Momentos

“Hay en la vida momentos mágicos, instantes inefables que duran toda la vida en nuestra memoria. Suelen guardarse secretamente en el alma como el más preciado de los tesoros, y suelen ser cosas sencillas, comunes, poco espectaculares a los ojos de un extraño, pero dejan tal huella en el corazón que su aroma nos  acompañará hasta el final de nuestros días” (ANF)

¡Lidera tu propia vida!

“Si pretendes que tu vida sea fecunda, tanto para ti como para los demás, y que surja la felicidad en tu espacio interior, entonces no podrás renunciar a liderar tu propia vida llevando las riendas de tu existencia, ni tampoco a tratar de brillar con la luz que te corresponde” (ANF)

El poder

“Hay quienes se creen poderosos porque poseen dinero o la fuerza de las armas. Eso no les da poder, sino la posibilidad de ejercer la violencia coactiva. El verdadero poder del ser humano emana de la conexión con su Centro Vital, lugar desde el que encontraremos la fortaleza y la estabilidad para superar los momentos difíciles y la capacidad para realizar acciones transformadoras al servicio de los demás” (ANF)

Vínculo

“Somos seres para el encuentro, y tras cada encuentro surge un vínculo, unas veces próximo y otras distante. Pero existe una conexión indeleble que permanece más allá del tiempo y  la distancia. No surge por las palabras, ni tampoco por las acciones, sino que nace, poderosa e imperecedera, cuando el lazo se establece corazón a corazón” (ANF)

Fecundidad

“La fecundidad es un don del ser humano que trasciende lo meramente biológico para manifestarse en su inagotable capacidad para crear y para transformar las semillas que recibimos en frutos que podamos compartir con los demás para mejorar el mundo. Tal vez no nos hagamos famosos por ello, pero recuerda que no hemos venido a ser famosos pero sí a ser fecundos” (ANF)

Las enseñanzas del sentido común (III)

LA MEDICINA QUE NO SE TOMA NO PUEDE CURAR:

Cuando escucho cosas como “la teoría ya me la sé, he leído mucho, pero la práctica…”, no me queda más que apelar de nuevo a la paciencia y volver a explicar una vez más lo que tantas veces he repetido, y es que por mucho que leas libros sobre natación, no aprenderás a nadar si no te tiras al agua.

Esta obviedad, es algo que todos entienden pero que no todos lo asumen en sus acciones diarias.

Porque hay personas que hacen un seminario o un taller de autoconocimiento o de crecimiento personal y lo acaban igual que lo comenzaron, sin  ningún cambio transformador.

Son aquellos que por diversas razones, todas más o menos justificadas, no se implican demasiado en la práctica que conlleva cualquier disciplina y dejan languidecer todo aquello que en su momento aprendieron y que podría haberles servido de ayuda real, de haber seguido las instrucciones precisas.

Una cosa es oír, otra escuchar, otra comprender y otra bien distinta comprometerse en la práctica. Y para que una práctica sea completa se requiere, además de una buena motivación, un compromiso auténtico por parte del alumno.

Sabemos que para aprender y avanzar en cualquier materia no hay nada como la práctica continua, no sólo la lectura de textos o la asistencia a los cursos, cosas ambas que, siendo importantes, no son suficientes por sí mismas.

De la misma forma que, por mucho que hayas leído y memorizado el prospecto, difícilmente podrá curar un jarabe para la tos si se queda en la estantería y no se toma, igualmente, cuando aquello que debe ser entrenado y practicado no se hace, entonces no producirá ningún efecto ni ninguna transformación. Nuestro aprendizaje habrá sido de Nivel Cero, como diría Gregory Bateson, haciendo referencia a aquellos aprendizajes que en nada modificaban a quienes los recibían.

Por tanto, en la búsqueda del bienestar, no basta con ir a talleres y  a seminarios, ni con leer libros de autoayuda. Es necesario algo más. Y ese algo consiste en dejarse inundar por las enseñanzas y practicar lo que se ha aprendido, ya que sólo eso, a modo de una buena medicina, producirá su efecto.

Así que, igual que “la medicina que no se toma no puede curarnos”, la práctica que no se realiza no puede cambiarnos.

Cada encuentro es único

Cada encuentro es único

Hace tiempo que tengo presente que cada vez que digo adiós no sé con certeza cuándo volveré a decir hola a la misma persona. La vida es frágil, el futuro incierto y es la impermanencia lo que siempre ha presidido nuestras vidas, aunque no hayamos sido conscientes de ello. Dicha impermanencia es lo que convierte en valioso y único cada instante vivido. Procura, cuando sea posible, vivir la magia de cada encuentro, porque siempre es y será único e irrepetible.

Resentimiento

“Si te dedicas a rumiar mentalmente en cómo, cuándo y por qué te han decepcionado ciertas personas en las que confiabas, cultivarás el resentimiento y tendrás asegurada una ración importante de sufrimiento inútil. Procura, en cambio, enfocar tu atención en todo aquello que te aportaron durante el tiempo en el que compartisteis vuestro camino, porque ahí se encuentran los recuerdos que te ayudarán a sentirte más feliz” (ANF)

El guerrero interior

“Conseguir las metas más elevadas sólo es posible si decides asumir el rol de guerrero, de alguien que no se rinde ante la adversidad, pero que sabe cuando parar o cuando cambiar de estrategia y, sobre todo, alguien que, honrándose a sí mismo y venciendo sus propias limitaciones, descubre la fuente de su fortaleza en su propio interior” (ANF)

Pasión

“Poner pasión en lo que hacemos genera una energía desbordante que nos impulsa hacia nuestras metas de un modo imparable, y para ello necesitamos encontrar el sentido y el propósito de aquello que estamos haciendo. Cuando esto sucede, somos capaces de superar cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino” (ANF)