Editorial de junio 2014

Editorial de junio 2014

editorial de junioNos encontramos a las puertas del verano y resulta francamente extraño comenzar con lluvia los primeros días de un mes como junio.

Pero así ha sido. Cada vez el tiempo está más raro, aunque recordemos que los antiguos decían aquello de que “hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”. ¡Por algo sería!

Supongo que estas lluvias no sean más que una cosa esporádica y a partir de ahora, previsiblemente, las temperaturas tenderán a aumentar, como es normal en esta época del año. No obstante, con aquello del cambio climático cada vez resulta más difícil realizar predicciones certeras acerca del tiempo y de las temperaturas.

Para algunas familias estos días de junio son una fechas emocionalmente intensas, pues muchos alumnos acaban el bachiller y se gradúan en sus respectivos colegios o institutos. Y casi sin solución de continuidad, comenzarán su preparación para los exámenes de selectividad que tendrán lugar a mediados de mes (más o menos).

A partir de ahí se incrementa la incertidumbre de si entrarán o no en la carrera que quieren realizar o en la facultad en la que desean estudiar.

En mis tiempos todo esto era bastante más fácil. Al menos no lo recuerdo con ese estrés con el que se vive ahora.

Cuando finalicé COU, fui al Instituto, me dieron las notas y ya está. Ni fiesta, ni ceremonia de graduación, ni nada de nada. Después te examinabas de selectividad y tenías menos nervios para elegir ya que, por un lado no había nota de corte, así que entrabas donde solicitabas, y, por otro lado, había menos carreras para elegir, así que la elección planteaba menos dificultades que ahora.

Además, la mayoría de los alumnos solían estudiar en su ciudad de origen, a menos que no existiese allí la carrera elegida o que la familia tuviese una buena posición económica y enviase a sus hijos a alguna prestigiosa facultad nacional o foránea.

Ahora, cuando hablo con chavales de segundo de bachiller siempre les pregunto, y qué quieres hacer. Hay de todo, quien lo tiene muy claro y quienes a pocos días de tener que rellenar su solicitud aún no saben qué carrera elegir.

Alguno me ha preguntado acerca de que le aconsejaba yo, por aquello de que los conocía desde pequeños. Mi respuesta es siempre la misma, “elige aquello por lo que sientas pasión”.

Porque estoy totalmente convencido de que la pasión es un ingrediente fundamental del éxito y de la felicidad, ya que aquellas personas que disfrutan con lo que hacen, más tarde o más temprano son exitosas y viven más felices.

Claro está que tendría que aclarar un poco qué es lo que entiendo yo por éxito, porque mi comprensión no es la habitual.

Para la mayoría de las personas, ser exitosos en la vida significa triunfar con un buen puesto de trabajo y, como dicen ahora los chavales jóvenes, “estar forraos a los treinta y cinco o cuarenta”.

Es posible que muchos de los que consiguen lo anterior se sientan afortunados y exitosos. Yo no tengo nada en contra de ello. Más bien tengo algunas preguntas y ciertos matices.

Desde mi punto de vista el éxito no lo mide el nivel socioeconómico alcanzado, aunque esto pueda ser importante, sino más bien el nivel de satisfacción personal que encuentras con lo que haces.

El éxito, según entiendo, tampoco tiene que ver con la fama alcanzada, sino con la coherencia interna con la que vivas y con la experiencia de estar viviendo una vida significativa para ti y para quienes te rodean.

Si además de esto, “estás forrao”, pues mejor. Pero si para conseguir más dinero has de traicionar tus ideales, enterrar tus sueños o vivir de un modo que no quisieras, pues entonces habrías de replanteártelo, a menos que quieras vivir “exitosamente infeliz”.

Porque, posiblemente, al final de nuestros días no pensemos en cuanto dinero hemos ganado o en cuantas medallas nos colgaron, sino que habremos de enfrentarnos desnudos y sin equipaje al más implacable de los jueces, nuestra propia consciencia, para dar buena cuenta de sí realmente vivimos con amor y con honor. Entonces sabremos, sin lugar a dudas, si fuimos exitosos o no.

Personalmente estoy convencido de que es difícil sentirse exitoso si no te honras a ti mismo. Y nos honramos cuando seguimos nuestras profundas convicciones, nuestros sueños e ideales, en lugar de renunciar a ellos por un puesto más seguro o por un sueldo más alto.

Tal vez para conseguir lo anterior debamos de aprender a correr algún riesgo, cosa que parece poco popular hoy día. Y también tener presente que quizás pasemos por momentos difíciles y que nos hagan dudar de si realmente mereció la pena el esfuerzo realizado y los sacrificios vividos.

En esos momentos, la esperanza, la disciplina, la perseverancia y otras muchas cualidades mentales vendrán en nuestra ayuda para confirmar que quien sigue su voz interior y lucha honestamente, con convicción, por seguir su propio camino, más tarde o más temprano, conseguirá el éxito que tanto ansía.

Por todo ello, cuando, como dije antes, me preguntan acerca de que les aconsejaría estudiar, siempre les digo “sigue tu pasión, trabaja en lo que te guste y en lo que te sientas realzado”.

Algunos ponen cara rara y me dicen, “es que me han dicho que lo que yo quiero hacer tiene pocas salidas”. Entonces les respondo, “para alguien que ama su trabajo, se apasiona con ello y enfoca su energía en hacerlo lo mejor posible, la salida siempre aparece”.

Pero has de tener presente que este no es el camino de los mediocres, sino de los guerreros.

Así que la pregunta crucial no es qué carrera has de elegir, sino si estás dispuesto a luchar por tus sueños, es decir, si quieres ser un guerrero.

Porque cuando respondas a esas preguntas, el camino se abrirá claro y nítido frente a tus ojos.

Cambiando de tema, en otro orden de cosas, recordar que este año el Solsticio de Verano caerá el 21 de junio, momento en el que debido a la posición del sol el día alcanzará su máximo de duración y la noche el mínimo, marcando el comienzo del verano.

Las fiestas solares de San Juan, con su simbología de fuego y las numerosas tradiciones y rituales en los diferentes puntos de nuestro país, nos recuerdan cada año la importancia de la purificación y de la renovación. La importancia, también, de eliminar, en este caso a través de las hogueras, lo viejo y lo caduco, para dejar espacio a lo nuevo que ha de venir.

Comenzamos un tiempo, pues, para aprender a soltar lastre y a aligerar peso, así como para volver a renovar nuestras ilusiones y proyectos.

Aprovechemos la energía de este mes para aprender a brillar como la luz del sol y poder así, iluminar nuestro camino y hacer posible que también que dicha luz ilumine a quienes nos rodean.

¡Feliz Junio!

Editorial de junio 2013

Editorial de junio 2013

junio1La mayoría de las personas con las que he hablado al respecto estaban ya deseosas de disfrutar de un poquito más de calor así como de los cielos azules y luminosos, tal como corresponde a esta época del año. Porque a decir verdad, mayo, se ha comportado de una forma más bien otoñal que no del suave modo al que nos tenía acostumbrado en años anterior. El calendario nos indica que en pocos días comenzaremos oficialmente el verano, tiempo propicio a la expansión, los viajes, el ocio y las vacaciones, sobre todo para quienes todavía tienen la fortuna de seguir trabajando, que espero y deseo que cada día sean más. El verano que pronto comenzaremos, se asocia desde tiempos ancestrales al elemento fuego, y se considera al sol como majestuoso representante en el firmamento de dicho elemento. Son la luz, el calor, la energía yang, la expansión, la energía ascendente, la alegría, la renovación o la purificación características que se atribuyen a este elemento. Además, el fuego, también purifica y desinfecta, elimina todo rastro de inmundicia y, simbólicamente, tiene la propiedad de quemar todas aquellas negatividades y toxinas que queremos soltar y dejar atrás. Es un elemento liberador y transformador, y en cierto modo imprescindible para realizar la alquimia interna que transforma el plomo denso y material en oro puro y espiritual. Un tiempo, pues, propicio para desprenderse de lo que sobra, para hacer limpieza externa e interna, para librarse de ataduras, de lastres innecesarios y para ofrecer a la llama de la hoguera, gozosamente y sin nostalgias, aquello de lo que deseamos desprendernos. ¿Qué sería lo más apropiado para quemar y purificar de nuestras vidas este nuevo solsticio de verano? El sol nos aporta múltiples beneficios, comenzando por ser esencial para el mantenimiento de la vida en el planeta. Sin él ninguna forma de vida existiría sobre la tierra, pero, al mismo tiempo, y esta es la otra cara de la moneda, si no tuviésemos la capa protectora de la atmosfera que filtra sus rayos, tampoco nada ni nadie sobreviviría a su radiación. Se cumple pues que, como en casi todas las cosas en la vida, es “la justa medida” lo que permite que todo se desarrolle del mejor modo posible. Como efectos no deseables, el sol también produce una mayor oxidación en los tejidos con un aumento de los radicales libres junio2frente a los cuales es necesario defenderse. Por tanto, para quienes lo toman con cierta frecuencia, no sólo necesitarán una protección cutánea adecuada, sino que también habrán de tener una buena hidratación, así como tomar suplementos apropiados de productos antioxidantes. En los últimos tiempos se ha podido constatar un aumento de la incidencia de procesos oncológicos en piel relacionados con el exceso de radiación solar, tales como los melanomas o los carcinomas basocelulares, entre otros. Para prevenir estos casos lo más apropiado es evitar la exposición solar excesiva, y si se hace, llevarlo a cabo utilizando las cremas protectoras con filtros solares, además de hacer las revisiones dermatológicas necesarias cuando encontramos lunares o manchas sospechosas. Afortunadamente, cada día se van conociendo nuevos tratamientos para estos tumores y recientemente, hace unos días, saltó a la prensa el descubrimiento  de una nueva familia de fármacos que se utilizan para tratar el melanoma, y que actúan estimulando el sistema inmunitario del huésped. Según lo publicado, dichos productos parecen estar consiguiendo muy buenos resultados, tanto en laboratorio como en humanos, habiendo sido constatados mediante los correspondientes ensayos clínicos. No obstante, todas estas noticias han de ser siempre recibidas no sólo con esperanza sino también al mismo tiempo con un cierto espíritu crítico, pues muchas veces los titulares de prensa, que ya sabemos que son tendentes al sensacionalismo, no corresponden con lo que luego se lee en la letra pequeña. Por otro lado, desde que la noticia sale publicada hasta que dicho descubrimiento llega directamente al usuario suele pasar a veces demasiado tiempo y, en ocasiones, ni siquiera  llega al público sino que se queda por el camino al no haber superado los requisitos legales o bien por encontrar alguna otra traba para su comercialización. Esperamos que podamos ver los frutos tanto de ésta como de otras noticias similares, beneficiando en el futuro a muchos enfermos. Lo comentado anteriormente me ha hecho recordar de nuevo algo que está en mente de casi todos y no siempre se dice, y es la importancia que tiene la investigación en general y la que se realiza en el campo de la salud en particular. Esto es algo de lo que hablaré en otro momento más extensamente porque creo que la situación actual en nuestro país es bastante lamentable. Pero, en este contexto que estoy exponiendo ahora, no sólo quiero referirme a la investigación puntera, la verdaderamente científica que se lleva a cabo en los laboratorios, sino también a otro tipo de investigación que, siendo más modesta, influye directamente en la vida de cada uno de nosotros, la investigación de nuestro propio mundo interior  que cada cual ha de llevar a cabo cuando se posee la firme determinación de mejorar la vida. Dicha investigación nos lleva al autoconocimiento y éste es uno de los ingredientes imprescindibles para una vida más feliz, que es de lo que se trata. Llamamos autoconocimiento al resultado de una minuciosa investigación y comprensión de quienes somos, de qué hacemos aquí y del modo en el que nos relacionamos con los demás y con el mundo. Nos lleva a tener la mente clara y a sentir, pensar y actuar de un modo congruente con nuestros principios. Y eso sólo puede hacerse cuando la luz de la consciencia, que metafóricamente se compara con el sol, alumbra nuestra vida. Por tanto, como moraleja apropiada para este mes de junio que comienza, podríamos decir que, al igual que a nivel macrocósmicojunio03 empezamos a experimentar el triunfo del sol en el firmamento, nos vendría bien aprovechar estas fechas para intentar, a nivel de nuestro propio microcosmos, que la luz de la consciencia triunfase, también, sobre las sombras de la ignorancia y el desconocimiento. Un buen momento, pues, para conocerse mejor al tiempo que podemos además disfrutar relacionándonos con los demás y con el mundo que nos rodea de un modo más positivo y alegre. Feliz Junio