionar de forma diferente algún elemento de nuestro modelo del mundo.
Lo queramos o no, lo sepamos o no, siempre estamos en continuo cambio, pero quienes están interesados en el crecimiento y desarrollo humano, los cambios que les interesan están ligados a un proceso de aprendizaje y en una dirección de mejora vital.
Entonces, para mejorar nuestra vida ¿qué hemos de aprender y qué hemos de cambiar?
He aquí la verdadera cuestión que necesitamos resolver para realizar los cambios de manera apropiada.
Si nos referimos al desarrollo humano, hay varios aspectos que no podemos obviar ni pasar por alto. Todos ellos están relacionados con el autoconocimiento, pero abordarán diferentes aspectos a los que hemos de prestar atención.
En diversas ocasiones he comentado la importancia de comenzar nuestro trabajo de mejoramiento personal por lo que denominamos “Armonización”.
El proceso de armonización requiere primeramente prestar atención a nuestra respiración y a nuestro esquema corporal. Mediante un entrenamiento apropiado es posible hacerlo sin excesiva dificultad, pero debe ser realizado con constancia y disciplina. A partir de ahí, accedemos a nuestro espacio interior y la posibilidad de armonizar, también, nuestra energía.
En Sofrodynamia® entendemos que la armonía, y al hablar de armonía debiéramos considerarla como sinónimo de salud, puede ser encontrada dentro de cada uno de nosotros. Todas las personas poseen, lo sepan o no, aquellos elementos necesarios para armonizar un poco más su vida, el asunto estriba en aprender a usarlos de manera apropiada.
Además de esto, que por sí solo ya genera importantes beneficios para el sujeto que aprende Sofrodynamia®, necesitamos también trabajar con nuestra mente, flexibilizando nuestro modelo del mundo y experimentando la profundidad de nuestro Espacio Interior.
Sabemos que la mayoría de las personas no utilizamos en la vida diaria más que un pequeño porcentaje de todos los recursos de los que disponemos, eso quiere decir que tendremos que aprender a desarrollar nuestras verdaderas capacidades haciendo que lo meramente potencial pase a ser algo útil y real.
El entrenamiento en Sofrodynamia® propone tomar consciencia de nuestro potencial como seres humanos, actualizarlo y desarrollar estrategias para desarrollarlo hasta poder expresar en el mundo todo lo que realmente somos.
Y en la medida que vamos avanzando en este camino de desarrollo humano, nos damos cuenta de que algunos interrogantes acerca de nuestra propia existencia se van desvelando poco a poco. Muchas limitaciones que considerábamos conflictos o problemas se diluyen, y cuando algunos asuntos que llamamos problemas o traumas siguen estando presentes, dispondremos entonces, si es que hemos entrenado suficiente, de las herramientas y conocimientos necesarios como para hacerles frente de forma apropiada.
Por todo ello, se puede decir que el entrenamiento sofrodynámico trata de ayudar a cada ser humano a replantearse y clarificar el enigma de su propia existencia, y en la medida en la que realizamos gradualmente el proceso de ampliación de conciencia, de desarrollo humano o de despertar, según como quiera denominársele, comenzamos a conocernos, respetarnos y aceptarnos tal como somos, y eso hace que nuestra vida sea más armónica y feliz.
Aceptarse no supone, ni mucho menos, un conformismo ni una autocomplacencia, sino que más bien constituye el primer paso para abrirnos a la posibilidad de efectuar un cambio consciente en nuestra vida.
El descubrimiento, experiencia e integración de la conciencia individual será el requisito necesario para, posteriormente en niveles más avanzados, trascender la propia individualidad para acceder a estados que nos conectan con la dimensión colectiva, con el aspecto arquetípico y finalmente nos abre a la experiencia transpersonal.
Así que, tengas la edad que tengas, es posible aprender, es posible cambiar y, por lo tanto, es posible mejorar nuestra vida un poco más.
