La auténtica generosidad

La auténtica generosidad

generosidad“Hacer el bien porque hay quien te lo hace a ti, es una buena razón basada en la reciprocidad. Pero hacer lo que debes a sabiendas que no te lo agradecerán ni te devolverán algo a cambio, sólo está al alcance de las almas realmente generosas” (ANF)

¡Que la alegría venga a nuestras vidas!

¡Que la alegría venga a nuestras vidas!

Que la alegría venga a nuestra vida“La alegría no se instala en nuestra vida sólo porque nos sucedan cosas agradables, sino porque somos capaces de acercanos a cada acontecimiento con una mirada amable, con unos oídos puros y con la ternura del corazón que transforma lo áspero en suave y lo gris en luminoso” (ANF)

Soltar lastre

Soltar lastre

llevar peso“Hay un modo de caminar ligero en la vida, y es no llevar más peso del necesario. Para ello hemos de aprender a dejar partir, a liberarnos de las ataduras emocionales y de los lastres de nuestro pasado. No podrás avanzar hacia tus metas si insistes en llevar contigo todo el peso que no te pertenece” (ANF)

Anécdotas Anti-Aging: «El mozo descuidado»

Anécdotas Anti-Aging: «El mozo descuidado»

el mozo descuidadoLa Medicina Anti-Aging procura que cada vez más nos acerquemos al límite de vida de nuestro verdadero potencial vital.  En realidad, a los seres humanos siempre nos ha preocupado saber cuál sería la verdadera duración de la vida si nos mantuviésemos en condiciones ideales. Para ello se han realizado distintos intentos de encontrar explicaciones mediante experimentos controlados. No siempre se ha logrado el éxito buscado, aunque hoy día los datos parecen apuntar a que podríamos vivir en torno a los 120 años.

Unos de los experimentos más famosos al respecto, fue el de las “células inmortales” de Alexis Carrel.

Alexis Carrel (1873-1944) famoso Médico, Biólogo y escritor, famoso cirujano galardonado con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1912 por sus trabajos sobre cirugía vascular. Él había planteado un ensayo para tratar de averiguar el tiempo máximo de duración de una célula. Para ello extrajo fibroblastos del corazón de un embrión de pollo y lo puso en un cultivo celular añadiéndole substancias  nutritivas y retirando periódicamente los desechos. Pensaba que en dichas condiciones se podría averiguar hasta dónde era capaz de seguir dividiéndose los primeros fibroblastos introducidos en la solución.

La cosa parecía que iba viento en popa, la famosa solución llevaba treinta y cuatro años en estudio cuando un día, un descuidado mozo de laboratorio, mientras realizaba las tareas de limpieza, no tuvo otra ocurrencia que tirar el cultivo celular por el desagüe. ¡Treinta años de cuidadosas observaciones tirados a las alcantarillas!

No consta, que se sepa, por ningún lado cuales fueron las “cariñosas” palabras que dedicaron a tan avezado mozo, ni tampoco por cuanto tiempo conservó su trabajo, pero podemos imaginarlo.

Tiempo después se llegó a la conclusión de que el experimento no estaba correctamente diseñado, por lo que, en realidad, a parte de la curiosidad de saber cuánto habría alcanzado a vivir dicha preparación celular, en realidad no se perdió tanto.

Influenciar, sí, pero en positivo

Influenciar, sí, pero en positivo

influenciar“No podemos dejar de influenciarnos unos a otros, pero existen muchas formas de hacerlo. Ser conscientes de esto ha de alentarnos a elegir  un modo de vida tal que no sólo incremente nuestro propio bienestar sino que, además, afecte positivamente a los que nos rodean. Esta es una manera eficaz de mejorar el mundo a nuestro alrededor” (ANF)

Salir de la pereza

Salir de la pereza

salir de la pereza“Demorar para otro momento lo que se ha de hacer ahora es el mejor modo de cultivar la pereza de la que surge la inercia y la inmovilidad. Esa actitud, sin que te des cuenta, se extiende, se generaliza y te impide realizar cualquier otra acción por muy pequeña que ésta sea. Pronto sentirás que decae tu autoestima y te reprocharás tu inacción. Este es un buen método para fomentar la frustración y la desesperanza. Así que, sea lo que sea lo que has de hacer, recuerda que ahora es el mejor momento para iniciarlo. ¡Levanta!, ¡espabila! y ve a por ello.” (ANF)

Somos luz

Somos luz

somos luz“En un  mundo lleno de oscuridades hay quienes persiguen una luz que ilumine su camino, que dé sentido a su vida y permita trascender el dolor inherente a toda existencia humana. Quienes la encuentran en su interior, descubren que sólo somos el pálido reflejo de un luminoso fulgor que nos trasciende.” (ANF)

Aprender a despedirse

Aprender a despedirse

160_F_32329867_6EFTPsyHW1p1tt879f9daRSlZ62PkhMg“Llegado el momento habremos de decir adiós a todas nuestras posesiones, proyectos, amigos, seres queridos e incluso nuestro propio cuerpo. Muchas personas evitan hablar de ello, tal vez  porque crean que así evitarán que eso suceda, sin embargo, tenerlo presente cada día puede llegar a ser un método muy eficaz para revalorizar lo que tenemos en el presente y para evitar un sufrimiento cierto en el futuro” (ANF)

Escuchar al cuerpo

Escuchar al cuerpo

escuchar el cuerpo“Escucho la melodía de mi cuerpo. Unas veces afina y otras, en cambio, no. Actúa entonces el director, la consciencia, que con premura me orienta sobre qué he de cambiar. Unas veces lo escucho, otras, en cambio, no. De la primera actitud surge la salud, de la segunda, un sufrimiento innecesario” (ANF)

 

Editorial de febrero de 2013

Editorial de febrero de 2013

almendro en florComenzamos el segundo mes del año, un mes en el que destacan dos célebres festividades, San Valentín y El carnaval. La una ensalza el amor, la otra el aspecto más lúdico de la vida, así como el desenfado trasgresor en estas fechas permitido.

No sé muy bien cuál es la razón, pero los datos a nivel mundial nos dicen que febrero aporta la mayor tasa de natalidad del año. Tal vez por eso, en algunos lugares se le conoce además de como “mes del amor”, como “mes de los cumpleaños”· No estoy seguro de que este dato sea válido para España.

En estas fechas, también, nuestros campos mediterráneos se engalanan con un sutil toque de especial belleza cuando contemplamos la inmaculada blancura de los almendros en flor, árbol éste relacionado con San Valentín. Y comienzan a brotar por doquier las primeras florecillas, preludio de la muy próxima primavera.

Cuenta la leyenda, que Valentín, sacerdote romano del siglo III de nuestra era, celebraba en secreto las bodas de losSAN VALENTIN
jóvenes enamorados que querían casarse, desafiando con ello al Emperador Claudio II, ya que éste las había prohibido. No le importó al valiente sacerdote cristiano sufrir cárcel y posterior martirio y muerte, antes que renunciar a consagrar el amor de los jóvenes que se lo pedían. Cuenta también la leyenda, que una ciega a quien milagrosamente devolvió la vista, plantó en su tumba un almendro que instantáneamente floreció. Es por eso que se considera al almendro como el árbol que simboliza el amor duradero.

Y es curioso, pensaba yo, que cuando investigamos en nuestras costumbres y tradiciones siempre encontramos en sus orígenes historias de héroes virtuosos, personas abnegadas, ejemplos inspiradores a seguir. Incluso admitiendo lo novelado de algunas de las versiones, es bastante plausible que un cierto fondo heroico de verosimilitud y virtud existiera en cada una de ellas.

Me pregunto qué sucederá dentro de unos siglos, cuando trovadores del futuro traten de narrar las leyendas de nuestros destacados líderes actuales.  Posiblemente los venideros rapsodas, que supongo que más que cantar colgarán en el ciberespacio las grandes y numerosas sagas actuales, habrán de glosar las historias de los “Trinconeti” de turno, quienes TRINCONETIcon sólo dos manos hacían desaparecer el dinero ajeno con gran arte de magia y hechicería, como si tuviesen tentáculos más poderosos que el pulpo del capitán Nemo; o las nuevas “Leyendas Artúricas” a propósito del reino “comisionilandia” o “el país que nunca existió”. ¿Qué glosarán las futuras generaciones a propósito de “Urdangarinia”, el país del príncipe del “talon-mano”? ¿Y qué creen que se  narrará a propósito del “Imperio de Barcinia”, con el tejedor de redes inescrutables? Todo un misterio que los futuros habitantes del planeta tendrán la dicha de conocer.

En fin, sólo por morbosa curiosidad, me gustaría pegar la orejilla para escuchar las épicas narraciones de nuestros “héroes” actuales que, salvando las distancias, en nada desmerecen en cuanto a tamaño y fantasía a las aventuras de la Ilíada o la Odisea, pero que distan mucho en cuanto a honor o espíritu de sacrificio.

Este año se ha hablado poco, al menos así lo he percibido, de la cuesta de enero. Tal vez porque se haya mencionado más de la cuesta completa, larga y dura de todo el 2012, mientras además andamos todos preocupados con las nuevas rampas que nos quedan aún por salvar, tipo “Col du Tourmalete”, para este recién iniciado 2013.

Pero en estos días, lo que realmente me está preocupando, tal vez por proximidad, es esa creciente pandilla de apandadores (=aquel que trinca algo ajeno con ánimo de apropiárselo) que pululan no sólo entre los medios políticos, a los cuales ya estamos desgraciadamente acostumbrados, sino, y esto es más decepcionante aún, incluso entre el ámbito académico y universitario.

Son esos tipos que, valiéndose de sus cargos, cogen y presentan un trabajo ajeno como suyo. Los que te piden que le pases unos folios para “compartir” lo que estás haciendo y “asesorarte” con su supuesta sapiencia, y después te enteras que lo ha mandado a una revista para publicar, por supuesto como autor principal. Son esos a los que les gusta más una foto de una inauguración que el trabajo diario que necesariamente se encuentra detrás de todo logro.

A pesar de esta sensación de sentirme como flotando en un océano pútrido lleno de voraces tiburones, soy de la opinión de que las aguas, más tarde o más temprano, vuelven a sus cauces. Y que, con el tiempo, las cosas se ponen en su sitio.

También soy de la opinión de que los farsantes son prescindibles, pero quienes trabajan no. Y además estoy convencido de que, de un modo u otro, es el trabajo, el esfuerzo y la entrega lo que a la postre dará los mejores frutos.

Tal vez, lamentablemente diría, esto último no sea suficientemente valorado por nuestra sociedad actual que parece preferir el camino rápido hacia un evanescente éxito a través de “la senda del pelotazo”, pero en lo que se refiere a la satisfacción interior y a la impagable sensación de estar en paz consigo mismo, con nuestros ideales y con nuestro modo de ver el mundo, es la actitud de entrega y compromiso la única que verdaderamente merece la pena conservar.

Por eso, en el fondo me queda la esperanza de que los bardos que habiten en el futuro no glosen a los personajes antes mencionados, sino a toda esa pléyade de pequeños o grandes héroes anónimos que diariamente hacen que las cosas funcionen. Son esos héroes ignorados quienes a través de su lucha, su compromiso, su entrega y su solidaridad, constituyen el sustento y la red que permite que los más desvalidos puedan salir adelante. Ellos sí merecen una verdadera Saga, con mayúsculas.

Con este soplo de esperanza, os animo a que conservemos intacta en nuestra mente y en nuestro corazón la blanca imagen de la flor del almendro como símbolo del amor capaz de vencer las oscuridades de nuestros días.

Feliz febrero